Opinión
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En días recientes apareció como nota principal en un diario local, un tema que exige atención sino de toda la sociedad, cuando menos de los quedan despiertos. La nota decía: “Urgen a legalizar alquiler de vientres. Norma debe definir compensación y atención psicológica a la madre sustituta.”.

     Para algunos el tema pudiera carecer de interés, sobre todo cuando no se reflexiona en la trascendencia que implica, aunque para otros, sobre todo las nuevas generaciones, el asunto pudiera parecer trivial o parte de su cotidianeidad. Lo cierto es que no es un tema menor que requiere de la participación social pues parte de su futuro está en juego, pero sobre todo, de atención del gobierno y algunos entes públicos, en particular de los congresos.

     No queriendo hacer una larga introducción que exhiba la lentitud del estado en el tema y su indiferencia casi absoluta (obsesionada por el poder y los dineros), reproduzco un artículo publicado en esta columna el 27 de octubre de 1990, titulado «¡MAMÁ PROBETA!» (Diario El Informador) y reproducido también en mi libro «Aborto ¿Homicidio o Derecho? (1993)», que dicho sea de paso, fue primer lugar en ventas a nivel local; punto que muestra de alguna forma la degradación social sufrida:

―”En el caso de los adelantos científicos existen problemas legales nuevos a los que la legislación se debe adaptar, como son los casos de la fecundación in vitro o de alquiler de vientres para fecundar un nuevo ser, lo que acarrearía nuevas consecuencias como lo es la paternidad, la filiación de sucesiones, etcétera”, comentó atinadamente en días pasados el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

     Su declaración obedeció a la inquietud manifestada por el Congreso local sobre las posibles modificaciones que pueda tener nuestro Código Civil, o la creación de uno nuevo, encontrando más atinada la primera opción que la segunda, ya que el sólo pensar en la creación de uno nuevo, implícitamente indicaría que el actual no sirve, y por ende, nos encontraríamos en un estado de obsolescencia legal.

     No obstante lo interesante que resultaría comentar sobre la creación del referido Código, por esta ocasión nos limitaremos a enfocar nuestra atención al problema señalado por el titular del Poder Judicial, quien adelantándose a los acontecimientos, puso oportunamente el dedo en la llaga: ¡los hijos de laboratorio!.

     ¿De quién es hijo aquel ser creado forzadamente en la mesa bajo el lente del microscopio? ¿De quién es hijo el bebé, de la madre que propició el óvulo, o de la que ofreció por dinero el vientre?

     Hay cosas que por ir contra natura, el hombre comúnmente las rechaza, vaya, niega su venia de manera instintiva: ¿quién se atrevería a dar su aprobación a las relaciones sexuales de humanos con animales? ¿Habrá alguien que permita el matrimonio entre hermanos o extirparse algún órgano sano e implantarse uno de orangután? Como decían en mi tierra “no hay borracho que coma lumbre”, pero mire que ha aparecido una plaga de dragones en los semáforos que nos ponen a pensar.

     Durante la Segunda Guerra Mundial, un pseudo médico nazi llamad Joseph Mengele, utilizó a miles de judíos para cruentos y terribles experimentos de laboratorio, desde extirpar un pulmón sin anestesia, hasta introducir un gato vivo en el vientre de una mujer embarazada.

     Su crueldad no tuvo límites, las pruebas de resistencia al dolor en los humanos, se sucedieron en los laboratorios alemanes (nazis) de las formas más perversas que el ser humano siquiera pudiera concebir….

     De ninguna manera quien esto escribe se atrevería a insinuar siquiera comparación alguna entre los médicos nazis y quienes el día de hoy, ponen su intelecto para fecundar el óvulo, o implantar éste en un vientre ajeno al de la frustrada o estéril madre.

     La esterilidad en la historia humana ha sido tomada en muchas culturas como símbolo de afrenta, una mujer sin prole, llegó a sufrir de por vida el estigma de la ausencia de hijos, sin embargo, muchas mujeres sabias aceptaron su condición y vivieron de acuerdo a su realidad.

     Qué bueno que exista la inquietud de legislar sobre los llamados “bebés de probeta”; lo que inquieta es el qué y el cómo. ¿Se permitirá en Jalisco la fecundación in vitro? ¿Qué podrá garantizar a la pareja que los espermas sean realmente los del padre? (conociendo el mercantilismo de buena parte de la sociedad y el relajamiento de los valores morales milenarios).

     Ahora que la cuestión del “alquiler” de vientres resulta francamente aberrante, es inconcebible que alguien contrate  a una desconocida que en algún momento puede tener SIDA o cualquier otra enfermedad y rente su vientre para tener un bebé que la arrendataria o no puede, o no quiere tener (de permitirse el alquiler de vientres, muchas mujeres para no perder la figura podrían recurrir a esta inconcebible situación).

     De manera personal apoyo la inquietud del Congreso del Estado para legislar al respecto, pero jamás estaría de acuerdo en situaciones que son contrarias totalmente al orden de lo creado. Bueno sería que nos cuestionáramos, ¿el bebé creado en la probeta, tendrá con el tiempo los mismos sentimientos y afectos (ya no digamos salud) que los niños nacidos de manera normal? ¿No tendrían que pagar las generaciones futuras el precio de una sociedad sin entrañas ni afecto, por haber permitido nosotros el romper el orden natural de las cosas?

     Si bien estamos especulando, nada nos puede garantizar que este tipo de niños no lleguen a ser un problema en el futuro. ¿Amaría el niño a la madre que le tuvo en su vientre, o a la que le dio la crianza’ ¿Si naciera enfermo o con problemas congénitos lo aceptaría?

     En Estados Unidos ya se dio el primer caso de controversia en ese sentido, ya que la madre “de vientre” a pesar de haber recibido $10,000 dólares por prestar su cuerpo (¿dónde hemos oído esa frase?), al nacimiento se negó a entregar el niño, razón por la cual la demandaron los padres del menor…

     Hoy el asunto se maneja por cuestiones de esterilidad, pero una vez que se abra la puerta, los niños podrán ser criados como animales y quién sabe en que terminaría todo esto…   Los eminentes científicos Marie y Pedro Curie, temieron que los avances de la ciencia pudieran desviarla de su objetivo: “Debemos preguntarnos si la humanidad ganará algo con conocer los secretos de la naturaleza y si está ya bastante maduro para obtener provecho de ellos, o si tal conocimiento no será perjudicial”.

     Quiera Dios que nuestros legisladores se inclinen por la justicia y el sentido común, y no se dejen llevar por una imagen falsa de ‘progreso’ abriendo la puerta hacia el abismo de la autodestrucción o la autodegradación. Moisés relata en el libro del Bereshit (Génesis) la historia de la creación y cómo el Eterno estableció las bases morales y biológicas que por milenios han sujetado y sustentado a los hombres: “…A la mujer dijo: Multiplicaré en gran medida los dolores en tus preñeces: con dolor darás a luz a tus hijos” ¿Usted qué piensa? ¡Que tenga un buen fin de semana!”

 

     Hace ya casi 30 años que escribí este artículo y que por lo que se aprecia en el entorno, la sociedad se ha degradado y los gobiernos ya son mero ornamento, grupos dedicados al negocio de la administración pública ¿O usted qué considera?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

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