MARCADOR 8-0

Qué bueno que el pueblo mexicano disfrutó por algunas semanas la alegría del Mundial de Fútbol. Su gozo en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey fue público, no solamente en lo nacional, también a nivel internacional, de tal forma e intensidad que la mayoría de los visitantes que vinieron a ver jugar a sus selecciones se sintieron felices. El cálido recibimiento y convivencia con los mexicanos les cautivó (un activo invaluable originado en la anfitrionía de nuestra gente).

El problema para México, y no menor, es que ese interés desbordado por la selección de fútbol; no se muestra en absoluto ante las terribles condiciones político-económicas en las que se encuentra el país (a punto del colapso en muchos sentidos). La diferencia es brutal.

Para el Mundial 2026 todo el apoyo, toda la pasión, todo el compromiso, viajar, gastar, desatender el trabajo, desvelarse, horas parados, incomodidades varias y un largo etcétera, mientras que para enterarse de lo que ha estado sucediendo en los últimos 8 años a más de la mitad de la población no le importa en absoluto. No muestra interés alguno.

Semejante apatía por el destino de México tiene mucho de escapismo y no poco de suicidio político. Si consideran que así ha sido siempre, que así son los gobernantes, corruptos y ladrones, su afirmación es parcialmente correcta, olvidando del todo que las cosas no son así de simples.

Los gobiernos se nutren de sus ciudadanos, y los gobernantes, a final de cuentas, son reflejo de la sociedad. Ciertamente México ha padecido una larga lista de gobernantes con esas terribles mañas producto precisamente de la doble (o nula) moral. Dichos populares reflejan la elasticidad moral de millones: “¡Yo no pido que me den, sino que me pongan donde hay!” (y en el gobierno hay mucho, y si se lo acaban, piden prestado, al fin y al cabo que el pueblo paga).

El meollo, pues, es la cantidad de ladrones y el monto de los saqueos. La llegada de esta banda de forajidos hipócritas (debe haber algunos decentes, pero no se notan ante semejante fauna delincuencial) sobrepasó todo lo conocido. Algunos gobernantes del siglo XIX, otros emanados de la Revolución, así como alguno de mediados del siglo pasado (y un par de derrochadores de la segunda mitad) no son nada frente a esta banda de ladrones, incapaces, ignorantes y derrochadores.

Basta señalar que en apenas ocho años la DEUDA PÚBLICA la aumentaron de $10.5 billones (2018) a casi $ 21 billones de pesos, poniendo la soga al cuello de los mexicanos, quienes a final de cuentas tendremos que pagar sus raterías, incapacidad y enormes deudas producto de su saqueo e incompetencia.

Por todos lados y dónde se le busque la CORRUPCIÓN brota como llaga purulenta: Cancelación del NAIM, Tren Maya, AIFA, Tren Interoceánico, Refinería Dos Bocas, PEMEX, IMSS, ISSSTE, SEGALMEX, CFE, Banco del Bienestar, Mexicana, Huachicol, Huachicol Fiscal, viajes y derroches de los juniors tabasqueños y un larguísimo etcétera. Gobernadores: Rocha Moya, Américo Villareal, Alfonso Durazo, Marina del Pilar Avila, Alfredo Ramírez Bedolla, David Monreal, Evelyn Salgado y otros más. Presidentes Municipales: la lista no ajusta en este espacio. Bueno, hasta la Banda del acordeón (SCJN) ha mostrado una dentadura feroz (ni qué decir de la incapacidad para semejante cargo): desde la compra de millonarias camionetas, elevados salarios, prestaciones y demás, hasta el absurdo de hacer de la nómina judicial un patrimonio personal nauseabundo (como es el caso de la falsa ministra, así, con minúscula Lenia Batres, que metió a la nómina a 94 compinches en calidad de “asesores”, cuando lo cierto es que UN VERDADERO MINISTRO DE LA CORTE NO NECESITA DE NINGÚN ASESOR (su conocimiento, experiencia y sabiduría son su herramienta de trabajo). ¿Pero qué se podía esperar de una lépera de vecindad sin ningún conocimiento jurídico, ni una larga carrera judicial?

     Muchos mexicanos no quieren darse cuenta de la crítica situación en la que se encuentra el país. No quieren enterarse que han destruido las instituciones públicas y desmantelado la República. Que los poderes Legislativo y Judicial ya son meros apéndices del ejecutivo; que ya destruyeron la democracia y han iniciado con todo descaro la construcción de UN ESTADO TOTALITARIO.

¿Acaso no les importa la suerte y destino de sus hijos (si los tienen), de sus parientes, amigos, y el de México? ¿El patrimonio construido por una o varias generaciones de su familia tampoco les importa? ¿Creen acaso que las cosas seguirán igual que siempre cuando ya no tenemos un PODER LEGISLATIVO que limite a los otros poderes; cuando el PODER JUDICIAL ya está en manos de su gente y la justicia ha quedado a gusto y capricho de los morenistas y sus amigos ¿No saben acaso que por eso ya no hay inversión extranjera nueva y la fuga de capitales crece año con año? Ni qué decir entonces del control del país a manos de las bandas delincuenciales (abrazadas por AMLO y Morena).

     ¿Dónde están esos cientos de miles (¿o millones?) de mexicanos en México, Guadalajara y Monterrey, ondeando orgullosos nuestra bandera y cantando el Himno Nacional en las calles portando la camiseta de la selección? ¿Dónde? ¿Acaso solo tenemos patrioteros y tenemos un déficit brutal de ciudadanos?

La banda dictatorial (Morena) sabe que ha hecho las cosas terriblemente mal, pero no acepta su incapacidad para gobernar —aunque está consciente del rechazo de la mayoría de los mexicanos a sus mega corrupciones e incapacidad—. Y porque lo saben la presidenta Sheinbaum no asistió a ningún partido durante el Mundial de Fútbol, sabía perfectamente que se enfrentaría al repudio popular, mostrando su falta total de compromiso con los mexicanos (y ausencia de institucionalidad). El Presidente Gustavo Díaz Ordaz, villano favorito de Morena y los usufructuarios del ’68, asistió como era su deber a la inauguración de las hermosas Olimpiadas celebradas ese año (apenas 10 días después de Tlatelolco), evento de talla mundial que él y su gobierno prepararon con todo acierto y diligencia. La rechifla estuvo presente, pero el Presidente mostró hombría e institucionalidad (igual lo hizo durante el Mundial del ’70). Claudia Sheinbaum, sin embargo, faltó a la cita.

El rey de España, Felipe VI, sí asistió en Guadalajara al encuentro de su país contra Uruguay, y los asistentes al Estadio Guadalajara le brindaron el respeto y honores debidos. El problema, el mayor de todos para los mexicanos, es que contra la República la banda de los corruptos e ineptos lleva anotados 8 AÑOS DE SAQUEO Y DESTRUCCIÓN y el equipo de los ciudadanos mexicanos, lleva todos esos años SIN PRESENTAR DEFENSA E INTERÉS. Fuera de algunos periodistas y pocas voces críticas que mantienen la voz y señalan lo que nos sucede; una gran masa lleva a cuestas semejante marcador que está definiendo su historia sin inmutarse siquiera.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

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