Prometieron que el Tren Maya costaría únicamente $120 mil a $150 mil millones de pesos y que no se cortaría ni un solo árbol. Sin embargo su terrible, ecocida, nociva, inútil y parasitaria obra costó nada menos que $540 mil millones de pesos y se talaron 1,500 kilómetros de selva; ni qué decir de la nauseabunda y escandalosa corrupción. Una tragedia para México (y los responsables en total impunidad y libertad).
Peor aún. El capricho, porque eso fue, un capricho del tirano tabasqueño, nos sigue costando a los mexicanos pues el Tren Maya tiene PÉRDIDAS DIARIAS POR $25 MILLONES DE PESOS (El Universal 24/May/2026).
La innecesaria Refinería de Dos Bocas es un caso similar. Dijeron que costaría $8,000 millones de dólares, y terminó costando más de $20,000 millones de dólares (en pesos los ceros a la derecha espantan a cualquiera). Una dizque refinería que no se necesitaba (era mejor reparar y modernizar las que ya se tenían), y que, además, destruyó cerca de 300 hectáreas de manglar —con todo lo que esto significa para el equilibrio natural— ocasionando contaminación permanente de ríos y lagunas, inundaciones que no se tenían, incendios frecuentes, y daños terribles y diversos a las comunidades cercanas (a las finanzas públicas ni qué decir).
El llamado Tren Interoceánico es otro ejemplo preciso de la incapacidad, corrupción y derroche irracional de los dineros públicos. Establecieron como costo para dicha obra la cantidad de $20,000 millones de pesos y al final, y como sucede con todo lo que toca la 4-T, resultó costando $62,000 millones de pesos. Es decir, ¡más del triple! (se ha descarrilado varias veces y los pasajeros tienen miedo a subirse; opera también con pérdidas)
Y como todo lo que tocaba ¿o toca? el señor López Obrador se origina en sus caprichos (como no paga de su bolsa, sino salían de los recursos públicos) para quedar bien con algunos ex trabajadores de Mexicana de Aviación, pagó por la inútil marca nada menos que $815 millones de pesos (un nuevo nombre había salido sin costo, y sin las taras comerciales de una firma obsoleta) ¿O de quién fue el negocio?
Actualmente MEXICANA pierde $2.5 millones de pesos diarios (Mural 27/Ago/2026), los cuales se suman a los $38,000 millones de pesos de pérdidas. Basta saber que en los primeros meses de este año se le aumentó el presupuesto ya señalado a Mexicana en un 22 por ciento más, asignándole $2,483.9 millones de pesos (Tiempo, La Noticia Digital, 27/Ago/2026).
Y ya que estamos en estos temas de aviones, el Aeropuerto Felipe Angeles (AIFA), además de haberse construido —también por capricho del tabasqueño— en un lugar inapropiado y ajeno a las necesidades de la capital del país, tiene hasta el momento pérdidas por $792 millones de pesos.
Y así podríamos seguir enumerando obras, tan inútiles como onerosas, llevadas todas a cabo en medio de mega escándalos de corrupción y dilapidación de dineros nacionales nunca vistos. ¿Y el Congreso, los senadores y diputados dejaron de ser los representantes del pueblo para convertirse en los lacayos del tabasqueño? ¿Qué le está pasando a nuestro país, dónde están los hombres y mujeres de bien dentro y fuera del gobierno capaces de levantar la voz, de señalar las injusticias, desvíos y derroches, así como reclamar el interés de todos los mexicanos por encima del de los gobernantes? No es un asunto de partidos políticos, ni de ideologías. Es un asunto de supervivencia nacional.
Mientras esta banda de improvisados, ignorantes resentidos, corruptos y mega ambiciosos han dilapidado semejantes fortunas (a las que se debe agregar el dinero prestado que se ha pedido para pagar las dádivas del bienestar —creciendo de manera monstruosa la deuda pública nacional—) al no saber siquiera hacer cuentas, los presupuestos los exhiben, carecen ahora del dinero suficiente para el funcionamiento del gobierno.
¿Y qué han hecho? Lo más fácil ¡Lanzar las hordas del SAT a campañas de terrorismo fiscal contra las personas, empresas y negocios que mantienen de pie la economía del país sin importar si están en orden o no!
El celo fiscal es legítimo. Lo que no es legítimo es que hayan caído en el terrorismo en contra de los causantes en regla, sujetos también en muchos casos, a los acechos de las bandas criminales (con o sin organizar)
Muchos de quienes gobiernan o dejaron de gobernar en 2024 están dominados por el virus de una ambición de dinero y poder jamás vistos en la historia de México. No en semejante proporción. El diseño descomunal para la llamada Red del HUACHICOL FISCAL (que involucra a Gobiernos Estatales, Secretarías y Dependencias Federales de casi todos los niveles) demuestra y exhibe que la ambición de quienes han y están participando en semejante daño a México han perdido toda cordura, desproporción y responsabilidad. La decencia es obvio que jamás la han tenido.
Su escandaloso latrocinio es parte de la también mega deuda de PEMEX, y hasta este momento TODOS IMPUNES. Los nombres de Andrés Manuel López Beltran (a) “Andy”, Adán Augusto López Hernández, Américo Villareal y tantísimos más, son parte de la lista de señalados a los que hasta ahora no han tocado.
Y mientras Pemex hunde al país, así como la regaladera irracional de dinero a través de los programas del Bienestar (no todos legítimos, ni bien diseñados, puesto que se ha estado regalando dinero público a personas que no lo necesitan y que se requiere en otras áreas); Hacienda, quien sabe instigada por quién, tiene ya en este momento aterrorizados a gran parte de los contribuyentes fiscales. Ante semejante error e injusticia ¿No es mejor para México y los mexicanos dar marcha atrás a esa actitud inquisitorial y poner mejor orden en las finanzas nacionales; de marcar un alto a la dilapidación y someter al imperio de la ley a las bandas del Huachicol fiscal y demás facinerosos amafiados (que en el sexenio de AMLO cobraron auge y total IMPUNIDAD)?
¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!
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