Opinión

Andrés Manuel López Obrador es tan rudimentario que sólo a tontos (o ignorantes voluntarios) puede engañar. Su cercanía y permisividad con los ayotzinapos muestra a todos su afecto y protección para esta escuela de guerrilleros chafacuyo anarquismo se expresa siempre a través de la destrucción salvaje de lo ajeno, ya sea colectivo, ya patrimonio personal. Destrucciones y robos siempre al amparo de la impunidad que les concede el tabasqueño que cobra como presidente (pero que actúa como si fuera parte de la pandilla ayotzinapa).

¿O no son pandilla los ayotzinapos? En el año 1968, entré como alumno a la Facultad de Derecho (U. de G.) y nunca he visto en Código alguno que los delitos y daños cometidos por estos delincuentes reincidentes estén permitidos, sin embargo, para el gobierno de López Obrador tal parece que sí lo son. Les dejan hacer cuánto quieren y destruir lo que se les antoje (patrimonios de personas, empresas, públicos, e incluso de gran valor histórico) sin que se les moleste a estos remedos de guerrillero. Si el estado cumpliera con su deber, estos nenes berrinchudos, adiestrados en las aulas (pagadas con los impuestos de los mexicanos que trabajan y sostienen de pie a México) a destruir todo y jamás aportar nada, correrían y llorarían como plañideras al ser sometidos al imperio de la ley.

     Y es que, le guste o no al dizque presidente, «LA LEY SÍ ES LA LEY», y él protestó cumplirla y hacerla cumplir. Pero no, nada ha cumplido, excepto sus caprichos, marrullerías, mega desfalcos y cuanta ocurrencia le ha venido a su mente trastornada. Tumbar y destruir una puerta de Palacio Nacional (patrimonio que respetaron hasta los estudiantes en 1968), exhibe tanto a los ayotzinapos, como al presidente y su banda ¿o es gabinete? Porque, de ser lo segundo, no hubieran permitido semejante daño, ni los cometidos en días anteriores. Queda claro que habrían hecho valer la ley y protegido los edificios públicos (así como el patrimonio de particulares utilizado para dañar). Pero si no hicieron valer la ley; entonces actúan como lo primero. Una banda.

Ocioso resulta preguntar de qué viven los padres de los ayotzinapos asesinados (y sus ‘asesores’), ya que al igual que los guerrilleros oficiales de la 4-T, es decir, los ayotzinapos —que dicho sea de paso, jamás se les ha visto en algún concurso internacional de matemáticas, física, química, o de materia alguna, lo cierto es que lo suyo es el desmadre, la destrucción, el robo, el daño a todo lo ajeno, la vida parasitaria y el vandalismo. Igual los padres de los 43 asesinados— se la pasan viajando en camiones robados, días y semanas enteras fueras de sus hogares, sin trabajar y sin explicar de dónde sacan tanto dinero, que tienen años con ese tren de vida. Y como su protector (AMLO), se desconoce de qué vivió tantos años y sin trabajar en nada. Igual esos padres.

Cualquier persona común con una forma honesta de vida no puede ni siquiera andar una semana fuera de su casa a gaste y gaste sin producir recursos. Toda persona lo sabe. Se dicen pobres, pero viven sin trabajar y viajando como si fueran ricos, lo que obliga a preguntarse ¿y de dónde$$$$$? ¿O el rey de cash o los de su ‘causa’ les refaccionan?

     ¿O son riquillos resentidos por eso llevan ese tren de vida, que hasta viajes al extranjero han hecho varias veces, al grado incluso de contar con abogados de planta las 24 horas del día los 365 del año?

Eso, por un lado, por otro, legalmente resulta inadmisible que en esta última gira de diez días por la capital del país los ayotzinapos atacaran y dañaran diversos edificios públicos con petardos, molotov (y camiones robados): la Secretaría de Gobernación, el Senado, Relaciones Exteriores, un Centro de Detención y, como cereza de su inmundo pastel de fechorías, atacado y destruido una puerta de Palacio Nacional sin que el gobierno haya tocado o molestado siquiera a estos delincuentes de largo historial (y demasiadas cuentas pendientes por saldar ante la ley).

Porque no se debe olvidar que los 43 que mataron hace una década, andaban delinquiendo en camiones robados, pero que en sus latrocinios se toparon con otra banda peor (integrada por narcos y policías) que los asesinaron (la averiguación mostró en su momento los hechos con toda claridad). Que no les haya gustado el final y pretendieran hacer pasar a sus hijos como “mártires”, cuando en realidad en ese momento eran delincuentes, es otra cosa. La ley es la ley. Punto.

De hecho, AMLO usó la muerte de estos vándalos (los estudiantes estudian) para ganar simpatías durante su larga campaña a la presidencia. Creó incluso una comisión a la que puso al frente a su alfil Alejandro Encinas, que sólo enturbió las sólidas investigaciones que había, soltando a los asesinos y metiendo a la cárcel al que fuera Procurador de la PGR en ese entonces, al Lic. Murillo Karam, que sólo cumplió con lo que establece la ley, y como pago, los de la 4-T le metieron a la cárcel sin culpa alguna (viejo y enfermo).

     La simpatía de López Obrador por los ayotzinapos (incluidos los padres de los 43) ha sido manifiesta en todo momento. Les ha permitido hacer cuanto han querido sin que la ley les toque. No se atrase un ciudadano trabajador con algún pago recaudatorio, o incumplido con algún reglamento porque todo el peso de la ley caerá contra él. En cambio, para la banda de los ayotzinapos, total impunidad.

¿Por qué? Resulta obligada la pregunta. ¿El compromiso es tan grande que la Constitución y todas los Códigos que han violado estos delincuentes son letra muerta para ellos? ¿O será que la dizque “Normal” es una simple escuela (oficial) de guerrilleros y la puerta derribada de Palacio nacional fue todo un show montado y permitido para que se lucieran los chicos destructores predilectos? Y es que, aunque no quiera ser uno malpensado, a ellos les dejaron llegar hasta Palacio, les pusieron una camioneta a la medida de la puerta, nadie defendió el recinto Nacional desde adentro, y por si fuera poco, al día siguiente ya habían repuesto la puerta derribada ¿Dónde venden puertas históricas a la medida para ser instaladas antes de 24 horas?

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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De no creerse. La corrupción en el actual desgobierno ha llegado al límite de lo absurdo e impensable; a extremos surrealistas que hubieran sorprendido al mismísimo Kafka. Ver que Pío López Obrador, cuyos delitos son conocidos por millones de mexicanos, haya demandado al periodista Carlos Loret de Mola, cae en lo demencial, en lo totalmente irracional.

Hace algunos años, pocos, por cierto, ningún juez cuerdo de la mente le hubiese admitido semejante demanda. La hubieran recibido, claro está, pero desde el acuerdo inicial se la hubiesen rechazado por improcedente y absurda.

     El simple hecho de confundir el daño moral con el daño económico resulta suficiente para entender qué clase de litigio es este, que, dicho sea de paso, sólo se puede entender desde dos puntos muy precisos: 1) Un ataque directo contra la libertad de expresión (y amenaza abierta contra todos los periodistas y críticos al actual régimen autócrata), y, 2) Que bastó la influencia presidencial para recibir semejante bodrio legaloide con fuerte tufo a extorsión.

     De entrada, Pío López Obrador, en lugar de ser detenido y enjuiciado por haber recibido una suma millonaria (que fue grabada por quien le entregó el dinero) supuestamente para la campaña (“causa”) de su hermano Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México —lo cual es un delito—; el delincuente descubierto infraganti se hace al indignado y se atreve a presentar una demanda contra el periodista que hizo público sus delitos ¡Cosas veredes, mío Cid!

     En segundo lugar, la demanda como ya se dijo, es un ataque directo contra la libertad de expresión, que habrá de recordarlo por enésima vez, no es concesión o gracia del gobernante; sino garantía (hoy derecho humano) plasmado y sostenido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Demanda que no debió de ser admitida.

Y en tercero: jurídicamente no procede. Ese tipo de absurdas e intimidatorias demandas millonarias carecen de vía y sustento legal en México. Son propias de la sociedad norteamericana, no de la nuestra.

Los legisladores mexicanos jamás contemplaron siquiera que los vividores o los extorsionadores (como es el presente caso de Pío López Obrador contra Carlos Loret de Mola) hicieran de las suyas con este tipo de cosas absurdas y nocivas.

La primera demanda de este tipo que se conoce, la presentó hace algunos años el expresidente del PRI Humberto Moreira en contra del colega (y amigo desde la juventud del autor de esta columna), el Dr. Sergio Aguayo Quezada, a quien el político demandó por 10 millones de pesos por “daño moral”; demanda que obviamente no prosperó, pero que hizo que el periodista e investigador del Col-Mex tuviera que contratar abogados (y padecer el estrés que los litigios causan).

Ante este tipo de abusos de los poderosos (en el poder público) caben las siguientes preguntas: ¿Qué daño moral se le puede causar a individuos carentes precisamente de moral? (como decía con cinismo el viejo cacique potosino Gonzalo N. Santos: “¡La moral es un árbol que da moras!”) ¿Puede acaso la inmensa mayoría de la clase política en México (sin distingo de partidos) hablar de moral? No pueden, mejor dicho, no deben. Quizá ni una quinta parte de los funcionarios públicos podría legitimar su fortuna. Ya no se meten a servir. Se introducen a la política como bucaneros a enriquecerse y hartarse hasta la indigestión de poder. Lo que es peor y más denigrante ¡a la vista de todos los mexicanos!

     De manera que la absurda y condenable demanda del hermano del presidente debe ser parada de inmediato por el propio poder judicial, puesto que no se trata de ningún daño moral, sino de una amenaza descarada en contra de todos los periodistas.

El daño moral se le causa a una persona íntegra, que vive de manera decente y en sujeción a las leyes (que no es el caso de Pío López). Y la reparación de ese daño no se cuantifica en “millones de pesos” como estos ambiciosos y corruptos pretenden; sino en limpiar de manera pública la imagen de la persona ofendida o dañada en su reputación.

Queda claro entonces, que las fieras del circo, se juntaron con otras de su calaña, para pretender ilusamente por la vía legal hacerse de más millones en un campo que constitucionalmente les está vedado, NO PERMITIDO. Será bueno entonces que la defensa de Carlos Loret de Mola ofrezca entre sus pruebas los libros de Elena Chávez (El rey del cash y El gran corruptor) para que el juez conozca de primera mano cómo se ha hecho multimillonaria esta familia, así como la banda que les rodea ¿o se debe considerar partido político?

México no debe permitir que estas cosas sigan ocurriendo; que el que delinquió demande al que denunció su delito. De seguir así los delincuentes presos demandarán a los policías que los detuvieron y al poco tiempo a los jueces que los procesaron y condenaron. Sirva este absurdo y reprobable acto de autoritarismo (y soberbia desbordada) para poner orden en el sistema judicial mexicano, y condenar —de así permitirlo el estado procesal—: a una condena ejemplar al demandante, pues hasta ahora delinquió, permanece impune, y en el colmo de lo absurdo, hasta se ha atrevido a demandar.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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Por más de cinco años, día tras día, el ciudadano Andrés Manuel López Obrador no ha querido (o no ha podido) comportarse y desempeñar con altura de miras y la dignidad requeridas el cargo de Presidente. Al contrario. El porro anarquista de siempre es al que se ha visto al frente del poder ejecutivo federal, enfocado sus pocas energías a ofender y descalificar permanentemente a todos los que le señalan sus faltas y deficiencias.

      Tanto sus deberes cotidianos como la solución de los múltiples (y cada vez mayores) problemas nacionales han sido omitidos sin razón valedera alguna. Pretender resolverlos con saliva mediante un torrente cotidiano de mentiras (tan absurdas como infantiles) solo ha evidenciado sus limitaciones personales e incapacidad para tan alto cargo. Y es que, no es lo mismo criticar desde la manifestación o el mitin, que resolver desde el poder público. Suelen ser dos cosas por demás distintas.

     El lunes 12 de febrero del presente año, en la colonia Agua Blanca de Zapopan, un joven dueño de un taller automotriz que tenía poco de haberlo iniciado, al NO PAGAR EL IMPUESTO A LOS CRIMINALES (“cobro de piso”) le asesinaron a sangre fría, acabando también con los sueños de una persona inocente, el amor y provisión a su familia, al igual que el trabajo a sus empleados.

      Para desgracia de los mexicanos casos como este suceden a diario en todo el país sin que mueva un dedo el hombre que cobra como presidente cuya enfermedad mental le empuja querer todos los días aparecer en los reflectores como si se tratara de alguna estrella de cine o dios pagano. El pasado día 16 de los corrientes, dos mujeres que se dedicaban a la venta de pollo en Temixco, Morelos, fueron también asesinadas (y otra más herida) por no pagar el impuesto de los criminales ¿No es acaso una esclavitud pagar impuestos a los gobiernos en los tres niveles, y aparte pagar a los criminales? ¿No se convierten las personas en simples esclavos, aunque en apariencia sean ‘dueños’?¿Y el gobierno y el estado de derecho?

      Para desgracia de todos, aun de los que tiene hipnotizados López Obrador, México carece de Presidente. En tan solo cinco años el país se ha estado hundiendo entre la violencia, la corrupción, la total desatención a todas las necesidades públicas (salud, seguridad, educación, transporte, carreteras, infraestructura y un largo etcétera) sin que nadie haga ni resuelva nada. Al contrario: la boca del tabasqueño a manera de molino destruye todo lo que toca. La mesura no la conoce, aunque la anarquía y el caos son su hábitat.

     Todos los días madruga solo para ofender, atacar y destruir. Pero jamás para reconocer, admitir y construir por el bien de los ciudadanos mexicanos, que lo somos todos (y no solo sus seguidores de la secta política llamada MORENA).

     Las manifestaciones del domingo pasado (18/febrero) lo trastornaron aún más de lo que ya estaba, ofendiéndonos a todos los que participamos (y que no pertenecemos a partido político alguno) pero que estamos hartos de su incapacidad, corrupción y mega derroches. En su ira sin control fue capaz de ofendernos diciendo:

 

“Por eso también son las protestas, los enojos, como la manifestación de ayer, porque los que estaban antes, ya sea en el gobierno o ya sea los que se beneficiaban con la corrupción, están inconformes y quieren regresar, y yo también quiero que regresen, pero lo que se robaron”, -dijo además-: …“Se disfrazan de demócratas cuando eran los más tenaces violadores de los derechos del pueblo, dicen, vamos a defender nuestra democracia, ¿cuál es la democracia de ellos? Pues la que funciona nada más como parapeto cuando en realidad lo que había era el dominio de una oligarquía corrupta”.

¿De qué habla este hombre? Este periodista se manifestó en Guadalajara, donde unas 60,000 personas salimos a expresar nuestro repudio a este hombre incivilizado e incapaz de ser y comportarse como Presidente. En la manifestación no vi ningún oligarca, como tampoco funcionarios públicos. Los que sí vi, y éramos todos, eran familias, amas de casa, jóvenes, niños, profesionistas, comerciantes, personas que trabajan y mantienen de pie este país. Expresión popular pacífica en la que no se quebró un solo vidrio, no se hicieron pintas, no se vandalizó nada, y los pocos comerciantes que se atrevieron a acercarse hicieron su agosto pues vendieron como nunca (anexo un par de fotos que tomé).

    En síntesis. No podemos admitir a un hombre enfermo de la mente y del corazón que siga usurpando un cargo de tanta responsabilidad, ya que además de no estar preparado en sentido alguno, esta destruyendo el país a pasos agigantados. Es tiempo que los poderes legislativo y judicial hagan de lado sus grillas políticas y antepongan el bien nacional deponiendo a este hombre, y buscar, mediante lo establecido en la Constitución, la salida legal a este hombre y poner a una persona, que además de tener un mejor perfil, respete a los ciudadanos y el orden constitucional.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

 

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El pueblo mexicano tiene ya mucho tiempo hablando a sus gobiernos sin que atiendan sus reclamos, ni escuchen su voz. En el año 2028 cuando menos 15 millones de votantes, que no simpatizantes, cruzaron la papeleta para presidente a favor de López Obrador; un pseudo político inútil y mentiroso como nadie en toda nuestra historia. Ni Luis Echeverría hizo tanto daño a México como este embustero y destructor lo ha hecho.

     Para desgracia de todos, la mayoría de los mexicanos desconoce (por distintas razones) la realidad política y económica del país, lo cual ha permitido que este hombre nocivo permanezca aún en el cargo. En cualquier otro país, más informado y con ciudadanos más maduros, el tabasqueño no sólo hubiera sido ya destituido, sino incluso procesado penalmente. La lista de delitos y mega derroches cometidos es larga y por demás grave y dañina.

     Sin embargo, este hombre inculto, malvado, enemigo de la ley y el trabajo creador ha contado con una suerte inusual. Se habrá de recordar que cuando en un acto de terrorismo y sabotaje invadió y bloqueó 59 pozos petroleros en 1996, los que amenazaba con incendiar, provocando con su grave delito daños multimillonarios a México, el entonces presidente Ernesto Zedillo le perdonó y detuvo las órdenes de aprehensión en su contra, creciendo a este monstruo que sólo ha hecho daño al país. Nada más.

     Pocos años después, el mismo Zedillo, actuando contra la ley y en perjuicio de la democracia, le permitió contender por la presidencia municipal (jefe de gobierno) del Distrito Federal, cuando su residencia era en Tabasco, lo que le impedía por ley contender por ese cargo. La impunidad en ambos casos le creció. Permitió que este Frankenstein de Macuspana creciera, así como sus daños y fechorías.

     Astuto como es, el tabasqueño entendió y capitalizó el hartazgo de los mexicanos. Su astucia, que no inteligencia, le permitió incluso engañar cual tartufo costeño a intelectuales, escritores y artistas, no muchos, pero suficientes para que le ayudaran a ganar las elecciones de 2018 al vestirse con un disfraz de héroe que no le corresponde, nunca lo ha sido. Las pezuñas le salen de su disfraz.

     López Obrador utilizó las bondades de la democracia para hacerse del poder, aunque para lograrlo se unió con los grupos más disímbolos y opuestos posibles, entre ellos, los delincuenciales (bumerang que en las semanas recientes le tiene enloquecido; aun más que de costumbre). El saber que 170 millones de veces se ha reproducido el tema en las redes de #NarcoPresidenteAMLO le tiene sumido en el terror a ir a la cárcel (aunque por fuera aparente estar enojado).

    Y claro, es para tener terror. Basta que repase el final de Sadam Hussein y Muamar Gadafi, o más cerca, de Manuel Noriega para que pierda toda la calma, que por cierto, no es mucha. Lo suyo es la violencia (de todo tipo), la anarquía, la adrenalina que ese tipo de vida e ilícitos producen.

    Así que LA MARCHA DEL DOMINGO (18 de febrero), como sucedió con la del 13 de noviembre de 2022, y la del 26 de febrero de 2023, al ser una expresión TOTALMENTE CIUDADANA y AJENA A LOS PARTIDOS POLÍTICOS aunque su esencia es de ese carácter y va dirigida contra el gobierno y la clase política debe tener al borde de la locura total a este hombre enfermo, pues sabe lo que ésta representa.

    El solo saber que el verdadero pueblo (que no es él, como en su delirio reclama) sale de nueva cuenta a defender la democracia en todo el país, debe tenerlo sumido en el miedo y el pánico. Y es que, este tipo de individuos que aparentan ser muy violentos y de carácter aparentemente indomable, ciertamente lo son, pero sólo cuando se ven rodeados de poder y ellos lo controlan. Cuando no es así suelen ser cobardes y chillones.

     Ver pasar los días y saber que en esas marchas por todo el país anunciadas para el 18 de febrero en curso saldrán millones de mexicanos a decirle que NO TOQUE LA DEMOCRACIA, que ni se le ocurra, que tiene hartos y hastiados a los ciudadanos con sus derroches, incapacidad, mentiras y desgobierno, lo ha de mantener sumido internamente en el terror.

    Y aunque para calmar sus temores salga a ciertas partes para ser visto en escenarios preparados por el ejército, donde su ego fantasioso y enfermo (de gravedad) le permitan en el ocaso de su malgobierno salir a decir su sarta cotidiana de mentiras, de ataques contra periodistas y escritores, así como a pintar con saliva un lienzo de nación (que solo existe en su mente enferma), la verdad, es que ya es por muy corto tiempo.

     Todo indica que el 2 de junio de 2024 la mayoría del pueblo mexicano le dirá a este destructor que se vaya, que acabó su larga y costosísima farsa. Que su máscara de demócrata le quedó muy grande, permitiendo que el dictador que la traía puesta fuera descubierto. Que es tiempo de rendir cuentas de cara a la Nación. ¡Enhorabuena! Nos vemos en la Marcha en Guadalajara.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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