Opinión
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Lamentablemente, sobre todo para el destino de los mexicanos, es que haya llegado a la presidencia un hombre gravemente enfermo de la mente y del corazón, divisionista y con marcado resentimiento social. Un hombre ególatra hasta el extremo, hambriento de poder hasta lo irracional; aunque inútil cuando se trata de construir, de buscar la unidad y el bienestar de todos. Su visión torcida de las cosas se lo impide, siempre se lo ha impedido. No ve la realidad, ve su realidad artificial elaborada por él mismo. No sabe construir, solo destruir. Un hombre de carácter violento y mentiroso hasta lo irracional.

En los tres años de su mal gobierno no ha hecho obra pública relevante alguna, tan solo se ha limitado a hablar, hablar y hablar. A engañar ingenuos y cándidos, a comprar conciencias y voluntades con dineros públicos, así como atacar con fiereza y ofensas a millones de mexicanos que no piensan como él, que debiendo gobernar para todos (como es su deber y responsabilidad) les ha marginado en todos los órdenes violando la constitución, la ley Divina, y la convivencia y respeto entre los seres humanos. Su formación anarquista le ganó de inmediato sepultando desde antes de asumir el mandato la condición de presidente.

No escucha, no ve, no analiza, no ve a los demás, no existen, solo existen aquellos que se someten idolátricamente a su auto endiosada personalidad. Han bastado tres años para dejar en la ruina económica, sanitaria, política y social el país destruyendo o dañando rápidamente los medios de producción y atacando fieramente a los que producen empleos y riqueza. Al no tener la experiencia personal de crear empleos y producir capital que se traduzca en riqueza personal y social, considera malos y corruptos a todos (excepto si le queman incienso a su persona o se le acomodan a sus torcidos planes pseudo económicos).

En el centro y el norte ha dejado que se debilite el estado y destruido el tejido social y económico, permitiendo que la delincuencia haga el trabajo sucio, ya sea asesinando o extorsionando empresarios y comerciantes de todos los tamaños, haciendo además leva entre los jóvenes para reclutarlos y obligarlos a delinquir (los que no lo aceptan llenan las fosas clandestinas por toda esta mitad del país), dejando en severa crisis a la sociedad en todos estos Estados (desde Michoacán, Jalisco y Colima, hasta llegar a los de la frontera del norte).

   A tal grado ha llegado el cinismo del presidente (y su gente) que no disimulan en absoluto su desprecio para unos y su generosidad para otros, contribuyendo así a marcar una raya divisoria entre el norte y el sur. Los primeros trabajan muy duro y viven en angustia las 24 horas, pues además de pagar impuestos al gobierno federal, los pagan además a la delincuencia vía extorsiones, secuestros y demás. Estados para los que el Ejército y la Guardia Nacional son simples testigos de lo que sucede. No intervienen, es decir, como si no existieran.

     El pacto federalista se ha convertido en un pretexto secesionista, repartiendo a manos llenas el dinero en el sur y soltándolo a cuenta gotas al centro y el norte (que son los Estados que pagan impuestos y realmente sostienen económicamente de pie al país)

Sus obras emblemáticas, las cuatro, se encuentran en el sur: Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, el Tren interoceánico. Bueno, hasta el aeropuerto Felipe Angeles lo retiró lo más que pudo del centro. Claro, el centro y el norte del país están poblado mayormente por diversos estratos de la clase media y por consecuencia son aspiracionistas y no se les puede controlar. Asegura el propio presidente.

Y no es que se quiera ser malpensado. Lo cierto es que las propias decisiones y acciones del mandatario (término que no entiende o no quiere entender) todas tienden a mejorar al sur y desgraciar al centro y el norte.

La Secretaría de Salud ya la cambió para Acapulco, ciudad que por su ubicación y clima es la menos adecuada e indicada para dicho sector ¿Estaría pensando el tabasqueño en los Mexicanos del Sur?

La Secretaría de Energía ya comenzó su traslado nada menos que a Tabasco (El Economista, 13/Oct/2021), ¿Pensarán que con el petróleo, Acapulco y Cancún serían autosuficientes en caso de cortar con los Estados del centro y del norte?

Su espíritu secesionista se observa y se siente todos los días desde que inicio esta pesadilla llamada 4-T. Al presidente solo se le ve contento entre los oaxaqueños, tabasqueños, en cualquier parte del sur. En el norte solo se le ve amable al saludar a la mamá del chapo o al visitar a sus incondicionales, como Durazo en Sonora o Monreal en Zacatecas.

Ante todas estas acciones de trato desigual en todos los órdenes, cabe la reflexión y válida pregunta ¿Está preparando a los Estados del sur con dinero y obras por si en las elecciones del 2024 no le favorecieran a él y sus huestes de anarquistas?

Sus desplantes al estilo Mussolini y Hitler de llenar plazas (con burócratas y fanáticos) para satisfacer su vanidad y enorme egolatría, corroboran el monstruo social en el que se ha convertido. Un ente que, de no confrontarlo con el estado de derecho y el orden republicano, téngalo por seguro que es capaz de separar los estados del sur de nuestro país (para formar otro bajo su tiranía).

Quede pues a manera de reflexión y advertencia a tiempo de que el trato republicano a los Estados del centro y del norte no está siendo justo ni igual que el dado a los de sur, además de que a los primeros los ha dejado en las garras de los criminales, dejando a las fuerzas armadas como su simple ejército personal. De no ser así las cosas, y ser mera coincidencia, urge que el trato equitativo para todos los Estados que conforman la Federación se haga realidad y el Ejército y la Guardia Nacional cumplan con su función sometiendo a todos los criminales al imperio de la ley, concediendo la paz a los mexicanos a través del establecimiento del estado de derecho para todos, PARA TODOS.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

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