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Mientras que el actual gobierno federal muestra áreas de grandes aciertos, de volver al orden luego de tantos años de caos (como es el caso de la PGR, que lamentablemente costara la renuncia de Jesús Murillo Karam, a pesar de su impecable actuación jurídica en el caso de los chamacos asesinados de Ayotzinapa): hay otras que parecen dar palos de ciego y meter en problemas al Presidente.

Es el caso de la Secretaría del Trabajo y demás dependencias involucradas en el caso de los trabajadores agrícolas en Baja California. El hilo negro y el agua tibia tienen miles de años ya inventados y sin duda que la campaña mediática sobre la “explotación laboral” a los indígenas en San Quintín y otras regiones de Baja California aunque no es un asunto nuevo ha impactado, pero no necesariamente a favor del gobierno y ni siquiera de los trabajadores.

A no ser que haya algún motivo político contra los empresarios agrícolas o alguna venganza contra alguno de ellos en particular que los mexicanos desconocemos -y los demás están saliendo gravemente perjudicados-; lo cierto es que por los resultados obtenidos se podría decir que hirieron de muerte a este importante sector productivo y a los trabajadores (ya encuerdados) difícilmente los podrán volver al orden.

Es obvio que el secretario del trabajo, o fue engañado por los suyos y metido en una trampa sin salida, o de plano desconoce del todo el tema. Su trabajo en la Procuraduría del Estado de México fue eficaz y productivo, pero no somos buenos para todo ni conocemos todo, y lo que está sucediendo en la península lo deja en pésima posición.

Sin defender a nadie ni denigrar a nadie; simplemente tratando de llegar a la verdad de los hechos (que a final de cuentas es parte del deber periodístico), es necesario aclarar algunas cuestiones de cara a la opinión pública de tal manera que se puedan emitir juicios de valor y no solamente condenas viscerales y populistas:

 

1)    El salario mínimo actual es de $70.00 pesos diarios ¿no es así? Sucede que la mayoría de los jornaleros de la zona (sobre todo entre los productores de fresa y berries) ganan entre $200 y $300 pesos por día. No se debe, aunque sí se puede, ya se vio, que por los menos se dañe a los más.

2)    Ningún empleador del país concede vivienda a sus trabajadores, ¿o sí? De ser así exijo de inmediato la mía, pues hasta ahora nadie me ha ofrecido ninguna. La ley marca que el trabajo sea remunerado, nada más, y tal pago ha estado siendo cumplido (la mayoría por encima del mínimo, con tres o cuatro mínimos por trabajador). Conseguir donde vivir ya es cosa del trabajador y si no hay un contrato previo que el patrón se obligue en ese sentido, no se tiene porque exigir ni ser linchados los patrones en los medios.

3)    Es costumbre, y los “usos y costumbres” entre los indígenas son muy apreciados y defendidos, que varios de los empresarios de la zona les dejen algún espacio para los que se quieran quedar (y ahorrarse lo de la renta y juntar más dinero), pero a los que deciden hacerlo les corresponde hacer algo para instalarse. No hay engaño. Es decisión de parte.

4)    En los medios no se ha dicho que dos y hasta tres miembros de una familia trabajan de tal forma que tres sueldos pueden juntar diario entre $600 y $900 pesos diarios, depende del patrón al que sirven.

5)    Los comentaristas de televisión se han desgarrado las vestiduras asegurando que “explotan” a los niños. No es así, los trabajadores al no tener donde dejar sus críos se los llevan y los niños siempre desean hacer lo que hacen los padres. ¿Por qué el gobierno federal o el estatal no les han puesto guarderías?

6)    Entre las primeras cosas que hacen muchos de estos trabajadores sureños al llegar a Baja California, es comprarse un auto de desecho en los múltiples yonkes de la zona, lo cual pueden hacer con $300 o 400 dólares, que en sus lugares de origen es imposible adquirirlos. Ni trabajo tienen siquiera, menos comprar vehículos.

7)    El problema se agrava y repercute socialmente al no saber manejar, ya que acostumbrados ancestralmente a la embriaguez, provocan una enorme cantidad de accidentes de altos costos en muchos sentidos (cosa que en la televisión no dicen, guardan silencio).

En suma: el gobierno federal tendrá que evaluar lo que suceden en San Quintín de manera más justa, pues si bien es inadmisible la explotación laboral en cualquiera de sus formas (en Guadalajara en los centros comerciales se le paga $90 pesos diarios a los trabajadores del aseo –mediante outsourcing-), denigrar sin razón a los empleadores es igual de inadmisible.

Lo mejor en todo caso es una revisión campo por campo, sin exigir al empleador más de lo que la ley señala y ha pactado previamente con el trabajador, como también someter a los agitadores agrícolas al imperio de la LFT. Urgidos de empleo, de producción en el campo y paz social, desatar un aquelarre contra los inversores agrícolas puede provocar enormes daños al país, cuando lo que necesitamos y con urgencia, es diálogo y trabajo, mucho trabajo para poder sacar al país luego de tantos años de caos y violencia ¿o usted que considera estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

e-mail: mahergo50@hotmail.com

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Salvo honrosas excepciones, la clase política mexicana ha llegado al extremo del cinismo; caraduras y sinvergüenzas de todo tipo pueblan los partidos, lo peor del caso es que no dan muestra de entender el hartazgo social, menos de arrepentirse, empujando al país a situación de caos.

     En tanto que la mayoría de los ciudadanos lucha por apenas sobrevivir, el gobierno y sus instituciones electorales siguen permitiendo larguísimas, inútiles y derrochadoras campañas, en las que los partidos políticos ciegos a una sociedad que les repudia, dilapidan los impuestos en anuncios que lo único que logran es ofender e irritar más al ciudadano.

Y es que, ¡o no analizan sus palabras, o su desvergüenza ha caído en la amoralidad! ¿Gusta que desglosemos el último anuncio (spot es palabra gringa) de Ricardo Anaya, empleado de Gustavo Madero y hasta hace poco presidente del PAN?:

 

1. México no va por buen camino. Cierto, muy cierto, pero… ¿Qué hicieron los gobiernos del PAN en los 12 años que tuvieron el poder? ¿Tienen autoridad moral para señalar pajas en el ojo ajeno teniendo vigas en el propio?

2. Está herido por la violencia. Violencia desatada en el gobierno de Fox y recrudecida hasta el salvajismo en el de Felipe Calderón a causa de su “guerra” (las muertes violentas durante su sexenio llegaron a más de 120 mil).

Manchado por la corrupción. ¡Los burros hablando de orejas! Y no me refiero al diputado Anaya, de él no se ha sabido nada que manche su imagen (ser marioneta de Madero no es delito).

Todos los partidos políticos en México, empezando con el PAN, carecen de autoridad moral para tocar el tema, mucho menos para condenar al vecino. Mientras no escuchen las acusaciones y reclamos del pueblo y metan a la cárcel a los saqueadores de los dineros públicos, ningún partido debe hablar de una honradez que hasta ahora no se les conoce (y su corrupción y voracidad sí).

4. Detenido por la economía. En México la única economía que funciona desde el año 2000 es la de los funcionarios. Esa ha crecido exponencialmente.

Individuos que eran “don nadie” apenas entraron al gobierno y se hicieron de enormes fortunas. Esas son las que requieren de auditorías y no los agobiados causantes de siempre que ya no sienten lo duro sino lo tupido.

El agobio fiscal y delincuencial contra los que trabajan y sostienen este país es causa y efecto de la economía semi paralizada que tenemos.

5. Necesitamos cambiar el rumbo con nuevas ideas. ¿Y la clase política las puede aportar? ¡No por favor, no vaya a resultar peor el remedio que la enfermedad!

6. Aumentemos el salario mínimo, es lo justo. No solo es cierto, sino necesario. Pero ¿Por qué no lo hicieron cuando fueron poder? ¿Por qué lo único que hicieron ―y contagiaron a los demás― fue aumentarse estratosféricamente los sueldos y prestaciones y dejar en el olvido a empleados y trabajadores de todo el país?

7. Metamos a los corruptos a la cárcel. ¡De acuerdísimo! Empiecen con Vicente Fox y parentela, los hermanos Bibriesca y demás corte faraónica, ya que en lugar de combatir con todo y meter a la cárcel a los ladrones del erario, se sumaron a la pandilla (los que votaron por ese “cambio” eso esperaban, y no un simple cambio de malhechores).

En Jalisco pueden venir por Emilio González Márquez, ¿se les hace poco que gastara $74,000’000,000.00 millones de manera discrecional sin que hasta ahora haya rendido cuentas? Pero no es el único, la banda de bribones es numerosísima y en Jalisco pocos exfuncionarios pasarían una auditoría (incluyendo al auditor Alonso Godoy).

8. Con el nuevo sistema anticorrupción. Bien, nomás que nos digan cuál, y que empiecen con todos los funcionarios y exfuncionarios que tienen cuentas pendientes de rendir. De otra manera no pasa de ser otra de sus falacias, una raya más en el tigre.

Cambiemos el rumbo con nuevas ideas ¿las de quién, de los políticos o del pueblo? Porque hasta ahora sus ideas, nuevas o viejas solo han servido para saquear el país, hundirnos en la miseria y la violencia, en una ansiedad e insatisfacción social que crece día con día.

10 ¡Que nadie nos diga que no se puede! Pues no, claro que se puede. El problema es el que cómo. Sobre todo cuando padecemos gobiernos en los tres niveles y de todos los partidos que no escuchan ni atienden al ciudadano. Sus bolsillos e interés grupal es lo único válido ¿a poco no?.

11. ¡Claro que podemos! Sí, de que podemos, podemos, pero cómo le hacemos, ¿ni modo que se hagan el harakiri los funcionarios? De entrada necesitamos que desaparezca ese bodrio llamado “derechos humanos” (que solo defiende delincuentes y se olvida siempre de las víctimas) y se le conceda libertad política a la PGR y Procuradurías estatales para hacer valer la ley e implantar un auténtico estado de derecho que deseche esta pestilente simulación y meta a la cárcel a los saqueadores de los dineros públicos. Nada de impunidad como hasta ahora.

12 ¿A poco no? ¡P’os no, da la casualidad!, han convertido el estado mexicano en una simple empresa, patrimonio de la clase política, desentendiéndose en absoluto del pueblo que aterrorizado entre bandas de narcotraficantes, delincuentes y maistros pseudo guerrilleros no haya la puerta. Agobiado por una prolongada crisis económica, vive sometido a un yugo neoporfirista que entre tarjetas de crédito usureras y tiendas que le venden ropa hasta 36 meses le tienen esclavizado sin que nadie ¡NADIE! Le libere de semejante yugo ¿Es justo que al ahorrador le paguen el 2% anual de interés y al tarjetahabiente le cobren entre el 4 y el 6% mensual? ¿Qué hacen todos los legisladores? Buscar la manera de enriquecerse ¿a poco no?.

Así que le tomamos la palabra al diputado Anaya, aunque antes debe entender él y el resto de la clase política (que gobierna o vive del presupuesto), y sabedores de que sí se puede, que es urgente y necesario regresar a la legalidad y la auténtica vida republicana. En otro tema ¿no puede el gobierno obligar a que HOTMAIL de la cara al usuario para resolver sus problemas técnicos? Y es que si usted utiliza el correo en otra ciudad y en otra computadora su correo será bloqueado. ¿Hasta en eso los mexicanos tenemos que padecerle?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

E-mail: mahergo50@hotmail.com

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Desde el arribo al poder del PAN en Jalisco (1994) y al país entero (2000), funcionarios, burocracia y partidos políticos (sin excepción) se apartaron gradualmente del pueblo hasta llegar al distanciamiento casi total, que de no cambiar de actitud, téngalo por seguro que nos sumiremos en una crisis no vista desde 1910, y no me refiero a una revolución. La situación política del país ni detecta ideologías dignas de tener en consideración, ni líderes con capacidad y arraigo social, mucho menos aprobación. Claro, sobran charlatanes y falsos mesías, pero estos son parte del problema que nos tiene al borde del colapso.

Por enésima ocasión desde 1995 (en Jalisco) y posteriormente a partir del año 2000, desde esta columna se ha denunciado hasta el hastío la loca ambición de los funcionarios, que con el pretexto de que “para no robar” se subieron los sueldos en cientos de veces a como se hizo siempre (lo que Juárez nombraba austeridad republicana). De pronto regidores de un simple Ayuntamiento como el de Guadalajara, o diputados locales, que de tener sueldos menores a los $10 mil y $14 mil pesos mensuales, se aumentaron sus percepciones hasta los $200 mil por mes (a través de bonos, ayudas y demás trucos para justificar su saqueo).

El mal ejemplo cundió como cáncer y pronto los ciudadanos a lo largo y ancho del país expresaban su queja con indignación e impotencia, del robo descarado de los funcionarios no solo de los recursos públicos, que pronto les resultaron insuficientes; sino que perdidos en su danza ante el “becerro de oro” recurrieron irresponsablemente a préstamos internos y externos (danza frenética en la que se han acompañado por burócratas y sindicalistas).

El hartazgo y molestia ciudadana no ha querido ser escuchado. Prefieren pagar millonarias e inútiles encuestas para medir su “popularidad”, que enterarse de lo que realmente piensa el pueblo de la clase política y los partidos. En el colmo de su insensatez, por decirlo de manera decente, han vuelto a las larguísimas y derrochadoras campañas sin detenerse siquiera a pensar si tal cosa es acorde a la situación nacional. Con dos semanas sería más que suficiente.

Sólo partidos políticos y funcionarios públicos ignoran (o pretenden hacerlo) la situación económica y anímica de la sociedad. Ignorancia a la que tal parece los cortesanos han inducido al Presidente, pues por lo que se aprecia en la visión del estado solo existen los mega ricos y los mega pobres. A los primeros se les atiende de manera personal y con exenciones de todo tipo. A los segundos les han enviado a Rosario Robles, que reconociendo su noble y productiva labor, se limita a ese sector (se habla de 7 millones de personas).

El problema es que en medio queda el pueblo que trabaja y mantiene el país de todo a todo: el mediano, pequeño y micro empresario, contra el cual no hay contemplación ni cuidado alguno. Los secretarios de estado, así como la mayoría de las dependencias federales, estatales y municipales, actúan contra ellos como verdaderos sátrapas, encargando hacer sentir su poder a través de cientos de miles ¿o millones? de inspectores y empleados que actúan como enemigos declarados del pueblo ¿así los envían, con esa actitud o es por cuenta propia?

A ningún funcionario público le importa que el causante, sea el señor de la fábrica, de la tienda, la maderería, la bodega, la zapatería o el giro que usted quiera y guste, se encuentre desde la época de Fox sometido al estrés cotidiano por el asaltante, el que le cobra piso o extorsiona, del secuestrador. Tan es así que a manera de castigo –en lugar de someter a los que nunca pagan impuestos- le inventó una reforma fiscal, que además de complicada en extremo, le convierte a los ojos de la indolente burocracia recaudatoria en “evasor” potencial, por lo que la devolución del IVA está retenida y los negocios que sostienen realmente a México se descapitalizan día con día ¿No hay una sola persona sensata junto al Presidente y en Hacienda que le haga saber realmente lo que ocurre?

¿Cómo puede esperar justicia el mexicano cuando un ministro de la SCJN gana más de medio millón de pesos al mes y el asalariado promedio entre 4 y 6 mil? Cuando los empresarios y comerciantes luchan por apenas sobrevivir y los que representan la justicia se despachan con los impuestos pagados por ellos con total injusticia y desproporción. Y para remachar su ataúd de injusticias, nombran a un ministro que jamás ha sido secretario, juez, magistrado, ni nada que le haga merecedor de tan honroso cargo para el que se requiere de manera obligada una carrera judicial y un profundo conocimiento en la aplicación del derecho.

En Jalisco a pesar de que el INE tomará control en lo sucesivo de las elecciones locales, dejaron con vida el ornamental IEPCJ. El problema es que los inútiles consejeros se auto asignaron sueldos de $188,000.00 pesos mensuales, cuando lo cierto es que para lo que hacen a $30,000.00 nos salen carísimos (suma que se rebajaron estos ladrones cuando se supieron descubiertos) ¿O cómo se les puede considerar? ¿Alguna empresa privada sería capaz de contratarlos con semejantes sueldos?

Pero en Jalisco sucede como en el antiguo juego de Juan Pirulero “que cada quien atiende a su juego”. En la Junta Local de Conciliación y Arbitraje siguen dictándose laudos de demandas nunca notificadas a la parte actora, por lo que de pronto aparece la “autoridad” laboral exigiendo a las empresas pagos todos arriba de $400,000.00 pesos mensuales, que además de injustos (y con hechos falsos todos) están poniendo al borde de la quiebra a no pocas empresas ¿Y el gobernador, y presidente de la Junta Local? ¿No hay nadie que someta a estos zetas oficiales al imperio de la ley?

Los empresarios del Condominio Industrial Santa Cruz en Tlajomulco, se han quejado con indignación y molestia en las últimas semanas por la presencia de verdaderas hordas de inspectores de todo tipo de dependencias (IMSSS, INFONAVIT, Municipales, etcétera) que de manera arrogante y prepotente les han tratado. Bueno, los de Tlajomulco llegaron al extremo de clausurar ocho plantas, casi todas del ramo alimenticio ¿esa es la política para “mover a México? o los jefes de abajo no solo están divorciados del pueblo, sino que también de sus superiores. Porque si es política de estado el tratar de tan odiosa manera a sus ciudadanos, es de considerar que los brotes de repudio y expresiones de rebelión fiscal y de otro tipo están ya a la vuelta de la esquina.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

E-mail: mahergo50@hotmail.com

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La amenaza de los padres de los chamacos de la escuela guerrillera de Ayotzinapa (que oficialmente opera como “Normal”) asesinados por policías de Iguala y delincuentes de las mafias locales, de impedir las elecciones merece seria y profunda reflexión. En medio de gritos y demás expresiones que saben ejecutar muy bien, los belicosos padres dijeron que “el siete de junio próximo no permitirán la instalación de unas 4,500 casillas electorales, como medida de presión al gobierno estatal y federal, para que les entreguen con vida a sus hijos” (El Universal, 5/Mar/2015)

Los progenitores, más hechos para la anarquía y la desestabilización que para el trabajo y la construcción de un país fuerte y unido, iban acompañados de otros matriculados de la escuela de Ayotzinapa, quienes declararon a los medios durante una manifestación –otra de tantas- afuera del Congreso de Guerrero: “desde aquí les decimos, que si es necesario moriremos diciendo la verdad, no nos callaremos, vamos a seguir hasta las últimas consecuencias, pese lo que pese, cueste lo que cueste, hasta dar con el paradero de nuestros compañeros” (El Universal, 5/Mar/2015)

En cuanto a los padres, su actitud está muy lejos del dolor de un padre que ha perdido un hijo. Quien esto escribe hace poco menos de un año perdió –como ya se mencionó en otro artículo- un nieto de 20 años de edad. Un joven prometedor, estudiante de medicina, pero murió en un accidente automovilístico adelante de la ciudad de Colima. Acababa de salir de clases e iba con otro compañero a descansar el fin de semana a Manzanillo. Vino sin embargo lo inesperado y fallecieron.

Sería una torpeza (y tontera) de mi parte pedir al gobierno de Colima que los entregaran vivos, porque vivos salieron de Guadalajara. Y andaban bien y con el permiso de sus padres. Sin que esto pretenda lastimar a nadie, tan solo poner las cosas en perspectiva, los chamacos de Ayotzinapa andaban en otra ciudad, a más de 100 kilómetros de su escuela y tratando de romper un mitin político. Pasaba de la medianoche, andaban en autobuses robados y se dice incluso que gente armada iba con ellos. Se toparon con policías corrompidos y sus jefes de la mafia en un municipio gobernado por una pareja de delincuentes. El final de la historia todos los mexicanos la sabemos.

El problema es que los padres de los matriculados en Ayotzinapa se han empeñado en exigir con vida a los que a todas luces están muertos. Contra tal tozudez no valen los argumentos ni la sabiduría tiene cabida.

Lo raro en todo esto es que los padres han tomado una extraña actitud y acciones impropias absolutamente a personas en duelo. Su incesante activismo político mueve a hacer preguntas, muchas preguntas:

     ¿En qué trabajan todas estas personas? Millones de mexicanos no podemos darnos esos lujos de permanecer tantos meses sin trabajar. Sería imposible, se lucha a diario para vivir.

¿De dónde sacan dinero para subsistir? Un hogar donde hay otros miembros es un sitio que reclama a diario de comida, luz, gas (o leña), y si hay escolares todo aquello necesario para aprender y estudiar (sin contar ropa, zapatos, medicinas, etcétera).

     ¿Quién paga los viajes y viáticos que a diario realizan desde septiembre del año pasado? Decenas de millones de mexicanos no pueden realizar una salida siquiera de dos o tres días porque esos gastos les sacarían de balance ¿cómo le hacen estas gentes para comer, viajar, gastar, dejar para su casa?

¿Quién paga los viajes a Europa? Se supone que si matricularon a sus hijos en esa escuela guerrillera, normal, o lo que sea, es porque carecen de recursos para inscribirlos en la preparatoria y luego en la universidad pública, que aunque pagadas con los impuestos del pueblo, de cualquier forma durante todos los años de estudio los padres se ven en la necesidad de sostener económicamente a sus hijos. No es el caso. Varios de los padres han hecho viajes a Europa que como se sabe cuestan verdaderas fortunas. Lo peor del caso es que con olor a traición, puesto que se han dedicado a hablar mal del país y de sus autoridades.

     ¿Quién los asesora políticamente y financia económicamente? Los mexicanos estamos cansados de tanto bribón con disfraz de redentor social, y la muerte de estos chamacos –que dicho sea de paso no les cayó encima el techo del Templo- que aunque dolorosa, ha sido el pretexto idóneo para pretender tumbar al gobierno que los mexicanos elegimos en las urnas. Guste o no.

¿Por qué no da la cara a la sociedad el director de la normal de Ayotzinapa? ¿Por qué envió a grajos esa noche a Iguala, justo por ser de primer ingreso? Es obvio que los chamacos ignoraban del todo que estaban siendo carne de cañón, lanzados por una escuela formadora de anarquistas y “comunistas” trasnochados que ni siquiera se han enterado que estamos en el año 2015 y que Kruschev ya murió hace varias décadas (1971).

Los ciudadanos que sostenemos el país, que no tenemos dinero para vivir en vacaciones eternas (o fregando prójimo con el cuento de la “lucha”) nos preguntamos cuál es el verdadero motivo de estos padres, que de dolientes se han convertido en parte de la delincuencia sureña encabezada por los maistros de la CNTE y demás mafias parasitarias y dañinas.

     Los mexicanos enterados saben que el meollo de la problemática en Guerrero es el narcotráfico, en particular los cultivadores de amapola. Nadie mejor que ellos desea un Estado sin control, sin presencia del ejército ni fuerza del orden alguna; y es obvio que los maistros y ahora los padres de los chamacos asesinados están haciendo el trabajo sucio.

     ¿Están haciendo ese trabajo de manera voluntaria o involuntaria? De ser lo primero el problema sería gravísimo y los gobiernos federal y local ya deberían estar preparando reclusorios enormes para las hordas de vándalos que han querido desestabilizar el país y crear una zona sin control ni gobierno.

Todos somos testigos que la vida económica de Acapulco y el Estado de Guerrero en general les importa un comino. No hay delincuente que no sea egoísta, es ególatra por formación, por eso delinque, para satisfacerse a sí mismo rápido y sin esfuerzo. La sangre y el dolor de sus semejantes no le importa, tan es así que mientras más de 100 millones de mexicanos se esfuerzan por sacar el país adelante, su egoísmo es capaz incluso de convertir algunos de dolientes en delincuentes ¿Usted qué considera, estimado lector?.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

 

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