¿VENIMOS PARA SER FELICES?

En los últimos años se ha hecho popular cierta frase: “¡venimos al mundo para ser felices!”, ¿En verdad para eso venimos? Y aunque legiones de hedonistas con ayuda de algunos comunicadores y las redes sociales, aseguran y machacan cotidianamente este deseo, lo cierto es que carecen de sostén alguno, ya que el tema, además de profundo y trascendente, amerita una reflexión seria y adecuada. No es sobrado decir que con la vida no se juega, es necesario tener respuesta a las grandes preguntas que todo ser humano se debe hacer: 1) ¿Saber quién eres y qué estás haciendo en el mundo?, 2) ¿Saber hacia dónde te diriges?, 3) ¿Si hay Dios y eternidad, cómo te vas a enfrentar ese día?

     Cuando se observa a jóvenes que por ‘diversión’ se avientan desde una montaña con alas de tela, o en bicicleta por diminutos senderos en medio de profundos precipicios rocosos, que se lanzan amarrados de una liga desde un puente, o cruzan caminando entre dos rascacielos o dos montañas en una delgada cuerda, queda claro que no tienen la menor idea de su sentido existencial. Sus diversiones con marcados tintes suicidas dejan en evidencia su desapego a la vida, su vacío interior, aunque la envoltura de su ‘diversión’ diga que son felices.

     De entrada habrá que establecerse qué es felicidad. Porque los promotores de esta idea en realidad tratan de decir que: “¡venimos para divertirnos y pasarla lo mejor posible!”. Su deseo no está mal, el problema es que es una utopía, un deseo alejado totalmente de la realidad y del significado de lo que es felicidad. Confunden el instante con el día completo.

      La vida de principio a fin lleva consigo otros temas en el bagaje: dependencia de los padres, educación y formación, corrección y disciplina (aspectos que en conjunto hacen del individuo un ser sociable, adaptado a su entorno y sometido al imperio de la ley por cuanto ha pasado el proceso), así como capacitación laboral o estudios superiores, para finalmente trabajar para ganarse el sustento de una forma honesta. Sin olvidar que entre todas las etapas ya referidas la enfermedad, el dolor, y la adversidad, pueden presentarse y cambiar en un instante las condiciones de vida de la persona.

     Continuémos. De contar con una sólida formación, el individuo pasará a la siguiente fase que es la formación de una familia; decisión que trae aparejada un gran número de obligaciones y responsabilidades que harán que su vida personal pase a un segundo plano, mientras que su esfuerzo (movido por el amor) se concentrará en favorecer a su familia. ¿Un esposo que trabaja para sacar adelante a su mujer y a su(s) hijo(s), cuyo esfuerzo, dinero, tiempo y dedicación son para los suyos es infeliz?

      Porque es un hecho que a mayoría de las personas (pensando en la mayoría de los mexicanos) no pueden viajar como lo hacen los artistas, celebridades, e individuos de clases pudientes. Los que venden esa idea de “se vive para ser feliz” (felicidad que asocian a viajes, placeres, dinero, fiestas, etcétera) además de ilusos, se exhiben indolentes ante una mayoría que vive de otras maneras.

      Para estos ‘felices’ sin descanso, decenas de millones de mexicanos son infelices a lo largo y ancho del país. No pueden viajar a Europa ni a otros destinos en el extranjero, no viven para planear su próximo ‘tour’, ni para transitar de reunión en reunión con los amigos, mucho menos estrenar autos exclusivos ni comprar las marcas de moda. Así como entienden ellos la vida no, definitivamente no son felices. Unos se levantan de madrugada para subirse al transporte público padeciendo a diario incomodidades e incluso asaltos, en su trabajo tienen que construir, conducir, pintar, cargar, archivar, lavar, cocinar, atender, barrer, etcétera, etcétera.

     Ni qué decir entonces de los millones de enfermos, que ya sea en hospitales, clínicas, asilos o en sus propias casas por no contar con los recursos para una mejor atención, ni son felices ni nunca lo han sido. ¿Esto es así? Por supuesto que no, un gran porcentaje de estas personas tienen una cosmovisión que aunque sencilla, está anclada en milenarias raíces heredadas de generación en generación y nutridas por la fe judeocristiana (aunque a los ateos posmodernos no les agrade la realidad).

     Sin embargo, estos millones de personas saben ser felices aun en la pobreza o en sus limitaciones por cuanto su alegría interior no es cuantificable en pesos ni medible por los estándares de consumo.

     Cuán feliz (sinónimo de satisfecha) se siente la madre que dedica y ha dedicado años y más años al cuidado de los suyos, que se ha negado a los placeres que ahora se venden como felicidad, sabiendo que en su renuncia a muchas de esas cosas sus hijos han sido protegidos en su salud, formados en sus principios y cubiertos con una educación media o superior que les permitirá abrirse camino en la vida. Quizá no conozca el gimnasio y su cuerpo no se parezca en nada al de su juventud, pero esa felicidad del deber cumplido, que no es otra que el amor volcado al prójimo, nadie se la puede quitar, aun cuando ya comience a esconder su sonrisa entre arrugas prematuras.

    ¿Qué felicidad puede tener el trailero o el conductor de autobús foráneo cuando recorre el país trasladando mercancías o personas? Ni son sus mercancías ni tampoco andan paseando a su familia, pero pregúnteles acerca de su trabajo y le dirán que a pesar de todos los problemas son felices. Y lo son porque esa es su vocación (servir), y al cumplir con el rol que le vida les ha asignado en la comedia humana, la felicidad se convierte en el fruto del deber cumplido.

     Querer, pues, “vivir para ser feliz”, además de absurdo es imposible, al menos si se confunde el hedonismo con la felicidad, que en la mayoría de los casos (la felicidad) se da en las acciones cotidianas, en el cumplir con los deberes de manera entregada, en tener una vida interior satisfecha pues como decía San Agustín “hay un vacío en el corazón del hombre que solo puede ser llenado por Dios”. Quizá sea este el punto focal, dado que a la inmensa mayoría en las nuevas generaciones no se les ha aportado el conocimiento de Dios y de la fe, asunto al que si le agregamos los escándalos de los líderes religiosos (que no son siervos de Dios sino negociantes que sirven de tropiezo, que ni entran ni dejan entrar).

     Jesucristo dijo que “la felicidad del hombre no está en la cantidad de bienes que posee”. De mucha ayuda será para quienes desean esa falsa felicidad, que hagan un alto en su propósito de vida y revisen en una introspección (sin faltar obviamente la ayuda espiritual) su realidad y aquello con lo que han sido provistos, pues quizá, y como en el viejo cuento ruso de “El pájaro azul”, la felicidad que han estado inútilmente buscando fuera se encuentra en casa, en la familia y en su Creador, que dicho sea de paso, es el único que concede verdadero sentido existencial.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

PRESIDENCIA: LA TUVO Y LA DEJÓ IR

Durante dieciocho años la persiguió, su obsesión enfermiza por hacerse de la presidencia de la República carece de antecedentes, al menos del siglo pasado a la fecha. Limitado de capacidades para tan alta responsabilidad, aunque sobrado de ego, Andrés Manuel López Obrador supo cómo llegar a varios millones de mexicanos que jamás hubieran votado por él, pero que la violencia, la criminalidad desbordada y la indiferencia de los gobiernos en sus tres niveles, lograron hacerlos caer en su oferta política.

     El 2 de julio de 2018 ganó las elecciones, y el 1 de diciembre de ese mismo año tomó posesión de tan alto encargo, responsabilidad para la que desde el primer día demostró no contar con la estatura política requerida. Su limitada formación, su corta visión de estado y su confusa y cuestionable moralidad le exhibieron de inmediato.

    Su primer resbalón lo cometió desde el inicio al cancelar de manera absurda y suicida (política y económicamente hablando) el NAIM, argumentando para su decisión que había corrupción. Pasando por alto que ya se habían invertido en el mega proyecto cientos de miles de millones de dineros públicos, y si había detectado corrupción, bastaba con detener y procesar a los corruptos que delinquieron. Pero no cancelar una obra que además de necesaria, detonador de procesos económicos, de pasó ancló su figura en el mar de la desconfianza, ahuyentando las inversiones foráneas y locales.

     En su limitada visión de estado, puso a sus incondicionales a que ‘votaran’ para cancelar el NAIM y con 700 mil de sus adeptos, se decidió por más de 125 millones de mexicanos ¿Así o más absurdo y fuera de toda equidad y legalidad?

     El haberse rodeado de resentidos sociales (y no pocos fugitivos de la justicia) así como de mediocres, círculo en el que las inteligencias con dignidad no aparecen por ningún lado, la cadena de errores se ha sucedido uno tras otro, sin que el presidente ciego las vea y sus colaboradores tampoco (o carezcan del valor para decírselo).

     Las huelgas contra las maquiladoras en Tamaulipas, la intención (frustrada) de eliminar las comisión de los Bancos (en lugar de limitar sus abusos), su guerra contra los roba combustibles y sus extraños métodos de solución, su deseo de construir una refinería con colaboradores que no tienen la menor idea de cómo construir un edificio (no se diga un asunto tan complejo como una refinería), el permitir que los maistros vándalos y delincuentes de la CNTE paralizaran gran parte de la economía mexicana al tomar las vías del ferrocarril provenientes del puerto de Lázaro Cárdenas (sin tocarlos ni molestarles en absoluto), así como el mamotreto ese llamado ‘Reforma Educativa’ en el que el empleado dice al patrón lo que se tiene qué hacer, así como la toma de casetas y destrucción de Edificios públicos, papeles y mobiliario, han sido guste o no, se acepte o no, el sello de esta administración que prometió mucho y solo ha sido fracaso tras fracaso.

     Errores que desde permitir la construcción del NAIM, pueden ser enmendados con eficacia y prontitud. Pero se requiere de humildad y compromiso por México, pues como dicen las Sagradas Escrituras, “el que reconoce su pecado prosperará”. Lamentablemente después de seis meses en el cargo (y cinco que le permitieron tomar toda clase de decisiones durante el gobierno de Peña Nieto) AMLO no ha mostrado signos de cambio, de enderezar el rumbo y corregir los yerros.

     Situación que lejos de enmendar ha empeorado y esto de manera gravísima. Así que sumando este semestre de errores, habrá de decirse con toda claridad, que, definitivamente el día que AMLO dejó ir la presidencia de sus manos, fue el domingo 26 de mayo, día en que una treintena de camionetas repletas de hombres armados y con siglas en los vehículos del CJNG interrumpieron en la madrugada en la ciudad de Zamora, Michoacán, sembrando terror entre la población, asesinando a 3 policías e hiriendo a 10 más, sin que el gobierno de López Obrador haya intervenido en absoluto. Asunto que se agravó con la detención de militares en otro pueblo de Michoacán.

     Habiendo prometido en su campaña poner orden y condenar al gobierno de su antecesor (cuyo principal error fue carecer de valor para enfrentar a los delincuentes con todo el poder del estado mexicano), una vez en el poder ha resultado peor. Los índices de criminalidad han aumentado y el presidente se limita a hablar y prometer cosas en las mañanas. No quiere darse cuenta que ya no está en campaña, que ya es el presidente.

     En los hechos del domingo 26 de mayo López Obrador fue retado por los delincuentes y no movió ni un dedo. Teniendo un Ejército valiente y capacitado para enfrentar y acabar a la fauna de criminales que aterrorizaron a la población de Zamora, no intervino, de hecho, guardó absoluto silencio. El, tan platicador todas las mañanas, que habla y acomoda todo, claro, en su mente y con palabras, aunque las cosas no se acomoden a su fantasía, no dijo nada.

     Ese día, Andrés Manuel López Obrador perdió la presidencia de la República, la dejó ir por su indecisión, por su falta de compromiso con los mexicanos, por su juramento (protesta) en falso de cumplir y hacer cumplir la ley. En todo caso, de no corregir de inmediato su inacción y enmendar sus múltiples yerros, le queda el camino de Amadeo de Saboya, quien al sopesar el tamaño de su responsabilidad y saberse incapaz, renunció con estas palabras:

“Grande fue la honra que merecí a la nación española eligiéndome para ocupar su trono; honra tanto más por mi apreciada, cuanto que se me ofreció rodeada de las dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado….   Alentado, sin embargo, por la resolución propia de mi raza, que antes busca que esquiva el peligro, decidido a inspirarme únicamente en el bien del país, y a colocarme por cima de todos los partidos, resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prometido a las Cortes Constituyentes, y pronto a hacer todo linaje de sacrificios por dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad que merece y la grandeza a que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho, creí que la corta experiencia de mi vida en el arte de mandar seria suplida por la lealtad de mi carácter, y que hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se ocultaban a mi vista…   Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo… Estas son, señores diputados, las razones que me mueven á devolver á la nación; y en su nombre á vosotros, la corona que me ofrecía el voto nacional, haciendo de ella renuncia por mí, por mis hijos y sucesores.

Estad seguros de que al despedirme de la corona no me desprendo del amor a esta España tan noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarla todo el bien qué mi leal corazón para ella apetecía…Amadeo. Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873”.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

 

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NUEVO SISTEMA PENAL: UN ROTUNDO FRACASO

El llamado Sistema Acusatorio Adversarial fracasó. El problema no es en sí el sistema, el problema radica, en que además de ser impuesto por el vecino país del norte es inaplicable para nuestro país, absolutamente inaplicable. A tres años de su implementación, si bien se aprobó desde hace ocho, lo único que ha mostrado en la práctica es ser PROMOTOR DE IMPUNIDAD, las cifras así lo demuestran.

     Cualquier persona puede meterse al internet y encontrarse con decenas de notas periodísticas al respecto en las que todas, sin excepción, exhiben la ineficacia de este sistema que niega la justicia a víctimas y ofendidos. De recién iniciado, El Economista advirtió, que “con el Nuevo Sistema de Justicia Penal sólo en uno de 100 casos se ordenará la prisión para el presunto delincuente” (20/Jun/2016). Su vaticinio no falló.

     Otra nota dice: “Los delincuentes reincidentes que con mayor facilidad quedan en libertad tras cometer un ilícito son los que roban autopartes y llantas y aquellos que hurtan vehículos sin violencia,los cuales no ameritan prisión preventiva conforme al Nuevo Sistema Penal Acusatorio, alertó José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia Policial de la Secretaría de Seguridad Pública” (Excelsior 1/Jun/2019).

    En días recientes se publicó en un diario local que el nuevo sistema penal tiene una efectividad de apenas un 3 por ciento, situación que ratifica su ineficacia y si se toma el clima de sangre y violencia que tiene aterrorizada a la sociedad, urge que los gobiernos federal y estatales hagan algo para remediarlo.

     La cuestión de fondo es que los índices de criminalidad ya no conceden tiempo para el nuevo programa penal fallido, y aunque algunas voces y grupos tratan de interceder a su favor, lo cierto es que su ineficacia e inaplicación para nuestra sociedad mexicana es evidente (nuestra manera de ser y entender las cosas reclama otras formas, por cierto, de mayor firmeza y aplicación inmediata de la ley para el infractor).

     Los índices de IMPUNIDAD ya no permiten un día más y aunque grupos como México SOS tratan todavía de darle oxígeno, es evidente que se trata de un sistema de justicia no compatible con la forma de ser de la mayoría de los mexicanos (mentirosos y carentes de valor civil, incapaces de admitir sus actos y yerros), y ni qué decir de la corrupción que mantiene al país ahogado en un pantano nauseabundo; pantano ocasionado por gobierno y sociedad. Las excepciones son cada vez menos.

     La mayoría de los Agentes del Ministerio Público lejos de hacer las cosas como marca la nueva ley, son por cierto los principales promotores de la IMPUNIDAD, sobre todo en los llamados delitos patrimoniales, pues en la práctica se convierten en defensores de los delincuentes y adversarios de las víctimas.Y es que mientras el Código Nacional de procedimientos Penales establece bases mínimas (basta con que existan indicios de que se cometió un delito) para enviar al Juez de Control y que en el Juzgado se pruebe y decida si hay culpabilidaddel(los) acusado(s), los M.P. mañosamente tratan de desarrollar y agotar la averiguación —como si estuvieran todavía en el sistema anterior— entorpeciendo y obstaculizando la justicia de manera que al nuevo sistema no lo observan y al anterior lo utilizan en forma negativa.

    Ante esta condenable realidad, el estado de derecho y la impartición de justicia se han convertido en letra muerta. En una falacia o quimera con la que se engaña al pueblo por parte de los gobiernos. Gobiernos posmodernos integrados por huestes de cínicos e incapaces cuyo único móvil es el poder y el dinero, ajenos a todo compromiso y deber, que en este caso es el procurar e impartir justicia de manera inmediata a un pueblo vejado, robado, oprimido, extorsionado, dolido por la muerte, secuestro o extorsión de los suyos, son incapaces de darle ninguna respuesta ni apoyo.

      La situación es tan grave que requiere de inmediato que el gobierno se decida. O se obliga a las Procuradurías (Fiscalías) estatales y Federal que se pongan a trabajar y consignen de inmediato las carpetas a los jueces de control para que se decida la situación legal de los imputados, o de plano, SE RETORNE AL SISTEMA PENAL TRADICIONAL que es bueno y efectivo.

       El nuevo sistema fue una imposición del gobierno vecino del norte, quizá pensando en que con el TLC sus abogados litigaran también acá, lo que nunca consideraron fue la idiosincrasia nuestra, cargada de mentiras y recovecos morales e inmorales diametralmente opuestos a la mentalidad del anglosajón.

     El pretexto para el nuevo sistema penal acusatorio fue la corrupción, al respecto se habrá de decir que ningún sistema funcionará si no hay mano firme y pragmatismo para hacer valer la ley. No se necesitan nuevas oficinas ni dependencias costosas para ‘vigilar’, el sistema penal tradicional es bueno y eficiente para hacer que el delincuente pague lo que hizo e inhiba a otros para que no se atrevan, bastaría como era en los años ’70, cuando en la Procuraduría de Jalisco (en la Calzada Independencia), había una pequeña oficina a la que cualquier litigante o ciudadano que considerara que no se le estaba atendiendo bien o con dudas o deficiencias, se presentara a quejar para recibir casi siempre una respuesta eficaz.Y si la queja ya era contra el juez penal(entonces no existía el costosísimo Consejo de la Judicatura), el litigante podía acudir con el Magistrado de la Sala Penal que tuviera bajo su tutela o cuidado a dicho juez (en el STJ) para presentar su queja, mismas que de inmediato eran atendidas, pues tanto ministerios públicos como jueces procuraban cuidar su trabajo. Cosa que hoy no cuidan, sus derechos humanos, laborales y de grupo pesan más que la impartición de justicia.

     Basta pues de continuar alentando LA IMPUNIDAD, es urgente que los gobiernos estatales resuelvan al respecto (no se diga en Jalisco) y se decidan por uno u otro sistema penal, pero ya, entendidos que en tres años el referido sistema penal yanqui es un rotundo fracaso. No se les dio el voto por simpatía, se les concedió para que cumplieran e hicieran cumplir la ley ¿O usted qué considera estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

¿PERIODISTAS HAMPONES?

Las palabras tienen valor y significados. El Mesías, el bueno, el de verdad (no el ‘tropical’ que calificara Krauze) sentenció:“porque por tus palabras será justificado y por tus palabras serás condenado” (Mat 12:37); texto bíblico que parece desconocer el actual presidente, que, aunque se dice cristiano, es obvio que no lo es. Su manera de entender la vida, la ligereza de sus palabras y dichos cotidianos lo exhiben ajeno. Lo ratifican de ofensivo y falto de respeto a sus gobernados.

     El pasado jueves 23, López Obrador en su papel de presidente de la República fue capaz de ofender, y esto de manera grave, a la prensa, que, aunque quiso matizar luego su dicho, el daño estaba hecho.

    Desde esta columna siempre lo he criticado, y lejos de retractarme, sus hechos y dichos se han encargado de confirmar lo que creo de su persona y acciones públicas (su vida privada me merece respeto y jamás me meteré en esa área). En reciente libro de mi autoría expreso mi opinión con la libertad que la ley divina y la humana me conceden:

— “El asunto se convierte en un tema altamente preocupante pues queda en manos de un gobierno liderado por un hombre intelectual y anímicamente malformado, abiertamente populista y repudiador sin base alguna del orden, la legalidad, el trabajo y el esfuerzo creador. De un individuo que no ganó las elecciones por ser el mejor ni contar con el perfil necesario, sino por el cansancio de un pueblo vejado, agraviado y engañado hasta el cansancio en las últimas décadas. Sobre todo en la última del siglo veinte y las que corren del veintiuno”.

     A López Obrador le gusta compararse con el presidente Juárez, sin embargo, son personalidades abismalmente distintas. Juárez medía y meditaba sus palabras, él no, la mesura es ajena a su persona, de pronto sale el anarquista que siempre ha sido y la ofensa reciente contra los periodistas le exhibió de cuerpo entero.

      También es muy dado a colocarse en la fila de los liberales del siglo XIX, sin embargo, es muy poco lo que le une a ellos. Al calificar de “PERIODISTAS HAMPONES a todos —si bien luego quiso componer su grave ofensa, y al día siguiente al mejor estilo del nazi Goebbels sacar una lista de medios y periodistas a los que en el gobierno anterior se les pagaron facturas—, lo cierto es que su ataque fue contra la prensa en general. Su mesianismo ha llegado a tal punto que rechaza toda crítica o señalamiento, posición que está allanando el camino a la dictadura, lo cual no podemos permitir, hemos elegido la vida republicana y por ese camino continuaremos transitando.

     Francisco Zarco, el gran periodista y legislador, liberal puro (él sí), escribió la siguiente advertencia que el gobierno actual debe atender:

“Bajo el dominio de gobiernos irresponsables toda censura es un crimen y toda diferencia de opinión pasa por atentado. En semejante situación, sólo posible bajo el absolutismo y bajo la dictadura, cesa el poder de la opinión, domina la fuerza, y el gobernante carece de todo medio de ilustrarse y de conocer y enmendar sus propios desaciertos. Tal estado de cosas es la negación de todos los principios republicanos”.   

                                          El Siglo Diez y Nueve, 10 de diciembre de 1867.

     A su personalidad anarquista y sectaria, lo que le incapacita para gobernar a todos los mexicanos, se agrega la ausencia de colaboradores (íntegros y valientes) que le hagan saber la realidad, aunque no le guste. ¿Cómo podrá gobernar al país desconociendo lo que realmente sucede y rechazando toda crítica o señalamiento? Lo que hace contra la prensa lo hace contra todo el gremio. Si hay periodistas corruptos es muy simple, que los meta a la cárcel. Punto.

     En lo personal no me puedo quedar callado, hacerlo, me recuerdo de dos grandes hombres, el periodista francés Emile Zola y el pastor y poeta alemán Martin Niemöller, capaces de decir la verdad en una sociedad hostil gobernada por injustos y un dictador.

     En artículo publicado el 13 de enero de 1898 en el famoso diario parisino L’ Aurore, Emile Zola usa su pluma para señalar las injusticias del régimen (que condenaba al inocente capitán Dreyfus): “…Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice… Y a usted, señor presidente, le gritaré esa verdad, con toda la fuerza que me da mi rechazo de hombre decente”.

     En tanto que el pastor Niemöller, héroe de la Primera Guerra Mundial y capitán de submarino, a quien Hitler consideraba su ‘prisionero personal’, escribió su conocido poema, advirtiendo a todos aquellos que amenazados por la tiranía o la dictadura, prefieren guardar silencio (para no comprometerse):

          “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

           guardé silencio, porque yo no era comunista.

           Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

           guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

           Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

           no protesté, porque yo no era sindicalista.

           Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

           no protesté, porque yo no era judío.

            Cuando vinieron a buscarme a mí,

            no había nadie más que pudiera protestar.

      Quedarse callado ante semejante ofensa del presidente contra los periodistas además de impropio e indigno, alentaría un régimen que ha iniciado con todos los síntomas de una dictadura. El presidente tendrá que entender y aceptar muchas cosas, y pronto, pues en las elecciones no compró un país con todo y habitantes, fue electo por apenas el 25 por ciento de la población y tiene que gobernar para el 100 por ciento.Reconocer públicamente que ofendió a los periodistas (al calificar a todos como “los hampones de la prensa”), además de sano sería una señal de rectificación, que lo ideal sería el inicio de varias y urgentes, como la de continuar la construcción del NAIM y dejar esa necedad de construirlo en la Base Aérea Militar de Santa Lucía.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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SIN GOBIERNO Y SIN JUSTICIA

Contender por un cargo público sin tener el perfil es un acto supremo de corrupción, corrupción que desde este punto se encuentra muy generalizada. El actual gobierno del Estado de Jalisco, así como la mayoría de los presidentes municipales son parte de esta estadística (al igual que los dos sexenios anteriores). Los cientos de asesinatos, violencia sin límite, extorsiones, fraudes y demás expresiones criminales prácticamente todos permanecen impunes. Gobiernos de utilería, ornamentales y onerosos, apenas atinan a declarar pretextos y excusas, con tan poca sabiduría y tacto que esta semana el gobernador culpó a las familias de lo que sucede en el Estado (una sociedad que aparte de dolida y agraviada, ahora es ofendida).

      Los jueces penales no tienen toda la culpa de la impunidad que goza la fauna criminal en nuestro Estado. El pasado miércoles apareció en la prensa un punto de vista, que ni Alfaro Ramírez, ni el ginecólogo que tiene al frente de la inseguridad (Macedonio Tamez), ni Enrique Ibarra, ni ninguno de su gabinete puede refutar. De acuerdo a una nota recién publicada, entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2019, se iniciaron 44,086 carpetas de investigación, de las cuales solo en 1,784 hubo detenidos, “es decir, en penas el 4 por ciento de los casos bajo investigación se capturó a un sospechoso” (Mural, 16/Mayo/2019), situación que muestra sin retoques que el problema principal SE ENCUENTRA EN LA FISCALÍA DEL ESTADO, reino de la ineficacia y la impunidad.

     Y para que no traten de evadir su responsabilidad, les recordamos los asesinatos contabilizados por algunos medios en días recientes:

Mural, lunes 08/Abr/2019 ————————–        6 asesinatos

Mural, sábado 13/Abr/2019 ————————       8 asesinatos

Mural, domingo 14/Abr/2019 ———————-     11 asesinatos

Mural, martes 16/Abr/2019 ————————-    11 asesinatos

Mural, sábado 20/Abr/2019 ————————      9 asesinatos

Mural, viernes 26/Abr/2019 ————————-   12 asesinatos

Mural, lunes 29/Abril/2019 ————————–   11 asesinatos

Mural, martes 30/Abr/2019 ————————-     9 asesinatos

Mural, viernes 3/May/2019 ————————–    6 asesinatos

El Informador, 18/May/2019 ————————   25 asesinatos

     En tan solo diez días hubo 108 asesinatos, sin contar la mayoría de los cuerpos de personas asesinadas y enterradas de manera clandestina en fosas, excepto los 25 encontrados en Tlajomulco el sábado 17 de mayo por el Ejército (crímenes que se contabilizan hasta el día de su hallazgo).

     En cualquier otra época, cuando había vergüenza y dignidad en el quehacer público, el gobernador y sus principales colaboradores hubiesen renunciado. Su incapacidad es manifiesta. Protestaron en vano cumplir y hacer cumplir la ley. Los muertos ya no caben otra vez en el SEMEFO y los legistas de Ciencias Forenses no se dan abasto con las autopsias.

     Lamentablemente todo lo hacen al revés, creen en su autoengaño que el pueblo está tonto, que desconoce lo que sucede. Para aparentar que están haciendo algo, en lugar de avocarse a detener a los criminales y delincuentes, de entregarlos al Ministerio Público y éste consignarlos de inmediato al Juez de control. No, se apoltronan por horas el sitio de los hechos, ponen listones, llenan de patrullas con luces azules (que deberían andar persiguiendo delincuentes y no estar perdiendo el tiempo tan inútilmente), colocan vasitos de plástico y juegan al detective. Todo para una carpeta de investigación que va directa al archivo. Si esto no es corrupción e ineptitud desconozco como llamarlo.

     Y no solo son los asesinatos. Cualquier denuncia en la Fiscalía tiene como destino final el archivo. Es tal la incapacidad y la corrupción que reina en la Procuraduría (es lo mismo que Fiscalía) que el ciudadano agraviado, incluso si tiene la posibilidad de pagar un asesor jurídico, tarde o temprano se dará por vencido ante la indiferencia de una burocracia que desconoce que SU DEBER ES PROCURAR JUSTICIA pero que lo ha tomado, en el caso de la mayoría, como una mera chamba y en el caso de algunos M.P. como negocio particular. Y es que, no se explica cómo es que las denuncias nunca avanzan, pueden pasar uno, dos y hasta tres años, y el representante social en lugar de representar a la víctima(s), con sus acciones no disimula su protección para el denunciado(s). La razón no requiere de explicaciones.

     En este reino de la impunidad, asunto al que se unen los jueces federales que niegan los amparos con el argumento que “no se agotaron los recursos” (cuando lo cierto es que ni siquiera leen las demandas de lo contrario concederían los amparos para obligar al M.P. a enviar a los jueces tanta Carpeta de Investigación rezagada, sin justicia, agraviando todavía más a un pueblo harto de tanta vejación y menosprecio). El ejemplo de “Jaimito el cartero” —para evitar la fatiga del trabajo— reina entre no pocos funcionarios federales cuyo deber, así como en la Fiscalía, ES PROCURAR QUE SE IMPARTA JUSTICIA, no imponer criterios personales (o de pretexto para no trabajar) que no fueron contemplados por el Legislador.

 

NUEVA CONSTITUCIÓN

     El jueves 16 de los corrientes asistí al antiguo recinto del Congreso de Jalisco a un Foro acerca de la nueva constitución que desea Enrique Alfaro. El gobernador, que se supone es el interesado no asistió, envió al secretario de gobierno Enrique Ibarra, quien antes de entrar en el tema, le ganó el subconsciente pues intentó en su breve mensaje disculparse del clima de violencia imperante en el Estado.

     Lo cierto es que no esperaban, de hecho, no había nadie que representara al gobierno estatal (Enrique Ibarra abandonó el recinto de inmediato), lo que se escuchó. Iniciaron como panelistas dos valientes mujeres que, entre otras cosas, dijeron abierta y directamente “que no se requería de una nueva constitución, a menos que haya habido fraude en las elecciones y quisieran legitimarse”. María Marván Laborde fue todavía más allá, refiriéndoles un refrán que los estadunidenses utilizan “si no está roto, no lo compongas”. En resumen: necesitamos un gobierno que cumpla y haga cumplir las leyes existentes, no que quiera continuar con el engaño de jugar al gobierno como lo han hecho hasta ahora, éste y los dos anteriores.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email. mahergo50@hotmail.com

PAÍS DE SOMBRAS Y HORRORES

La violencia que se padece en México es apenas uno de los síntomas de la enfermedad social que nos aqueja, enfermedad que clasificada desde otros campos pudiera considerarse de muerte. Todos vivimos horrorizados a causa del clima social de violencia imperante, pero casi nadie se pregunta porque las bandas de asesinos se pelean la llamada plaza. Y es que, si no hubiera personas que les compraran sus malditas drogas ¿qué se pelearían? Es obvio que los compradores y consumidores de drogas llevan parte de culpa en esta pesadilla colectiva, en la que dicho sea de paso, no ofrece ningún futuro para las nuevas generaciones. Vivir en muchos de estos casos se ha convertido en un infierno, rectifico, respirar, vivir es otra cosa.

     Confiar en el actual presidente, con su absurda e ilegítima posición de no hacer valer la ley (argumentando falsamente una oposición a la “represión”) es hacerse ilusiones tontas. Sobre todo, cuando formó su gabinete y gran del Congreso con personas sin la capacidad, visión, e inteligencia requeridas, en una palabra, sin el perfil para los cargos y tiempos que se viven.

    Tiempos en los que a muchos ya no se puede considerar que viven. Millones de jóvenes en una u otra forma son apenas sombras. Fantasmas fugaces en el tiempo eterno que les ha tocado en suerte nacer y vivir en México pero que no creen en nada, ni tienen proyecto de nada, ni tampoco desean tenerlo. Quieren vivir el ahora, y este, de manera rápida y violenta.

      Un hedonismo pragmático, en incontables casos violento y promiscuo, caracteriza a gran parte de la masa. Una masa cuyas lecturas se limitan al teléfono portátil y a las redes sociales; lecturas casi siempre sin confirmación y promotoras de conductas producto de la irreflexión y la división, del acusar sin sostén y afirmar sin probar. De esta manera el vacío crece en la misma medida que la insatisfacción interna.

      Unos, arrancados a la fuerza y sin que el gobierno haga algo para devolverlos a casa, otros, de manera voluntaria, carentes de cimientos y un proyecto de vida, se suman a las huestes de las bandas criminales creyendo falsamente que en el dinero rápido y los placeres encontrarán lo que su espíritu vacío gime por encontrar. El espejismo se les convierte de inmediato en bestia sangrienta, una bestia que como la hidra de Lerna produce nuevas cabezas cuyo rostro en ocasiones es el de ellos mismos.

     Alejados de su entorno familiar y habiendo abandonado sus pocos valores mamados en casa, aprenden pronto conductas criminales y en no pocos casos, prácticas satánicas, como es el caso del chamaco que mató esta semana a dos líderes del comercio en el centro de Cuernavaca. La televisión transmitió parte de alguna ‘canción’ hablada (rap o reguetón, no los distingo) por el asesino de estas dos personas y la letra es verdaderamente satánica, escalofriante. Por $5,000 pesos los asesinó. A dos mil quinientos la vida de cada persona, de padres de familia, de ciudadanos, de hombres con responsabilidades en la sociedad, pero que una sombra por unos pesos les quitó una vida que él no tiene. Que le arrebataron o él mismo renunció para convertirse en sombra. Una sombra malvada y perniciosa.

     En medio de todo este espectáculo al estilo de la Divina Comedia del poeta florentino Dante Alighieri, los círculos infernales se reparten en el territorio nacional, Desde Tamaulipas hasta Cancún, desde Tijuana hasta Chiapas, encontrando en medio a Jalisco, Puebla, Guerrero, Nuevo León, Michoacán, y tantos otros puntos de nuestro ensangrentado país.

     Y así como el poeta encuentra en los círculos infernales a prominentes personajes, en esta pesadilla que estamos viviendo despiertos los mexicanos, funcionarios y vendedores de armas de Estados Unidos son parte del cuadro de horror. Ellos han permitido y vendido las armas que han transformado una sociedad en un enorme yermo poblado de fantasmas. Sin duda que compartirán espacio en los círculos descritos por Dante con aquellos poderosos mexicanos que a la sombra de la impunidad han hecho de su país un mundo de sombras y horrores.

     Aquellos que se han unido a los ejércitos del mal nos recuerdan al escritor italo-francés Guillaume Apollinaire, quien gustoso se alistó al ejército galo en la 1ª Guerra Mundial creyendo que hacía bien, pero que una vez consciente de su mala decisión, de que aquello que el había considerado un acto de heroísmo no era sino una horrenda pesadilla colectiva, escribió su conocido poema y con esto nos despedimos por esta semana:

 

                    Con qué alegría marchan los hombres a la guerra.

                    Con qué entusiasmo limpian y cargan sus fusiles

                    Con qué fervor cantan sus himnos de combate

                    Con qué ansiedad toman su puesto en la trinchera

                    Con qué insistencia silban las balas en el aire.

                    Con qué lentitud corre la sangre por su frente

                    Con qué estupor miran sus ojos al vacío

                    Con qué rigidez yacen sus cuerpos en el barro

                    Con qué premura son arrojados en la fosa

                    Con qué rapidez son olvidados para siempre.

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