Opinión
Archive

El presidente López Obrador no solo es el ‘rey de los miserables’, también es el “rey de los distractores”. Siempre buscando como apartar la mirada y atención de los mexicanos de los muchos y graves problemas que le aquejan y distraerlos con tonterías y ocurrencias. No queriendo repetir la grave y compleja situación del país, por esta ocasión nos enfocaremos en los juicios laborales, problema del que nadie habla y mucho menos el gobierno; actor inútil y oficioso que debiendo actuar como mediador e IMPARTIDOR DE JUSTICIA, en la práctica, en la mayoría de las Juntas de Conciliación (federales y locales), se ha convertido en cómplice de bandas de litigantes que han hecho de esta materia un verdadero negocio de extorsiones con millonarias utilidades. Dinero que sale en la mayoría de los casos de micro y pequeños negocios a los que desestabilizan en su economía o de plano los acaban.

Todo concediendo a sus hurtos y atracos un tufo de aparente legalidad apoyándose en la Ley Federal del Trabajo, cuyo espíritu han torcido, ya que de haber sido creada para proteger a los trabajadores de los patrones abusivos; ahora resulta totalmente al revés. Los patrones están siendo abusados por legiones de malos trabajadores sin que nadie proteja a los empleadores, acabando a diario con muchas fuentes de trabajo y debilitando gradualmente la planta laboral, la economía nacional, y el pago de mejores salarios ¿Quién se atreverá a pagar mejores salarios a sabiendas que el día de mañana uno o varios trabajadores podrán quedarse impunemente con el patrimonio y trabajo de toda una vida?

Para darse una idea de la corrupción en esa área, conozco el caso de un juicio en el que el funcionario de una Junta se presentó a una empresa a exigir el pago de un Laudo por $ 400 mil pesos. El problema es que la empresa ni siquiera sabía de la existencia del juicio, NUNCA HABÍA SIDO NOTIFICADA (lo que concede una idea de la corrupción imperante convirtiendo la justicia laboral en el reino de las extorsiones pseudo legales). En un monstruo que puede acabar con la economía y las empresas, haciéndole el trabajo sucio a la llamada 4-T.

Casos como éste son incontables, basta preguntar entre las empresas, sobre todo entre micro, pequeñas y medianas (las grandes siempre tienen buenos despachos de abogados) para enterarse de semejantes atracos al ‘amparo’ de la ley laboral; atracos que el gobierno disimula y los medios de comunicación grandes no publican, ayudando con su silencio a que esta maldad crezca.

Conozco el caso de una pequeña empresa en la que todos los empleados (11 en total) abandonaron el trabajo en bloque y al día siguiente se pusieron a laborar en el negocio vecino. Cosa que podían hacer, hay libertad para ello, el problema es que demandaron al patrón diciendo falsa y dolosamente que los despidió. Probado todo esto por el patrón afectado, aun así, la autoridad laboral pretendía hacer válidos los reclamos de los malos y abusivos ex trabajadores (dejar cerrada la empresa, sin trabajadores, sin capital, y ponerse al otro lado al servicio de otro patrón con un negocio del mismo giro aprovechando la clientela de años son cosas que en la realidad deberían cerrar la puerta a cualquier juicio injustificado y viciado, sin embargo, fueron admitidos por la Junta Laboral y peleados fiera y huizacheramente por un costoso y numeroso despacho especializado).

Los juzgados federales han participado en este festín de maldad y corrupción al admitir indiscriminadamente amparos provenientes de estos juicios. Los despachos dedicados a esta materia son capaces en un mismo juicio de interponer hasta una docena de amparos, tramitados por cualquier minucia legal que puede ser resarcida en simple diálogo con la autoridad o utilizando los recursos de la materia. ¿Por qué en los años ’70 y ’80 el juicio de amparo en lo laboral solo se presentaba luego de emitido el Laudo y en la actualidad por cualquier tontería se les admite? ¿Acaso no saben los juzgadores federales que el fondo de todo esto, o la corrupción ha llegado hasta allá? (donde los sueldos y prestaciones son demasiado altos).

En las Juntas Laborales, al menos en Jalisco y otros Estados, la falta de seriedad procesal es casi total. Todo es el reino de las apariencias, audiencias que dicen estar llevándose a cabo a cierta hora, pero que se celebran 2 o 3 horas más tarde (el demandado tiene que esperar de lo contrario corre el peligro de que se le declare ausente y pierda). Los notificadores que antaño solo eran eso, notificadores, ahora son señores de horca y cuchillo que saben como sacar mucho provecho a su insignificante, pero necesaria labor, prestándose a notificar a modo del mejor postor (en los días y horas convenientes y como desee el que lo lleva, y gratifica). Fuera de unos pocos funcionarios de la Local en Jalisco, la gran mayoría están contaminados ya sea por la corrupción o la desidia.

La Reforma Laboral cuyo énfasis era reducir al máximo los juicios y resolver cuando menos el 70 por ciento mediante convenios no ha sido atendida, al contrario, las demandas crecen como también las exigencias de los trabajadores que de ser eso, trabajadores, ahora gracias a la dupla autoridad-abogados se han convertido en los principales inversores y los dueños en simples empleados para satisfacer la ambición desmedida de dicha dupla (y no pocos funcionarios inmiscuidos en este inmundo negocio).

Recién me enteré de una trabajadora que habiendo sido descubierta por el patrón de haberse robado $200 mil pesos, fue despedida, negándose a devolver el dinero, pero tuvo el descaro de demandar el despido. Y mientras al patrón le pusieron un sinfín de trabas en la Fiscalía para la denuncia, en Conciliación el juicio de la ladrona sí fue expedito y en un convenio (poco antes del Laudo y con la intervención plausible del presidente de la Junta) el patrón le tuvo que dar otros $ 150 mil pesos ¿Así o más injusta la justicia laboral?

     El daño contra las fuentes de trabajo en la mayoría de los Estados en el país no se está viendo ni atendiendo. Perdidos en la próxima elección y en sus juegos políticos, los gobiernos federal y estatales no atienden esta enorme bola que rueda con fuerza cuesta abajo y amenaza con destruir empleos y fuentes de trabajo (en un momento que se necesitan más que nunca).

Esta semana el INEGI publicó que tan solo en este año de enero a septiembre ingresaron a la informalidad 3’899,536 personas, por lo que el total de mexicanos trabajando de manera informal son 31.4 millones. Otro dato que debiera ser alarma total para los gobiernos, es que, de 15 años a la fecha, las personas que ganan más de 5 salarios mínimos van a la baja y los que ganan de 1 a 3 van a la alza.

¿A qué se debe todo esto? A la vulnerabilidad de los patrones ante los abusivos y amañados juicios laborales ¿Quién se atreve a pagar bien si sabe que después de dos o tres meses un bribón y mañoso(a) mal aconsejado va a buscar un pretexto para el despido (o sin él, lo inventa) y asesorado por las bandas delictivas que abundan en las Juntas Laborales (que se hacen llamar abogados) no solo dejarán gravemente afectado al patrón en su economía, si no que corre el riesgo de quedarse en la ruina total.

Y mientras esta pesadilla corre a toda velocidad, los gobiernos y las cúpulas empresariales se despreocupan del todo; los unos de sus gobernados que a final de cuentas son los que producen empleos, pagan impuestos y producen riqueza; mientras que los otros, se olvidan de sus agremiados y solo vigilan por el bienestar propio y de sus cercanos.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

Tiempo de lectura: 6 min

La inmensa mayoría de los súbditos de “Andrés Manuel I’ de Macuspana”, no conocen realmente a su rey. No están atentos a lo que su héroe hace, solo a lo que dice. Dominados por las mentiras de su prócer de pies de barro no disciernen el engaño en el que se encuentran, lo que les impide entender lo que está pasando y hacia donde se dirige el país.

No le conocen, su fervor convertido en fanatismo (ideológico o de la persona) les impide analizar con objetividad al tabasqueño; un hombre con una personalidad al estilo del personaje de Mary W. Shelley, es decir, de Frankenstein.

     Un anarquista de siempre, que odia a los que trabajan, que no soporta el bienestar ajeno, que justifica y ha utilizado la violencia (verbal o física) como método para alcanzar sus insanos deseos. La toma de pozos petroleros en Tabasco y la amenaza de incendiarlos es parte de su añejo historial. Ni qué decir de la toma del Zócalo capitalino o de la importante avenida Paseo de la Reforma (la cual ocupó durante dos meses impidiendo el tráfico y ocasionando pérdidas millonarias a hoteles y negocios de la zona) sin importarle un comino.

Un hombre frío e irracional cuando del bien se trata, que disimula cuando los empresarios o comerciantes son extorsionados o asesinados, es decir, aquellos que ponen su inteligencia, talento y capital para que otros tengan empleo y puedan llevar comida a su hogar y sostener dignamente una familia, es decir, los que producen. Su placer cotidiano es atacarles y tacharles de corruptos, condenando de paso a millones a ingresar más rápido de lo pensado a las filas de los miserables.

Y como en su revanchismo social y amargura interna no le resulta suficiente todo lo anterior, reprueba públicamente a los que tienen aspiraciones y deseos de progresar, invitándoles a que permanezcan pobres, sumisos y sin visión (para poderlos controlar con absoluta facilidad).

Sin una ideología fija, sino regido por un cóctel de todas y ninguna a la vez —aunque intenta pasar como hombre de ‘izquierda’— es acomodaticio según le convenga. Valga recordar que habiendo llegado a la presidencia como abanderado de la ‘izquierda’, se sometió de manera abyecta y servil al presidente norteamericano Donald Trump; el líder más representativa de la ultra derecha de su país y a nivel mundial.

Como titular del Ejecutivo ha ocasionado enormes daños y pérdidas multi millonarias al país, en un momento que el dinero hace más falta que en otras épocas (como sucedió con el suertudo e inútil de Vicente Fox). De nada le sirven sus muchos y costosos asesores, pues, o no le dicen nada para no desatar su incontrolable ira, o no los escucha y hace lo que le viene en gana.

Cotidianamente se opone al crecimiento económico real y propone mitos y cuentos irrealizables a los que llama ‘planes’. Es tal su fantasía, y como buen mitómano, caer engañado en sus propios cuentos, por lo que fue capaz de ir a la ONU a hacer el ridículo en un salón casi vació y a ofender a los presentes y ausentes. Claro, es lo suyo, confundió el mayor foro mundial de las naciones con una mañanera. Total, ofender y decir sus absurdas fantasías, es casi lo único que sabe hacer. También destruir, pero jamás construir.

 

Encarrerado el hombre, envió al congreso, así con minúscula; cámara integrada en su mayoría por incondicionales a los que no les importa el bienestar, futuro y destino del país, pero que estuvieron dispuestos a doblar el espinazo y renunciar a la dignidad con tal de agradecer a su monarca la curul; un presupuesto en el que la educación, la salud, seguridad y democracia (entiéndase INE) fueron mermados, dejando el grueso de los dineros públicos para las fantasías y deseos de su líder, empeñado a empobrecer a México y los mexicanos.

Esta semana la directora de la prestigiada revista Siempre!, Beatriz Pagés, escribió en su editorial puntos por demás coincidentes con esta columna: “La pobreza es la mejor alberca en la que nadan los populistas bananeros, por eso procuran mantenerla llena. Por eso, los diputados de Morena no destinaron un solo peso a las medianas y pequeñas empresas. No quieren fábricas que produzcan riqueza, no quieren ciudadanos libres, sino masas hambrientas que dependan de las migajas o —como dijo el mismo presidente— de las “croquetas” que les arroja el gobierno”.

      ¿Cómo entender, y mucho menos aceptar, que en lugar de promover el estudio y el trabajo, la capacitación y el esfuerzo, López Obrador prefiera que las masas cada vez mayores permanezcan en la pobreza?

Mientras que a las cada vez más numerosas bandas de delincuentes les ofrece abrazos e impunidad total; empresarios grandes, medianos, pequeños y micros, sobre todo los tres últimos, se debaten entre la vida y la muerte económica (y muchos de ellos con la física también al estar oprimidos y extorsionados por la tributación de los criminales, entiéndase EXTORSIONES Y COBRO DE PISO) lo cual no le importa al presidente.

Decenas o cientos de familias se sumen a diario en la angustia total al desaparecer sus hijos, que para decirlo con claridad, SON LLEVADOS POR LA LEVA DE LOS CRIMINALES a una guerra a la que no desean participar, y que de negarse, son los que van a parar a las llamadas fosas clandestinas ¿Y López Obrador qué hace? Nada, absolutamente nada.

Su enfermiza obsesión es hacer de México un país de pobres; sus amigos y compinches de Cuba, Venezuela y Nicaragua ya lo lograron, él también pretende hacerlo. El mismo dijo durante las elecciones de este año, que “las clases medias no se pueden controlar porque son aspiracionistas”, de manera que su intención es empobrecer (y embrutecer) a los mexicanos lo antes posible, acabar con las empresas, no hacer obra pública, permitir el bloque de vías de ferrocarril, el robo de casetas, y demás acciones viles y despreciables que le exhiben como detentador no apto ni calificado para la Presidencia de la República, pues en realidad lo que él aspira es ser: “El rey de los miserables”.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

Tiempo de lectura: 5 min

Por primera vez en la historia de esta columna se le concede la razón al presidente López Obrador. En reciente declaración en Hermosillo, Sonora, el tabasqueño expresó airado: “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”. Cierto, muy cierto.

     Habrá que aclarar sin embargo que el pueblo, no son los fanáticos e incondicionales que apoyan al mandatario federal, sino TODOS LOS MEXICANOS, los que por si no lo sabe, estamos hartos de tanta pinche transa. Estamos hartos de las transas y raterías de los políticos (de todos los partidos y colores), de sus escandalosos sueldos, de sus fortunas mal habidas, de su divorcio total del pueblo y sus necesidades, de su frivolidad e incapacidad para resolver los múltiples problemas nacionales y locales, estamos cansados.

     Estamos hartos de ver a la familia y parientes de AMLO inmiscuidos en transas. A sus hermanos Pío, Martín y Ramiro López Obrador recibiendo dinero (obviamente proveniente de las arcas públicas) sin que nadie les moleste, sin que el gobierno corrupto de incongruente de su hermano haga valer la ley. A su prima Felipa Obrador recibiendo jugosos contratos de Pemex y a su cuñada Concepción Falcón Montejo por no presentar cuentas de 223 millones de pesos que desapareció del Ayuntamiento de Macuspana, todo con la protección de su pariente en la cúpula del poder.

Estamos hartos de tanta pinche transa de los maistros de la CNTE que cuando les viene en gana(el pretexto es lo de menos) bloquean las vías ferroviarias ocasionando daños multimillonarios a las empresas y paralizando o entorpeciendo la producción nacional. Delitos cuya gravedad se aumenta al considerar las condiciones actuales del país. Vale recordar al gobierno que las empresas son las que crean los empleos y pagan los impuestos (con los que viven y actúan como reyes) ¿O se trata de una guerra poco discreta para acabar con la economía y hacer de México un pueblo de miserables y pordioseros?

Estamos hartos de tanta pinche transa, de que grupos amigos o afines al presidente tomen a diario casetas en las carreteras del país para robarse el peaje (con millonario botín). Causa nausea tanta corrupción, tanta pinche transa -dixit AMLO-.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de tomar el dinero de la compra de medicinas para hospitales y clínicas públicas (en un momento terrible, azotados por una pandemia al estilo medieval), el dinero para compra de equipos y material indispensable para la salud de los mexicanos y regalarlo a millones de jóvenes que no quieren trabajar, o a millones de viejos que no necesitan de ese dinero (de los que lo necesitan realmente no se dice nada).

Estamos hartos de tanta pinche transa, de tanto diputado y senador ornamental, que además de costar una fortuna al pueblo, no lo representan en absoluto, pues en la práctica son simples lacayos del dictador sureño. Golpeadores oficiosos que a la manera de pandillas protegen el poder y las órdenes de su amo, pero carecen del respeto, compromiso y deber para defender a los ciudadanos que en el papel representan.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de ver como se roban los combustibles de Pemex (diésel, gasolina y gas), ocasionando incluso grandes tragedias y el gobierno disimula; con palabras dice perseguirles, pero en la realidad la impunidad es total, causando con ello daños enormes a la economía nacional (hundiendo, todavía más, a una empresa ineficaz, improductiva, corrupta y en quiebra). Valga señalar que al 31 de marzo de 2021, Pemex tenía una deuda de 2 billones 348 mil millones de pesos, deuda que crece día con día.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de ver como la ineficaz CFE deja atrás los avances para sumirse en la ineficiencia, la corrupción, y el pasado, aumentando terriblemente su deuda pública y retornando a la generación de energías sucias y costosas, sumiendo al país en el atraso y ocasionándole problemas legales internacionales con los productores de energías limpias que ya invirtieron en México.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de una Guardia Nacional y Policías Estatales y Municipales que cuestan verdaderas fortunas y en la práctica no sirven absolutamente para nada, dejando a los mexicanos en las garras de bandas criminales de todo tipo y tamaño que les tienen aterrorizados, y no solo eso, sino cobrándoles su propio impuesto (extorsión-cobro de piso). Más de 100 mil mexicanos asesinados en menos de tres años son prueba irrefutable.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de Procuradurías (Fiscalías) que no resuelven nada, que hartan a los ciudadanos con sus corruptelas e ineficacia, archivando casi todas las carpetas y no enviando a nadie a los jueces, convirtiéndose en cómplices tácitos de los criminales.

Estamos hartos de tanta pinche transa, de Gobernadores (de todos los partidos), de presidentes municipales, regidores y congresos locales, que solo buscan su enriquecimiento personal o de pandilla, perdón, “partido”, que no les importa en absoluto la vida de los ciudadanos y limitan su función a velar por sus propios intereses. Y podríamos seguir páginas enteras, pero nos limitamos a decir y enfatizar, que por hoy, y por primera vez en la historia de esta columna, se le concede la razón al presidente López Obrador: “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”. Aunque más que cansancio hay hastío, indignación e iras reprimidas a causa de tanto cinismo.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

Tiempo de lectura: 4 min

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido el peor en un siglo, que ya es mucho decir. Su incapacidad, su malformación mental y educativa, su inclinación a la anarquía, así como su simpatía por los delincuentes y violadores de la ley le convirtieron en la antítesis de lo que debe ser un presidente de la República.

Para nuestra desgracia se conjuntaron condiciones diversas que ya hemos comentado en abundancia, lo que permitió que este hombre sin la capacidad ni la formación necesarias para tan importantísima responsabilidad llegara a la presidencia de México, lo cual se debe considerar como una desgracia para la Nación. Un daño irreparable en muchos sentidos y un retroceso generalizado cuyas cuentas todavía no se pueden sumar.

Recién al mando del poder ejecutivo, este ambicioso improvisado cerró los ductos de Pemex con el pretexto de combatir el robo de combustibles (hasta para eso es incapaz y errático; el huachicol es el alcohol y el tequila adulterados) provocando una terrible escasez de gasolinas y diesel a nivel nacional. Kilométricas filas y personas durmiendo en sus vehículos hasta por 24 horas para cargar gasolina fueron por algunas semanas estampas imborrables de lo que NO se debe de hacer.

Para combatir a los ladrones de combustibles (según él) ordenó la compra de 671 pipas en Estados Unidos, medida que además de costar una millonada y no ser lo adecuado, encareció las operaciones de Pemex ¿o fue parte de sus perversos planes para crear nuevos empleos y afianzar su liga con el sindicato petrolero?

Su falsa guerra contra los ladrones de combustibles le exhibe también como el resto de sus fracasos, los cuales esconde a diario con sus mentiras y cortinas de humo para desviar la atención de los incautos. La explosión provocada por los ladrones de gasolinas en Tlahuelilpan, Hgo., que produjo 135 muertos y decenas de heridos, es un recuerdo imborrable de la incapacidad del gobierno federal (y local). Una réplica dantesca de un infierno en el que se conjuntaron la ambición de los delincuentes, la indiferencia de las autoridades, y la avaricia de los torpes que por una nada sufrieron una muerte horrenda.

La supuesta “guerra contra el huachicol”, dixit AMLO, no es mas que una simulación propia de un Tartufo con un poder inmerecido; una farsa que día con día daña la economía nacional y sume al país en el caos.

A los 480 mil millones de pesos de pérdidas de Pemex durante su mandato (lo cual la coloca en estado de quiebra), habrá que sumarle los 1,499 millones de dólares robados en combustibles en 2020 y 1,400 millones de dólares robados en lo que va del año 2021 (Onexpo nacional, 5/Nov/2021).

Por si no fuera suficiente tanta impunidad (por tanto, complicidad) las hordas de delincuentes ensoberbecidos a causa de tanto abrazo (sin balazos) han agregado el robo de gas licuado. Robo multimillonario que agrava las finanzas de la ineficaz Pemex y enriquece a los bandoleros. Tan solo en el año pasado (2020) el robo de gas superó los 30,000 millones de pesos (Forbes México, 24/Feb/2021).

Ilícito con mayores peligros para la población como se vio recientemente en San Pablo Xochimehuacán, Puebla, donde los delincuentes provocaron una explosión de niveles de guerra como se pudo ver en las imágenes. Dos muertos y 15 heridos, la mayoría graves, son el saldo en daños a las personas, ya que en cuanto al patrimonio de los afectados suman muchos millones por cuanto cuadras enteras se vieron arrasadas por la explosión.

Lamentablemente y como sucede siempre, López Obrador (cuesta trabajo decirle ‘presidente’ a quien solo ganó unas elecciones, pero carece de la estatura y formación para el cargo) mostró su cinismo y frivolidad declarando “que se corrió con suerte” ¿Qué esperaba: cientos de muertos? ¿Dónde ha estado su gobierno, dónde estaban los guardianes del patrimonio nacional, dónde estaban las costosas y ornamentales autoridades de la paraestatal robada?

Queda claro y en total evidencia que en el robo de combustibles López Obrador es cómplice de este saqueo a la Nación. ¿Cómo justificar su inacción ante semejante daño, no se diga en un momento social por demás delicado, con una economía en colapso, una epidemia de tintes apocalípticos, y el país entero en manos de las bandas de delincuentes, con o sin organizar?

Los recursos del gobierno para controlar los ductos de Pemex y evitar el robo son por demás suficientes y poderosos (a través de la paraestatal Pemex Logística). No hay excusa para permitir semejante saqueo. Y para recordarle al presidente la memoria se le enlistan:

 

“Cuenta con 32,000 kilómetros de ductos, 1485 pipas, 520 carros de ferrocarril, 74 terminales de almacenamiento, 58 estaciones de bombeo y compresión, 17 buques tanque, 16 terminales marítimas y 10 terminales de gas licuado. Una Coordinación de Áreas de Sistemas de Medición…. Los ductos tienen sensores que avisan cuando hay fugas (baja presión). También válvulas, a todo lo largo, para abrir y cerrar el flujo. El tramo donde se produce la fuga (accidental o provocada) puede ser aislado, cerrando las válvulas de antes y después, automáticamente y a control remoto. En el tramo aislado quedan unos 10,000 barriles (más de un millón de dólares).

     El ejército cuida los ductos con guardias de 25 soldados cada 20 kilómetros. Si encuentran una fuga avisan y establecen un cerco para que nadie se acerca mientras se repara. La situación puede observarse con drones. Pemex logística sabe perfectamente dónde, cuándo, cómo y cuánto le roban. Hasta lleva estadísticas de las tomas clandestinas. Pero no da la cara” (Gabriel Zaid, El poder corrompe, Ed. Debate, págs.. 128-129).

 

Sin embargo, y como todos los mexicanos sabemos, la impunidad concedida por López Obrador a los ladrones de combustibles les ha crecido, les ha acrecentado la soberbia y la insolencia, al grado que esta semana en Atotonilco, Hgo, los ladrones intentaron recuperar de las autoridades y por la fuerza, una pipa con 3,000 litros de diesel que les habían quitado en los sitios de robo, lo cual concede una idea del engreimiento de las bandas (Revista Proceso, 5/Nov/2021).

Así que Andrés Manuel López Obrador es cómplice en el robo de combustibles al desobedecer la Constitución que protestó cumplir y hacer cumplir, y por consecuencia las leyes penales que de ella emanan, ya que se ha negado a hacerlas cumplir provocando con su inacción una impunidad jamás vista y daños a México casi incalculables, convirtiéndose por ende en reo de culpa.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

Tiempo de lectura: 5 min