QUE LO EXIJA A LITUANIA Y BULGARIA (NO A ESPAÑA)
Además de su inesperada presencia en Barcelona, la presidenta de México —que originalmente no estaba invitada, ni considerada en el programa—, lanzó un extraño discurso; impropio y ajeno absolutamente a su persona y circunstancias. Su mensaje conlleva y exhibe un fanatismo que no le corresponde. Su origen familiar lituano y búlgaro le exhibieron fuera de tiempo, lugar, historia, contexto y liderazgo.
Presentarse como adalid de tribus y pueblos que ya no existen, como también de un pueblo que nunca existió (cuando los españoles llegaron a estas tierras había en nuestro territorio actual una infinidad de pueblos y tribus: mexicas, zapotecas, tlaxcaltecas, olmecas, purépechas, mayas, mixtecas, totonacas, huastecas, yaquis, huicholes, tepehuanes y otras decenas de pueblos con raíces e idiomas distintos. De manera entonces que no era un país. Eran muchos.
La cuestión que nos ocupa, y, teniendo en cuenta los frecuentes arrebatos “indígenas” de la presidenta Sheinbaum, su discurso en Barcelona obliga a ponerlo en la discusión pública. Sus palabras requieren de una revisión que termine en el diván de consulta, o en una seria confrontación de cara a los 130 millones de mexicanos.
De entrada tiene que entender y aceptar que no tiene una sola gota de sangre mexicana ¿De qué habla, a qué origen se refiere? Sus raíces paterna y materna como ya se dijo son de judíos de Lituania y Bulgaria, lo que hasta finales del siglo XX le hubiera impedido legalmente ser siquiera candidata, mucho menos presidenta (para serlo se requería ser nacida de padre y madre mexicanos). Su discurso carece de sentido y aval. Aquí sus palabras:
—Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas; porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan.
Vengo de la Pirámide del Sol, vengo de Tláloc, de Huitzilopochtli, y de Coatlicue.
Vengo de una historia milenaria que no es pasado, es presente vivo en nuestras comunidades, en nuestras lenguas, en nuestra forma de mirar el mundo…”
Quien esto escribe (76 años) ha vivido toda su vida en México, de padres, abuelos, bisabuelos, etcétera, mexicanos. Durante la primaria, secundaria, preparatoria y universidad, como también laboralmente (trabajo desde que estaba en sexto de primaria) y profesionalmente nunca ha visto a nadie —en la vida y trato cotidianos— que hable en otro idioma que no sea en español. Ha escuchado a turistas de diversos países que nos visitan hablar en sus idiomas, pero en el trato cotidiano, jamás he visto a otro mexicano que no se pueda expresar con otros ciudadanos. Claro, he visto a mexicanos de origen indígena hablar con dificultad el español (pero nunca a la inversa).
¿No sabe acaso la presidenta Sheinbaum que los mexicanos somos un pueblo de mestizos? Ni somos indígenas, como tampoco españoles. ¡Somos mexicanos! Punto.
Eso por un lado, por otro… ¿qué tienen que ver todos estos hechos con Claudia Sheinbaum Pardo? En realidad, nada. En todo caso sí ella tiene reclamos y exigencia de perdones que lo haga con Lituania y Bulgaria, que son sus raíces (aunque debiera dar gracias a Dios por haber librado a sus padres del exterminio nazi. Seis millones de judíos, como ella, no corrieron esa suerte y fueron asesinados por los nazis y los gobiernos afines a ellos de las formas más crueles, denigrantes y horrendas que pueda alguien imaginar (además de robarles todos sus bienes: dinero, joyas, ropa, negocios e inmuebles).
LITUANIA, país del que vino su rama paterna, sufrió durante la segunda guerra dos invasiones (rusos 1940-41) (alemanes 1941-44). En ese país una buena parte de sus ciudadanos eran antisemitas; mismos que se sumaron a las matanzas de judíos lituanos (y polacos que se habían refugiado buscando salvar la vida) en junio y julio de 1941. Los llamados “Einsatzgruppen” fusilaron prácticamente a todos los judíos que vivían en el campo, así como en los guetos de Vilna, Kovno, Siauliai y Svencionys y en los campos de trabajo forzado.
¿Acaso no sabe la presidenta que Lituania fue uno de los países más antisemitas de Europa? Los nazis y socios lituanos asesinaron a poco más del 90 NOVENTA POR CIENTO de la población judía en ese país.
En el caso de BULGARIA, aunque la proporción de judíos asesinados por los nazis y los gobiernos locales fue muy menor, aun así, sufrieron a causa de la persecución permanente debido a la inestabilidad política del país (que en ratos simpatizaba con los alemanes y en otros con los rusos) pero siempre la población judía bajo asedio, despojo y amenaza de ser deportados a los campos de exterminio nazis.
En 1941 todos los judíos mayores de 20 años son reclutados para trabajos forzados. Sobra decir que fueron años de incertidumbre, amenazas, dolor, humillaciones, despojo y temores. A tal grado fue su sufrimiento que en 1948 el 70 por ciento de los judíos búlgaros decide emigrar a Israel
De manera, pues, que la presidenta Sheinbaum, en lugar de estar fastidiando injusta y torpemente a España (por hechos ocurridos hace 500 años), primero, porque la mitad de nuestra sangre viene de ese país, y, segundo, porque los abusos que hayan ocurrido sucedieron hace cinco siglos ¡HACE CINCO SIGLOS!). Si tiene reclamos de su gente y sangre, que los haga contra LITUANIA y BULGARIA. Allá son sus raíces (y los crímenes y abusos ocurrieron apenas hace 80 años).
¿En qué mundo y en qué tiempo vive presidenta Sheinbaum? El país deshaciéndose a pedazos, controlado por las bandas de asesinos que tienen aterrorizados a los mexicanos (controlando vidas, negocios, carreteras, economía y bienes); sin atención médica; sin certeza jurídica (el poder judicial entregado a una banda de ineptos e ignorantes); sin obra pública; con un par de paraestatales (PEMEX y CFE) en quiebra total y controladas por dos mafias sindicales archi recontra corruptas —las que mantienen al país en una creciente y ya exorbitante deuda pública—; entre otros muchos y gigantescos problemas a resolver, y usted, presidenta, a la manera del Quijote luchando contra monstruos imaginarios e inexistentes, y, los reales, en su caso LITUANIA y BULGARIA, ni siquiera los menciona. ¿O se trata de simples posturas fascistas para dividir a los pueblos, sembrar odios y aparentar lo que no se es?
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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