JALISCO EN GRAVÍSIMA CRISIS ECONOMICA

Indagando con amigos y parientes de otras partes de la República, queda en claro que la severa crisis económica que estamos padeciendo los ciudadanos comunes (pero no corrientes) está por demás agudizada en Jalisco. Un Estado carente de liderazgo político desde hace dos décadas, lo cual nos muestra que más que un asunto de partidos se trata de liderazgo y competencia. De inteligencia y capacidad.

Lamentablemente además de todas las plagas y calamidades naturales que los jaliscienses hemos tenido que soportar, a nuestros muchos males se ha agregado una clase política mega corrupta y mega inútil, producto de la mercadotecnia electorera. Una interminable lista de “héroes” y zánganos a partir de 1994 ha arribado al poder con la única consigna de hacerse de los dineros públicos de la forma más rápida posible. Claro que nunca dirían semejante cosa, son tontos (y más de lo que ellos se imaginan), pero en su retórica silvestre se visten de próceres sociales y declaran ser nuestros salvadores. El resultado es que han hundido a Jalisco en todos los órdenes.

Desgarrándose las vestiduras contra los gobiernos priístas que calificaban de corruptos; de entonces a la fecha (aun cuando en lo municipal y en lo estatal se haya dado la alternancia) las condiciones y deterioro de vida de los ciudadanos en Jalisco han caído de manera vertiginosa. En caída libre pues.

Durante en los gobiernos de Francisco Medina Ascencio, Alberto Orozco Romero y Flavio Romero de Velasco, el ciudadano por cada peso de impuestos que pagaba, le eran devueltos entre 35 y 40 centavos en inversión pública (con Guillermo Cosío/Carlos Rivera poco más de 30 centavos). Sin embargo a partir de la llegada del PAN de cada peso pagado, apenas entre dos y cuatro centavos son devueltos en obra pública.

La pregunta obligada es ¿y dónde está el demás dinero? En las cuentas y patrimonio de la nueva clase política, tan ajena ella a los postulados de la Revolución Mexicana como a ideología alguna. Adictos fieles a un pragmatismo simplón y ajenos a toda visión de estado, funcionarios y burócratas desconocen la función y beneficios del contrato social. Los ciudadanos o pueblo para esta “monarquía” huehuenche son simples súbditos nacidos para ser esquilmados, a los que cada tres o seis años hay que subir la carga pues los amigos aumentados a la nómina y los gastos personales así lo exigen (residencias, autos lujosos, guaruras, viajes a Las Vegas y demás necesidades deben de salir de algún lado, y ese lado son los bolsillos de los contribuyentes, el dinero del petróleo y los préstamos al extranjero ¡punto!).

Ciegos a causa de su ambición, todos los días y desde hace veinte años, son espectáculo público. Poseedores de una estúpida y falsa moral, las huestes de Alberto Cárdenas (a) “Bebeto” de inmediato se subieron los sueldos y prestaciones hasta donde quisieron. “¡Que para no robar!”, argumentaron, de lo que se desprende que traían ganas, y para calmar la tentación…. El problema es que no se calmó. Sucumbieron. ¿Podrían soportar una auditoría los gobernadores panistas y el actual? ¿Los integrantes de sus equipos de gobierno, presidentes municipales, diputados locales y demás integrantes del virreinato podrían justificar las muchas riquezas acumuladas en tan poco tiempo?

En todos estos años Jalisco careció de obra pública significativa. La capital del Estado no tuvo nuevas calzadas y avenidas, como tampoco nuevas rutas del metro. Lo que sí hubo y en demasía fueron nuevos fraccionamientos de lujo, autos importados, glamour y el retorno de las revistas de sociales para presumir los dineros y amistades ¿Conoce usted a un nuevo rico que no quiera presumir sus dineros?

El problema de fondo en este proceso de deterioro social, es que toda riqueza se produce trabajando (aunque muchos como en el caso presente la adquirieran de manera irregular e ilegítima). Y en Jalisco el poder adquisitivo de la clase trabajadora se vio severamente mermado, como también la micro, pequeña y mediana empresa ha soportado con verdadero estoicismo la riada de abusos y corrupción emprendida injusta y suicidamente en su contra desde el estado.

     Dicho más que nada con ánimos de reflexión, para eso es justamente el periodismo (denuncia y reflexión), el empresariado jalisciense de media tabla hacia abajo ya no puede más. Mientras que en otros Estados y regiones del país la economía marcha más o menos bien, en Jalisco las cosas están a punto del colapso, sin que su gobierno quiera darse por enterado.

La falta de verdadero oficio político, de sensibilidad social, no distingue ni valora a aquellos que en la sociedad son los que realmente mantienen la economía y proveen los impuestos. Los grandes no pagan, incluso exigen muchas cosas para invertir. De media tabla para abajo el trato es otro, humillante incluso. Te maltrato y te exijo, para eso soy el gobierno. Cobros y multas del IMSS, INFONAVIT y demás caen como plagas ante empresas que apenas luchan ya para sobrevivir, que reducen nómina, gastos, etcétera, pero que carecen de un gobierno que les tutele y ayude. Cuando mucho les alcanza para que una falsa monarquía les oprima con dureza y sin misericordia.

En Jalisco hay una queja generalizada a causa de la tardanza en la devolución del IVA. Las quejas y ofensas contra el secretario de Hacienda son cada vez mayores y nadie las quiere escuchar. Si hay algunas empresas que durante el desgobierno de Fox y Calderón tuvieron el atrevimiento de transear hasta al propio gobierno con el IVA (lo cual muestra que se le perdió el miedo a todo) Hacienda no debe hacer pagar a justos por pecadores. Dada las terribles condiciones económicas que imperan en Jalisco, la tardanza en la devolución del IVA descapitaliza y desespera a un enorme sector de las empresas locales que se encuentran al borde del colapso.

El Presidente Enrique Peña Nieto ha dado muestras de sensibilidad y gran capacidad para gobernar el país, cosa que no podemos decir suceda en Jalisco. No hay dinero. La queja en casi todo el Estado es generalizada. Negocios solos y una economía paralizada son clamor popular que no es escuchado en Palacio de Gobierno. Los ciudadanos desconocemos las causas por las cuales no hay dinero en Jalisco. Si la obra pública se limita a los discursos a causa de que el gobierno anterior se la gastó en los Juegos Panamericanos, no es culpa nuestra. Y si hay irregularidades en esos gastos, tan sencillo, para eso está la cárcel (y que les quiten todo recurso malhabido). Esperemos que las quejas de los jaliscienses si se escuchen en Palacio Nacional y venga respiro del centro, pues en lo local, parece que no hubiera nadie que resuelva la grave situación.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Correos recibidos: Rosa María Ramos, María Elena Gómez y Javier Ángeles muestran su preocupación por el bullying. Mi amigo Javier Ángeles considera que parte de la responsabilidad viene de hogares permisivos y sin disciplina.

e-mail: mahergo50@hotmail.com

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