CONSERVADORES ¿DE QUÉ HABLA?

La postura que guarda el presidente López Obrador contra todo aquel ciudadano que no esté de acuerdo con sus políticas públicas no solo es absurda e insostenible, resulta además ofensiva y anti republicana, ajena a un mandatario decente y democrático. Atreverse a declarar cosas como la siguiente le desnuda de cuerpo entero, exhibe su miseria moral e intelectual:

 

“Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados” (publicado en su cuenta de twitter el 20/abril/2019).

 

     De entrada obliga la aclaración de varias cosas y puntos. En primer orden y debido a que AMLO no para de decir que es de “izquierda” habrá de refutarse su afirmación. Será anarquista, fascista, aprendiz de dictador o lo que él mismo habrá de descubrir y aceptar, pero de ninguna manera izquierdista. Queda claro que su pobre formación intelectual no le permite entender el término, mucho menos las implicaciones históricas e ideológicas que esto implica.

     En segundo término existe la necesidad de explicarle al ególatra mandatario lo que es y significa el término conservador, lo cual no implica de manera alguna hipocresía, pues en todas las corrientes ideológicas y posturas políticas hay hipócritas, ya que es un asunto de actitud y doblez moral interior.

    Actitud difícil de descubrir debido al muro que la persona antepone para que se desconozca su verdadero pensamiento. A eso se refirió el poeta inglés John Milton con absoluta precisión cuando escribió: “…porque ni el hombre ni el ángel pueden distinguir la hipocresía, único mal que en el Cielo y en la Tierra pasa invisible para todos menos para Dios“ (El Paraíso Perdido, Limusa, 1987,pág. 65).

    En realidad lo que el presidente ha hecho casi todos los días a los que no pensamos como él (éste periodista y escritor se suma a la lista) es ofendernos,sin asistirle la razón, y mucho menos su deber y posición que le obliga al respeto para todos sus gobernados. Resulta absurdo y reprochable que para los delincuentes ofrezca respeto y para los ciudadanos observantes de la ley, pero que no piensan como él, les haga todos los días objeto de sus ofensas y desprecio.

    Intentando poner las cosas en claro, permitamos que la Real Academia de la Lengua Española intervenga con su definición: conservador: en política, especialmente favorable a mantener el orden social y los valores tradicionales frente a las innovaciones y los cambios radicales”.

     Si aplicamos tal definición a nuestro país, pedir que se mantenga la democracia y se aplique el estado de derecho, no se entiende porque molesta tanto esto al actual mandatario y lo califica de conservador, ¿será acaso que trae en mente cambios radicales ajenos a la democracia y vida republicana que venimos pidiendo y exigiendo la inmensa mayoría de los mexicanos desde hace muchos años? De ser este el caso entonces sí se aplica lo de conservadores, pues queremos que nuestra democracia mejore y la impunidad que tanto daño nos ha estado haciendo durante todo el siglo XXI pero que se ha acrecentado en la segunda década se acabe, que retorne el estado de derecho. Si lo que López Obrador pretende son cambios radicales populistas al estilo Chávez y Maduro ciertamente somos conservadores, pero como lo define la Real Academia de la Lengua Española; no como él lo utiliza para ofendernos desde su púlpito divisionista y maniqueo en Palacio Nacional.

    Agreguemos estas declaraciones y frases para que si el presidente las lee, nos haga saber su opinión personal (semanalmente le es enviada esta columna, tanto a él como en su momento se hizo con los presidentes en turno):

 

“Acostumbrado a imponer su caprichosa voluntad a seres envilecidos que se filian en los partidos por especulación, cree encontrar en nosotros, con el amago del destierro perpetuo, una sumisión que nos degrade. Preciso es, pues, hacer entender (al presidente) que para nosotros no hay fuerza, no hay pena bastante que nos obligue a reconocer como legal y justa su arbitraria e inmoral administración”.

 

“Aunque yo no ejercía ya mando ninguno… fui sin embargo perseguido, no solo por los revoltosos que se apoderaron de la administración pública… Ambiciosos vulgares que se hacían lugar entre los vencedores… No tenían principios fijos ni la conciencia de su propia dignidad y por eso procuraban siempre arrimarse al vencedor aunque para ello tuvieran que hacer el papel de verdugos”.

 

—“El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley; la felicidad común debe ser su norte, e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley; sólo debe distinguir al mérito y a la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo”.

 

    ¿Qué conservador fue autor de semejantes cosas, qué hipócrita o sepulcro blanqueado se atrevió a escribir y pedir castigo para los criminales? ¿Acaso para él no hay derechos humanos para los delincuentes, para los que secuestran autobuses y choferes, para los que toman casetas de autopistas y roban las cuotas, para los que saquean los ductos de gasolina de Pemex, los que secuestran, los que asesinan un centenar de personas a diario, los que bloquean las vías de ferrocarril impidiendo el paso de trenes y paralizando fábricas y manufacturas con daños multimillonarios, los que asesinan niños y mujeres, los que envenenan con drogas a jóvenes y niños cegando su futuro, los que extorsionan a diario a medianos, pequeños y micro comerciantes?

    ¿Ya sabe quién escribió todo esto señor presidente? Fue el Presidente Benito Juárez, un hombre que de acuerdo a como usted entiende la palabra conservador era un CONSERVADOR DE PURA CEPA. Será bueno en todo caso, y como acostumbra decir usted ¡con el debido respeto! que reconsidere su actitud belicosa y ofensiva y entendido el significado de las palabras y de la enorme responsabilidad que ha aceptado, cambie de actitud y en lugar de escuchar a sus cortesanos, lea la Constitución y se allegue personas probas y preparadas que le ayuden a tomar el rumbo republicano y a imponer un auténtico estado de derecho (y se acabe tanta impunidad).

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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