Opinión
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Aunque a simple vista el tema pudiera no tener relación alguna con los gobiernos y la política, lo cierto sin embargo es que la tiene, más allá incluso de lo que la mayoría de las personas lo puede suponer. El problema es que en el campo periodístico son pocas, muy pocas las personas que pueden abordar un tema como este sin salirse de la ortodoxia o de plano decir disparates y fantasías (a causa del desconocimiento de la Biblia, la teología y la ciencia de la hermenéutica por supuesto).

unque a simple vista el tema pudiera no tener relación alguna con los gobiernos y la política, lo cierto sin embargo es que la tiene, más allá incluso de lo que la mayoría de las personas lo puede suponer. El problema es que en el campo periodístico son pocas, muy pocas las personas que pueden abordar un tema como este sin salirse de la ortodoxia o de plano decir disparates y fantasías (a causa del desconocimiento de la Biblia, la teología y la ciencia de la hermenéutica por supuesto).

     Vamos por partes. En primer término habremos de señalar que entre más avanza el siglo XXI la ignorancia en los temas bíblicos aumenta, debido básicamente a que nos encontramos como afirma Lipovestky en la “era postetista”.

     En el siglo XIX Nietzche haciendo ostentación de su ateismo se atreve a declarar la “muerte de Dios”, sin embargo sus palabras quedaron apenas en la balandronada de un hombre ciertamente inteligente, pero que terminó sus días en el manicomio. Saque el lector sus propias conclusiones.

Vino la modernidad y lejos de beneficiar al hombre en su ser interior le llenó de engreimiento y vaciedad. El filósofo español Ortega y Gasset calificó a esta generación como la del “señorito satisfecho”. En adelante, los hombres supuesta o verdaderamente inteligentes (no todos por supuesto) se dejaron llevar por la filosofía de individuos con cierto prestigio como Sastre, Camus, Russell y demás, abandonando la fe de sus padres para elevarse o colocarse a sí mismos como centro del universo.

Al desplazar el hombre a Dios, al menos en la teoría, ya que en la realidad tal cosa jamás será posible, las nuevas generaciones quedaron ayunas del conocimiento de Dios, si acaso, barnizadas de un sincretismo que casi nada tiene que ver con la auténtica fe judeocristiana.

Una fe cuyas verdades reveladas siempre conllevan certeza en la cosmovisión por cuanto Dios es veraz, eternamente veraz. Bueno, entrando en materia, sucede que la Biblia marca tiempos, personajes y circunstancias. El Mesías vino hace dos milenios a rescatar al hombre caído, ofreciéndose voluntariamente en un sacrificio único y perfecto para satisfacer la justicia de Dios (el Padre) agraviada por los pecados de los hombres de todos los tiempos.

La cuestión es que como descendiente directo del rey David, es también heredero del trono; derecho que las Escrituras sostienen y anuncian para un futuro gobierno eterno, aunque antes, revelan que con gran poder y gloria retornará Jesucristo a Jerusalén para hacer válido su derecho al trono (como Rey de reyes y Señor de señores, conste, no lo dice el que escribe, lo dice la Biblia). El credo apostólico lo señala en su parte final.

Bien, sucede sin embargo, que el enemigo del pueblo de Dios, ese personaje que el vulgo llama diablo y que pocos le toman en serio, previo al retorno del Mesías levantará al falso profeta y a al Anticristo, dándoles poder y fama entre las multitudes (algo que sabe hacer muy bien).

En la década de los treinta del siglo pasado en Alemania, promocionó y encumbró a un oscuro cabo del ejército hasta convertirlo en un auténtico peligro mundial. El sujeto asesinó en los campos de extermino a 6’000,000 de judìos. El llamado Anticristo intentará hacer lo mismo (además de convertirse en dictador mundial) pero finalmente será derrotado por el Mesías en su retorno.

Debido a las falacias de Hollywood muchas personas consideran al Anticristo como un hombre religioso. Nada más falso. El gran dictador será un político popular y carismático que ofrecerá a las naciones enderezar la economía como también traer “paz y seguridad”¿Usted creé que las gentes en la actualidad desean tener paz y seguridad? ¿Considera que se necesita con urgencia resolver los grandes problemas económicos que afligen a un mundo sumido en la bancarrota y el desempleo?

¡Atinó estimado lector! Este engañador mundial atrapará con su carisma y falacias a las masas. A lo pronto resolverá muchos de los problemas lo cual le ganará simpatías y confianza, sin embargo más temprano que tarde se quitará su máscara de hombre sin religión para reclamar adoración ¿Qué creen los ingenuos que exigen los políticos controladores y farsantes de sus gobernados? (no estamos hablando de los políticos que aman a su pueblo y dan su vida por ellos, por cierto, una estirpe en plena extinción).

El falso profeta será por su parte un líder religioso mundial que hablará en nombre de Dios, pero sin su aval. Las multitudes se sentirán atraídas y halagadas con la prédica dulzona de este impostor que aunque probablemente sea parte importante (o su líder principal) de la religión organizada, lo cierto es que su corazón será ajeno al Señor. ¿Cómo saber que es el impostor? Sencillo, ¡comparando sus palabras con las Sagradas Escrituras, es decir, la Biblia!

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

 CONDOLENCIAS: Mi más sentido abrazo y pésame para la familia Genel-Castillo por la muerte de Don Oscar Genel González, decano de los periodistas de Baja California, quien hace tres décadas me abriera las puertas del Periódico ABC del cual era entonces su director. Descanse en paz.

e-mail: mahergo50@hotmail.com

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