GOBIERNO: CANDIL DE LA CALLE…

Siempre habrá deficiencias, y en sociedades como la nuestra resulta casi imposible resolver todas las necesidades. Se entiende y reconoce. Lo que no se puede admitir de ninguna manera es la hipocresía, el decir y aparentar una cosa, actuando y resolviendo de manera totalmente distinta, como ha sucedido en los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Más que ‘gobiernos’ en realidad ambos sexenios han resultado una bufonada política en la que el enorme poder del estado ha sido utilizado en forma autocrática desde una ideología fracasada, con una corrupción voraz e insaciable. Nunca en la historia de México se habían visto acumular tantas y tan inmensas fortunas en tan corto tiempo desde el poder público (en sociedad en muchos casos con personas y empresas privadas) y todas, ABSOLUTAMENTE TODAS, IMPUNES.

De inmediato quedó en claro la incapacidad para gobernar; la ausencia total de visión de estado —con todo lo que esto implica y requiere—. Cómo ya se ha dicho en anteriores artículos, no es lo mismo manifestarse y echar desmadre, tomar el zócalo e instalarse con carpas en Paseo de la Reforma; que sentarse rodeado de personas capaces, inteligentes y con visión de estado, para planear cómo resolver los muchos y graves problemas del país (diseñar planes y proyectos viables para la mejoría de México en todos los órdenes).

Definitivamente no es lo suyo. Ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum poseen esa capacidad, son deficitarios en formación y visión de estado. Criticar desde la manifestación no tiene nada que ver con resolver problemas nacionales de forma racional, planeada y eficaz.

Cuando el tabasqueño llegó al poder en diciembre de 2018 despidió de manera absurda y perjudicial (para México y las personas afectadas) a los funcionarios de todas las Secretarías, Dependencias y Organismos públicos capaces y experimentados, colocando en su lugar a seguidores de Morena sin ninguna experiencia en cargos que requieren de eficiencia, capacidad e inteligencia. Con total cinismo declaró que él prefería personas con “un 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de capacidad o experiencia”. (28/Nov/2019).

     En cuanto al primer requisito resultó una mentira más, puesto que su mandato, que no gobierno, resultó el más corrupto en toda la historia de México. De la capacidad y experiencia ni qué decir. Una horda de improvisados buenos para nada destruyeron en apenas seis años lo logrado en muchas décadas de gran esfuerzo nacional, sumiéndonos en una crisis en todos los sentidos y a punto de estallar. Pero eso sí: ¡mentirosos, violentos en todos los sentidos, intocables, soberbios, promotores incansables de la división, ambiciosos y corruptos como jamás se había visto, y un larguísimo etcétera!

En ese cuadro dantesco de falso gobierno, México quedó en manos de una fauna criminal a lo largo y ancho del país sin que Andrés Manuel o Claudia les toquen. La protección concedida a la banda sinaloense comandada por Rocha Moya y sus secuaces no requiere de mayor explicación; es el estilo personal de gobernar (dijera Don Daniel Cosío Villegas), para los criminales que mantienen aterrorizado todo el país abrazos; para los mexicanos balazos.

La economía está destrozada y a punto del colapso, cogida con alfileres (sostenidos por las mentiras de la banda de Morena). La educación, sobre todo en el sur del país, en manos de una banda de facinerosos que se auto nombran falsamente “maestros” (CNTE) carece absolutamente de futuro. Ni qué decir la SEP, en manos de incapaces, pervertidos y fanáticos (Mario Delgado, los Libros de Texto gratuitos y Marx Arriaga la describen).

La obra pública es inexistente, y las pocas que se hicieron (Tren Maya, Tren Interoceánico, Refinería Dos Bocas, Mexicana y Aeropuerto Felipe Angeles) son muestra condenable y putrefacta de incapacidad, derroches y corrupción. En el resto de los rubros de la administración pública las cosas no son mejores, campea el enanismo político y la ausencia total de visión de estado. Campañas y pinturas de ajolotes y renacuajos describen el nivel.

Pero, sobre todo, y quizá lo más condenable, es declarar pública y cínicamente delante de todos los mexicanos que en SALUD YA ESTAMOS MEJOR QUE DINAMARCA —como lo hizo repetidamente al final López Obrador—. El sistema de salud en México se encuentra colapsado: con hospitales y clínicas por toda la República en condiciones paupérrimas, sin medicamentos, sin aparatos funcionando, sin adquisición de nuevos, sin insumos, en edificios carentes de mantenimiento, con elevadores descompuestos, con pisos enteros inundados por las lluvias, con pacientes tirados en el suelo y las salas saturadas, sin cirugías o programadas a meses o semestres de distancia (como si las enfermedades supieran de burocracia e incapacidad).

A diario, decenas de miles de mexicanos se observan afuera de los hospitales públicos, sentados o dormidos en las banquetas esperando atención o haciendo fila para una cita, sus familiares en idéntica o peor posición, y si vienen de otra parte, a dormir en autos o en las banquetas (con todo lo que esto significa en gastos e incomodidades) mostrando así EL SISTEMA DE SALUD MEJOR QUE EL DE DINAMARCA.

¡Malvado! Este sujeto, el tabasqueño, en otro tiempo ya estuviera sujeto a un proceso múltiple a causa de tantos delitos y tanto daño causado a México y los mexicanos. Así que ver y escuchar que en menos de 24 horas aviones de la Fuerza Aérea Mexicana ya estaban en Venezuela para prestar ayuda de todo tipo a causa del terrible terremoto sufrido por ese pueblo, lejos de dar gusto, causa por demás irritación y molestia. No por los venezolanos, sin duda habrá que ayudarles, pero, siempre en la medida de nuestras posibilidades y luego de cubrir primero las necesidades de los mexicanos.

La tendencia de López Obrador y Sheinbaum a regalar miles de millones en “ayuda humanitaria” a Cuba es a todas luces injustificable (y condenable). No ha habido terremotos, no están en guerra, no hay justificación alguna para quitar el pan de los hijos para darlo a los ajenos. Los cubanos tienen muchas décadas oprimidos y esclavizados por una pandilla que les fue hundiendo hasta dejarlos en la miseria e indigencia. Un régimen de terror y mentiras hermanados con MORENA en una dizque ideología (una farsa para justificar sus ambiciones e incapacidad)

    LA AYUDA A VENEZUELA, se entiende y es necesaria. Pero en todo hay medida y prioridades, y el gobierno mexicano HA FALTADO TERRIBLE Y CONSTANTEMENTE A SUS DEBERES PARA CON LOS MEXICANOS… No podemos admitir que tal cosa continúe, que el GOBIERNO SEA CANDIL DE LA CALLE Y OSCURIDAD EN CASA…

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com.

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