MUJERES: NI VIVAS, NI MUERTAS, LE IMPORTAN A AMLO

Quizá no exista en nuestra historia, un presidente más malo y cruel que Andrés Manuel López Obrador. Un hombre carente de sensibilidad alguna hacia su prójimo, que en su caso particular deberían ser TODOS sus gobernados, pero no es así. Al contrario. Para él nadie es su prójimo, sólo sus seguidores fanáticos e incondicionales pueden ser objeto, no de su aprecio, apenas de mención en sus enfadosos y vulgares discursos matutinos.

El mismo se encargó de aclarar que nunca fue cristiano evangélico, que sólo usó a esta corriente cristiana para sacarles sus votos. El día de su toma de protesta, al arrodillarse ante los brujos en un templete en el zócalo capitalino, demostró que su fe era tan profunda como un dedal de costurera.

Lo de él son únicamente las elecciones y tener el poder. Nada más. Gobernar no sabe ni tampoco le interesa, de lo contrario, y aunque carezca de las capacidades para tan importante y trascendente responsabilidad, se hubiera allegado personas inteligentes que cubrieran el perfil. Pero no, se rodeó de vándalos, de marchistas y manifestantes profesionales, de gritones de consignas con coritos bien entrenados, pero ajenos absolutamente a los deberes gubernamentales.

De manera pues que la incapacidad y la insensibilidad no solo se notan a más de tres años de esta pesadilla llamada 4-T, incluso ya son un escándalo y nota a nivel mundial. Esta semana se conoció que México es considerado ya el 4º lugar entre los países criminales más peligrosos (solo enseguida del Congo, Colombia y Myanmar).

Semejante nombramiento no es ocioso ni promovido por sus enemigos —como suele responder el incapaz presidente mexicano—; ha sido ganado a pulso, merced a sus acciones, incapacidades y omisiones. Uno de tantos flancos, que en cuestiones de seguridad, no ha cubierto ninguno, ha sido la protección a las mujeres mexicanas, que dicho sea de paso, de todas las edades y clases sociales han estado siendo ultrajadas, robadas, asaltadas, violentadas, prostituidas o asesinadas, sin que el gobierno de López Obrador haga absolutamente nada por revertir tan terrible situación.

La vida del presidente tabasqueño, nos recuerda al título de una novela del escritor michoacano José Rubén Romero: “La vida…”. ¿Y cómo no será así?, si todas las mañanas se dedica solo a hablar, a gobernar de saliva y pontificar de temas que no entiende ni conoce del todo, y ya que termina su tediosa e insulsa perorata, toma el avión para turistear y dedicarse a lo único que sabe hacer: ¡ANDAR EN CAMPAÑA!

Mientras tanto, en lo que va de su mal gobierno, 12,586 mujeres de todas las edades (hasta marzo de 2012) han sido asesinadas. En el 99% de los casos sus asesinatos permanecen impunes o con una justicia maquillada o jurídicamente insostenible. Y eso, sin contar a las mujeres desaparecidas, pues muchas de ellas ya han sido asesinadas y sus cuerpos, al desconocer su situación presente, no son contabilizadas.

Como tampoco son contabilizadas aquellas que por la fuerza son secuestradas por las bandas de tratantes para obligarlas a prostituirse, reestableciendo la esclavitud que creíamos abolida desde el inicio de nuestra Independencia (1810).

No pueden andar en la calle solas, en las combis, camiones, taxis, uber y demás transportes públicos, peligran ante las jaurías de criminales, que a sabiendas que no hay gobiernos (NI MUNICIPALES, NI ESTATALES, NI FEDERALES), quedan expuestas a sus bestiales instintos. Ya saben que si las matan el gobierno no hará nada. Si acaso hablar un poco, pero nada más.

Las carpetas de averiguación ya no caben en los archivos, como tampoco cabe ya en la indignación de las familias mexicanas tanta indiferencia del gobierno. Ciertamente tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador al decir “que no somos iguales” a los gobiernos anteriores, le acompaña la razón.

No son iguales, SON PEORES, INCAPACES, INDOLENTES y MALVADOS, y no es asunto ni de ideologías ni partidos. Es asunto ya de mera humanidad, palabra que el tabasqueño pronuncia como loro pero que no entiende en su significado. Quien esto escribe realizó su servicio social penal en el viejo Penal de Oblatos en el año 1984, y no recuerdo un solo caso de que hayan matado a una mujer. El gobierno de entonces, con todos sus defectos y limitaciones, mantenía el orden y el estado de derecho.

Pero como se aprecia, entre un gobierno inútil e irresponsable y gavillas de hombres malvados y sin freno alguno a su salvajismo, el poema de Sor Juana acusa de alguna manera el desprecio de unos y otros hacia las mujeres y con esto concluimos por esta ocasión, en espera de que haya algún cambio en el gobierno para retornar a la legalidad y por ende, a cuidar a las mujeres:

“…Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

 

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y otra por fácil culpáis.

 

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

 

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

 

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo”

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¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com