FISCALÍAS Y JUECES: PROMOTORES DE IMPUNIDAD

México está sumido en uno de los peores pantanos de inseguridad y violencia de toda su historia. Sin duda que hemos rebasado, y con mucho, las descripciones que en el siglo XIX hiciera Don Manuel Payno en su novela histórica «Los Bandidos de Río Frío». Los ladrones poblanos de gasolinas superan en número, mañas y maldad, a las bandas descritas por el ilustre escritor (que azotaban esa zona en aquella época).

Para poner las cosas en perspectiva, en una semana los asesinatos cometidos por los criminales en México, todos impunes, superan varias veces a los muertos por los recientes temblores. De hecho las desgracias ocasionadas por el temblor han servido para que ríos de sangre y dolor provocados por las bandas de criminales a lo largo y ancho del país pasen casi inadvertidos. Mala señal.

Días enteros buscando entre los escombros a una sola persona, mientras que en cuatro minutos los criminales asesinan a 15 jóvenes en un centro de rehabilitación en Chihuahua. La cobertura mediática del primer hecho duraría varios días, la segunda uno solo. La muerte de personas bajo las balas o cuchillos de los asesinos ya no son noticia y para las Fiscalías solo son estadísticas. Chamba para mantener ocupados a los burócratas de Ciencias Forenses.

La vida y patrimonio de los ciudadanos que gobernantes, legisladores y funcionarios protestaron defender, es nada en la vida real. Letra muerta para ellos. Basta con acudir a cualquier Fiscalía Estatal (la de Jalisco por ejemplo) para darse cuente que las cosas no funcionan. Es el mundo de las apariencias, mucha gente, mucho movimiento, pero nulos resultados.

Resuelven unos pocos casos muy sonados y les utilizan a manera de publicidad, cuando lo cierto es que la mayoría de las denuncia son archivadas, ya sea porque los afectados carecen de tiempo para continuar el procedimiento, de dinero, o de una asesoría legal. La inmensa mayoría de los denunciantes se retiran por cansancio al no ver resultados.

El grado de impunidad al que hemos llegado, además de exhibir la presencia ornamental(extremadamente onerosa) de la mayoría de las Fiscalías; es causa número uno de la creciente criminalidad que azota el país de norte a sur y de costa a costa. Asunto agravado por el nuevo sistema penal que pocos entienden y que en la práctica solo ha servido para lanzarse culpas entre policías, funcionarios y jueces, cuando es deber de todos, SIN EXCUSA, hacer valer la ley y proteger a los ciudadanos agraviados de la enorme fauna delincuencial.

Un ejemplo: en tanto que los soldados del Ejército Mexicano se dedicaban las 24 horas a mover escombros para sacar víctimas de los terremotos, a llevar y preparar comida para los damnificados y protegerles en su desgracia; el día 23 (septiembre) los delincuentes de Ayotzinapa (dizque ‘estudiantes’) acompañados de los padres de los 43 delincuentes asesinados por los narcos locales, fueron al cuartel del 27 Batallón de Infantería en la ciudad de Iguala para lanzar bombas molotov, cohetones y piedras, hiriendo a un soldado que estaba de guardia, destruyendo un cajero automático y dañando gran parte de la fachada del cuartel. ¿A quién detuvieron e hicieron responsable de dicho ataque? A nadie, repito, a nadie.

En este país está sucediendo como en el viejo juego de “Juan Pirulero”, que cada quien atiende a su juego y México que se pudra, que violentos y corruptos le terminen de destruir. Bueno, hasta los usufructuarios del ’68 y grupos de ‘intelectuales’ le apuestan al caos en lugar de exigir al estado mexicano que ponga orden. El problema toral es que para hacerlo tienen que ejercer obligadamente la fuerza y casi nadie en este país quiere hacerlo. Hay un entendimiento torcido de democracia que le confunden con el mundo Montessori, creando o permitiendo generaciones de monstruos sociales.

Bajo esta torcida óptica, ciertos grupos en unidad de algunos intelectuales han lanzado sus baterías contra el gobierno a causa del nombramiento del nuevo Procurador (Fiscal, pues), cuando ese no es de ninguna manera el problema. El problema es que desde hace casi dos décadas no se está haciendo valer la ley y la justicia está siendo negada a todos, bueno, a casi todos (los dueños del gran capital, de medios y la clase política sí tienen acceso).

Es tal la ceguera política e indigencia en los asuntos de estado, que nuestros gobernantes (en los tres niveles) ni siquiera se dieron por aludidos con la fuertísima declaración del general John Kelly, jefe del gabinete de Donald Trump, quien entre otras cosas dijo que: “Para Estados Unidos, México está al borde del colapso… y puede encaminarse a una situación como la de Venezuela”.

Cualquier gobierno serio hubiera hecho un alto. Pero no, son cortos de miras, estrechos de criterios (de todos los partidos y en todos los niveles), lo único que les importa es el bienestar de su grupo o partido, el país que se pudra, los mexicanos nos aguantan todo (creen suicidamente, olvidan la historia y menosprecian el hartazgo ciudadano).

Durante y luego de ser derrotado el Imperio de Maximiliano, la fauna delincuencial se multiplicó a causa de que el gobierno dedicaba sus esfuerzos a combatir al invasor, descuidando por ende sus deberes de seguridad interior. Al efecto, el brillante periodista (y legislador) Francisco Zarco escribió:

―”Para devolver al país la seguridad se necesitan medios eficaces y sencillos: emplear en este objeto la fuerza pública hasta llegar a impedir que se cometan robos y plagios. Esta es la primera, la más imperiosa necesidad de la situación…Para perseguir a los malhechores, para prevenir la comisión de los delitos, para hacer reinar la más completa seguridad en los caminos y en las poblaciones, no se necesitan arbitrios extraordinarios, ni levantar una nueva dictadura, ni volver a velar la estatua de la libertad. La cuestión es de administración, es de mera policía, y queda resuelto con el buen uso de la fuerza pública y de todos los elementos de que puede disponer el gobierno, entre los que debe considerarse la buena disposición de las poblaciones para ayudar al restablecimiento de la seguridad. Después…  vendrán enhorabuena las de administración de justicia y de la legislación penal, sobre las causas de la lentitud de los procedimientos y de la impunidad de los delincuentes…” (Periódico ‘El Siglo Diez y Nueve’, 16 de enero de 1869).

Urge, pues, que la actitud y acciones en las Fiscalías y en el Poder Judicial cambien de inmediato. Los mexicanos han llegado al hartazgo de tanta impunidad, es hora inaplazable que se ponga un alto total a la delincuencia. Nada de pretextos baladíes para soltar a los delincuentes. Si un delito está tipificado en los códigos y una persona lo cometió tiene que pagar por ello, pues de no ser así el vaticinio del general Kelly se cumpliría y ningún mexicano de bien desea eso, ¿O usted qué considera estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

LAS OTRAS SACUDIDAS

Los recientes temblores que han azotado el centro y sur del país, no solo han traído desgracias y destrucción. También han permitido que afloren muchas situaciones que normalmente están ocultas, pero que ante lo inesperado de estos sucesos, el comportamiento humano ha sacado para sorpresa de casi todos cosas buenas, malas, e incluso terribles.

Empecemos con las primeras. La manera como gran parte de los habitantes de la ciudad de México ha reaccionado ante la desgracia colectiva ha sido ejemplar. Dejar sus propias actividades, trabajo y familias para ayudar al prójimo es digno de todo respeto y elogio. Y mientras unos se daban retirando escombros o ayudando en el rescate, otros más llevaban sándwiches, tortas, tamales, agua, etcétera.

Su ejemplo pasará a la historia (como sucedió ya en 1985); verlos trabajar como hormigas sin parar y sin poner reparos resultó admirable. No así en Oaxaca y Chiapas, en que si bien algunos de los afectados de inmediato se dieron a la tarea de reparar sus hogares o de buscar la manera de empezar de nuevo, la mayoría, como por siglos ha sucedido, se ha limitado a estirar la mano y exigir a “papá gobierno” que les resuelva todo. En verdad qué lamentable.

Cierto, es deber del gobierno ayudar a los gobernados a salir de la crisis y procurar programas que aseguren la alimentación y refugio entre tanto se normaliza la situación, y en seguida buscar la forma de ayudarles a reconstruir. Por cierto, no todo debe esperarse ni ser dado por el gobierno, pues de ser así no habrá dinero alguno que ajuste en el futuro. Primero: porque de tomar ese camino las cargas tributarias se volverían imposibles, que dicho sea de paso, para la mayoría de los causantes ya casi lo son. Y segundo: no se puede ignorar que los fenómenos naturales destructores van en aumento a causa entre otras cosas del calentamiento global, aunque no es la única causa; cuestión que obliga a repensar la situación para tomar las medidas apropiadas.

¿Quién habla de los terribles deslaves que sepultan bajo el lodo a poblaciones y rancherías completas? ¿Quién denuncia en los medios que la causa directa es el desmonte irracional y criminal que entre talabosques y los propios campesinos realizan? Nadie, o casi nadie, es fácil culpar al calentamiento, a la naturaleza, pero no es común decirle a las cosas por su nombre. Y se necesita decirlo.

El día del temblor en Oaxaca, unas cuantas horas antes, los ‘maistros’ de la CNTE atacaron un helicóptero presidencial y estuvieron a punto de ocasionar una tragedia. El día 19 en Morelos, tierra fértil de secuestradores, y Puebla, tierra de pueblos enteros de roba combustibles de la nación (téngalo por seguro que si no se robaran la gasolina, la pagaríamos más barata) fueron sacudidos por sendos temblores, según se dijo al principio. La conducta de los habitantes de la capital todos la sabemos, no se requiere repetir lo que es del dominio público.

De inmediato el temblor(es) del día 19 permitió que se vieran las virtudes y defectos de la sociedad capitalina. De las primeras ya hablamos; de las segundas resulta repugnante que bandas de delincuentes se dedicaran (con toda impunidad): unos a asaltar automovilistas varados en las avenidas, mientras que otros a saquear viviendas y comercios, ya fuera haciéndose pasar por inspectores de Protección Civil, o como lo que son: ¡simples criminales sin entrañas!

Otro aspecto maravilloso de la conducta de los mexicanos (todos, o casi todos), me disculpo, también de personas generosas desde el extranjero: es que esta sacudida movió de nueva cuenta a la unidad y a aportar alimentos y dinero para ayudar a los damnificados. El problema ha sido en este punto los habladores que siembran rumores y falacias denunciando trafiques y robos de la ayuda (sin más sustento en la mayoría de los casos que su larga y rápida lengua).

No se niega por supuesto que tenemos amargas experiencias al respecto. En varios artículos en esta columna, así como en mi libro “EL HOMBRE QUE NUNCA DEBIO SER PRESIDENTE” denuncié las raterías de personas allegadas al presidente Vicente Fox y el desvío cínico y multimillonario del FONDEN que debió ser utilizado luego de un furioso huracán que azotara Chiapas. Sin embargo han pasado muchos años y la fiscalización social de estos dineros es mucho más estricta que entonces.

Y aunque muchos ciudadanos no lo vean, o no lo quieran ver, al Presidente Enrique Peña Nieto le ha tocado durante su gobierno padecer el mayor número de tragedias y de mayor daño y cuantía en la historia reciente del país. Por poner un ejemplo, en este momento su gobierno está trabajando en reparar los cuantiosos y terribles daños sufridos en Baja California Sur, la cuestión es que es la 3ª vez que sucede y en todas ha dado la cara y en todas ha reparado los daños (un Estado gobernado por otro partido distinto al suyo y aunque hubo elecciones y el ganador no fue tampoco del PRI, les ha ayudado con entrega y ejemplo).

Lamentablemente las habladurías contra el Presidente, su familia y gobierno, promovidas por sus enemigos de partido, así como por aquellos que se dejan llevar por los comentarios ajenos sin siquiera indagar si es verdad lo que les dicen, no solo han dañado la estabilidad y unidad nacional, sino que han dañado asimísmos al propalar sin sustento tantos rumores (multiplicados por las redes sociales, youtube y demás) ocasionando caos desinformativo y desunión.

En el temblor de 1985 no había teléfonos celulares, de manera que la ayuda fue espontanea, no podía ser vista ni exhibida en las redes sociales. Hoy en cambio y a causa de los teléfonos portátiles (con cámara), hay 50 millones de presidentes de México y otros tantos de periodistas y expertos en sismos y cuánta cosa se le ocurra a usted, basta con que se tenga un aparatejo de estos para opinar de todo y juzgar todas las acciones. Decir cómo se deben hacer las cosas.

Hay sin embargo otra sacudida que no se ha notado, la espiritual. Hace una semana la televisión comercial terminó una serie biográfica de la cantante Lupita Dalessio quien con una valentía inusual confesó su condición espiritual caída (incredulidad, drogas, adulterio, ocultismo, etcétera) y cómo su búsqueda de Dios trajo por fin paz, libertad y sentido existencial a esa alma inquieta por tantos años. Cosa que a causa o derivada del temblor hasta ahora no se ha visto o los medios la han silenciado. ¿Podremos saber qué sacudidas hubo en el interior del ser humano en los recientes temblores, o nos quedaremos solo con la información de las cosas exteriores?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

DEMASIADO LEJOS

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      El ataque lanzado por los ‘maistros’ pseudo guerrilleros de la CNTE en Oaxaca en contra de la comitiva del Presidente de la República, que afectó un helicóptero y puso en riesgo la vida de varias personas (jueves 7/Sep/2017), muestra con toda crudeza el límite al que han llegado estos vividores  y señores del caos, que a la manera de talibanes y estado islámico, aprovechan las libertades concedidas por un estado democrático que a diario repudian, para simplemente sembrar el terror (con total impunidad). Su aportación a la Patria fuera de su violencia, haraganería parasitaria, y predica política irracional, es nula. Son carga para todos y un daño continuo al erario público y a la sociedad en general; mayor sobre todo para la gente que sí trabaja y produce en ese Estado a la que afectan de una y mil formas con su violencia y actos de anarquía.

     Los musulmanes al amparo de un credo violento de origen (eso encuentran en el Corán y sus líderes los radicalizan) se lanzan a dañar lo más que se pueda, siempre a gente inocente que no puede defenderse. Los ayatolas oaxaqueños (y guerrerenses y chiapanecos) hacen casi lo mismo con causas por demás trilladas y sin ningún sustento, ya que si fueran un poco congruentes, aunque fuera un poco, su jueguito de “guerrilleros” lo harían frente al Ejército o contra los cuerpos de Policía, contra grupos que pudieran defenderse.

     Pero no, siempre es contra los civiles, contra los que van en tránsito en carreteras, contra los centros comerciales, contra tráileres con mercancías y camiones de reparto (para saciar su instinto bestial y ladrón saqueando y destruyendo cuanto se pueda), contra palacios municipales y edificios públicos (quemándolos, destruyendo mobiliario, archivos, aparatos, y por supuesto, el saqueo), contra maestros que cobran pero sí trabajan (no ‘maistros’ como ellos), contra comercios y cuanto negocio produzca algo. Tal parece que odian a los que trabajan y producen.

     Han ido demasiado lejos, mejor dicho, les han permitido ir demasiado lejos. En un país de leyes años ha que se hubiese puesto orden con estos anarquistas perniciosos, pues no se trata ni de ideologías ni de reprimir, sino de vivir todos bajo el régimen de la ley. Punto.

     De nadie es un secreto que esta mafia pseudo magisterial, está integrada por vándalos que juegan al guerrillero bajo la máscara de un sindicalismo absurdo que rechaza reglas en el trabajo (en ninguna empresa o institución las cosas funcionan así), que tampoco admite capacitación y actualización, indispensables en la educación, que dicho sea de paso es la puerta al bienestar y desarrollo de cualquier nación. Estos ayatolas huehuenches engrosan sus filas con cuanto gorila violento se adhiera a la banda, o bien mediante herencia, no importa que el hijo no haya estudiado nada, al fin y al cabo ni dan clases ni dan nada, bueno sí, problemas y vergüenza nacional.

     Los últimos gobernadores oaxaqueños ayudaron a que este Frankenstein creciera, dándole del erario fuertes sumas a manera de extorsión, e incluso para ser utilizados como fuerza de choque en caso de ser necesario.

     En suma: dejaron ir demasiado lejos a estos delincuentes. Las causas sociales ―que en el caso de la CNTE no existen, pues se trata de una anti causa― deben tener cuando menos una bandera legítima que justifique su existencia. Desde su aparición esta mafia anarquista y mega ladrona lo único que ha visto es el presupuesto público como botín y el poder como meta a alcanzar. Lo peor del caso, es que con la complacencia o indiferencia de todos los poderes y todas las instancias, incluso con apoyo poco simulado de cierta prensa que juega al “guerrillero” y se olvida de su deber de informar y de opinar con objetividad.

    El día de la visita presidencial estos agitadores perniciosos quemaron dos camiones repartidores(propiedad obviamente de empresas) así como llantas con la intención de bloquear los accesos al Centro de Convenciones oaxaqueño. Sin embargo su violencia impune les llevó lejos, pero mucho más lejos.

    ¡De pensar que en el helicóptero atacado por los ‘maistros’ de la CNTE haya ido el Presidente Peña Nieto y que el aparato haya caído, causa a cualquier ciudadano pensante y responsable verdadero pavor! Las consecuencias para el país hubiesen sido catastróficas y los daños incalculables en muchos sentidos. Un atraso de casi un siglo con la posibilidad de caer en el caos total (y pensar que hay muchos ciudadanos que ni por enterados se dan de lo que ocurre o poco les importa).

    De manera que en esta ocasión el gobierno federal y el gobierno local deben hacer cumplir la ley y hacer pagar a quien cometió semejante atentado que pudo convertirse en magnicidio. A las cosas se les tiene que decir por su nombre. México no puede continuar tolerando estas mafias violentas que día con día sumen al país en el pantano de la violencia.

     La reciente declaración ―aunque ya la desmintieron, sí debió decirlo― del general John Kelly, jefe del gabinete de Donald Trump al New York Times, de que: “México vive al borde del colapso y puede encaminarse a una situación como la de Venezuela” debe ser una urgente llamada de atención y retornar al imperio de la ley, no solo en la retórica y en los medios, sino en la realidad cotidiana. ¿O usted que considera, estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

LAS PROFECÍAS DEL MESÍAS

Por siempre el ser humano considero a Dios como creador y partícipe activo en los acontecimientos dentro y fuera de nuestro planeta. Con sostén bíblico o sin él, incluso mezclado de aberrante sincretismo, la inmensa mayoría sabía de su existencia y poder, que si bien este conocimiento no significaba que sus vidas estuvieran regida por su mensaje revelado, de alguna manera era freno y a final de cuentas, permanecía como faro de luz para quien deseara acercarse a esa luz.

Por eso Jesús (Yeshua) dijo: “Yo soy la luz y el que me sigue no andará en tinieblas”. Lamentablemente a la mayoría en las nuevas generaciones se les ha privado del conocimiento de Dios, lo cual ha traído como consecuencia una degradación sin freno tanto en el ser humano como en la naturaleza misma. Un vivir sin esperanza que conscientes o no les conduce a vivir como sentenciados a muerte, digámoslo más suave, con el acelerador a fondo.

Esta semana me decía un joven profesionista que comenzó a leer uno de mis libros, que “le había dado duro” y al preguntarle la razón de su expresión, me contestó: “que él era de esos jóvenes que han negado la existencia de Dios, pero que como decía en mi libro carecía de argumentos para sostener su postura”.

Haciendo un paréntesis, su reflexión y valor para decirlo me alegraron, pues además de percibir a un joven honesto consigo mismo, su sed de conocer y entender, les está acercando a la fuente de la vida y el conocimiento, por cuanto fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y la inteligencia por él nos ha sido concedida (y mediante la fe y su gracia se puede desarrollar de mejor manera y más sana) y solo Dios concede el verdadero sentido existencial por cuanto solo Él tiene las respuestas a las grandes interrogantes de la vida.

Retornemos. No se necesita ser profeta para darse cuenta la condición que guarda la llamada Aldea Global. El ateísmo de las nuevas generaciones, las perversiones sexuales, drogadicción, violencia, criminalidad, la ambición material desbordada (en los gobiernos, iniciativa privada, asociaciones, familia y personas, etcétera), muestran a todos, sin excepción, que las cosas marchan mal en el mundo y que su futuro no puede ser viable de continuar por ese camino.

Para empeorar las cosas la naturaleza que a partir de los años ’80 del siglo pasado comenzó a dar señales violentas, poco a poco ha ido aumentando en magnitud y daños sus señales. Tener tres huracanes en este momento, dos en el Golfo de México y uno en el Caribe, además de inusual es asunto terrorífico, basta con saber que las aguas del océano están 3º grados más altas de lo común para comenzar a cuestionarse muchas cosas.

Todavía no bajan las aguas de la inundada ciudad de Houston, como de todo el sureste de Texas y sur de Luisiana, cuando tienen a sus puertas tres nuevos huracanes, uno de ellos gigantesco, amenazando a nuestros vecinos del norte.

Y mientras en La Florida y estados vecinos se preparan para soportar la furia de ese monstruo llamado “Irma”, en el sur de México un terremoto azotó Oaxaca y Tabasco. Hasta el momento de escribir el presente artículo los muertos ya eran 61 y los daños incalculables, baste decir que pueblos enteros como Juchitán quedaron destruidos.

En la capital del país también se sintió, las imágenes de video en las que el monumento del “Angel de la Independencia” se mece como si fuera de plastilina, concede una idea de la magnitud del sismo. Apenas el miércoles un río olvidado que cruza por cierta parte de la ciudad de México provocó una verdadera inundación. Las imágenes del nivel y oleaje de las aguas eran pavorosas; impropias de una ciudad situada en el centro del país.

Y a manera de escenario de terror, extrañas luces salidas de todas partes acompañaron el terremoto de la noche del jueves, fenómeno que los científicos no conceden ninguna explicación coherente ni creíble. Lo cierto es que no tienen explicación.

Esta situación en que parece que el planeta le está gritando a los hombres (van incluidas las mujeres y no voy a caer en el ridículo de Fox y Cía.) es obvio que no es normal. Sin embargo nadie habla de Dios en los medios, vaya ni siquiera consideran opción de que el Creador quisiera decir algo a sus criaturas. Porque habrá de recordar que hijos de Dios son pocos, y creación lo somos todos.

¿Está la humanidad viviendo bajo la fe, valores y principios dejados por Dios en su mensaje (Biblia)? Todos sabemos la respuesta. Resulta absurdo e insensato que alguien pretenda tapar el solo con un dedo; la maldad e incredulidad son manifiestas, blasón de ignominia de la inmensa mayoría. Aun así, Dios en su gracia y misericordia está lanzando quizá sus últimas llamadas a volverse a Él, a responder a su llamado de amor (invitando a su reino eterno).

Los estadounidenses luego del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, corrían aterrorizados a iglesias y sinagogas. La cuestión es que no es lo mismo remordimiento que arrepentimiento, como tampoco es lo mismo religión social, que fe y entrega a Jesús como Mesías y redentor (que siempre termina con un cambio de vida y conducta). Pasado el tremendo susto y sin haber creído ni rendido su corazón volvieron a lo mismo.

El hombre ha endurecido su corazón y las cosas que hace poco le sumían en la angustia y temor ―como el ataque terrorista de Nueva York― ahora le resultan indiferentes mientras no le dañen. En los años setenta del siglo pasado, para ser exactos en 1973, un predicador rural que sin conocer Nueva York fue a predicar a las pandillas de la gran manzana. Un verdadero hombre de Dios interesado en el destino de las almas y un verdadero profeta de nuestros tiempos (no como tantos mercaderes de la religión); tuvo una visión que dejó por escrito en un libro.

Entre otras muchas cosas que ya se han cumplido, y la Biblia nos advierte que cuando un profeta en su Nombre hablare y se cumpla, pongamos atención (Deut 18:18-19). Este varón justo, ya fallecido, entre otras cosas anunció en ese año (1973) lo siguiente; así que el lector saque sus propias conclusiones:

 

―“Veo también muy claramente que está a punto de ocurrir una intervención divina en todo el mundo. Sería mejor que este mundo se preparara para afrontar los cambios de tiempo que no puedan ser explicados por ninguna otra palabra sino por ‘sobrenatural’. El mundo está a punto de presenciar el comienzo de grandes desgracias causadas por las más drásticas variaciones atmosféricas, terremotos, inundaciones y terribles calamidades de la historia –que sobrepasarán en mucho cualquier cosa jamás experimentada hasta aquí” (La Visión, Edit. Vida, pág. 33).

 

Si algún lector considera que el periodismo no toca estos temas; permítame decirle que en el siglo 19 para liberales y periodistas eran cosa común. Quizá el problema sean las mentes del siglo 21 que fueron privadas del conocimiento de Dios y por ello les resulte extraño, aunque no ajeno, pues Dios sigue amando al ser humano y antes de enjuiciar la maldad, está llamando a la reconciliación con El ¿O qué considera usted amable lector?.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

 

Email: mahergo50@hotmail.com

EL DERECHO DEL PRESIDENTE

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    El Presidente Peña Nieto (como cualquier gobernante en cualquier nivel) tiene todo el derecho a expresar con absoluta libertad lo que su gobierno ha hecho. Resulta necesario que el pueblo se entere de lo que hacen, de sus proyectos, del destino de los recursos públicos y la manera como se gastan; cuestión que en el presente molesta a ciertos sectores cuando lo cierto es que no solo es una necesidad, sino un deber de informar.

     Lamentablemente el ancestral maniqueísmo del mexicano es incapaz de permitir el acierto o el éxito del otro. Vaya, ni siquiera es capaz de reconocer y mucho menos aceptar su actitud egoísta que le impide ver en los demás las acciones justas o bien logradas. Más de algún lector que no me conoce dirá que soy un periodista pagado por el gobierno. Ratifico lo que mis añejos lectores ya saben: jamás he trabajado en el gobierno (ni quiero ni pretendo tampoco), ni pido ni recibo dadiva alguna. La dignidad y profesionalismo del oficio son necesarios en cualquier época.

    El insigne José Joaquín Fernández de Lizardi, primer novelista del México independiente, escribió con tino durante aquellos días difíciles: “El discurso es una prenda dada al hombre por la liberalidad del Ser Supremo, y sería una ingratitud execrable hacer del beneficio armas contra el mismo benefactor. Sería igualmente horroroso que abusáramos de esta libertad contra el mismo gobierno que nos la concede. Estoy muy lejos de acercarme a defender tan crasos desatinos.” (El Pensador Mexicano, 1812).

    Décadas después Francisco Zarco escribiría lo siguiente: “La primera cualidad que debe tener un periódico es la más absoluta independencia y bastante buen juicio e imparcialidad para no declararse partidario ciego ni del que manda ni de los que le hacen la oposición y procurar solo el bien del país” (El Demócrata, 5 de junio de 1850).

     De manera que el periodismo como cualquier oficio o profesión requiere de ética, y ésta ciertamente nos obliga a denunciar yerros y corruptelas, como también nos obliga a aplaudir y reconocer logros. Aun cuando el que los obtenga no sea de nuestro agrado o simpatía. En esto radica la madurez personal y la ética en el ejercicio.

     El actual Mandatario de la Nación ha estado quizá como pocos en más de medio siglo sujeto a las más despiadadas críticas, la mayoría de ellas injustas y sin sustento. Nacidas en el campo de sus enemigos políticos y propaladas como cáncer a través de redes sociales y rumores sin sustento.

     ¿Es sensato creer que quien cursó una Licenciatura y una Maestría (en la Ibero) no haya leído siquiera tres libros? Es obvio que ante una respuesta que merecía escoger los tres mejores libros, la pausa fue utilizada por sus enemigos que no soportaron la derrota en las alecciones para inventarle una ignorancia de la que está muy lejos el Presidente. Su manera elocuente de expresarse y el hilvanado de sus ideas muestran sin retoques una mente lúcida y cultivada.

     En lo personal no gano nada por decir estas cosas, sin embargo gano mucho al decir la verdad, pues al expresarla mi espíritu permanece libre y oxigeno de alguna manera un ambiente que requiere más expresiones de libertad no sujetas al compromiso, al temor, a la crítica, o a decir algo políticamente incorrecto (como parece ser hablar positivamente del estado mexicano).

      Para concluir: creo con absoluta convicción y en todos los órdenes, que el Presidente Peña Nieto tiene todo el derecho para dar a conocer a sus gobernados tanto sus logros como proyectos en trámite. De hecho se trata de información que le resulta obligada no solo a él, sino a quien ocupe esa responsabilidad.

     El señor López Obrador y sus huestes de fanáticos, así como aquellos ciudadanos que critican a diario al presidente (en turno) ―solo porque los demás lo hacen y sin tener los elementos de juicio suficientes para emitirlo―, le hacen gran daño al país y  se hacen daño a sí mismos, pues como advierte la sentencia divina.“no erréis, todo lo que el hombre sembrara eso también segará”.

     Permitamos pues que el Presidente nos hable e informe con toda libertad y una vez que tengamos esa información, analicemos detenidamente aquellos renglones que nos interesan, que de hallar yerros le digamos directamente o a través de los medios nuestro desacuerdo o inconformidad (para que se rectifique), como también de encontrar aciertos no vacilemos en reconocerlos y darles el crédito. En esto radica gran parte de la verdadera democracia y de la madurez de un pueblo.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com