“Ya no hay corrupción”, aseguraba el destructor de México desde Palacio Nacional, agregando a su farsa un pañuelo blanco que sacudía ante sus seguidores ciegos y fanatizados. Versión tabasqueña del Tartufo, este hipócrita y verdadero traidor a la Patria, día con día consumaba su tarea de saqueo y destrucción total del país, sus poderes e instituciones, para convertirle en una vulgar dictadura —como se advirtió desde este espacio aun antes de que ganara las elecciones).
La exhibición de la destrucción del INE como institución ciudadana para convertirle en órgano mafioso del estado, así como la destitución social y pública de Guadalupe Taddei por mega corrupta (protegida por el gobierno mediante una “renuncia”) han sido durante las dos últimas semanas un espectáculo grotesco. Una defensa absurda del gobierno a la banda delictiva a la que AMLO entregó ese órgano electoral (encabezada por la Taddei).
El punto, por demás grave, es que donde le escarbes en el gobierno de la 4-T aflora el estiércol. La cancelación del NAIM, SEGALMEX, el TREN MAYA, el INTEROCEANICO, la Refinería DOS BOCAS, el AIFA, MEXICANA, la banda de falsos periodistas que hacen coro en las MAÑANERAS de Palacio nacional (pagados con dineros públicos). La lista es interminable, pero no podemos olvidar el desmantelamiento del IMSS, la adquisición de medicinas y aparatos, el sistema educativo, etcétera.
Y ni qué decir del CONTRABANDO DE COMBUSTIBLES (HUACHICOL FISCAL): el mayor delito en la historia de México y cometido desde dentro del gobierno, principalmente por altos funcionarios (utilizando a mandos medios de diversas secretarias y dependencias públicas, así como amigos cómplices bajo la cubierta de proveedores, constructores, etcétera) ocasionando hasta marzo del presente año (2026) un daño y merma a las finanzas públicas por más de $600,000 millones (SEISCIENTOS MIL MILLONES DE PESOS).
La cuestión es que los daños se han seguido acumulando, pues, además de no detener el ingreso de esos combustibles, que, dicho sea de paso, son parte de la escandalosa QUIEBRA DE PEMEX (otro estercolero, muy añejo, por cierto, pero acrecentado desde diciembre del año 2018), se han limitado a detener algunos cuantos peces pequeños para calmar (y pretender callar) la opinión pública indignada hasta el hartazgo a causa de esta banda delincuencial que aprovechó las bondades de la democracia para hacerse del poder. ¿Cómo callar las voces de decenas de millones de mexicanos indignados ante semejante saqueo, endeudamiento estratosférico de la Nación, sumidos en la inseguridad y a merced de una fauna delincuencial ensoberbecida a causa de su TOTAL IMPUNIDAD, cómo?
¿Cómo olvidar el video del corrupto proveedor del INE, Alfredo Hernández Casillas, parado frente a la ventana de lujosísimo hotel de $200,000 pesos la noche, diciéndole a un hijo de Guadalupe Taddei… «¡Paris a tus pies chamaco!» —claro, con dinero robado de los mexicanos—, mientras para millones de mexicanos no hay medicina elemental alguna en el Seguro Social, por barata que sea…? ¿Cómo? ¡Imposible! La maldad de estos delincuentes soberbios, crueles, inhumanos (e impunes) carece de límites.
Es el sello de la banda. Así vemos a los hijos de López Obrador viajar por todo el mundo dándose lujos de millonarios excéntricos, dilapidando lo que nunca han trabajado, ni mucho menos ganado. Incluso al menor pagar por entrar a un club nocturno de la capital del país, un consumo mínimo de $55,000 pesos en la zona vip (Infobae, 21/Oct/2026) mientras el farsante y mentiroso de su padre “hablando hipócritamente de vivir en austeridad”.
En su soberbia y chapoteando en un mar de dineros robados a México, la banda de MORENA no se ha dado cuenta siquiera que su buque, a la manera del Titanic, ya ha sido horadado. La caída de Guadalupe Taddei, y con ella la parte de delincuentes incrustados por MORENA que controlaban los dineros y el destino del INE (para mantener a la Banda grande en el poder de México) han sido el iceberg que abrió el boquete.
El gobierno de MORENA encabezado por Claudia Sheinbaum (en lo formal), aunque en lo real desde “La Chingada” por el dictador tabasqueño, ya comenzó a hundirse a la vista de todos los mexicanos.
Pero, así como los constructores del Titanic decían que su “barco no lo hundía ni Dios” (su blasfemia fue confrontada con la justicia del Dios que negaban, quien destruyó su barquito con un cubito de hielo), se dedicaron en las horas del trayecto a bailar y divertirse; igual los dizque “funcionarios” (para ser tales hay que comportarse como tales) se han dedicado a amasar enormes fortunas y divertirse como jamás imaginaron en su vida.
¿No aseguraba acaso el farsante y resentido social de Fernández Noroña vivir en una vecindad de la ciudad de México? ¿De dónde tanto dinero para comprarse una mansión de $12 millones de pesos en Tepoztlán, viajes continuos a Europa en primera clase y muchos otros destinos, buenos autos, buenas comidas? ¿De dónde?
La lista de multimillonarios en los gobiernos de la 4-T es inmensa. Hojas nos hacen falta, aunque vienen a la memoria los nombres de Andy, Gonzalo y José Ramón (y toda la Banda de amigos cuya lista encabeza Amilcar Olán), Augusto López Hernández, Rubén Rocha Moya, sus hijos y la banda local, Américo Villareal, Alfonso Durazo e hijos, Rocío Nahle, Ricardo Monreal y todo el clan familiar, Laida Sansores, Felix Salgado, las carretadas de millonarios MORENOS en Oaxaca, Nayarit, Baja California (Norte y Sur), Clara Brugada y un larguísimo y casi interminable etcétera, pues donde se le escarbe hiede.
La postura de la presidenta Claudia queriendo tapar el sol con un dedo, cuando su calor ha encendido como el mediodía la indignación de la inmensa mayoría de los mexicanos, raya ya en lo absurdo y suicida. Tiene ante sí la oportunidad única (perentoria y pasajera) de retomar el rumbo del estado de derecho y la democracia, y hasta ahora, además de actuar pendularmente, pretende menospreciar la inteligencia e indignación ciudadana protegiendo a la banda.
Claudia Sheinbaum y los pocos de MORENA que queden con algo de conciencia deben admitir que el plazo para la impunidad, saqueos y torpeza terminaron. Los mexicanos están pidiendo cuentas de los dineros públicos y el destino del país, pues, hasta ahora, sólo han visto un estercolero tras otro y lo del INE es uno más.
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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