¿Qué clase de mentes podridas integran el congreso local (el federal y algunos otros), a quién representan? Una de las noticias que acapararon la atención en Jalisco está semana, se originó en un sainete que algunos pervertidos (de corazón y mente) armaron porque algunos diputados locales el miércoles (28 de enero) se negaron a aprobar un requerimiento de la Suprema Corte —¿de qué?, de Justicia ya dejó de serlo— que planteaba modificar la Ley del Registro Civil.
La presión de la Corte, integrada por adoradores de divinidades paganas autóctonas (y del dios “Mammón”), a cuyas deidades han hecho culto público con pagos hasta por 1 millón de pesos, pero que de acuerdo a la Constitución deben de permanecer laicos, lo cierto, es que actúan a contentillo de la presidenta y de la mafia de la 4-T; mafia a la que se han integrado o afiliado grupos de pervertidos que exigen al gobierno y a Morena, la eliminación de toda protección contra los infantes, lo cual, de permitirlo, dejaría a muchos niños(as) en el total desamparo. Expuestos a las pasiones y perversiones de sujetos(as) que, hasta todavía hace poco tiempo, y por siempre, la ley los mantenía bajo sujeción y a distancia.
Entre las irracionalidades pedidas por estos grupúsculos (a los que algunos en el gobierno y en los medios les apoyan, por eso han llegado tan lejos y piden semejantes barbaridades), es que “los niños tengan acceso al cambio de género en actas de nacimiento, pues la legislación vigente… sólo contempla a mayores de 18 años” (Mural, 30/Ene/2026).
Se necesita ser muy malvado para pedir, peor aún, públicamente, semejante desatino. Tal cosa evidencia un desequilibrio mental y una malformación moral y educativa de quien lo afirma.
De entrada, se ha de señalar que biológicamente sólo hay niños y niñas. La naturaleza es sabia, concisa y precisa. No hay otras opciones, y las que en este siglo quieren presentar como “validas” no son otra cosa que el producto de mentes y sociedades en total decadencia (y desquiciamiento). Pretenden validar lo que nunca será válido. Aunque todos los congresos y todos los gobiernos los apoyaran, Dios, el Creador de todo cuanto existe, siempre, además de reprobar su conducta y perversiones, tarde que temprano les llamará a cuentas ¡Y con El no hay trampas, amigos, ni compadrazgos que valgan!
En buena la hora, pues, que Pablo Lemus habló al respecto y fijó su posición como gobernador de Jalisco, expresando públicamente: “Yo quiero felicitar a las diputadas y diputados del Congreso del Estado de Jalisco que rechazaron que Jalisco pudiera tener esta injerencia ideológica que quieren vendernos y que va en contra de los valores de nuestro Estado”.
La cuestión de fondo es que este tema traspasa las fronteras estatales, pues se trata de valores universales y eternos ¿No se dan cuenta acaso nuestros ‘ilustres’ diputados las condiciones que guarda el mundo? ¿No están enterados siquiera que las democracias están siendo destruidas por las dictaduras? ¿No saben que el mundo comienza a ser gobernado por la ley de los más fuertes? ¿No saben que las Sagradas Escrituras (Biblia) advierten que en un clima adverso como el que padecemos, la cepa de gobernantes es calificada de “anticristos” (uno mayor, acompañado de otros menores)?
Ese mismo libro, de palabras verdaderas, eternas y ciertas, también revela que cuando este clima de maldad prevalezca y el grupo de líderes políticos malvados, impíos y ambiciosos dominen el planeta, el retorno del Mesías está cercano. Aclarando que hace dos milenios vino para redimir al hombre caído, ofreciéndose a sí mismo en la pascua del año 33 para reconciliarnos con Dios, el Padre; pero que, en su retorno, lo hará con todo poder y gloria y someterá por la fuerza a todos los malvados para finalmente reinar como Rey de reyes y Señor de señores. Eso dice la Biblia, agregando al respecto, que todo cuanto ha anunciado este bendito libro, todo, absolutamente todo se ha cumplido.
Y para finalizar el tema, un tema que en cuarenta años no se había tocado en esta columna, pero que ante la presión y el descaro de algunos resulta necesario, cerramos con las palabras de advertencia del propio Jesucristo: “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase al mar” (Marcos 9;42). PERVERTIDOS… ¡DEJEN A LOS NIÑOS EN PAZ!
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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