Aunque el país está inmerso en grandes y terribles problemas nacionales que amenazan con la dictadura o el caos, es necesario hacer un alto para abordar otro no menor que afecta a la capital del Estado (Jalisco). El tema del agua potable que utilizamos en la zona metropolitana de Guadalajara, que de algunos años (pocos) a la fecha, ha ido convirtiéndose en una amenaza para la salud y sobrevivencia de la población que la utiliza (poco más de 3 millones).
El asunto es relativamente nuevo, pues les guste o no a las autoridades actuales, NUNCA habíamos padecido semejante incapacidad y amenaza contra la salud y vida normal de los tapatíos.
Quien esto escribe nació en el barrio de San Juan de Dios (1950) y ha vivido también en los barrios de Analco, San Andrés y otras colonias del poniente y jamás había visto semejante podredumbre y amenaza en las llaves del agua (antaño potable).
La cuestión es que para remediar un problema antes hay que reconocerlo, y los que cobran actualmente como gobierno (gobernador, presidentes municipales de la zona metropolitana y funcionarios del SIAPA) carecen de humildad y sensibilidad para hacerlo. Todo quieren resolver haciendo más obras y gastando cantidades multimillonarias, sin antes, como es necesario, estudiar a fondo el problema, pedir ayuda a los que saben y conocen.
Alfaro en su momento corrió del SIAPA a toda la gente con experiencia, la que conocía los canales que traen el agua a la ciudad, las entrañas de las redes, las plantas potabilizadoras y demás e indispensables procesos para que llegue limpia a los hogares y negocios, colocando en sus lugares a gente de sus partidos y de la grilla.
Al principio no se notó, pero con el paso de los meses y los pocos años transcurridos, los resultados son ahora un grave problema para todos los tapatíos. Para los hogares (¿se puede cocinar, bañar, beber, lavar ropa y trastes, etcétera, con agua putrefacta? — incluidas heces fecales—); para los negocios ¿cómo lavar platos, vasos, ollas y demás enseres en los restaurantes y negocios de comida?, igual para la industria, los comercios y toda actividad.
El problema, lejos de aminorar, ha crecido significativamente (al par de la incompetencia de las autoridades, que en lugar de hacer un alto para pensar cómo resolver semejante problema en su magnitud, se limitaron a cambiar de jefe y buscar remedio a través de medios y declaraciones. En buena la hora que limpiaron la presa de Las Pintas, pero eso es sólo el inicio (a un costo de $23 millones de pesos) por lo que cabe la pregunta ¿No tiene acaso el SIAPA personal de planta que haga esos trabajos de mantenimiento y limpieza de los canales y cuerpos de agua que surten a Guadalajara?
El gobierno debe dejar de pensar solo en popularidad y en las siguientes elecciones para abocarse a resolver los problemas que les incumben. Nadie les eligió para ser reyes(nas) de la popularidad. El voto que les concedieron los ciudadanos es para resolver sus problemas, mejorar las formas de vida de las familias, combatir la inseguridad, etcétera. Ninguna publicidad mejor que las buenas y efectivas acciones de gobierno. Punto.
El gobernador y los presidentes(as) municipales tendrán que dejar el mundial de lado (y poner quien atienda la fiesta) y aceptar el grave problema del agua potable, que NO ES POTABLE. Antes de pedir prestado miles de millones y pensar en proyectos emanados del engreimiento que producen los cargos, tienen que revisar a detalle paso por paso desde el envío de Chapala hasta la llegada a las colonias y fraccionamientos.
Combatir con todo el peso de la ley las descargas de aguas negras a los canales y meter a la cárcel a semejantes criminales, Si tienen para construir dónde no se debe, sin duda que tienen también para construir fosas sépticas o hacerlo conde exista la infraestructura pública para que no cometan ese delito. Lanzar aguas negras a los canales del agua para potabilizar es un verdadero crimen, y hasta ahora no se conoce a nadie que hayan consignado por semejante delito ¿Cómo se le puede llamar al derrame de heces fecales y enfermedades de todo tipo al agua que van utilizar más de 3 millones de personas?
¿Ya revisaron TODAS las plantas potabilizadoras del agua en la zona metropolitana? ¿Ya vieron y están seguros que todos los procesos se están llevando al pie de la letra? ¿Ya invitaron a técnicos de ciudades como Los Angeles, San Antonio o Chicago para que les ayuden y asesoren? En los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado varios presidentes municipales de Guadalajara hermanaron la ciudad con otras de Estados Unidos (me recuerdo a Downey y Glendale Ca., San Antonio Tx, Tucson Az, y Portland Or, entre otras) ¿Les resulta muy difícil aceptar sus limitaciones y pedir ayuda a los que tienen una mayor experiencia y saben cómo resolver esos problemas?
Mientras no revisen todo el proceso de principio a fin (y resuelvan uno a uno) seguirán los problemas. Otra cosa, dejen de autorizar la construcción de vertical en la ciudad. La zona metropolitana carece de infraestructura hidráulica (agua potable y aguas negras) ya que la existente tiene entre cincuenta y setenta años. Baste señalar que los grandes colectores de la ciudad los hicieron los gobernadores: Francisco Medina Ascencio, Alberto Orozco Romero, Flavio Romero de Velasco y Guillermo Cossio Vidaurri (posteriormente se han construido algunos tramos nuevos, pero ninguno de aquella magnitud).
Basta ya de querer tapar el solo con un dedo, de querer engañar a los ciudadanos, de pagar 2 millones de pesos al mes en telefonistas (para que solo se desahoguen los quejosos) o con sueños de grandeza gastar fortunas que no se tienen (y que se tienen que pagar). Es tiempo de reconocer, analizar el problema y resolverlo, pues…, lo que los tapatíos están recibiendo en las llaves de sus casas, NO ES AGUA POTABLE ¡ES VENENO!
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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