EL BANQUETE AMARGO DE DAVOS
Cuando se pensaba que los Hitler, Mussolini, Sadam Hussein y Kadafi habían pasado para siempre en la historia humana, que se había aprendido de lo que no se debe hacer, de no permitir que esta clase de malvados y belicosos sujetos arribaran al poder; la geopolítica mundial nos anuncia que no es así. Que dichos vaticinios no se cumplieron.
El tema da para mucho texto, para amplios ensayos al respecto, se aprovecha este espacio para dejar constancia, aunque breve, de lo que está aconteciendo en el planeta y de los nubarrones de tormenta que se padecen con visos de aumentar.
Si empezamos con el mundo musulmán los ayatolas iraníes, al igual que el resto de los países y grupos islamistas radicales son muestra permanente de que el hombre de las cavernas solo cambio de vestimenta. Mejor dicho: se puso vestimenta, conservando su violencia y primitivismo. De nada sirvieron miles de años de civilización, que como dijera Churchill a los ingleses al ser nombrado primer ministro y sólo les ofreciera «sangre, sudor, lágrimas y mucho trabajo» todo ha servido de poco, de muy poco.
Ciertamente nos hemos hecho de autos, televisores y mucha tecnología, lamentablemente el hombre caído en el Paraíso continúa arrastrando las consecuencias de su rebelión espiritual, de tal manera que el hedonismo, la arrogancia, violencia y deseos malsanos sobre el prójimo continúan como al principio. Caín continúa odiando y matando a Abel.
¿Cómo entender y mucho menos justificar la invasión de Vladimir Putin a Ucrania? Su país vecino, al que le unen lazos milenarios en muchos sentidos y aun así, el dictador —ex espía— dejó salir lo peor de su negro, ambicioso, frío y desalmado corazón, asesinando a decenas de miles de ucranianos pacíficos que no esperaban semejantes masacres (en una era en la que se esperaba ya habían desaparecido esa clase de asesinos masivos; que ahora ya nos regíamos por el derecho internacional y los derechos humanos).
Pero no, no fue así. Las conductas de los trogloditas como Putin están a la orden del día. Es tal la conducta de este criminal desalmado que ciudades enteras, incluso zonas de la capital Kiev han sido bombardeadas asesinando a su población civil sin compasión ni consecuencia alguna. De hecho, cuando el Presidente Zelensky de ese país en búsqueda de ayuda fue invitado a la Casa Blanca en Washington, el negociante que cobra como presidente le gritó y ofendió delante de las cámaras de televisión del mundo entero ¡Ver para creer! Un patanismo que se consideraba desaparecido en ese nivel.
Pero no está solo el dictador ruso, el chino Xi Jinping no es menos peligroso. Taiwán y cualquiera que se le quiera salir de control de inmediato sufre las consecuencias. Es de breves palabras, pero contundente en sus acciones de fuerza (empezando con los propios chinos).
Frente a las costas de Asia se encuentra otro tipo de cuidado (como se titulara una película mexicana), el tirano Kim Jong-un, de Corea del Norte, quien se cree dueño del país y de todos sus habitantes (en el sentido pleno de la palabra), exhibiendo de esta manera a este endemoniado belicoso con delirios y deseos de agrandar su esfera de poder (y probar armas de destrucción masiva).
En Venezuela padecían a Maduro, pero, por lo que se aprecia, la recompensa de $50 millones de dólares por su entrega allanaron el camino de su detención. Lamentablemente Cuba y Nicaragua se encuentran sometidos también a estos tiranos fuera de época, civilización, y mínimo sentido de humanidad.
Para desgracia del mundo entero, anda otro igual o peor en el escenario mundial. En el último año de su primer período presidencial promovió un auto golpe de estado (que por ventura fracasó). ¡Pero, esos terribles peros…!, en lugar de enfrentarlo a la justicia como era lo correcto, se la perdonaron, y este mes de enero cumple un año de un segundo período presidencial. No se necesita decir su nombre, todos lo saben.
Un hombre ignorante y caprichoso, impío con barniz ‘religioso’ (es obvio que la fe de este arrogante belicoso es más falsa que un billete de 250 dólares), cuyo único bagaje es el dinero, que, dicho sea de paso, parte de esa fortuna se obtuvo de los casinos (New Jersey) y el concurso de Miss Universo.
Pues, este corpulento de pelo pintado y muecas de arrogancia continua, ha enfrentado a países amigos y socios a una permanente política de hostilidad y agresividad en diversos sentidos (verbal, arancelaria, intimidatoria, etcétera). Que en el caso de México lamentablemente le ha acompañado en buena medida la verdad y la realidad, pues, a causa de AMLO y gran parte del gobierno actual (muchos de los cuales son verdaderos pillos y pájaros de cuenta) ha calificado a nuestro país bajo el control de un vulgar NARCO GOBIERNO. ¿Es falso?
Ahora bien, como la detención del bandolero dictador Nicolás Maduro le salió bien, el negociante que juega golf y vive en la Florida (pero dirige el poder en Washington) acudió a la Reunión Mundial en Davos, Suiza, sitio donde se analiza la economía y el orden mundial con la presencia de los principales gobernantes y gobiernos del mundo. La cuestión es que la arrogancia o la ignorancia —o ambas cosas— le ganaron a este hombre, y en otro más de sus ataques de soberbia, la emprendió no sólo contra sus aliados de toda la vida, sino contra todo lo que no le gusta en su mundo y mente fantasiosa.
En pocas palabras: destruyó los sueños construidos por la humanidad durante cientos y miles de años. Los avances que se creían ganados luego de la segunda guerra mundial (parteaguas de la historia humana), este hombre en su diarrea verbal los destruyó con sus amenazas y retórica propia de un enfermo, convirtiendo aquella reunión de búsqueda de un mundo mejor en un BANQUETE AMARGO.
Cerramos, pues, este comentario con una frase descriptiva, acertada y valiente del primer ministro de Canadá, Mark Carney: “Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción… Cada día se nos recuerda que vivimos en una época de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas tiende a desaparecer. Que los fuertes actúan según su voluntad y los débiles sufren las consecuencias”.
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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