Opinión

Independientemente que no estaba preparada para semejante responsabilidad (tampoco su antecesor; quizá el hombre más malvado e incapaz que ha ejercido la presidencia de México ¡y mira que es mucho decir!), y usted lo sabe perfectamente. Una cosa es andar gritando en manifestaciones, y otra muy distinta subir la escala del poder peldaño a peldaño, entendiendo y resolviendo pequeños problemas; y luego de muchos años de tan difícil tarea y preparación, asumir la oportunidad de servir a su país. La Presidencia conlleva reconocer que es el más grande honor y responsabilidad; lo que implica dar lo mejor de sí mismo para beneficio y futuro de México y los mexicanos.

Y es que, por muchos que sean los logros alcanzados —la mayor de las veces desconocidos por las mayorías— siempre serán mayores las críticas. Eso por una parte, por otra, el nuevo presidente(a) que llega no quiere sombra ni comparación alguna con su antecesor. Por eso Calos Salinas, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto viven en el extranjero.

     Sólo el cínico, perverso, destructor y manipulador de Andrés Manuel López Obrador se quedó en el país. Según él se fue a «La chingada», lugar lejano donde realmente lo quisieran ver la inmensa mayoría de los mexicanos (me uno al deseo). Pero no, todo lo que hace este sujeto es a la manera del Tartufo de Moliere, con premeditación, dolo y engaño. Junto a su rancho con ese nombre se construyó un hospital —ese sí— al nivel de los de Dinamarca y con un cuartel militar fuertemente armado para que lo proteja. Su pavor a que el verdadero pueblo le pida rendición de cuentas le mantiene permanente escondido ¿Por qué no viaja en aviones comerciales (no del Ejército), acude a restaurantes y lugares públicos? ¿Teme que le traten como su acólito Noroña?

Es obvio que él fue quien la designó despectivamente “corcholata” para ser candidata y luego convertirla (con sus mañas y montañas de recursos económicos) en presidenta de México. Se dice que buena parte de esos recursos son ahora causa de que el presidente Trump la esté fastidiando permanentemente.

Al respecto, presidenta Sheinbaum, usted tiene, además de la honrosa y mayor oportunidad en toda su vida de servir a México y los mexicanos, tiene también la oportunidad de cortar las presiones de su antecesor. El gobierno de Estados Unidos se lo ha estado diciendo y proponiendo una y otra vez casi desde que llegó a la presidencia. No debe olvidar los nexos de AMLO, Augusto López, Rocha Moya, Américo Villareal, Marina del Pilar Avila, Alfonso Durazo, Alfredo Ramírez Bedolla, los junior’s Andy y Gonzalo, etcétera, con el crimen organizado están totalmente probados en ese país (y usted lo sabe).

    Se lo han dicho a usted, primero en lo privado, luego de manera sugerente, y desde hace mucho tiempo de manera pública y nada. Su defensa absurda de la banda carece de todo sentido y sensatez. Usted, presidenta, ha estado jugando con la estabilidad y futuro del país sólo por defender esta confradía de delincuentes impresentables, verdaderos traidores a la Patria. Y créalo, se le dice con total respeto ¡Usted no va a ganar nada defendiendo a estos indefendibles! ¡Y si está exponiendo a México a decisiones del presidente norteamericano que nos afecten a todos, en el presente, y en el futuro!

Usted sabe perfectamente bien las mercuriales decisiones del presidente Trump, que, si no ha sido más radical, créalo que no ha sido ni por usted, ni por nosotros los mexicanos, sino por las muchas inversiones de sus ciudadanos en nuestro país que lo han frenado. Recuerde la vieja frase “que Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses” y éstos han estado y están en riesgo. Y no sólo por los narco políticos, sino por sus acciones políticas ¿Acaso la llamada Reforma al Poder Judicial no es un ataque frontal contra la propiedad, inversión, y el estado de derecho?

Le pidieron al narco gobernador Rocha Moya de Sinaloa y los principales cabecillas de su banda (10 en total) y se los ha estado negando, incluso defendiendo con todo. Le han dicho de muchos otros narco gobernadores y funcionarios públicos relacionados con el crimen organizado, y usted, lejos de analizar los hechos con objetividad, investigar a fondo y, de hallar delitos, detener y consignar a los delincuentes, se ha dedicado a protegerles. Todo esto se ha dicho, visto y oído por todos los mexicanos. Bueno, ya hasta le quitaron la visa a más de cincuenta funcionarios de su gobierno y nada.

Pero ante su negativa permanente, de su absurda defensa (de compañeros de grupo y de poder), esta semana el gobierno de Estados Unidos lanzó una terrible amenaza, que de cumplir (ante la negativa de su gobierno, presidenta Sheinbaum) ocasionaría a nuestro país una caída económica de enormes proporciones y consecuencias.

En política nada es casualidad (excepto las cosas de la naturaleza y el destino), de manera que la amenaza de Estados Unidos de frenar sus EXPORTACIONES de DIESEL a MÉXICO trastornaría la vida económica de México y usted lo sabe bien (y si no lo sabe, sus asesores no sirven para nada).

    Prácticamente la economía se mueve merced al uso del diésel y el 38 por ciento de tan vital combustible es vendido por nuestros vecinos del norte (Mural 24/Sep/ 2026). ¿No ha pensado acaso qué sucedería a México si nos cerraran la llave del diésel, la desestabilización que nos vendría? Hay diésel apenas para siete días, y tal reserva significa nada.

    Y queda pendiente el asunto del gas natural. Nuestro país depende del 75% de ese gas que nos vende Estados Unidos (la CFE quedaría inservible automáticamente sin ese combustible) y, sin diésel y gas natural, además de paralizarse el país, la economía se colapsaría. Nos llevaría a una quiebra inminente (No olvide la deuda pública, de hecho, la más grande en la historia de México, y ustedes, Morena, la han crecido a más del doble).

   Así que la gran pregunta —y disyuntiva para usted presidenta Sheinbaum— es: ¿Valen más AMLO, sus hijos, y la banda de narco políticos de Morena, que México y los mexicanos? Al final del mes de la Patria sería muy bueno para todos los mexicanos conocer su postura.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Nunca había sucedido algo semejante en el México independiente. Durante la época de la Colonia la Inquisición (que de “santa” no tenía absolutamente nada y sí mucho de criminal; no olvidemos que Dios no necesita que nadie le defienda, él busca quien responda a su amor y le obedezca) asesinó, esa es la palabra correcta, a algunos cientos de novo-hispanos —todavía no éramos mexicanos— por su origen y creencias judías. La comunidad judeo conversa de Nuevo León vio morir en la hoguera a 46 de sus miembros en la Plaza Mayor de la ciudad de México (8/Dic/1596).

Hubo algunos otros procesos en los que judíos novo-hispanos fueron asesinados (1601, 1603, 1649) y muchos, pero muchos más, sufrieron tormentos y despojo de sus bienes, baste decir que entre 1620 y 1650 más de doscientos judeoconversos son enjuiciados y en 1649, son llevados a la hoguera 109, Según narra el historiador Werner Keller). Solamente Gonzalo Gómez, un judío del actual Estado de Michoacán, logró escapar de ser quemado. Claro, sus muchos bienes le sirvieron para comprar “la benevolencia” de las autoridades clericales de la época.

Los procesos contra la comunidad judeoconversa de Monterrey (gobernada por Don Luis Carvajal y de la Cueva), sirvió para que las demás comunidades judías de la Nueva España se encerraran en su mundo aceptando el catolicismo exteriormente, y poco a poco hasta llegar a la asimilación, así como la práctica de la endogamia para evitar las delaciones de los extraños. Tanto la comunidad de Monterrey como las de Los Altos de Jalisco, Nuevo México, Taxco, Veracruz, Zacatecas, Pachuca, Guanajuato, y por supuesto, la ciudad de México, con el paso del tiempo se integrarían del todo al resto de la población lo que nos indica que cuando menos 10 millones de mexicanos tenemos sangre judía hispana o portuguesa (o ambas).

     La amenaza de la impía y corrupta Inquisición se terminó con la Independencia de México. De entonces a la fecha los mexicanos no habíamos vuelto a tener una expresión de odio tan vulgar (e intencionada con fines políticos) como la manifestación del pasado viernes (inicio de la Fiesta de Rosh Hashaná—Año Nuevo).

Su aparición, queda claro, que fue promovida y financiada por razones políticas en las que la división y el odio son parte de su discurso polarizador. Divide y vencerás; reza la vieja sentencia, razón obligada para que el gobierno investigue quién dio los dineros y medios para que menos de un centenar de atarantados e ignorantes vinieran a gritar consignas “contra los judíos”, aunque si les han dicho que lo hicieran “contra los rusos, los yanquis, o los marcianos” lo habían gritado. No era convicción. Era cosa de dinero.

Durante la época de mayor horror en Alemania y Europa, Hitler y sus huestes de fanáticos resentidos se levantaron con violencia contra todo orden legal establecido, asesinando, despojando e imponiendo un régimen de terror, para lo cual la división y la violencia estuvieron presentes todo el tiempo. Todo régimen totalitario utiliza la división y el odio para obtener sus ilícitos y condenables fines. Hitler la enderezó principalmente contra los judíos, primero de Alemania, y luego contra los de toda Europa, asesinando, torturando y despojando de todos sus bienes y dinero a más de 6’000,000 millones de judíos europeos. Un horror racial jamás visto y que por supuesto no podemos ni debemos permitir que se repita ¡NUNCA MÁS!

Los atarantados que utilizaron para la manifestación frente a la sinagoga de la Colonia Polanco en la ciudad de México, era evidente que no tenían la menor idea de lo que estaban haciendo, mucho menos entendiendo la trascendencia y significado del hecho (gente tan ignorante que la bandera de Palestina la portaban al revés). Pero él, o los que los mandaron, sí lo sabían.

Ahora bien, conociendo la mentalidad perversa y rústica de Andrés Manuel López Obrador, quien dicho sea de paso utilizó los mismos métodos de Hitler para hacerse del poder (lo señalo en mi libro “DE LA ALEMANIA NAZI, AL MÉXICO DE LÓPEZ OBRADOR”), molesto con Claudia Sheinbaum por la manera que ha conducido al país, es probable que —no se asegura nada— pretendiendo quitar a la presidenta en el tiempo más corto posible para poner algún lacayo a sus órdenes, hubiera promovido a través de terceros semejante desatino y ruindad.

     Desatino que desde todos los ángulos además de condenable, NO PODEMOS, NI DEBEMOS PERMITIR QUE QUEDE IMPUNE, NI QUE SE VUELVA A REPETIR JAMÁS… ¡JAMÁS! El gobierno de Claudia Sheinbaum está obligado a investigar hasta dar con el (los) culpable(s).

El autor de semejante canallada pretendió por un lado dividir a los mexicanos y sembrar odio (buscando chivos expiatorios), así como allanar el camino al derrocamiento del orden legal para eliminar a “la judía” que ocupa la presidencia de México. Sin embargo, él, o los perversos que lo hicieron, olvidan y pasan por alto muchas cosas: 1) Que México y los mexicanos vivimos y deseamos un estado de derecho, 2) Que aun los que no votamos por Sheinbaum la apoyamos para que siga al frente del poder ejecutivo pues los votos le concedieron semejante responsabilidad, 3) Que no queremos ni permitiremos que los caprichos de un demente al estilo Hitler pretenda adueñarse ilícitamente de México y del destino de los mexicanos (no somos ganado marcado con hierro).

Eso, por un lado, por otro, la dignidad del judío como la de cualquier otro ser humano tiene que ser respetada y el estado mexicano obligado a protegerle. No hay mexicanos de primera y de segunda.

Finalmente, y aunque esto no le guste a los ateos de Morena, la inmensa mayoría de los mexicanos es cristiana (católica) y, por si no lo saben, el cristianismo no es otra cosa que la versión gentil del judaísmo (entendido y practicado desde culturas diversas). De manera que a judíos y cristianos nos creó el mismo Dios, confiamos en el mismo Dios, nos basamos en el mismo mensaje y, pasaremos juntos la eternidad en su Reino. Reino en el que la maldad de muchos políticos, ni la violencia de los criminales tendrá cabida, y, no quisiera decirlo, pero los que no creen en el Dios de judíos y cristianos pasarán la eternidad en el Infierno, donde los malvados de todos los tiempos convivirán para siempre. ¡Cierto, son palabras y conceptos que ya no se leen o se escuchan —y menos en un espacio periodístico—, PERO QUE ESTÁN VIGENTES desde que fueron expresadas por los voceros de Dios!

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Con sincero respeto al Ejército Mexicano y resto de fuerzas armadas; dadas las condiciones de violencia y sangre derramada en México por las múltiples y cada vez más violentas bandas criminales, el desfile conmemorativo de independencia del 16 de septiembre en este momento, más que una fiesta cívica, puede lastimar y considerarse ofensivo por no pocos ciudadanos.

Los desfiles son para enaltecer y resaltar logros; en este caso históricos, la derrota de los enemigos de México y opositores a su independencia y libertad. Por muchas décadas esta fecha ha tenido sentido y razón. Hoy su existencia se enfrenta a situaciones tan negativas para el país y los mexicanos que sugieren una pausa. Esperar a mejorar las condiciones de México y los mexicanos para reanudarse.

     Y aunque los gobiernos de la auto llamada 4-T han resultado enfermiza y dolosamente mentirosos pretendiendo todos los días presentar una realidad inexistente en el país —a semejanza de Hitler y demás dictadores que han hecho de la mentira su mejor herramienta para mantener engañados a los ciudadanos y no asumir sus responsabilidades como gobierno— México se duele ante tanta sangre derramada, hogares enlutados, niños y jóvenes desaparecidos y enrolados a la fuerza por los criminales, cientos de miles de familias despojadas de sus tierras, casas, bienes y negocios, millones de personas, negocios o empresas extorsionados por el impuesto de los criminales (malamente llamado “cobro de piso”), miles de mujeres desaparecidas, forzadas a la esclavitud sexual y de oponerse asesinarlas a sangre fría. Esa es la realidad de México.

En semejantes condiciones un desfile militar como los que conocemos de siempre, en los que la exhibición de ejércitos bien disciplinados, extraordinariamente bien armados (con tecnología de punta), con una coordinación admirable en la que tanques, aviones, helicópteros, drones y un sinfín de aparatos de alta tecnología, son exhibidos en un día en el que se conmemora la libertad, cuando lo cierto es que semejante y preciado don ya no se tiene en México.

Duele decirlo, de hecho, cala con profundo dolor, pero en el presente nuestro país se encuentra dominado por las bandas criminales, que, quiera o no el gobierno federal y los estatales, los asesinos violentos y despojadores son los que controlan en grandes territorios la vida en todos los sentidos. La propiedad privada se ha convertido en una ilusión de papel que en cualquier momento puede ser cambiada a gusto de las bandas sin que el gobierno haga absolutamente nada.

Ver el terrorífico atentado en Zacatecas con un coche bomba, las muertes y daños ocasionados; las notas rojas de todos los días a lo largo y ancho del país, los asesinatos, heridos, secuestros, despojos, sometimiento de millones de mexicanos a las exigencias económicas de las bandas por todo el país (tomándose en cuenta que más del 90 por ciento de estos delitos no se denuncian a causa de las amenazas y la indiferencia burocrática de los gobiernos) así como la total desatención del gobierno actual encabezado por Claudia Sheinbaum al sufrimiento y opresión padecidos por los mexicanos, hace que el desfile carezca de sentido alguno. Al contrario, pareciera un tanto ofensivo.

Y es que, si se tiene semejante Ejército, equipado y armado con lo mejor del mundo y la tecnología, al que le acompañan en la exhibición la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea y la Marina Nacional, ¿por qué no usar semejante y tan eficiente conglomerado de fuerzas para acabar con las bandas de criminales? La pregunta no sólo es válida, sino necesaria. Sobre todo en las actuales condiciones del país

    Queda perfectamente claro que de querer políticamente y con el poder que tiene México en fuerzas militares, armamentos y equipos (incluida la inteligencia) en un corto tiempo someterían a las bandas criminales. Tienen el poder, fuerzas y equipo para hacerlo. El problema es que no los tocan, que la política del malvado López Obrador (malvado, sí, es un hombre malvado y siempre lo ha sido, y no tiene esto nada que ver con ideología política alguna, es su persona) de «¡Abrazos, no balazos!» ha sido la causa de tanta muerte, sangre y violencias sin fin; de las consecuencias horrorosas que todos padecemos y pedimos un alto.

Y como todos los mexicanos sabemos el Ejército Mexicano es una institución disciplinada y sometida a las órdenes del poder ejecutivo, que no se mandan solos. Tratando de resumir el tema: si desde la presidencia se les ordena a las fuerzas armadas combatir con todo el poder y fuerza del estado a las bandas criminales; tengamos por seguro que en un corto tiempo lo harían (y someterían), mejorando de inmediato las condiciones del país para bien y mejor.

Entonces sí, el siguiente desfile sería, no solo aplaudido por lo bonito, por los uniformes y la vistosa disciplina: sino por la valentía del Ejército Mexicano a favor de todos los gobernados sin distingos de preferencias políticas o sin ninguna. Que se derramaría mucha sangre, dirían muchos de la 4-T, si, es cierto. Pero de que se derrame la de los criminales, a la del inocente pueblo mexicano que vive bajo el orden y la ley (y que es el que paga los impuestos para que el país marche bien) la respuesta todos la sabemos.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Se requiere de un cinismo total o carecer de la mínima información legal que requiere un presidente(a) de la República para afirmar semejante cosa. El viernes 4 de los corrientes, la presidenta Sheinbaum descartó de manera pública cualquier investigación en contra de Andrés Manuel López Beltrán (Andy) —relacionada con el mega delito del robo y contrabando de combustibles (Huachicol fiscal)— por la absurda razón de que “no es servidor público” (El Universal 4/Sep/2026).

Significa por tanto que el archi mencionado “Andy” ¿es inocente ante el estado mexicano de tantísimos delitos en los que se le menciona en México y fuera de México? (huachicol fiscal, tren maya, tren interoceánico, así como un sinfín de megaproyectos y licitaciones públicas realizados a través de terceros sujetos a él y por medio de las influencias de él).

¿Acaso desconoce la presidenta algo tan elemental? ¿No sabe que al sospechoso de cometer un delito se le investiga (y debe investigar) sin importar a qué se dedica, profesión, ideología, posición económica-política, etcétera? Si no lo sabe es grave. Y si lo sabe y aun así lo declaró es peor.

No se enumerará en este artículo la enorme lista de delitos en los que se menciona al junior del expresidente López Obrador. Los medios de comunicación han publicado cuando menos desde hace tres años dichos delitos, los montos, contratos, secretarías, dependencias o paraestatales (Pemex, Tren Maya, Interoceánico, etcétera), cómplices y/o socios involucrados siempre como prestanombres para ‘proteger’ al capo tabasqueño…

Queda claro que el junior mafioso sigue fielmente el ejemplo de su padre: “¡Si te cachan te echas la culpa!”. En el libro testimonio de Elena Chávez la fórmula del tabasqueño para cargar la culpa de sus pecados (delitos en estos casos) ha sido siempre obligar a otros que lo hagan. Cuando la tragedia del “News Divine” (20/Jun/2008) en la que murieron aplastados nueve jovencitos, tres oficiales, y hubo decenas de heridos (al querer huir de la policía); el entonces presidente municipal de la ciudad de México (pomposamente llamado “Jefe de Gobierno”) dio órdenes tajantes e inmediatas a Marcelo Ebrard para evitar cualquier daño a su imagen y responsabilidad: “Dile a Joel que ya sabe lo que tiene qué hacer, echarse la culpa y quedarse callado” (El rey del cash, pág. 82).

Dicha orden fue escuchada por la escritora, que en ese tiempo era la mujer de César Yáñez, el fiel escudero por muchos años de AMLO, quien se encargó de que Joel Ortega se echara la culpa. Elena escribió semejante historia en su libro en el que muestra de cuerpo entero a este malhechor embustero: “…En ese momento cayó el velo de mis ojos, supe de golpe y porrazo de qué estaba hecho Andrés Manuel López Obrador. No era el hombre justo y bueno que creí: era igual que todos los políticos que durante años hemos detestado los ciudadanos: frío, calculador, malagradecido, soberbio, falso” (Ibid, pág. 84).

Esa ha sido siempre la condición del capo tabasqueño. Ha repartido siempre el botín, pero sus secuaces siempre están advertidos, que en caso de hacerse públicos sus ilícitos, tienen que echarse la culpa y dejar la imagen del jefe limpia, pues el “no roba, no miente y no traiciona” ¡Uf”

Lo mismo ha sucedido con su hijo “Andy” al que nadie acusa de tonto. El y su padre serán ignorantes, mañosos y astutos, pero no tontos, han tejido telarañas pseudo legales para que no lleguen hasta ellos (el papá de “Andy” fue capaz de apoderarse del poder judicial para evitar en el futuro que el brazo de la justicia le alcanzara a él, al cártel de Tabasco, y a las legiones de ladrones y saqueadores que colocó en su gobierno de cuarta.

Pero justo para eso son las investigaciones y se abren las carpetas: para conocer los delitos, gravedad, montos, condiciones, daños, etcétera, así como los involucrados en su planeación y ejecución.

A manera de antecedente que permita conocer el perfil del acusado ante la opinión pública nacional e internacional, Andrés Manuel López Beltrán (a) “Andy”, la también escritora y veterana periodista Anabel Hernández, denunció hace unos pocos años la amistad de éste con “los chapitos”:

 

— “Corrían las primeras semanas de la llegada de AMLO al poder. Ese día estaba preocupado porque ya tenía tres días que había perdido contacto con sus hijos mayores, Andrés y José Ramón López Beltrán, y no sabían dónde estaban…

   Fue su hombre de toda confianza, el general Audomaro Martínez Zapata… el encargado de localizarlos. Los ubicaron gracias a un general en retiro que tenía una antigua relación con el Cártel de Sinaloa. Así supo el presidente que sus hijos estaban bien, solo andaban de fiesta con un primo y unos amigos: los Chapitos…

    Se mandó un avión militar y civiles de toda la confianza de AMLO y sus hijos a recogerlos… Llegaron a una población que estaba a más de dos horas de Culiacán. Una propiedad de los Chapitos… Los hijos de AMLO y su primo se habían entretenido con intensas excursiones en racers, droga y mujeres. El enviado a AMLO los encontró en calidad de bultos y quiso llevárselos… ‘No te los puedes llevar, son mis invitados’, dijo Iván molesto…” (La Historia Secreta, págs. 268-259).

 

De manera que pretender exculpar la presidenta Sheinbaum al tal “Andy”, además de absurdo y ajeno totalmente a su investidura, no concuerda en absoluto con el perfil de este individuo al que la opinión pública le mantiene en el ojo del huracán cuando menos desde hace un par de años. Pero que sobre todo debe ser investigado por una interminable cadena de delitos en los que se le menciona, que requieren, conforme a derecho, ser analizados y desahogados por las Fiscalías y no desde el púlpito de la Mañanera. Ciertamente Andrés Manuel López Beltrán (a) Andy no es servidor público, pero por los indicios y la interminable serie de notas, artículos, noticieros y videos en su contra, es necesario que este sujeto sea investigado de inmediato, pues, que se conozca, nunca ha trabajado en nada y se da una vida de multimillonario.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

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