EL DICTADOR CONTRA LOS CRÍTICOS

La maldad, hipocresía, y manipulación del presidente no tienen comparativo. Es único en nuestra historia, que si bien nos muestra una extensa galería de individuos con este perfil, ninguno al extremo de Andrés Manuel López Obrador. Su proclividad a mentir públicamente todos los días, a engañar, a rechazar la verdad y los hechos reales son únicos. El siempre tiene otros datos, abusando de la ceguera de sus seguidores, que en no pocos temas ya raya en la estupidez y la complicidad, pues no es entendible ni admisible, que no puedan ver la realidad. Que no vean al rey desnudo, falaz y desvergonzado.
     El pleito suscitado esta semana entre el empresario Ricardo Salinas Pliego y López Obrador, que si bien no es nuevo y ya tenía algún tiempo con dimes y diretes, llegó al clímax. Independientemente del origen, el empresario tuvo las agallas y el valor de enfrentar con aplomo los ataques del presidente, quien con descaro total usa como arma letal al SAT para atacar a todo aquel ciudadano que ose criticarle.

    Claro, siempre y cuando sea de los mexicanos que trabajan, producen empleos, generan impuestos, o sean parte de los medios de comunicación, escritores, intelectuales, científicos, etcétera; ya que a todos aquellos grupos profesionales de marchas, manifestaciones y vandalismo destructor no les toca ni con el pétalo de una rosa. Tal es su simpatía por los que mucho dañan y nada aportan al país, que para no someterles al orden legal siempre sale con que él no va a reprimir ¿Acaso hacer valer la ley y el orden constitucional es reprimir? Queda claro que su mente torcida y corazón perverso nunca le han permitido transitar por el estado de derecho. Lo aborrece.

     ¿O no es así? Porque hace unos días los guerrilleros oficiales del actual régimen, los vándalos parasitarios de Ayotzinapa (decirles “normalistas” es ofender al magisterio verdadero) atacaron la Fiscalía de Guerrero, destruyeron 8 vehículos públicos (que valían millones y fueron comprados con los dineros de los mexicanos), quebraron vidrios e incendiaron bienes (ACCIONES JAMÁS VISTAS EN MUCHOS AÑOS); y en lugar de ser detenidos y consignados por sus delitos, se les concedió el lugar de “víctimas”, incluso por buena parte de la prensa ¿Tan mal estamos que ya no se distingue siquiera el mal del bien, el delito del orden y respeto a la ley?

     En este caso en particular, Carlos Loret de Mola considera que el pleito de AMLO con Salinas Pliego es un distractor para lanzar la mirada pública hacia ese lado y dejen de ver los mega latrocinios de sus hijos (y pandilla oficial que les acompaña) así como el inmenso pantano de corrupción anegado por el actual desgobierno, que dicho sea de paso, era predecible, pues legiones de vándalos, ineptos y resentidos sociales era imposible que pudiesen sacar adelante al País, resolver sus inmensos e interminables problemas. Quienes sólo saben destruir y protestar es imposible que construyan y trabajen ordenada y sabiamente por un mejor país.

     En una situación tan adversa para México, como esperada a causa de los que llegaron al gobierno, el tabasqueño que cobra como presidente, al sentir que día con día pierde los hilos del poder y la amenaza de que él y su banda de saqueadores terminen en la cárcel es más cercana y probable; se ha dedicado a atacar a los periodistas y escritores críticos; a quienes tienen el valor de señalar, tanto sus incontables y cotidianos yerros, como los mega desfalcos a la Nación. Peor aún, pretendiendo hacerse pasar por ‘honesto’, por ‘probo’, ha agregado a su desfachatez la exigencia de “pruebas” ¿De cuándo acá las víctimas tienen que aportar las pruebas? ¿No es acaso el poder público el que tiene el poder y deber de esclarecer y dilucidar todos los ilícitos, más aún cuando el acusado es el mismo gobierno?

    Esta semana López Obrador, como es costumbre en él, y con su tono habitual de amenaza e intimidación pública: atacó a Ciro Gómez Leyva y a Joaquín López Dóriga mencionando “auditorías” contra ellos, intentando manchar su imagen al pretender hacerlos pasar por incongruentes y malos ciudadanos. Un rato después, Ciro Gómez Leyva, que como es sabido hace poco más de un año se intentó asesinarle (de no traer una camioneta blindada de la empresa que trabaja hubiese muerto) le respondió desde su programa matutino, mostrando que se trataba de un problema resuelto hace dos años y por los canales fiscales que contempla la ley ¿Qué pretendía el presidente, intimidarlo, aterrorizarlo? Se necesita carecer absolutamente de respeto al otro y sensibilidad en el ejercicio del poder para llegar a semejante extremo de villanía.

     Porque a final de cuentas el mensaje de López Obrador es contra todos los periodistas, comunicadores y escritores (y críticos de su mal gobierno). Su bagaje y costumbre pandilleril no se ajusta jamás al estado de derecho y el respeto al ciudadano, y, por lo que se aprecia, el panorama previo a las elecciones le muestra extremadamente nervioso.

     Así que, gane quien gane la elección del 2 de junio próximo tendrá que enfrentarse a una crisis económica (y social) peor que la enfrentada en su momento por Miguel de la Madrid. Los mega derroches en las suntuosas (como inservibles obras Tren Maya y Refinería Dos Bocas), así como el vacío de las arcas para la utilización irracional e irresponsable de casi todos los fondos públicos para sostener el chantaje económico a los mexicanos con más necesidades (“ayudas sociales”), que cada vez aumentan en número debido al desmoronamiento de la economía mexicana, la delincuencia desbordada e impune, como por la incapacidad de este gobierno corrupto e inútil, nos tienen al borde de un abismo, ni medido, ni mucho menos contemplado con la seriedad debida.

     De manera que tanto las amenazas de López Obrador contra los periodistas y críticos, como sus derroches irracionales, deben ser entendidas y atendidos no solo por los atacados, sino por todos los mexicanos, pues a la locura y desatinos de este hombre se debe poner un alto. A esta situación se refiere la advertencia divina (contra los gobernantes malvados) y con ella concluimos: “¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!” (Miqueas 2:1).

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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