CON LOS DELINCUENTES AMOROSO: INSENSIBLE E IMPLACABLE CON LOS QUE TRABAJAN

El título está largo, pero había que reflejar la situación del país. Una situación que de no cambiar de rumbo más temprano que tarde caeremos en el caos, y es que, el presidente López Obrador no quiere entender que solo sus incondicionales lo aman, el resto de los que votaron por él, que son más, lo hicieron en base a sus propuestas de campaña pero no porque lo ‘amen’.

     Tendrá que aceptar también, de hecho él lo sabe perfectamente (aunque su ego le diga lo contrario), que esa multitud de jóvenes, viejos, becarios y cuanta persona recibe dinero público de su gobierno, le siguen por interés. No porque lo quieran, pues en el momento que les deje de dar el amor se acabará.

     Pero sobre todo tendrá que aceptar que su política para atacar las cada vez mayores hordas de delincuentes (multiplicadas a causa de la IMPUNIDAD) está fracasada. No sirve absolutamente para nada.

     En repetidas ocasiones ha expresado su deseo de pasar a la historia, todos los presidentes pasan, eso lo puede tener por seguro. El problema es cómo pasan y son sus acciones de gobierno las que los distinguen para bien o para mal. Perdió más de seis meses escudándose en que iba a crear la Guardia Nacional para poner orden, cuando lo cierto es que podía poner orden con los cuerpos policíacos y el ejército. Lo peor del caso es que ya teniéndola no ha servido más que para engrosar la nómina. Y algo más ¡para que las bandas de criminales y sus corrompidas familias y comunidades los humillen, golpeen y hasta los desarmen!

      Ciertamente ya comenzó a escribir sus acciones en la historia nacional. Acciones que además de exhibirle como un presidente que protestó en vano cumplir y hacer cumplir la ley, pues no hay nadie que someta a tanto asesino y delincuente, y en días recientes se atrevió a decir a los criminales que no delincan, que “piensen en sus mamacitas” ¿No sabrá el presidente que esta caterva no tiene madre?

      Ya tenía tiempo predicando que “abrazos y no balazos”. Si esto pensaba desde que andaba en campaña lo hubiera dicho abiertamente; si tenía problemas de conciencia para hacer uso de la fuerza pública al aplicar la ley (lo cual implica la muerte de personas), es una deshonestidad de su parte haber contendido por la presidencia de la República, sobre todo sabiendo sus terribles condiciones de inseguridad (a causa de la impunidad, corrupción de las policías, de los poderes judiciales estatales y federal, y de no pocos gobiernos estatales y el federal).

     Los delincuentes en Jalisco siguen derramando sangre inocente y no hay gobierno alguno, en los tres niveles y en los tres poderes que haga algo, será suficiente con señalar que a media semana un padre de familia con sus dos gemelitas llegó a una tienda, un par de hienas (de los que AMLO dice que lo hagan “por su mamacita”) asesinaron al padre que no quería darles la llave porque sus hijas estaban dentro, y el tendero, al ver el abuso de aquellos desalmados intentó mediar para que se detuvieran. También lo asesinaron y se llevaron la camioneta (misma que abandonaron a los pocos kilómetros con las niñas a bordo).

      Algo no está bien en la cabeza del presidente, y me refiero como titular del poder Ejecutivo (pues como persona en lo individual puede creer lo que él quiera). No puede tomarse las atribuciones que se ha tomado ni anteponer sus opiniones personales por encima de la Constitución ni de cuanto Código Penal existe en México. Y es que mientras que los asesinos, secuestradores, terroristas (como los que prendieron fuego a la cantina en Coatzacoalcos), extorsionadores, narcos, maistros delincuentes de la CNTE y demás fauna criminal tienen aterrorizado al país entero, el presidente se limita a decirles “¡fúchila, guácala!”

     Queda claro que el presidente no está cumpliendo con sus funciones. La Constitución y todos los Códigos Penales y de Procedimientos Penales del país no existen en su pequeño mundo palaciego, en su eterna ilusión de llegar a Palacio Nacional. Una ilusión, que aunque legítima, eso no se le regatea, lo cierto sin embargo es que conlleva muchas y muy duras responsabilidades. Responsabilidades que no quiere asumir evadiéndose con frases absurdas y fuera de la ley.

      Lo peor de todo es su contraste CON LOS MEXICANOS QUE TRABAJAN, con los que mantienen el país de pie. Con ellos tanto él como sus empleados del SAT y en las Cámaras han tomado una posición que además de absurda, exhibe una insensibilidad y desprecio total. Queda claro que ni él ni gran parte de sus colaboradores han trabajado en el sector privado. No saben cómo ganarse el pan de cada día en una sociedad largamente agobiada por la delincuencia y muchos, pero muchos otros factores.

     Agobio al que se ha añadido la amenaza de la Ley de extinción de dominio, en la que aquellos que han logrado mediante su esfuerzo e inteligencia hacerse de un patrimonio pueden quedar sin sus bienes y en la cárcel. Todo por hacer algún negocio con alguna persona que aparente ser decente, pero resulte delincuente (de las que sobran, incluso entre la clase política).

     Y como no les fuera suficiente a los Torquemada de la 4-T, en lugar de detener, consignar y procesar a los mafiosos que se dedican al negocio de las facturas falsas, han legislado para que el ciudadano pacífico y trabajador que se vea inmiscuido en una factura de este tipo sea considerado como parte de la delincuencia organizada y un enemigo público que amenaza la seguridad nacional.

     Queda muy claro que el nuevo gobierno federal, diputados, senadores, funcionarios del SAT y demás carecen de toda sensibilidad y respeto hacia los que trabajan en este país. Con los que hacen posible que todos comamos y vivamos que podíamos pasarla mejor por supuesto—, pero que contra ellos son implacables. Cosa que no sucede con las incontables bandas de asesinos y delincuentes. Para los primeros, trato de criminales, en cambio para los segundos, para los verdaderos criminales abrazos, no balazos. En todo caso y llegando al extremo, apenas les lanzan un ¡fúchila y guácala, diantres de desobedientes con sus mamacitas! (aunque no tengan madre estos malvados). Urge que el presidente y su gabinete cambien de actitud, se coloquen del lado del verdadero pueblo y se desmarquen de los criminales que tanto daño han hecho y están haciendo a los mexicanos, pero sobre todo, que les APLIQUEN TODO EL PESO DE LA LEY.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

 

Email: mahergo50@hotmail.com