UN FANTASMA RECORRE MÉXICO

Parafraseando el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, cuyo inicio decía “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, su advertencia bien puede aplicarse a nuestro país, aunque con otro sentido: “Un fantasma recorre México, el fantasma de Hugo Chávez”. Del comunismo ni pensar, su impracticable sistema cayó con el Muro de Berlín (ni qué decir de su complicada doctrina, ajena a las huestes morenistas, cuyas mentes más preclaras apenas dan para albures y expresiones vulgares, como las del español que fue premiado con dirigir el FCE). El problema entonces es otro, muy otro.

     La cancelación definitiva del NAIM (3/Ene/2019), ofrece una instantánea de cuerpo entero de López Obrador. Digámoslo con claridad. No es un asunto de partidos políticos, es un tema de personalidad, de falta de capacidad para un cargo que requiere de una inteligencia, sabiduría y conocimientos muy por arriba del promedio nacional, como tampoco es de popularidad, de ser el caso AMLO la tiene. Así que la cancelación del Aeropuerto de Texcoco le retrata sin retoques, mostrando varias cosas del actual presidente: su testarudez, su incapacidad para aceptar los yerros, la carencia absoluta de autocrítica, insensibilidad para ver y reconocer el daño que causan sus decisiones (daños multimillonarios), desconocimiento pleno de la situación económica mundial y el papel de México para no decaer, sino mejorar, visión corta y sectaria al marginar a la mayoría de los mexicanos (sin darse por enterado siquiera), así como la falta de un equipo verdaderamente calificado en muchas de las área de gobierno.

     Para el nuevo presidente su visión personal de las cosas justifica sus decisiones, aun cuando carezca de razón y verdad, contando para ello con huestes de incondicionales dispuestos a apoyarle en todo, por descabellada que sea su acción. La periodista argentina Olga Wornat, mucho antes de que llegara al poder en Venezuela, entrevistó a Hugo Chávez y una vez que se hizo de él le describió con precisión:

“El fin justifica los medios”, es sin duda la máxima preferida del comandante Hugo Chávez, que no le hizo asco a nada ni a nadie con tal de llegar al poder y perpetuarse en él como un monarca. Cuando lo alcanzó, además de los desposeídos de siempre, le acompañó una nutrida corte de militares supuestamente progresistas, un rejunte de políticos desahuciados de los partidos tradicionales, compinches… y los infaltables y numerosos parientes propios y políticos” (Crónicas Malditas, pág. 161).

     Este venezolano, como todos los populistas, de inmediato se dio a la tarea de acallar los medios de comunicación. Wornat dejó testimonio al respecto: “Amenaza, doblega y extorsiona a periodistas, medios y opositores, con el argumento único que ‘mienten, atacan y difaman a la revolución bolivariana, porque están pagados por la CIA” (pág. 162).

     AMLO va por el mismo camino. Su rechazo a la crítica (que cuando es cierta, puede resultar medicina para enmendar yerros) fue exhibida a nivel nacional el jueves por la mañana al refutar a la cadena de diarios integrada por REFORMA, MURAL, EL NORTE etcétera; el aumento de un 65 por ciento en asesinatos (ejecuciones) durante el mes de diciembre de 2018 comparándolo con el mes anterior con Peña Nieto. Su falta de templanza, su carácter malformado, aunque no se deseé, recuerda al fantasma del venezolano Hugo Chávez.

     Pero no solo es la incapacidad para recibir la crítica de los medios, el fantasma de Chávez se puede ver también en sus decisiones, como es el caso de dar dinero a los ninis ¿Está comprando a los ociosos para que le apoyen incondicionalmente? El viejo refrán de no hacer cosas buenas que parezcan malas parece ajustarse a casi todas las decisiones de López Obrador.

      Con la cancelación del NAIM cuyas pérdidas serán cuando menos de $145,000 millones de dólares, se ha perdido además la confianza de los inversionistas extranjeros y nacionales, pues no se trata solamente de una obra indispensable y emblemática, sino la desconfianza que conlleva y provoca su arbitraria y extraña decisión.

     Una decisión que agrega otros yerros ¿Cuál es el objeto de acabar con el mejor aeropuerto y con las mejores instalaciones militares del país (Santa Lucía), sobre todo cuando se conoce su enorme espacio, edificios, universidad, museo, fábricas de armamentos, laboratorios, etcétera? ¿No se estaría haciendo el trabajo sucio al narcotráfico al destruir semejantes instalaciones?

     Apenas lleva un mes y días en el poder y sus decisiones lejos de traer beneficios están provocando caos, desunión, atraso y enormes pérdidas. En el caso de Jalisco estando ya la Línea 3 del Metro local con un avance de más del 95 por ciento, apenas entró el tabasqueño y paró el dinero para terminar una obra que además de indispensable beneficiará a millones de ciudadanos, de ese pueblo al que todos los días dice deberse ¿o será que para López Obrador ‘pueblo’ solo son sus seguidores incondicionales?

     No es animadversión a su persona, son las decisiones y las limitaciones las que son criticadas. Redujo el presupuesto para las universidades públicas (aunque ante el airado reclamo tuvo que enmendar, allí sí) para crear según su cosmovisión un centenar de nuevas universidades ¿Para qué, porque no mejorar y aprovechar lo que se tiene? Además, es iluso que pretenda dar carrera a todos. No todas las personas son para el estudio, de ser así ¿quién trabajaría de obrero, de campesino, de plomero, cartero, albañil, etcétera?

     Su populismo día con día se radicaliza sin que nadie a su alrededor le ayude. No hay nadie que le diga que solo ganó las elecciones, que el INE no le entregó el país en propiedad (con todo y ciudadanos), que solamente fue electo por el poco menos del 30 por ciento de los ciudadanos, no para enseñorearse de todos, sino para buscar las mejores soluciones a los problemas nacionales e implementar programas para mejorar la vida de todos. ¡De todos, no solo de los de Morena!

     En el año 2005, Enrique Krauze escribió con tino y sapiencia si vale también la expresión, con vaticinioel decálogo de los líderes populistas. En el tercero dice: “El populismo fabrica la verdad. Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino vox populi, vox Dei. Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno ‘popular’ interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial, y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan la libertad de expresión” (Reforma, 23/Oct/2005). ¿Acaso la consulta acerca del NAIM no se ajusta al tercer mandamiento populista?

     Urge en verdad que el presidente López Obrador haga un alto y escuche a todos los mexicanos y no solo a los suyos. Respecto al dictador venezolano, Olga Wornat escribió en el año 2004: “Hugo Chávez Frías ya tiene su lugar en la historia. El tiempo se encargará de escribir su epitafio.Esperemos que el presidente López escuche y atienda a todos, que logre vencerse a sí mismo y conjure al espíritu de Chávez, ya que, de no ser así, un epitafio de ignominia le será asignado como al malvado dictador sudamericano.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

SIN GOBIERNOS, EXCEPTO PARA LOS IMPUESTOS

Ni México (en lo federal), ni Jalisco, ni Guadalajara tienen gobierno, excepto para cobrar impuestos. Solo para esto son prontos e implacables, pero para cumplir con sus deberes son lentos, laxos, omisos y permisivos, ya que en cuanto a detener a la delincuencia (organizada y sin organizar) y parar los ríos de sangre que han corrido, son verdaderamente inútiles.

     El nuevo gobierno federal, como todos los anteriores, cree que con solo declarar que están haciendo o van hacer, las cosas cambiarán, mientras que los hechos los desmienten, refriegan en su rostro una realidad que los exhibe como falsos e incapaces. Los múltiples asesinatos cometidos en diciembre, secuestros, extorsiones, asaltos, robos y demás expresiones del clima de violencia e inseguridad que tienen hartos a los mexicanos, parecen no ser vistos por el gobierno de AMLO, quien se limita a madrugar y declarar con optimismo (mejor durmiera un poco más y se levantara a poner orden en verdad).

     La Cámara de Autotransporte está renegando en su impotencia y agravio, pues además de ser objeto a diario de los asaltos con millonarias pérdidas, de que muchos de sus choferes han sido asesinados, por esta misma razón ya pocos quieren ser choferes y las vacantes no las pueden suplir ¿Y el gobierno?

     El asalto y descarrilamiento de trenes para ser saqueados parecen imágenes del oeste salvaje y no de un país que cuenta con verdaderas legiones de cuerpos de seguridad y poder judicial (federal y estatales), cuerpos e instituciones que además de costar sumas multimillonarias, semejan ser de mera utilería, de ofensivos ornamentos.

     La violencia cotidiana padecida en Guerrero, Tamaulipas, Jalisco, Veracruz, Colima, Michoacán, Oaxaca, Estado de México y otros, es urgencia que los gobiernos no se atreven ni a reconocer ni a enfrentar.

     El robo de combustibles es otro más de los rostros de este monstruo que como la hidra de Lerna multiplica sus nocivas cabezas. Como ya se dijo, la inutilidad de jueces federales y estatales para consignar y condenar a los pocos delincuentes que se les entregan poniendo de pretexto esa nueva ley penal que no sirve para nada, han olvidado estos juzgadores de manera absoluta el agravio y daño causado a las víctimas (lo que es y será siempre causa suficiente para iniciar el proceso), deber prioritario en su tarea de impartir justicia.

     En cuanto a Jalisco los asesinatos en diciembre suman por docenas, tan solo en el día de Navidad 17 personas fueron asesinadas, y el viernes pasado los medios publicaron que en el día anterior fueron 12, lo peor del caso es que el gobernador Enrique Alfaro guarda silencio. Habrá que recordarle que cuando era candidato a presidente municipal de Guadalajara prometió atacar la criminalidad en el municipio, lo cual lejos de suceder se incrementó, Basta recordar la camioneta repleta de cadáveres abandonada en la colonia Morelos.

     Pero, cómo detener semejante pesadilla de sangre y violencia, si la Procuraduría (Fiscalía) para decirlo de manera breve, es un ornamento caro e inútil, espacio exclusivo de grandes negocios para pocos y exclusivos despachos de abogados, ya que la inmensa mayoría de ciudadanos y litigantes se topa con un muro de indiferencia, corrupción e indolencia que han provocado esta añeja y nociva impunidad que se padece. Conozco el caso de un familiar que fue robado por el socio, el contador y con la complicidad de algunos trabajadores; el capital de toda una vida pasó a manos de estos ladrones y la Procuraduría, que antaño hubiese tardado un par de semanas para detener, resolver y consignar a los delincuentes, actualmente tiene 2 años y 6 meses sin concederle la justicia peticionada, cediendo en cambio a cuanta argucia dilatoria presentan los conocidos abogados de la Fiscalía, mientras que para la víctima solo hay excusas, largas y pretextos, pero no la justicia pronta y expedita que promete la Constitución.

     En cuanto a Guadalajara las cosas lejos de mejorar empeoran y gobierno tras gobierno se sucede cuidando únicamente su imagen política, desatendiendo sus tareas, que, entre otras, la seguridad es la principal. Tan solo por señalar algunos puntos. La señora asesinada en el Mercado de Abastos apareció en los medios como un ‘ajuste de cuentas’, cuando lo cierto es que era una empresaria restaurantera de la Col. Chapalita, que según se dice entre los colonos de dicha colonia, estaba siendo extorsionada por delincuentes (cobro de piso) y que al negarse a pagar una suma exhorbitante a quienes la tenían cautiva en sus amenazas, es asesinada. Lo peor es que fue convertida en doble víctima por gobierno y medios al no decir lo que sucedía, haciéndole pasar por delincuente cuando se trataba de una víctima más de los criminales (para que no se viera la omisión e inutilidad del gobierno municipal).

     De una agencia de autos un comando armado se llevó casi una veintena de vehículos con un valor millonario y al día siguiente todo fue silencio, hechos antaño jamás vistos en estas tierras. En lo personal el domingo 16 de diciembre robaron mi casa por 7ma. ocasión y los ciudadanos sabemos que los ladrones continúan imparables por toda la ciudad sin que autoridad alguna haga algo por detener tanto saqueo. Al contrario, su celo lo muestran de la manera más estúpida posible, infraccionando a los ciudadanos en sus propios domicilios por estar estacionados en sus propias cocheras (multas de $3,800.00 pesos ―a todas luces inconstitucionales―). No tapando la banqueta, sino el espacio de la rampa; en lugar de obligar a las empresas y negocios vecinos para que construyan estacionamientos para sus clientes y los ciudadanos puedan estacionarse en su propia cuadra (pues lejos de su casa sus autos son desmantelados y no hay policía alguno que detenga esa otra plaga delictiva).

Claro, es más fácil vaciar los bolsillos de los ciudadanos pacíficos y ordenados (todavía más) de manera aparentemente ‘legal’, que poner un alto a la fauna delincuencial.

     En verdad, aunque no se quisiera decir, actúan como sátrapas y no como gobiernos democráticos. El pueblo mexicano, no como lo entiende López Obrador, sino como la totalidad de los mexicanos, pobres, clase media y ricos, simpatizantes o no de los partidos políticos, estamos hartos de tanta criminalidad, de tanta violencia, de tanta incapacidad de sus gobiernos, a los que ya no se les pide, sino se les reclama que cumplan con sus deberes, pues se paga impuestos para recibir a cambio seguridad, justicia, y demás deberes y responsabilidades. Punto.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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YESHUA, EL MESÍAS

Hoy dejaremos de lado a políticos y política para hablar de los asuntos de la fe y el espíritu. No solamente la época lo amerita, las condiciones que guarda la humanidad lo requieren con urgencia, por lo que hoy hablaremos de Jesús (Yeshua), el Mesías, el Salvador del hombre caído, que por herencia adámica lo somos todos, pero que lamentablemente cada vez es menor el número de los que conocen estos términos y muchos menos los que los entienden. Incapacidad que impide conocer a Dios como él desea que se le conozca, de restaurar la comunión perdida en el Paraíso.

     La fe judeocristiana si bien se sostiene por doctrinas indestructibles y eternas, porcentualmente cada vez son menos los que las conocen de manera que su mensaje resulta desconocido para la mayoría. De hecho el propio Jesucristo, siendo parteaguas de la historia y reconciliador del hombre con Dios el Padre, cada vez se achica el grupo de los que le conocen y conocen su obra redentora, situación que me movió a escribir el libro YESHUA, EL MESÍAS (2015), del cual comparto algunas reflexiones en espera de que aporten o enriquezcan en algo la fe de los lectores que visitan esta columna, a los cuales deseo lo mejor y agradezco el favor de su atención a mi trabajo y espacio:

 

—“El autor considera necesario compartir con el lector algunas reflexiones que además de reflejar las condiciones del mundo actual, permitan entender que lugar ocupa Yeshua en la llamada aldea global. Lo cierto es que como humanidad estamos viviendo un otoño precoz —como dijera Octavio Paz en alguna de sus obras—, el pecado ha avanzado de tal forma y magnitud que engulle a diario normas y valores otrora judeocristianas sin que las mayorías no siquiera lo perciban, desoyendo sin remordimiento la voz divina y desollando al cuerpo social hasta dejar un esqueleto espiritualmente irreconocible, que de no ser por su ADN histórico, resultaría imposible rastrear su origen.

     En ese entorno espiritualmente hostil y desolador, Yeshua se ha convertido en un extraño para las mayorías; paradójicamente las más informadas de toda la historia y al mismo tiempo las más ignorantes en los asuntos de fe, juzgando con absoluta ligereza lo que desconocen del todo. Herederos milenarios de las creencias en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob y de su enviado el Mesías Yeshua, los pueblos del siglo veintiuno se regodean en sus conocimientos digitales y los avances tecnológicos, mientras que reprobarían un examen elemental de las creencias y doctrinas bíblicas del judeocristianismo ¿Cómo creer en un Mesías que desconocen del todo?, que no saben quién es, ni a qué vino, por qué murió, mucho menos están enterados de la importancia y trascendencia para la humanidad de su poderosa resurrección y sus efectos espirituales para el destino de todos. Son temas que les resultan ajenos e imposibles de entender, mucho menos de responder con alguna opinión sostenida con argumentos válidos y congruentes, pero lo hacen.

     Dominados por un hedonismo unido en amasiato con un materialismo feroz, su miseria existencial se limita al gozo temporal del momento al carecer de un mañana de certezas; impensable por consecuencia considerar una eternidad feliz en el reino de Dios. Son proyectos y conceptos ajenos a su vida limitada a momentos o ratos de placer; situación (y condición) que causa verdadero dolor y no poca impotencia al creyente judío o cristiano al saber que los planes del Dios de Israel no han cambiado, que su anhelo de salvar a toda la humanidad se mantiene vigente. El problema, sin embargo, es que no hay quién les predique el mensaje divino, peor cosa es que gran parte de los hombres del posmodernismo tampoco quieren saber nada de Dios, de quien lamentablemente han vivido distantes y ajenos en absoluto. El sociólogo Lipovetsky lo escribe de manera descarnada: ‘Dios ha muerto, las grandes finalidades se apagan, pero a nadie le importa un bledo’….

     Entendiendo que así como hay cientos de millones de gentiles que dicen creer en Yeshua (Jesús), en realidad jamás le han conocido ni viven tampoco conforme a sus enseñanzas ni confiados en su obra redentora. En otras palabras: conocer intelectualmente la existencia de Yeshua no hace creyente a nadie.

     Abreviando: no se cree por decreto o por nacer en un hogar judío o cristiano; se cree realmente cuando se abre el corazón en fe y humildad delante de Dios reconociendo la pecaminosidad propia, permitiendo que las Sagradas Escrituras nutran y enseñen a la persona el camino a seguir. Un camino que solamente en Yeshua cobra vida y sentido existencial…” (págs. 321-323,327).

                                                                                                                        

     Cierro este comentario estimado lector deseándole a usted y su apreciable familia una Feliz Navidad.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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CORRUPTOS E INDOLENTES

La postura adoptada por los ministros de la Suprema Corte de (In)justicia, así como la de gran parte de los funcionarios del sistema judicial federal (y del poder judicial de los Estados) no solo ratifica su añeja corrupción, sino que además exhibe su indolencia. Su divorcio absoluto con el pueblo al que supuestamente imparten “justicia”, una justicia que dicho sea de paso solo se aplica en materia penal al 1%, sí, al UNO por ciento de los que delinquen (en las otras ramas las cosas no mejoran mucho).

     Es cierto, los ministros, antaño orgullo del sistema judicial ―sitio al que llegaban como culmen de una carrera de toda una vida, pero que ahora llegan por la grilla, aunque nunca hayan litigado siquiera―no ganan exactamente los $600,000.00 pesos mensuales, es un poco menos (sueldo que se integra con una serie de cuantiosas prestaciones), pero que a todas luces es un atraco, un acto cínico de corrupción si se considera que la mayoría de los mexicanos gana entre 6 y 8 mil pesos mensuales.

     Los lectores asiduos a esta columna saben que el nuevo presidente no se ganó mi voto, su carácter violento y berrinchudo, así como otras conductas propias de su personalidad le mantienen alejado de mi simpatía política. Su vida privada la respeto, como he respetado la de todos los políticos de todos los partidos. Pero hay algo en lo que coincidimos: ¡El repudio a los altísimos sueldos de los funcionarios y servidores públicos!

     Y que conste, no digo que López Obrador me plagió la idea, pero esta columna Análisis y Propuesta, viene denunciando desde el año 1995 (fecha en que llegó el PAN al gobierno de Jalisco y a algunas presidencias municipales, entre ellas Guadalajara y Zapopan) el aumento irracional y desproporcionado de los sueldos de la clase gobernante, que según el entonces novato gobernador Alberto Cárdenas, se “los subían para no robar” (es decir: su decencia y honradez estaban sujetas al monto del sueldo).

     Como voz que clama en el desierto una y otra vez, por años se ha señalado desde este espacio el atraco contra los dineros públicos a través de sueldos, bonos y prestaciones, en los tres poderes y en los tres niveles. Para ilustrar lo anterior dejemos espacio a algunos textos publicados en diferentes fechas:

―”Pero lo que ha sido el colmo de los colmos, es el aumento de sueldo de los asambleístas, nombre de los diputados del Distrito Federal, en tiempos en que el mexicano lucha por ganar el pan de cada día. Pues sucede que en esto sí se unificaron todos los señores diputados de todos los partidos, y como N$18,000 (18 millones de viejos pesos) mensuales se les hace muy poco, se aumentaron el sueldo a casi N$23,000, aunque, ¡faltaba más!, en uso y disfrute de la retórica, el aumento se convirtió en ‘homologación ‘ retroactiva al primero de enero de 1995. ¡Viva México!”(sábado 9/Sep/1995, Análisis y Propuesta, El Informador).

―”Polibio, el sabio historiador griego quien afirmara con certeza hace más de dos milenios, que… ‘la monarquía degenera en tiranía, la aristocracia en oligarquía y la democracia en violencia y anarquía’… En nombre de la democracia se gobierna a sabiendas de que no se tiene la capacidad moral e intelectual. Bajo su cobertura se aumentan nóminas, se regalan de igual manera diputaciones locales, se inflan costos, se pagan asesorías, …se pelean ahora que hay algo que pelear. Todo, todo, en nombre de la democracia” (sábado 19/Dic1998, Análisis y Propuesta, El Informador).

―”El martes de la presente semana todos los medios… publicaron los altísimos salarios que perciben los «amigos de Fox» ―todavía no son funcionarios― que aspiran a cubrir los principales cargos, quienes cobran nada menos que $85,300 pesos mensuales, provenientes de los bolsillos de todos los mexicanos (ese mismo día algunos medios mencionaron que el presidente electo no percibía ningún sueldo). Sin embargo al día siguiente la prensa puso contra la pared a Vicente Fox en el Estado de Veracruz, quien aceptó percibir un sueldo ‘…así como ustedes nosotros también’ ―dijo a los periodistas a manera de justificación― ¿Esta es la honestidad y congruencia que nos esperan durante los próximos seis años?” (sábado, 23/Sep/2000, Análisis y Propuesta, El Informador).

―”Desde que llegó el PAN al poder vengo diciendo desde este espacio que un diputado no debe de ganar más de $30,000 mil pesos al mes, y ninguna prestación… los sueldos de magistrados, jueces, secretarios del gabinete estatal y demás élite, además de estar tres o cuatro y hasta diez o veinte veces por encima de lo que gana la mayoría de los jaliscienses, es una expresión de corrupción, una ofensa continua a los ciudadanos. Nadie, excepto el gobernador, debe ganar al mes más de $50,000 pesos, por eso son servidores públicos, y no servirse del público, como lo han entendido”  (sábado, 18/Nov/2017, Análisis y Propuesta).

―”El problema es que la doble moral de los panistas le gustó a todos los partidos y se inició la rebatinga por los dineros para ver quien se llevaba más; premio que sin duda ganaron los ministros de la Suprema Corte de Injusticia de la Nación, pues cada uno de ellos cobra cerca de $600,000.00, sí, leyó usted bien, cerca de  seiscientos mil pesos mensuales (ya con los extras). Si bien en las Secretarías Federales, Gobernadores, Senadores y demás integrantes de la nueva monarquía disfrazada de ‘democracia’ se han esforzado para no dejarse ganar por los ministros”(sábado, 15/Sep/2018, Análisis y Propuesta).

     Así que no piensen los morenistas que su jefe inventó el hilo negro. Los abusos y raterías contra los dineros públicos por medio de los sueldos son del dominio público, pero denunciarlo, hacerlo saber, ha sido trabajo de aquellos periodistas que no tenemos compromiso con partido ni gobierno alguno, que no cobramos en nómina oficial alguna. Que tenemos la libertad para decir las cosas que suceden en el país y en lo local, no teniendo más limitaciones que las propias y las de acceso a mayores datos. Que consideramos el oficio una responsabilidad social y un gran honor, por tanto, vale decir con autoridad moral que AMLO no “inventó” el tope salarial que ahora presenta como ley. Que algunos hemos estado insistiendo acerca de este cáncer sin que gobierno alguno (de ningún partido) hubiese hecho algo al respecto. De hecho y como ya se leyó, desde hace 24 años esta columna lo ha denunciado con insistencia, esperemos que esta corte de ministros, magistrados, jueces y demás implicados, entiendan que no es corte de monarquía, sino de justicia. Y no puede impartir justicia quien se atreve a auto asignarse semejantes sueldos. Es un hecho que un ministro con $70,000 pesos mensuales podría vivir digna y decentemente, un magistrado con $60,000 y un juez con $50,000, si dicen que no, es que en realidad están contaminados. Son creyentes en el dios Mammón y están incapacitados para impartir justicia a un pueblo que como advirtiera Colosio, tiene “hambre y sed de justicia”.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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NI LAICO, NI CRISTIANO

 

     Ver al López Obrador —en su calidad de presidente de la República— arrodillado en el Zócalo de la capital del país, en un rito pagano dirigido por brujos y líderes religiosos indígenas, resultó indignante, impropio absolutamente de un jefe de estado. Si él en lo personal es creyente de estas religiones paganas, la Constitución le permite serlo en lo privado, pero atreverse a participar en semejante acto con la investidura presidencial, además de echar por tierra su falso laicismo, de paso acabó con su credibilidad moral en esa área.

     Desde esta columna se criticó en su momento al entonces presidente Vicente Fox por arrodillarse ante el Papa, y eso que este país se considera cristiano, ¿cómo admitir lo que hizo AMLO en el Zócalo mientras todos los mexicanos y las televisoras transmitían semejante desatino?

No se debe olvidar que durante su campaña López Obrador se declaró cristiano “evangélico”, y aunque los evangélicos (o neo cristianos) carecen de la solidez doctrinal y teológica del protestantismo histórico, la lectura frecuente de la Biblia les hace saber a los evangélicos que esas prácticas paganas (mezcladas con brujería, es decir, “limpias”) son abominables delante de Dios. Advertencia que no debía ser desconocida por el tabasqueño, pero que, aun así, no solo lo permitió, sino que se arrodilló reconociendo una autoridad espiritual sobre él:

“No habrá entre vosotros… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortilegio, ni hechicero, ni encantador, ni adivino… ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Yahwéh cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Yahwéh tu Dios echa estas naciones de delante de ti” (Deut 18:10-12).

     Sus seguidores, muchos de ellos fanáticos, por tanto, impedidos a evaluar con objetividad lo que sucedió, argumentarán que lo hizo para congratularse con los grupos indígenas. Argumento insostenible por varias cuestiones, la primera, que un presidente de México además de que debe mantenerse laico, pues gobierna para todos, incluso para los que no creen en nada, pudo acercarse a esos grupos y expresar su apoyo como titular del Ejecutivo. Segundo, no aceptar bastones de mando pues al hacerlo implica que hay otros países y autoridades dentro del nuestro lo cual además de falso, viola la Constitución que horas antes había protestado cumplir y hacer cumplir, y estos grupos tienen las mismas garantías y derechos que todos los mexicanos. En todo caso al presidente le compete que tales cosas se conviertan en una realidad (pero en la misma medida que nos atienda a todos, ¡A TODOS!).

     Ni siquiera el argumento de marginación y pobreza es válido, pues gran parte de estos grupos no quieren abandonar su modo de vida y para dejar la pobreza, muchos de ellos tienen que integrarse a la sociedad y el trabajo de toda la Nación. El Presidente Benito Juárez (tan querido por AMLO) deseó mejorar su condición social y lo logró; decisión que le llevó a abandonar sus costumbres, a educarse y esforzarse como todos los mexicanos hasta llegar al máximo sitio de honor. Con la diferencia(s) de López Obrador que Juárez se hizo rodear de grandes pensadores con un amor a México excepcional y no utilizó el juego sucio para llegar al Poder Ejecutivo; mientras que AMLO utilizó desde el primer año de Peña Nieto legiones de fanáticos en la red y en los medios para descalificar su persona y trabajo (sin tregua alguna), hasta convertirlo en un monstruo social que nunca fue, en tanto que le allanaban a él el camino para presentarlo como el salvador de la Patria. Un salvador que nunca será.

    Levantarse como apóstol de los grupos indígenas es postura de sobra conocida, posición que siempre les mantiene hundidos mientras que sus redentores se hacen de fama y poder. Los mexicanos de origen indígena, deben madurar y abandonar esa postura siguiendo el ejemplo de Juárez ¡madurar y hacerse mexicanos!

     La gran escritora sirio-mexicana Ikram Antaki antes de morir dejó este recado: “Todos los pueblos entienden, con la madurez, que existen escalones en la vida de las naciones, unos de servidumbre, otros de liberación. Para alcanzar ésta, sus mejores hombres deben pasar por todas partes, por toda la enciclopedia, alzarse por encima de los órdenes antiguos, sin burlarse de ellos, mostrar que el espacio de la política y la economía ha cambiado; deben conocer todo el pasado, luego dejarlo y recomenzar. No será un nuevo nacimiento; estos no existen. La historia avanza y retrocede vacilando; ignorar el pasado expone a repetirlo” (El pueblo que no quería crecer, págs. 66-67).

     Nuestra historia nacional nos enseña que requerimos de auténticos gobiernos laicos, y esta laicidad implica no participar en las creencias paganas de los indígenas. López Obrador debutó mal como presidente. Acabó ese día con la laicidad oficial y su “cristianismo” evangélico que presumió durante su campaña resultó falso.

     Quiera Dios pasar por alto (este periodista no tiene el problema de la laicidad) el desatino del presidente y lo remita a su sola persona y no al país, somos ajenos, haciendo mía —y de aquellos que se unan— la oración de un hombre al que muchos juzgaron de ateo, pero que en realidad era un hombre de fe, quien casi al final de sus días exclamó: “Ya no es por lo tanto a los hombres a los que me dirijo, es a ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos; si está permitido a unsa débiles criaturas perdidas en la inmensidad e imperceptibles al resto del universo osar pedirte algo, a ti que lo has dado todo, a ti cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades” (Voltaire, Tratado sobre la Tolerancia, cap. XXIII) Amén!

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

ENTRE EL MURO Y ‘LA CHINGADA

Vivimos tiempos difíciles, convulsos, una era en la que chiflados, iluminados y mediocres se han trepado al poder y detentan los liderazgos, de legiones de tuertos que son reyes en países y pueblos donde la ceguera política abunda a manera de epidemia. Para poner las cosas en perspectiva y entender lo que sucede, ¿quién imaginaba siquiera hace un año que una multitud de centroamericanos nos invadiría y cual legión de hunos de Atila cruzarían nuestro territorio exigiendo comida, hospedaje y transporte?

     Ver para creer. Mientras los nuestros arriesgan literalmente la vida al cruzar de manera ilegal al vecino país del norte, ya sea en el desierto, el río, o hacinados en algún tráiler sin ventilación (para buscar trabajo y sin causar mayores problemas a los vecinos, pues por lo general gran parte de ellos se regresa después de un tiempo); en un hecho inusitado hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y de algunos otros países retaron al brabucón de Trump e intentaron entrar por la fuerza a Estados Unidos.

      Siendo un poco malpensados y conociendo la torpeza intelectual del señor de los casinos y las mises, no es descabellado considerar que él —obviamente que a través de terceros— promovió semejante absurdo migratorio para justificar su descabellada construcción de un muro fronterizo. Idea tan estúpida como horrenda, sobre todo en una época que hartan día y noche hablando de derechos humanos y quizá nunca se ha tratado a los seres humanos con tanto desprecio como en la actualidad. Una actualidad en la que las mascotas valen más que las personas.

      Queda claro que el odio racista y la egolatría de este hombre iracundo, soberbio, ignorante y carente de respeto por el prójimo (amor es una palabra que desconoce) le impide tomar las decisiones adecuadas. Intenta construir un muro que según el New York Times costaría más de $20,000 millones de dólares (porque México se negó a pagarlo), en lugar de invertir la mitad de esa cifra en fuentes de trabajo en los países de Centroamérica, lo cual detendría e impediría la migración y mejoraría la vida en esa región. Pero no, se trata de mostrar quien manda, de dar rienda suelta a su soberbia. No de resolver un problema que de no atenderse nos afectaría a varios países, sobre todo a México.

      A propósito de líderes que les gusta que se vea quien manda, nuestro flamante presidente antes de la toma de poder se fue unos días de vacaciones a su rancho llamado “La chingada”. Título demasiado sugerente en un país en el que los múltiples problemas, la violencia y los boquiflojos han aumentado de manera alarmante.

     Por señalar alguno de los muchos “Maduritos” de los que se ha rodeado el nuevo presidente de México (al que sinceramente se le desea entre en cordura y gobierne para todos, incluyendo a la inmensa mayoría de los mexicanos que NO VOTAMOS POR ÉL, pero que está obligado a velar por nuestro bienestar) durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un español que se hace llamar Paco Ignacio Taibo II (y que se dice escritor), quizá graduado en alguna pulquería de “La Bondojito” o con maestría en la picardía de Armando Jiménez, sacó a relucir algunas de sus frases, no para el bronce, sino para la cloaca en la que debió ser educado.

     El problema es que el señor Taibo II pretende ocupar a partir del lunes 3 de diciembre la dirección de la casa editora más importante de México y del mundo de habla hispana (El Fondo de Cultura Económica), aun cuando las barbaridades que dijo públicamente en la FIL le descalifican del todo. Dejó salir al barbaján que lleva dentro, al patán que es, y no ofendió “a las minorías” como algunos han pretendido cubrirlo. Nos ofendió a todos los mexicanos, primero con su lenguaje vulgar y sucio, y segundo, por pretender un cargo tan importante que representa la cultura mexicana, puesto que ocuparon hombre de la talla de Daniel Cosío Villegas (su fundador), Jesús Silva Herzog y Miguel de la Madrid, por señalar algunos. Su perfil y personalidad le impiden aspirar a semejante sitio de honor.

     Ya lo sentenció el Mesías (el bueno, el de verdad): “de la riqueza de tu corazón hablará tu boca”, y este hombre que se dice de izquierda, pero que le encanta disfrutar las bondades de la vida burguesa, mostró sin retoques ni recato la riqueza de su corazón. El manantial esperado resultó albañal.

     Al momento de aparecer este artículo López Obrador estará asumiendo la presidencia de México, se le desea lo mejor, esperando que haga suyas la sabiduría y la prudencia. Las necesita, pues en la medida que tome acciones  meditadas y adecuadas a la realidad y necesidades nacionales (y no a las puntadas de sus amigos y colaboradores cercanos, que dicho sea de paso, ya mostraron en estos días con sus declaraciones daños al país por más de 100,000 millones de pesos) y tomando en cuenta a todos los mexicanos, y no solo a sus seguidores; el nuevo presidente se ganará el respeto e incluso el aprecio de los que no simpatizamos con su manera de ser y actuar, de lo contrario, y de no cambiar el rumbo por el que siempre ha caminado, de cierto que nos estaría mandando a todos los mexicanos de vacaciones a su rancho ¿O usted que considera, estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

L3: OBRA INDISPENSABLE Y GRANDIOSA

No cabe duda que la mayoría de la clase política, incluso ciertos sectores de los medios, son ególatras, envidiosos, avaros para reconocer el logro del otro, del que no es de su banda o partido o capaces de criticar ―en el caso de los medios― lo que debiera de aplaudirse o dar crédito. Como escribiera el filósofo argentino Ingenieros: “La envidia es el rubor de la mejilla sonoramente abofeteada por la gloria ajena… venenoso humor que mana de las heridas abiertas por el desengaño de la insignificancia propia… El que envidia se rebaja sin saberlo, se confiesa subalterno” (El hombre mediocre, cap.V).

     Las declaraciones de Enrique Alfaro Jr., futuro gobernador de Jalisco, condenando la visita del presidente Enrique Peña Nieto para probar y/o inaugurar la Línea 3 del Metro Tapatío (conocido como Tren Ligero), porque según él tenía fallas terribles, no solo exhibió su envidia por un proyecto grandioso y de enorme beneficio social, incluso su pésima ética y modo violento de entender la política, que dicho sea de paso, la percibe como cosa de pandillas y no como lo que debe ser y es, la solución de la cosa pública, de los problemas que nos atañen a toda una sociedad, pero que esta misma sociedad delega en sus gobiernos esas tareas. El pacto social, dijera J.J. Rousseau.

      Lamentablemente la mayoría de los integrantes de la nueva clase política (sin distinción de partido) además de carecer de una cultura política y universal sólida, exhiben casi a diario su limitada formación y carencia de principios, utilizando la descalificación, la difamación, la mentira o la acusación con o sin sustento, como método de acción política, agregando ansiedad innecesaria a los gobernados y convirtiendo este oficio tan importante en un albañal o una zahúrda.

     En cuanto al futuro gobernador su conducta belicosa y avara para reconocer el logro del otro (ni que decir de su falta de respeto al titular del Poder Ejecutivo), no es cosa nueva; cuando tomó posesión de la presidencia municipal de Guadalajara lo primero que hizo fue atacar y denostar a su antecesor (Ramiro Hernández G.) por la construcción del Mercado Corona, soltando toda clase de acusaciones y calificativos contra esa obra que a su juicio no servía para nada.  

     Sin embargo cuando se dio cuenta que a los tapatíos, pero sobre todo a la gente que asiste a ese mercado le gustó el modelo, el edificio y su funcionalidad, le agregó a la plazoleta algunas cositas de adorno y en lugar de continuar atacando al anterior presidente, se colgó la obra del mercado como si él la hubiese construido ¡Cosas veredes Mio Cid!

     En cuanto a la Línea 3 del Metro tapatío resulta mezquino que persona alguna, menos un político, se atreva a criticar una obra tan importante en muchos sentidos para tapatíos, jaliscienses y visitantes en general, cuando lo cierto es que esta línea traerá enormes beneficios: en primerísimo orden transportarse de manera rápida, cómoda, y económica desde Zapopan hasta Tonalá, cruzando Guadalajara y San Pedro. Ni qué decir de que una vez en funciones el tráfico y los contaminantes disminuirán.

     Hagamos un alto. Hace una década con algunos de mis amigos y compañeros periodistas que integrábamos un grupo llamado Razón y Acción (con Carlos Cortés Vázquez y Marcos Shemaría Zlotorinsky al frente), dedicamos un par de años al tema y búsqueda de soluciones para la movilidad urbana. En alguno de nuestros desayunos sabatinos entrevistamos a una persona relacionada con el tren interurbano de California, quien nos platicaba que en cada estación se habían construido estacionamientos para los autos de los usuarios del tren. Al efecto, sería un gran acierto que inversionistas particulares (el gobierno es imposible que haga todo, más cuando la deuda pública ya es extremadamente agobiante) construyeran estacionamientos en algunas de las estaciones de la línea 3, concediéndoseles algunos beneficios fiscales que les ayuden a conceder ese servicio a precios accesibles e incluso pensiones a los usuarios del Metro tapatío.

     Continuemos, ¿acaso desconoce Alfaro, siendo ingeniero civil, que toda obra nueva, desde una casa de interés social hasta una mega obra como la Línea 3 del Metro, tiene que ser revisada, incluso ya habitada o puesta en marcha?. En la compra venta de casas se estipulan los vicios ocultos y se fija un plazo para que el vendedor repare los daños o defectos que aparezcan, y si estamos hablando de una simple casa habitación ¿con cuánta mayor razón se pueden entender en obras de semejante magnitud?

   Además, ¿con qué cara señala con dedo flamígero al gobierno del presidente Peña Nieto por defectos o puntos sin terminar en la nueva línea del Metro de Guadalajara, si por superficie y en un tramo tan pequeño como es EL PASEO ALCALDE, ni siquiera lo pudo terminar él siendo presidente municipal y su sucesor tampoco ha podido?

     Pretender golpear políticamente, y de semejante manera, denigra más al golpeador que al que recibió el golpe. Antes de subirse y hacer el recorrido por  esa maravilla de tren, basta recorrer por debajo de la obra y observar las impresionantes estaciones, para darse cuenta que se trata de una obra de ingeniería portentosa, pero sobre todo, de una obra que nos va a beneficiar a todos en la zona metropolitana de Guadalajara, pues desde que Don Alberto Orozco Romero construyó la línea uno (por la Calzada del Federalismo que se construyó también durante su gobierno) y la línea dos construida por Don Guillermo Cossío Vidaurri, Jalisco había sido marginado de cualquier obra de este calado y grandeza, de enorme utilidad y beneficio social.

     Mal, muy mal se vio el próximo gobernador. Será tiempo que esos días previos le sirvan de reflexión y considere, la humidad es una enorme cualidad de los hombres de bien, que haber criticado a un presidente que además de voltear los ojos a Jalisco (cuando los anteriores mandatarios ya no lo hacían), nos está dejando una gran obra (la Línea 3 del Metro) que será de bendición y beneficio para todos nosotros. Claro, se pagó con los impuestos de los mexicanos (y dineros prestados que tendrán que pagarse), pero que pudo no hacerla o invertir ese dinero en otro lado y otros proyectos ¿O usted que considera estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com