UN GOBIERNO DELINCUENCIAL Y CÓMPLICE DE NARCOS

Pensar que López Obrador sería un buen presidente dejaba ver ingenuidad o desconocimiento (incluso un ferviente deseo de cambio). Tal cosa era imposible. Un individuo alérgico al trabajo, fósil universitario (14 años para sacar una carrera), violento, mentiroso e hipócrita no podría jamás. Un hombre de bien, aunque no sea culto, tiene principios, es leal, derecho, comprometido con los suyos y con las causas que se identifica.

Nada de estas cosas se hallan en el bagaje de este psicópata. Un farsante de tiempo completo. Un díscolo, hipócrita extremo que ama ser visto como un líder de masas interesado por el pueblo, cuando lo cierto es que es un egoísta recalcitrante que todo lo que hace lo máquina para hacerse pasar por quien no es, ni ha sido jamás. Los libros de Elena Chávez, Pablo Hiriart y Anabel Hernández (y míos) lo describen a la perfección.

    Sus largas campañas por todo el país fueron la forma como tejió alianzas con la fauna criminal a lo largo y ancho del país. La frase “abrazos y no balazos” fue el anuncio a los criminales de que su amigo AMLO había llegado al poder presidencial. Ya no corrían peligro alguno, tenían carta libre para sus fechorías. Ahora los balazos (y 250 mil asesinatos) serían para los mexicanos, para los ciudadanos indefensos que se negaron a ser extorsionados o se opusieron a los deseos de los criminales amigos del tabasqueño.

    Ahora resulta, pues, que el narco gobernador Rocha Moya es inocente y que el pellejo de este delincuente es más valioso que todos los mexicanos y el destino de México mismo. Han sido tan cínicos que se han atrevido a decir que nadie dijo nada en las elecciones del año 2021, que los candidatos de Morena son blancas palomas.

Para refrescar la memoria de estos gobiernos de cínicos, corruptos, incapaces y desvergonzados, se les recuerdan algunos fragmentos publicados en este espacio días después de las elecciones del año 2021 (en un artículo titulado: «PRESIDENTE: ¡CUMPLA O RENUNCIE!», 26/junio/2021):

 

“Nos estamos hundiendo, el estado de derecho es una palabra hueca, vivimos en un régimen de terror con un presidente ornamental ajeno e indiferente a la suerte de los mexicanos. Un hombre cuya única meta es el poder y ganar elecciones para mantenerse en él. Nada más.

     Una de las razones por las que muchos mexicanos votaron por él es que prometió acabar con la inseguridad (de otra manera no le hubieran favorecido). La cuestión es que SÍ LES CUMPLIÓ, pero no a los votantes, SINO A LOS CRIMINALES, para ellos terminó la inseguridad, IMPUNIDAD TOTAL Y ABRAZOS, para los ciudadanos solo muerte, terror y balazos.

     Las recientes elecciones del 6 de junio le exhibieron de cuerpo entero, comicios en los que las bandas de narcotraficantes marcaron el rumbo y colocaron a sus peones en el tablero político nacional, claro, con la anuencia y complicidad tácita del presidente.

     La intromisión de las bandas criminales en el proceso electoral fue tan descarado (y grave) que las Naciones Unidas a través de Michelle Bachelet, su Alta Comisionada, señalaron: “México celebró las elecciones más importantes de su historia… me alarmó el alto nivel de violencia política… al menos 91 políticos y miembros de partidos entre ellos 36 candidatos electorales, fueron asesinados”, para luego advertir al gobierno mexicano: “Es fundamental asegurar la rendición de cuentas por esos actos y garantizar su no repetición”…

     Cuando menos media docena de gobernadores(as) electos son señalados de haber sido propuestos y colocados por los narcos. De hecho todo el corredor del Pacífico, desde las Californias hasta Guerrero, será territorio controlado por los asesinos y envenenadores del pueblo; ya quedó en manos de facinerosos a través de sus prestanombres políticos de Morena…”

 

El tiempo nos ha dado la razón. La gestión de Rocha Moya en Sinaloa corrobora lo que se afirmó en este espacio, como en muchas otras columnas y notas periodísticas. Tanto él, como gran parte de su equipo, fueron propuestos por las bandas delincuenciales, pagando el país y los sinaloenses un altísimo costo por semejante atrevimiento (en vidas, economía, estado de derecho, seguridad, etc.).

Atreverse a decir la presidenta Claudia Sheinbaum que nadie dijo nada de esas elecciones (2021) y que todo se hizo legalmente, la exhibe de una manera impúdica. ¡Por supuesto que se dijo mucho en todos los medios de comunicación serios (no al servicio del régimen totalitario), así como en los internacionales. Decir algo en contrario es pretender tapar el sol con un dedo.

A tal grado llegó el escándalo (de poner gobernadores en todos los Estados del Pacífico relacionados con las bandas de narcotraficantes) que además de las Naciones Unidas, también en Europa fue todo un tema. Incluso los recursos legales promovidos contra dichas elecciones, como sucedió en Sinaloa, impugnando los resultados al considerar la intervención directa y violenta de los cárteles criminales, son testimonio legal y permanente de semejante atraco contra la democracia y el estado de derecho; atraco que lamentablemente fue resuelto judicialmente por autoridades corrompidas.

Una nota de Latinus lo resume: “…El Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa recibió un recurso de inconformidad para anular las elecciones a la gubernatura en 2021, en las que ganó Rubén Rocha Moya, por los hechos de violencia antes y durante la jornada. Según el expediente TESIN-INC-06/2021, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó la queja el 17 de junio de 2021, 11 días después de los comicios, y fue turnada a la magistrada Aída Inzunza Cázares, hermana del senador morenista Enrique Inzunza Cázarez, para la elaboración del proyecto”. Sí, Enrique Inzunza, al que están pidiendo las autoridades norteamericanas y que era secretario general de gobierno de Rocha Moya (juez y parte).

El fondo de todo esto es que la galería de narco gobernadores continúa generando graves e innumerables problemas. Entre otros, la de Guerrero, donde pusieron a la hija del cacique local de Morena en la silla del gobierno estatal y las consecuencias han sido terribles. Ante la falta de espacio para enlistar algunas de las muchas tropelías e inacciones en Guerrero en las que se requería de inmediato la intervención del Estado, lo cierto es que no ha aparecido, ni resuelto absolutamente nada. Al contrario. Los habitantes de las montañas de Guerrero son muestra dolorosa y patética de ello.

Cuando menos una quincena de muertos y más de mil familias desplazadas (CNN, 13/May/2026), y el gobierno, en lugar de usar la fuerza pública para poner orden, anuncia una “mesa de trabajo” para negociar con la Banda de “Los Ardillos” (que son el origen de tanta sangre, despojo y violencia en la zona). Los mexicanos no podemos admitir que el estado de derecho sea ya inexistente, como tampoco que las bandas criminales impongan a los suyos en el poder público. La presidenta Sheinbaum tendrá que decidir ya: ¡O protege a la banda de López Obrador, López Hernández, Rochas  Moyas y demás; o nos protege a todos los mexicanos (A TODOS) como prometió solemnemente! Es tiempo de definirse.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo1950@gmail.com

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