Se requiere de un cinismo total o carecer de la mínima información legal que requiere un presidente(a) de la República para afirmar semejante cosa. El viernes 4 de los corrientes, la presidenta Sheinbaum descartó de manera pública cualquier investigación en contra de Andrés Manuel López Beltrán (Andy) —relacionada con el mega delito del robo y contrabando de combustibles (Huachicol fiscal)— por la absurda razón de que “no es servidor público” (El Universal 4/Sep/2026).
Significa por tanto que el archi mencionado “Andy” ¿es inocente ante el estado mexicano de tantísimos delitos en los que se le menciona en México y fuera de México? (huachicol fiscal, tren maya, tren interoceánico, así como un sinfín de megaproyectos y licitaciones públicas realizados a través de terceros sujetos a él y por medio de las influencias de él).
¿Acaso desconoce la presidenta algo tan elemental? ¿No sabe que al sospechoso de cometer un delito se le investiga (y debe investigar) sin importar a qué se dedica, profesión, ideología, posición económica-política, etcétera? Si no lo sabe es grave. Y si lo sabe y aun así lo declaró es peor.
No se enumerará en este artículo la enorme lista de delitos en los que se menciona al junior del expresidente López Obrador. Los medios de comunicación han publicado cuando menos desde hace tres años dichos delitos, los montos, contratos, secretarías, dependencias o paraestatales (Pemex, Tren Maya, Interoceánico, etcétera), cómplices y/o socios involucrados siempre como prestanombres para ‘proteger’ al capo tabasqueño…
Queda claro que el junior mafioso sigue fielmente el ejemplo de su padre: “¡Si te cachan te echas la culpa!”. En el libro testimonio de Elena Chávez la fórmula del tabasqueño para cargar la culpa de sus pecados (delitos en estos casos) ha sido siempre obligar a otros que lo hagan. Cuando la tragedia del “News Divine” (20/Jun/2008) en la que murieron aplastados nueve jovencitos, tres oficiales, y hubo decenas de heridos (al querer huir de la policía); el entonces presidente municipal de la ciudad de México (pomposamente llamado “Jefe de Gobierno”) dio órdenes tajantes e inmediatas a Marcelo Ebrard para evitar cualquier daño a su imagen y responsabilidad: “Dile a Joel que ya sabe lo que tiene qué hacer, echarse la culpa y quedarse callado” (El rey del cash, pág. 82).
Dicha orden fue escuchada por la escritora, que en ese tiempo era la mujer de César Yáñez, el fiel escudero por muchos años de AMLO, quien se encargó de que Joel Ortega se echara la culpa. Elena escribió semejante historia en su libro en el que muestra de cuerpo entero a este malhechor embustero: “…En ese momento cayó el velo de mis ojos, supe de golpe y porrazo de qué estaba hecho Andrés Manuel López Obrador. No era el hombre justo y bueno que creí: era igual que todos los políticos que durante años hemos detestado los ciudadanos: frío, calculador, malagradecido, soberbio, falso” (Ibid, pág. 84).
Esa ha sido siempre la condición del capo tabasqueño. Ha repartido siempre el botín, pero sus secuaces siempre están advertidos, que en caso de hacerse públicos sus ilícitos, tienen que echarse la culpa y dejar la imagen del jefe limpia, pues el “no roba, no miente y no traiciona” ¡Uf”
Lo mismo ha sucedido con su hijo “Andy” al que nadie acusa de tonto. El y su padre serán ignorantes, mañosos y astutos, pero no tontos, han tejido telarañas pseudo legales para que no lleguen hasta ellos (el papá de “Andy” fue capaz de apoderarse del poder judicial para evitar en el futuro que el brazo de la justicia le alcanzara a él, al cártel de Tabasco, y a las legiones de ladrones y saqueadores que colocó en su gobierno de cuarta.
Pero justo para eso son las investigaciones y se abren las carpetas: para conocer los delitos, gravedad, montos, condiciones, daños, etcétera, así como los involucrados en su planeación y ejecución.
A manera de antecedente que permita conocer el perfil del acusado ante la opinión pública nacional e internacional, Andrés Manuel López Beltrán (a) “Andy”, la también escritora y veterana periodista Anabel Hernández, denunció hace unos pocos años la amistad de éste con “los chapitos”:
— “Corrían las primeras semanas de la llegada de AMLO al poder. Ese día estaba preocupado porque ya tenía tres días que había perdido contacto con sus hijos mayores, Andrés y José Ramón López Beltrán, y no sabían dónde estaban…
Fue su hombre de toda confianza, el general Audomaro Martínez Zapata… el encargado de localizarlos. Los ubicaron gracias a un general en retiro que tenía una antigua relación con el Cártel de Sinaloa. Así supo el presidente que sus hijos estaban bien, solo andaban de fiesta con un primo y unos amigos: los Chapitos…
Se mandó un avión militar y civiles de toda la confianza de AMLO y sus hijos a recogerlos… Llegaron a una población que estaba a más de dos horas de Culiacán. Una propiedad de los Chapitos… Los hijos de AMLO y su primo se habían entretenido con intensas excursiones en racers, droga y mujeres. El enviado a AMLO los encontró en calidad de bultos y quiso llevárselos… ‘No te los puedes llevar, son mis invitados’, dijo Iván molesto…” (La Historia Secreta, págs. 268-259).
De manera que pretender exculpar la presidenta Sheinbaum al tal “Andy”, además de absurdo y ajeno totalmente a su investidura, no concuerda en absoluto con el perfil de este individuo al que la opinión pública le mantiene en el ojo del huracán cuando menos desde hace un par de años. Pero que sobre todo debe ser investigado por una interminable cadena de delitos en los que se le menciona, que requieren, conforme a derecho, ser analizados y desahogados por las Fiscalías y no desde el púlpito de la Mañanera. Ciertamente Andrés Manuel López Beltrán (a) Andy no es servidor público, pero por los indicios y la interminable serie de notas, artículos, noticieros y videos en su contra, es necesario que este sujeto sea investigado de inmediato, pues, que se conozca, nunca ha trabajado en nada y se da una vida de multimillonario.
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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