MORENA A PUNTO DE LA AUTO EXTINCIÓN
El fenómeno es poco común. En asuntos de física ocurre muy rara vez a través de la combustión espontánea, sin embargo, lo que estamos a punto de ver, al menos por las palabras de su nueva líder, es que el (dizque) Partido MORENA desaparecerá muy pronto a la vista de todos los mexicanos.
Su nueva líder nacional, Ariadna Montiel, luego de obtener ese sitio principal entre los suyos, declaró algo totalmente inesperado. De hecho, una especie de carta póstuma de suicidio: “Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de MORENA… en MORENA, los corruptos no tienen cabida” (El Universal, 4/Mayo/2026).
Más claro y directo no se puede. Sin duda alguna que el morador del rancho “La chingada” en Palenque, se ha de haber puesto a temblar y comenzar a redactar su salida de dicho partido. El falso “mesías tropical” —como le calificara Enrique Krauze— debió sentirse como su compinche Rocha Moya, peor, todavía, echándole abiertamente de su propio partido. Y para no tomar mucho espacio, permitamos que la periodista y escritora Elena Chávez describa a este impostor:
-“ El jefe no me va a dejar solo, ¿verdad?… (le responde Ebrard por teléfono en altavoz)… Joel, ya hablé con el jefe, lo siento mucho… pero como voy a ser el candidato presidencial, no puedo ir con una mancha… En ese momento cayó el velo de mis ojos, supe de golpe y porrazo de qué estaba hecho Andrés Manuel López Obrador. No era el hombre justo y bueno que creí: era igual a todos los políticos que durante años hemos detestado los ciudadanos: frío, calculador, malagradecido, soberbio, falso” (El Rey del Ca$h, pág. 84)
Aprovechando, sin embargo, el valioso texto de referencia, permitamos que sus páginas nos hablen de la propia Ariadna Montiel, que, dicho sea de paso, con sus palabras no se dio un tiro en el pie ¡ACABÓ CON SU CARRERA EN MORENA!.
En el entendido de que la nueva líder de MORENA es ahijada de dicha escritora, con quien llevó una estrecha amistad al punto de convertirle en su consejera (y como dicen entre mujeres “en su paño de lágrimas” pues el díscolo y malvado Peje no la quería, antes, claro, ya que cuando le vio por fin su potencial para atreverse a cometer cualquier delito o tropelía para llevarle dinero y tenerle contento, le abrió las puertas del poder).
Tomemos pues algunas citas del libro de Elena Chávez que nos permitan ver quién es Ariadna Montiel y de qué ha sido capaz:
—En el prólogo, escrito por Anabel Hernández, al referirse a la nueva líder partidista, dice: “Una más es Ariadna Montiel, titular de la Secretaría del Bienestar… a través de la cual el gobierno de AMLO distribuye el dinero de los programas sociales más sensibles… como la pensión para adultos mayores, Prospera, sembrando vida, entre otros. Montiel es ahijada de Elena y participó como “cuidadora de vallas’ en el plantón de López Obrador realizado en el 2006 en protesta por los resultados electorales…” (pág. 16)
—“En otra ocasión vi a la entonces directora general de la Red de Transporte de Pasajeros, Ariadna Montiel, quien de cuidar vallas había pasado a ocupar un cargo importante en un órgano desconcentrado donde se manejaba mucho dinero… solo los de más confianza entraban en la oficina de López Obrador… Ariadna no llevaba maleta como Mario, sino un sobre tamaño oficio bien gordito. Mi instinto me decía que era dinero en efectivo, y me lo confirmó César cuando le pregunté: ‘En la aportación para el jefe’, me respondió…” (pág. 79).
—“La relación de Ariadna con nosotros se fortaleció. Varias veces nos visitó… para saber de voz de César si el licenciado López Obrador estaba contento con su desempeño ¡Cómo no estarlo! Era una fuente de cash impresionante…” (pág. 102).
—Ariadna empezó a tejer su estrategia para seguir creciendo políticamente. Primero se mudó de Iztapalapa a la colonia del Valle… donde rentó una residencia en más de 60 mil pesos mensuales. Tenía chofer, varias camionetas y tres personas encargadas de las tareas domésticas…” (Ibid).
—Conforme pasó el tiempo, Ariadna fue adquiriendo más experiencia en el arte de operar, es decir, de conseguir votos para el partido y entregar fuertes cantidades de dinero, sobre todo para el tabasqueño. Se había convertido en una obsesión quedar bien con el señor. El, con su personalidad voluble (como buen psicópata), algunas veces la tomaba en cuenta y otras como si no la conociera…” (págs. 102-103).
—“Todo el dinero que le llegaba al candidato presidencial lo ocupaban en él. Primero en la manutención de su familia y luego en su imagen. El objetivo era crear el hombre sencillo y humilde… Nada más falso. López Obrador supo construir un personaje capaz de llegar al corazón del pueblo, pero lo traicionó…” (págs. 103-104).
—“Ariadna contribuyó mucho a lograr ese prototipo de hombre-héroe, pero también fue muy inteligente… le alcanzó para seguir pagando la costosa renta de Sacramento, y comprar una residencia de alrededor de 18 millones de pesos en la calle de Rivera 67, en la colonia Insurgentes Cuicuilco, atrás de Perisur… al mismo tiempo, puso un negocio de eventos para fiestas, con la compra de camiones Mercedes Benz, donde transportaban muebles y equipos de sonido, y actualizó sus camionetas personales. ¿Con su salario de diputada, y quizá con alguna compensación por ser integrante de la Comisión de Gobierno, pudo hacer tanto?… (pág. 104).
En síntesis y tomando en cuenta sus propias palabras: “Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de MORENA… en MORENA, los corruptos no tienen cabida” el harakiri está consumado. Ariadna Montiel debe renunciar de ipso facto a MORENA, sin que esto le exonere de manera alguna en sus muchos delitos pendientes cometidos para la Banda pseudopolítica que encabezaba hasta ayer, pues, como advirtiera la historiadora Wendy Lower acerca de los delitos cometidos por mujeres (en este tipo de gobiernos totalitarios): “…La Alemania nazi fue una dictadura participativa a la que contribuyeron en masa las mujeres… para comprender el papel y la conducta de las mujeres que fueron agentes de un régimen criminal debemos empezar por identificarlas y saber quiénes eran, qué hicieron y si fueron responsables de sus acciones” (Las arpías de Hitler, pág. 225).
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

