DEGRADACIÓN SOCIAL Y GOBIERNOS DE UTILERÍA

En días recientes apareció como nota principal en un diario local, un tema que exige atención sino de toda la sociedad, cuando menos de los quedan despiertos. La nota decía: “Urgen a legalizar alquiler de vientres. Norma debe definir compensación y atención psicológica a la madre sustituta.”.

     Para algunos el tema pudiera carecer de interés, sobre todo cuando no se reflexiona en la trascendencia que implica, aunque para otros, sobre todo las nuevas generaciones, el asunto pudiera parecer trivial o parte de su cotidianeidad. Lo cierto es que no es un tema menor que requiere de la participación social pues parte de su futuro está en juego, pero sobre todo, de atención del gobierno y algunos entes públicos, en particular de los congresos.

     No queriendo hacer una larga introducción que exhiba la lentitud del estado en el tema y su indiferencia casi absoluta (obsesionada por el poder y los dineros), reproduzco un artículo publicado en esta columna el 27 de octubre de 1990, titulado «¡MAMÁ PROBETA!» (Diario El Informador) y reproducido también en mi libro «Aborto ¿Homicidio o Derecho? (1993)», que dicho sea de paso, fue primer lugar en ventas a nivel local; punto que muestra de alguna forma la degradación social sufrida:

―”En el caso de los adelantos científicos existen problemas legales nuevos a los que la legislación se debe adaptar, como son los casos de la fecundación in vitro o de alquiler de vientres para fecundar un nuevo ser, lo que acarrearía nuevas consecuencias como lo es la paternidad, la filiación de sucesiones, etcétera”, comentó atinadamente en días pasados el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

     Su declaración obedeció a la inquietud manifestada por el Congreso local sobre las posibles modificaciones que pueda tener nuestro Código Civil, o la creación de uno nuevo, encontrando más atinada la primera opción que la segunda, ya que el sólo pensar en la creación de uno nuevo, implícitamente indicaría que el actual no sirve, y por ende, nos encontraríamos en un estado de obsolescencia legal.

     No obstante lo interesante que resultaría comentar sobre la creación del referido Código, por esta ocasión nos limitaremos a enfocar nuestra atención al problema señalado por el titular del Poder Judicial, quien adelantándose a los acontecimientos, puso oportunamente el dedo en la llaga: ¡los hijos de laboratorio!.

     ¿De quién es hijo aquel ser creado forzadamente en la mesa bajo el lente del microscopio? ¿De quién es hijo el bebé, de la madre que propició el óvulo, o de la que ofreció por dinero el vientre?

     Hay cosas que por ir contra natura, el hombre comúnmente las rechaza, vaya, niega su venia de manera instintiva: ¿quién se atrevería a dar su aprobación a las relaciones sexuales de humanos con animales? ¿Habrá alguien que permita el matrimonio entre hermanos o extirparse algún órgano sano e implantarse uno de orangután? Como decían en mi tierra “no hay borracho que coma lumbre”, pero mire que ha aparecido una plaga de dragones en los semáforos que nos ponen a pensar.

     Durante la Segunda Guerra Mundial, un pseudo médico nazi llamad Joseph Mengele, utilizó a miles de judíos para cruentos y terribles experimentos de laboratorio, desde extirpar un pulmón sin anestesia, hasta introducir un gato vivo en el vientre de una mujer embarazada.

     Su crueldad no tuvo límites, las pruebas de resistencia al dolor en los humanos, se sucedieron en los laboratorios alemanes (nazis) de las formas más perversas que el ser humano siquiera pudiera concebir….

     De ninguna manera quien esto escribe se atrevería a insinuar siquiera comparación alguna entre los médicos nazis y quienes el día de hoy, ponen su intelecto para fecundar el óvulo, o implantar éste en un vientre ajeno al de la frustrada o estéril madre.

     La esterilidad en la historia humana ha sido tomada en muchas culturas como símbolo de afrenta, una mujer sin prole, llegó a sufrir de por vida el estigma de la ausencia de hijos, sin embargo, muchas mujeres sabias aceptaron su condición y vivieron de acuerdo a su realidad.

     Qué bueno que exista la inquietud de legislar sobre los llamados “bebés de probeta”; lo que inquieta es el qué y el cómo. ¿Se permitirá en Jalisco la fecundación in vitro? ¿Qué podrá garantizar a la pareja que los espermas sean realmente los del padre? (conociendo el mercantilismo de buena parte de la sociedad y el relajamiento de los valores morales milenarios).

     Ahora que la cuestión del “alquiler” de vientres resulta francamente aberrante, es inconcebible que alguien contrate  a una desconocida que en algún momento puede tener SIDA o cualquier otra enfermedad y rente su vientre para tener un bebé que la arrendataria o no puede, o no quiere tener (de permitirse el alquiler de vientres, muchas mujeres para no perder la figura podrían recurrir a esta inconcebible situación).

     De manera personal apoyo la inquietud del Congreso del Estado para legislar al respecto, pero jamás estaría de acuerdo en situaciones que son contrarias totalmente al orden de lo creado. Bueno sería que nos cuestionáramos, ¿el bebé creado en la probeta, tendrá con el tiempo los mismos sentimientos y afectos (ya no digamos salud) que los niños nacidos de manera normal? ¿No tendrían que pagar las generaciones futuras el precio de una sociedad sin entrañas ni afecto, por haber permitido nosotros el romper el orden natural de las cosas?

     Si bien estamos especulando, nada nos puede garantizar que este tipo de niños no lleguen a ser un problema en el futuro. ¿Amaría el niño a la madre que le tuvo en su vientre, o a la que le dio la crianza’ ¿Si naciera enfermo o con problemas congénitos lo aceptaría?

     En Estados Unidos ya se dio el primer caso de controversia en ese sentido, ya que la madre “de vientre” a pesar de haber recibido $10,000 dólares por prestar su cuerpo (¿dónde hemos oído esa frase?), al nacimiento se negó a entregar el niño, razón por la cual la demandaron los padres del menor…

     Hoy el asunto se maneja por cuestiones de esterilidad, pero una vez que se abra la puerta, los niños podrán ser criados como animales y quién sabe en que terminaría todo esto…   Los eminentes científicos Marie y Pedro Curie, temieron que los avances de la ciencia pudieran desviarla de su objetivo: “Debemos preguntarnos si la humanidad ganará algo con conocer los secretos de la naturaleza y si está ya bastante maduro para obtener provecho de ellos, o si tal conocimiento no será perjudicial”.

     Quiera Dios que nuestros legisladores se inclinen por la justicia y el sentido común, y no se dejen llevar por una imagen falsa de ‘progreso’ abriendo la puerta hacia el abismo de la autodestrucción o la autodegradación. Moisés relata en el libro del Bereshit (Génesis) la historia de la creación y cómo el Eterno estableció las bases morales y biológicas que por milenios han sujetado y sustentado a los hombres: “…A la mujer dijo: Multiplicaré en gran medida los dolores en tus preñeces: con dolor darás a luz a tus hijos” ¿Usted qué piensa? ¡Que tenga un buen fin de semana!”

 

     Hace ya casi 30 años que escribí este artículo y que por lo que se aprecia en el entorno, la sociedad se ha degradado y los gobiernos ya son mero ornamento, grupos dedicados al negocio de la administración pública ¿O usted qué considera?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

L3: UNA URGENCIA SOCIAL

La línea 3 del Metro tapatío es desde hace años una urgencia social. El presidente Enrique Peña Nieto hizo un gran esfuerzo para que la capital de Jalisco se viese favorecida con esa obra, tiempo y dificultades de suelo retardaron que concluyera ese sueño. Un sueño que hecho realidad beneficiaría diariamente a cientos de miles de ciudadanos en Zapopan, Guadalajara, San Pedro y Tonalá.

     Con tres o cuatro meses más quizá, el gobierno anterior culminaría esa obra, que téngalo por seguro (y no es profecía, es conocimiento de los políticos) que el día que la terminen, quien lo haga, se va colgar la medalla como si él la hubiese construido. Enrique Alfaro lo hizo con el Mercado Corona, apenas tomó las riendas del Ayuntamiento de Guadalajara se dedicó a despotricar contra su antecesor Ramiro Hernández por dicho mercado, pero al poco tiempo, en cuanto se dio cuenta que a los tapatíos, claro, a los que asisten a ese mercado, les había gustado y en el que incluso tenían tres pisos subterráneos para estacionarse; cambio de postura y puso algunos arreglitos en la plazuela frente al mercado para luego colgarse la medalla como obra propia ¡Ver para creer!

     La cuestión es que la Línea 3 del Metro Tapatío es una obra de enorme importancia y trascendencia para el desarrollo y bienestar de los ciudadanos, incluso para bajar tráfico y contaminación. Pero no, la ceguera y egoísmo de los gobernantes posmodernos es única, asunto al que, si se le agrega el protagonismo y belicosidad de López Obrador y Enrique Alfaro, las cosas se complican en contra de la sociedad jalisciense. Sí, porque el Metro es de, y nos sirve a todos. Lo construido —así como las otras dos líneas— no son propiedad del gobierno ni los presidentes pusieron el dinero de sus bolsillos. Es patrimonio social, dinero que salió de los bolsillos de todos los mexicanos, en particular de los jaliscienses, que, dicho sea de paso, se les devuelve mucho menos de lo que aportan a la federación.

     Apenas tomó el poder, entre las primeras declaraciones de Enrique Alfaro al asumir la gubernatura dijo: “que no le iba a poner un solo peso para la línea 3 del Tren Ligero” sacándose una selfie moral de cuerpo entero ante sus gobernados, de su interés por los jaliscienses.

     Qué lejos estamos de hombres de la talla de los Gobernadores Don Alberto Orozco Romero, Don Flavio Romero de Velasco y Don Guillermo Cosío Vidaurri. Al primero, en alguna ocasión le escuché comentar entre amigos periodistas, que el presidente Luis Echeverría nunca le quiso recibir durante el sexenio (a causa de sus cuñados, de Echeverría), aun así, logró esa monumental obra llamada Calzada del Federalismo de Periférico a Periférico, derribando una línea recta de manzanas kilométrica (eje Moro-Escobedo) y por abajo construir el túnel para la primera línea del Metro que durante su gobierno funcionó con trolebuses. Y eso que Echeverría le hizo la vida imposible (sin mencionar que construyó la mayor y más grande red de colectores).

     El segundo, Flavio Romero de Velasco, además de poner orden en Jalisco y ampliar todas las salidas de Guadalajara (que se habían convertido en un embudo los fines de semana), construyó esa útil y funcional Calzada Lázaro Cárdenas que permitía cruzar toda la ciudad en unos cuantos minutos.

     En cuanto al Metro Tapatío, Guillermo Cosío Vidaurri construyó la Línea 2, que si bien recibió ayuda federal para el proyecto, el hombre, comprometido en verdad con Jalisco, buscó el financiamiento y no descansó hasta conseguirlo y dar a sus gobernados esa línea, que si bien muchos usuarios no saben ni les interesa saber quién la construyó, la usan a diario, es una bendición para su vida y actividades.

     Pero para ser gobernante se requiere tener amor por sus gobernados y por la tierra que le vio nacer. Valores que quizá ya no se den como antes en las nuevas generaciones. Además de que se requiere de inteligencia, valor para afrontar riesgos y críticas, pues como escribió alguna vez el Presidente T. Roosevelt:

—“No es el crítico el que vale; el que vale no es aquel que señala cómo tropieza el hombre fuerte, o cómo pudiera hacer mejor las obras el que las hace. El crédito corresponde al hombre que está en la arena; cuya cara está empañada por el polvo y el sudor y la sangre; que se esfuerza valientemente; que yerra y falla una vez y otra, pues no hay esfuerzo sin error o falla; que realmente trata de hacer la obra; que conoce el gran entusiasmo, la gran devoción, y se consume en una causa de valor; que, en el peor de los casos, si falla, por lo menos falla mientras está intentando algo grande.

     Mucho mejor es arrostrar cosas poderosas, ganar gloriosos triunfos, aun cuando está acorralado por el fracaso, que formar filas con aquellos pobres espíritus que ni se gozan ni sufren mucho, porque viven en un ocaso gris que no sabe nada ni de victorias ni de derrotas”(1899).

    Cuando llegaron los panistas al poder sus primeras quejas públicas fueron contra el gobierno de Cosío Vidaurri por la deuda de la Línea 2, claro, Alberto Cárdenas en su pueblo no había tal y aquí ni se subió ni la necesitaba, no comprendió la importancia de esta obra social en una ciudad tan grande como Guadalajara. López Obrador y Alfaro Ramírez tampoco, usan el presupuesto para control político, somo si fuera de ellos y no del pueblo.

     Recuerdo en una entrevista que con algunos de mis compañeros periodistas en el Club de Industriales hicimos a Horacio González Pardo, que en ese momento era el encargado del funcionamiento de este medio de transporte tan eficiente. Nos dijo que tenía guardados algo así como 125 millones de pesos, pero que no le decía al gobernador (Alberto Cárdenas) porque los iba a gastar en otra cosa y estaban considerados para el uso propio del tren. En otras palabras: lo que criticaban sin conocer, una vez que supieron lo que era, para qué servía, y lo que representaba en la vida de los usuarios, quedaron fascinados y sorprendidos, quedando en evidencia también que la ignorancia de las cosas es inductora de críticas sin sostén, de hablar por hablar. De señalar corrupción y despilfarros en obras que son de primerísima importancia.

     Lamentablemente en enero del año 2019 las cosas ya no son así, estamos peor que con Alberto Cárdenas. La miopía, maniqueísmo y limitada visión de estado en el poder ejecutivo estatal y federal son ya casi cosa de epidemia. Será suficiente con dar una oteada a los gabinetes y analizar a muchos de sus integrantes para entender porque estamos como estamos.

    La palabra “pueblo” se ha convertido en una simple muleta retórica, en una expresión hueca, sin contenido real. Una manera de engañar a los mexicanos, sin importar el origen partidista pues a final de cuentas en lo que va del presente siglo casi todos han resultado iguales, malos, corruptos e ineptos. Condición a la que han agregado el cinismo y una INEPTOCRACIA que amenaza con mandar a México a la ruina. Aun así, los ciudadanos no debemos callar ni quedarnos cruzados de brazos. Si AMLO no aporta el dinero que falta para terminar los detalles de la L-3 del Metro tapatío, en lugar de esos 5,000 millones que solicita Alfaro para otras cosas, pida para concluir esta obra, que además de necesaria, es obra que con el tiempo se paga sola.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

JALISCO BAÑADO EN SANGRE

La llamada “guerra contra el huachicol” (que debiera nombrarse campaña contra el robo de combustibles pues el “huachicol” es otra cosa) ha servido de distractor, de cortina de humo para ocultar una situación verdaderamente grave y escandalosa de lo que sucede en Jalisco, que no es otra cosa que una ola de asesinatos, que lejos de disminuir se han acrecentado.

     Ni a nivel nacional ni a nivel estatal las cosas han mejorado con los nuevos gobiernos, al contrario, quienes ocupan la titularidad del poder ejecutivo han mostrado, aunque con frases distintas, su incapacidad para poner orden, para frenar a las bandas delincuenciales que al permanecer intocadas son ejemplo y estímulo para que cualquier persona se atreva a delinquir y a matar. Total, saben que la impunidad es el sello de los gobiernos del siglo XXI a nivel local y nacional.

     Mientras el presidente le llama “traviesos” a los asesinos y delincuentes y públicamente ha manifestado de manera reiterada que NO LOS VA A TOCAR (confunde, de manera voluntaria, claro, la represión con la aplicación de la ley), el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro no ha hecho absolutamente nada al respecto. La ola de asesinatos en cualquier país verdaderamente democrático —que se sostiene en el estado derecho, en hacer valer la ley sin distingos— hubiese sido investigada en sus orígenes, perseguido y detenido a los autores de los delitos. Nada de esto ha pasado en Jalisco, los asesinatos aparecen en los diarios como notas comunes o cotidianas, cuando lo cierto es que son para que cayese cualquier gobierno.

Miércoles 31/Ene/2019 ———————   9 asesinatos (Mural 31/Ene/2019)

Sábado 2/Feb/2019 ————————-   8 asesinatos (Mural 3/Feb/2019)

Domingo 3/Feb/2019 ————————   5 asesinatos (Mural 4/Feb/2019)

Lunes 4/Feb/2019 —————————   7 asesinatos (Mural 5/Feb/2019)

Martes 5/Feb/2019 ————————–   9 asesinatos (Mural 6/Feb/2019)

Jueves 7/Feb/2019 —————————  6 asesinatos (Mural 8/Feb/2019)

    Como se aprecia, en tan solo seis días 44 asesinatos cometidos en Jalisco, la mayoría en la zona metropolitana (7.3 asesinatos por día) y el gobierno del Estado sin dar señales de nada. Los asesinatos son de personas, no de perros ni gatos, aunque algunos medios den gran importancia a notas de este tipo y disimulen con los homicidios de los humanos.

     Los jaliscienses (y los mexicanos) no podemos ni debemos admitir la inacción gubernamental en sus tareas, no se diga en combatir la delincuencia, con y sin organizar, usando en su cometido toda la fuerza del estado y el poder judicial para detener, procesar y condenar a los criminales, que hasta ahora todos están sueltos. Al respecto, nada más claro y aplicable a la petición que hiciera en Palacio Nacional Don Alejandro Martí al gabinete de seguridad del presidente Felipe Calderón, pero que cobra actualidad con López Obrador y Enrique Alfaro:

“¡Señores, si piensan que la vara es muy alta, si piensan que es imposible hacerlo, si no pueden, renuncien, pero no sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, que también es corrupción…!” (21 de agosto de 2008).

     Con el respeto debido al actual Procurador (Fiscal), pues se espera madurez en las personas y crecimiento en el oficio, recuerdo cuando lo era también en el gobierno de Ramírez Acuña. En aquellos años en una entrevista con mis queridos compañeros periodistas (del grupo Razón y Acción) en el Club de Industriales, y como empezara a ocurrir el fenómeno de asesinatos en la zona metropolitana de la capital jalisciense, pregunté al flamante procurador Lic. Octavio Solís Gómez la causa de esos crímenes y porque no se estaba deteniendo a los homicidas. Su respuesta me sorprendió triplemente (como abogado, como periodista y como ciudadano) pues no esperaba una muestra de indiferencia o cinismo como la escuchada: “¡Son pleitos entre bandas de narcos!

     De inmediato le increpé diciéndole que era su deber de todos modos investigar pues los asesinatos eran del fuero común. Su sonrisa e indiferencia me mostraron que este grave asunto —que apenas se iniciaba— no se iba a detener, al menos no en ese gobierno. Lo peor del caso es que al no enfrentar el gobierno a los criminales, grandes y pequeños, estos se han regodeado en sus orgías sangrientas a causa de la impunidad de que gozan.

     Para que un gobierno estatal funcione no se requiere del Ejército, basta con tener la capacidad, inteligencia y valor para hacer valer la ley. Con tanto poder y tantos recursos a su alcance, resulta vergonzoso y condenable a todas luces, que los gobiernos de Jalisco en del siglo XXI hayan resultado todos inútiles en cuanto a la aplicación de la ley. En cumplir y hacer cumplir la ley como protestaron.

     El anuncio discreto de que el gobierno federal enviará a la zona metropolitana de Guadalajara 1,200 elementos para reforzar la seguridad, lejos de dar gusto, es muestra de aceptación del fracaso de la autoridad estatal. El pueblo de Jalisco eligió un gobierno que, al postularse y protestar el cargo, debía saber de las responsabilidades que adquiría y obligaba. En lo sucesivo los jaliscienses deberán abrir muy bien los ojos y dejar de votar por simpatía o porque su amigo o pariente va en la planilla del ganador. La vida, estabilidad y futuro de nuestro Estado está de por medio, lo cual incluye a todas las familias.

     Basta ya de impunidad, basta ya de jugar a gobernar, basta ya de jugar a procurar justicia y no consignar a nadie, basta ya de jugar al juez y no condenar a nadie, basta ya de tanta gente armada en la calle, basta ya de convoyes de criminales sin que nadie los vea ni detenga, basta ya de un Jalisco bañado en sangre. Se requiere de un gobierno de verdad que cumpla y haga cumplir la ley y acabe con la impunidad ¿O usted que opina estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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CNTE: PSEUDO GUERRILLA

El presente siglo muestra a diario su agotamiento social, la inclinación humana a la auto destrucción, la ausencia de ideologías y la abundancia de imitadores y farsantes. La CNTE entra en esta clasificación, forma fila entre aquellos que calificara el filósofo José Ingenieros de mediocres: “Su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son hueste mercenaria…Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad… No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse, en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería; siempre a embadurnarse de otros. Apuntalan todas las doctrinas y prejuicios… Son refractarios a todo gesto digno; le son hostiles… Viven de los demás” (El hombre mediocre, cap. IV).

    Además de no ser un verdadero sindicato, sino una organización mafiosa y delincuencial, los maistros que la integran son lo peor que se ha visto en México en el campo educativo; una horda de ignorantes y violentos que además de denigrar tan honrosa profesión, muestran a diario que su verdadera vocación es la anarquía, el desmadre, el daño al país, al orden y la estabilidad.

     Son como las sectas religiosas, que incapaces de entender las verdades y doctrinas teológicas, atacan las instituciones sin miramiento alguno. Así los maistros de la CNTE, la ideología marxista no la han entendido jamás, sus hechos y barbaridades que cometen dan testimonio de sus limitaciones, dicho sea de paso, incitadas por una ambición desmedida y un resentimiento social generado por añejas envidias no superadas.

     Ninguna persona de bien cometería las reprobables acciones de estos vándalos que al escudo de un membrete y una profesión que no conocen y usurpan; ocasionando terribles daños al país y a las nuevas generaciones que caen en sus garras. Se necesita odiar mucho a la niñez y al país para atreverse a hacer todo lo que ellos hacen. Un país se construye trabajando, no destruyendo.

     Lamentablemente los gobiernos, desde que estos falsos guerrilleros aparecieron, sin excepción se han hecho ciegos y sordos, permitiendo cadenas de delitos que en cualquier país donde impere la ley, tiempo ha que los hubiesen sometido y encarcelado. De nadie es un secreto que participaron a favor de la campaña de AMLO, de ahí que su aparición con sus métodos terroristas y delictivos haga que muchos mexicanos se pregunten, si le están cobrando su apoyo de campaña (para extorsionarle mediante sumas multimillonarias), le están tomando la medida o rompieron su alianza.

     Queda claro que los métodos de la Coordinadora que no es ni nacional ni tampoco está integrada por educadores son métodos fusilados de las tácticas guerrilleras de los años ’60 y ’70. Claro, sin una ideología de trasfondo, sino motivados por un mero asunto mercantilista embadurnado de tintes anarquistas. Como es su esencia.

      Para entender mejor lo que sucede, en los años ’60 se publicó un libro considerado esencial para quienes deseaban ser guerrilleros. Entre las tácticas y consejos aparece el siguiente: “El guerrillero es un insurgente político…  su actividad militar es vital, pero subordinada a su misión política. Su levantamiento tiene un solo propósito: derrocar al gobierno y destruir el sistema político o social existente, o quizá, el sistema económico” (Robert Taber: ‘La guerra de la pulga’, Edit. Era, México 1967, pág. 150).

    El guerrillero modelo, al menos con el que se identificaba la juventud en generaciones pasadas, escribió al respecto: “Uno de los puntos más débiles del enemigo es el transporte por carretera y ferrocarril. Es prácticamente imposible vigilar metro a metro un transporte, un camino, un ferrocarril. En cualquier lugar se puede poner una carga considerable de explosivo que inutilice la vía, o también explote en el momento de pasar un vehículo provocando, además de la inutilización de las mismas, una considerable pérdida en vidas y material al enemigo” (Ernesto Che Guevara: Obra revolucionaria, Edit. Era, México 1969, pág. 37).

     Pero eso era ayer, cuando los guerrilleros sabían que se enfrentaban a gobiernos de verdad en los que la ley se hacía cumplir, y ellos, basados en su ideología, creían que era el camino para un cambio de régimen y sistema estando dispuestos a pagar el precio, incluso con su propia vida.

     Hoy no es así, para nada ¿Qué caso tiene arriesgarla, si con poner unas sillas, unas mesas y unos manteados junto a las vías del tren para que no pase, son capaces de detener o paralizar en buena medida la producción y economía nacional? Si con eso es suficiente para tener de rodillas a gobiernos de utilería que han caído en el delito de perjurio (¡TODOS!) ya que habiendo protestado cumplir y hacer cumplir la ley, en la práctica no se atrevan tocar ni con el pétalo de una rosa a estas bandas de falsos maestros y falsos guerrilleros.

     Y es que, aunque suelten sus cantaletas contra el imperialismo y el capitalismo, no son más que bandas delincuenciales que le hallaron el modo a los gobiernos del siglo XXI para extorsionarlos una y otra vez. No les gusta el trabajo, menos el esfuerzo, de preparación mejor ni hablemos. Son vándalos que se escudan en un sindicalismo marrullero y delincuencial para extorsionar, para llevarse los dineros del pueblo de manera fácil y sin consecuencia alguna (porque el dinero no es del gobierno).

     De hecho, las bandas de narcotraficantes y de ladrones de combustible tienen más riesgos que los maistros de la CNTE, quienes saben, la experiencia así les ha demostrado, que no hay gobierno alguno que se atreva a tocarlos. La fuerza del estado está reservada para el ciudadano que tuvo la desgracia de chocar, de meterle un balazo al delincuente que le robó o dañó a su familia, para el que no pudo pagar el bimestre del IMSS o la multa que el inspector abusivo y prepotente le levantó injustamente

     Apenas el jueves 31 de enero los lideres de esta banda decidieron, luego de una suma exorbitante de extorsión, liberar las vías del tren en Michoacán, sin embargo, solo un tramo, lo cual es un vil engaño, pues el gravísimo problema nacional sirvió apenas para recorrer el pie del cuello. Tan solo de daños ocasionados por la CNTE a las empresas afectadas se contabilizaron varias decenas de miles de millones de pesos (en Jalisco al jueves 31 de enero se habían perdido $3,400 millones, Mural 1/Feb/2019), dinero que el gobierno no va a cubrir y los maistros extorsionadores menos.

      Entre las gravedades de toda esta desgracia; en primer orden asoma la nula aplicación de la ley; en segundo, la indolencia gubernamental (en todos los órdenes y niveles) para buscar soluciones inmediatas a tan graves problemas; y en tercero, aunque la lista es larga, la actitud oficial que a diario regala dinero o promete regalar a quienes no trabajan, mientras que a quienes lo hacen y producen empleos, ni los cuida, ni los ayuda, ni los protege ¿De dónde cree el gobierno que sale el dinero para mantener el estado mexicano? De la pseudo guerrilla de la CNTE, por supuesto que no.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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A JUÁREZ, ¡NI DE BROMA!

Una cosa es que López Obrador admire al Presidente Benito Juárez, admiración que se comparte, y otra muy distinta es que se pretenda comparar con él. Se dice que las comparaciones son odiosas, sin embargo en este caso no es así, ya que es el propio presidente quien ha tomado como modelo a Juárez. El problema es que el tabasqueño no se parece en nada al oaxaqueño, vaya, ni en el físico. La grandeza de Juárez radica no sólo en su valor para vencer y remontar una serie de obstáculos que por razones culturales y prejuicios sociales le impedían el acceso al bienestar y derechos comunes, sino a su deseo de hacerse ciudadano mexicano en el amplio sentido de la palabra (y dejar para siempre las cadenas de “usos y costumbres” que solo sirven para permanecer en el atraso y convertirse en eternos corderos de falsos líderes que procuran su “cuidado”).

     Además, y con sincero respeto al presidente actual, al Presidente Juárez le gustaba el trabajo y se esforzó siempre en hacerlo bien y con eficacia. Que se sepa, no hay conocimiento de empleo alguno que haya realizado AMLO y se desconoce de dónde sacaba recursos luego de dejar la presidencia municipal del D.F. (pomposamente llamado “jefe de gobierno”).

     La visión de Juárez era la del estadista, la del mexicano comprometido, el que mirando a la distancia y en espera de un mejor país para las nuevas generaciones, es capaz de enfrentar al invasor europeo encabezado por Maximiliano, hermano de Francisco José, el poderoso emperador de Austria.

     Ahora bien, Don Benito en todo momento estuvo apoyado por el gobierno de Estados Unidos, de hecho, en su exilio en Nueva Orleans tiene contacto con el cristianismo protestante y su fe se amplía al tener una mayor base bíblica y teológica, considerando desde este momento iniciar a su retorno una REFORMA espiritual y educativa en México, alfabetizando por medio de la Biblia y dejando de paso los valores eternos a un pueblo que había sido instruido en el sincretismo.

     En cambio López Obrador, apenas se hizo del poder, mostró que sus amigos evangélicos fueron simplemente usados para ganar su voto. Y es que, además de perder el registro el Partido Encuentro Social, permitió que un grupo de brujos le hicieran una limpia en el Zócalo capitalino el día de la toma de poder; exhibiendo de manera absoluta su repudio al cristianismo protestante (con el que Juárez se sentía unido e identificado). De hecho Juárez jamás hubiese permitido cualquier acto o expresión esotérica o de brujería ¡Jamás!

     Pero sobre todo, y considerando de manera muy especial, la guerra de AMLO contra los ladrones de gasolinas con las instrumentadas por Juárez contra los bandoleros del siglo XIX, habrá de señalarse que las estrategias tomadas son abismalmente distintas, ya que mientras López Obrador no ha detenido a ladrón alguno ni utilizado en momento alguno la fuerza del estado (les ha nombrado “traviesos” a los asesinos y delincuentes), el Presidente Juárez en cambio combatió con toda la fuerza del estado mexicano a las bandas criminales que azolaban buena parte del país.

     Bandas que proliferaron merced a que mientras las fuerzas mexicanas combatían a las fuerzas invasoras francesas, los delincuentes hacían de las suyas contra el pueblo, sumiendo a los mexicanos en una doble pesadilla. Así que apenas comienza a vencer a los imperialistas, el Presidente utiliza toda la fuerza del estado para combatir y aniquilar con todo el peso de la ley a las bandas de facinerosos que azolaban el país.

     La literatura de la época dejó grandes obras que nos recuerdan el valor y firmeza del oaxaqueño para combatir a los malhechores, incluso de admitir la ayuda de algunos civiles valientes hartos de tantos abusos y crímenes. En su magnífica obra EL ZARCO, Ignacio M. Altamirano deja plasmada en la trama de su novela histórica la guerra contra una de tantas bandas, la de “los plateados”, en la que encontramos el siguiente texto:

―“La desorganización en que se hallaba el país… era causa de que se viese tanto escándalo… un bandolero contaba con mil resortes, que ponía en juego tan luego como corría peligro (hoy se llaman ‘derechos humanos’). Y es que, como eran poderosos, y tenían en su mano la vida y los intereses de todos los que poseían algo, se les temía, se les captaba y se conseguía, a cualquier precio su benevolencia o su amistad… ―Martín Sánchez, personaje histórico que combatió contra esas bandas, estando frente al Presidente Juárez le rinde un informe de lo que sucedía― al concluir Sánchez, Juárez exclamó: “¡Eso es un escándalo, y es preciso acabar con él! ¿Qué desea usted para ayudar al gobierno?… ―Lo primero que yo necesito, señor, es que me dé el gobierno facultades para colgar a todos los bandidos que yo coja, y prometo a usted, bajo mi palabra de honor, que no mataré sino a los que lo merecen… Mi conciencia, señor, es un juez muy justo. No se parece a esos jueces que libran a los malos por dinero o por miedo. Yo ni quiero dinero ni tengo miedo. Lo segundo que yo necesito, señor, es que usted no de oídos a ciertas personas que andan por aquí abogando por los plateados y presentándolos como sujetos de mérito (―algo así como los que abogan por los maistros de la CNTE y los ayotzinapos―)… ¿Qué más desea usted? ―Armas, nada más, armas, porque no tengo sino unas cuántas” (cap. XXIV).

 

     Por su parte, Irineo Paz, el abuelo de nuestro genio de las letras (Octavio Paz), deja en su novela considerada un clásico, Manuel Lozada “El Tigre de Alica”, testimonio del terror que producen las bandas criminales cuando gozan de impunidad o se alían con gobernantes, en este caso, la del terrible Manuel Lozada ―que mantenía bajo terror Jalisco, Nayarit y Sinaloa―; asesino despiadado cuyo declive comienza con la derrota que le propina el decidido y valiente Ramón Corona:

―”La guarnición de Guadalajara apenas se componía de unos 1500 hombres mal municionados, al mando de Coronay con ellos salió al encuentro de Lozada… Todas las familias estaban temblando, principalmente cuando se presentó en los suburbios de la ciudad una gran fuerza de caballería de don Plácido Vega a la cabeza (socio del bandido), quien hizo la intimidación al gobierno para que se rindiera. Este se preparaba a defenderse, cuando se tuvo la noticia de que el grueso de las fuerzas de Lozada había sido batido y dispersado a dos leguas de Guadalajara en un punto llamado ‘La Mojonera’, el 28 de enero de 1873” (capítulo XVII).

     Podríamos continuar con el testimonio de Don Manuel Payno, pero el periodismo no nos concede la libertad de espacio que tiene la literatura. Así que basta señalar que hasta donde se ha visto, López Obrador no se parece absolutamente en nada al Presidente Juárez, quien, téngalo por seguro, que antes de cerrar ductos de gasolina, primero haya perseguido, detenido y consignado a los bandoleros y asesinos, que eso son ¡bandoleros y asesinos!, no traviesos.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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LOS ENORMES DAÑOS NO PREVISTOS

La inteligencia y la sabiduría de las personas casi siempre se reflejan en sus acciones. La improvisación por lo general es producto de la pereza y la irresponsabilidad, del yo lo creo, del va porque va. La plausible guerra contra los ladrones de gasolinas (y diesel) ha arrojado y está arrojando, enormes pérdidas no previstas y mucho menos cuantificadas. Quizá nunca se hará un estudio serio al respecto, de hacerse téngalo por seguro que horrorizaría al más ecuánime.

     Para empezar, habrá que decirse que hicieron las cosas al revés, pues la emprendieron contra las víctimas y a los victimarios no los han tocado. En lugar de advertir a los delincuentes que el gobierno federal les daba un ultimátum para que detuviesen sus ilícitos (o se atuvieran a las consecuencias); para eso existe la ley, la fuerza pública, el poder judicial y las prisiones. No, en un acto verdaderamente absurdo, por decirlo de manera suave, cerraron los ductos que trasladan las gasolinas y paralizaron gran parte del país. Ni más, ni menos.

     Por esta ocasión no hablaremos más acerca de dicha estrategia, de hecho, gran parte de los periodistas y comentaristas lo están haciendo, así que nos avocaremos a señalar algunos de los muchos daños que el gobierno ha causado con esta medida.

     De entrada, se habrá de señalar que el ahorro que el estado pudiera haber logrado, no se compara en absoluto con el daño que ha causado a la economía de decenas de millones de mexicanos afectados por la falta de gasolinas, daños enormes no previstos por el equipo de AMLO, un equipo en el que sobresalen los alborotadores profesionales y escasean las inteligencias capaces y planificadoras. Un ingeniero agrónomo en Pemex es una muestra de lo que se afirma. Zapatero a tus zapatos, advierte el viejo refrán.

     Los daños a la productividad laboral no ha sido calculados y es muy probable que se oculten o maquillen las cifras. Y no se habla solamente de ausentismo laboral o de retardos, al tema habrá de añadirse la cadena productiva, el traslado de insumos, así como el reparto de mercancías y producto terminado ¿Alguien compraría un auto nuevo o usado sin haber gasolina para moverlo? Situación que me recuerda en la novela de Mariano Azuela, el pasaje donde los revolucionarios se roban una máquina de escribir de una casa rica, pero al no saber qué era, ni tenía utilidad alguna para ellos, la fueron vendiendo de uno a otro en menor precio hasta que alguno la compró para darse el gusto de estrellarla en las piedras.

     Los daños a la salud ni siquiera han sido mencionados y el estrés y ansiedad que ha producido la falta de gasolina son mayúsculos. Cambiar horas de sueño para conseguir combustible (haciendo filas nocturnas por varias horas e incluso toda la noche) también han afectado; sin mencionar los golpes y pleitos que esta mala planificación ha ocasionado. Por citar un caso, el viernes 11 y el viernes 18 de enero, la fila de autos en Guadalajara para ingresar a la gasolinera de López Mateos y Florencia se extendió por kilómetros en la lateral y luego se introducía por el túnel, pasaba por debajo de la Minerva y llegaba casi hasta la Av. De las Rosas. Una locura aquello. ¿Y Tránsito? ¡Muy bien, gracias!

     Las largas e incluso kilométricas filas para entrar a las gasolineras, además de daños multimillonarios —al tapar las entradas y salidas— también han afectado gravemente a empresas, negocios y domicilios particulares, acabando con las ventas, los repartos y tranquilidad de las familias. Nadie puede entrar ni salir de negocios y chocheras, el espacio entre un vehículo y otro es reducido para que no se metan los ‘listos’ que abundan en este país, de tal forma que muchos comercios (al menos en Guadalajara) han optado por cerrar en lo que pasa este absurdo kafkiano. Esta locura de un gabinete que juega a gobernar.

     ¿Quién viaja en los Estados afectados si ni siquiera tiene la certeza de llegar a su destino, mucho menos de retornar? Los efectos y daños causados al ramo turístico son ya de miles de millones de pesos, pues no se trata de un pueblo mágico, sino de prácticamente todo el centro y otras regiones del país. Restauranteros, taxistas, hoteles, fondas, tiendas, etcétera, son en conjunto damnificados por esta medida en la que sobró la improvisación y se ausentó la planificación.

       Los Mercados de Abastos, mercados municipales y tianguis han sido también afectados en gran manera por la falta de combustibles, no solo por la falta de clientes, sino incluso por la merma de productores (que carecen de gasolina para llevar sus frutas y verduras). Me comentaba el otro día un locatario del Abastos de Guadalajara que las calles estaban tan vacías que podía jugarse un partido de futbol (en horas que normalmente no se puede circular casi a pide, no se diga en un vehículo). Sin embargo el gobierno federal ha guardado total y absoluto silencio, lo que hace suponer que los daños causados por su terrible decisión no serán reparados.

     Lo peor del caso es que lejos de enmendar se hunden más en sus improvisaciones. El anuncio de la compra de una enorme flota de pipas para el reparto de gasolinas deja en evidencia cuando menos dos cosas: una, que no se pretende continuar con el uso de los ductos, y dos, que no se ha comprendido la gravedad del problema. ¿No hay nadie en el gabinete que le diga a López Obrador que somos una sociedad totalmente dependiente de los combustibles? ¿Qué está paralizando la economía y sus medidas no son adecuadas, que es tanto como querer llenar la alberca olímpica con cubetitas de playa con la que juegan los niños?

    A grandes males grandes remedios, y la solución de fondo es poner un alto a los delincuentes. Intentar que los criminales se arrepientan porque el presidente se los dice y les ofrece trabajo (a personas que no les gusta trabajar), es considerar que tomo en serio el calificativo de “mesías tropical” que le endilgara Krauze en Letras Libres (2006). Los delincuentes no conocen otro idioma que los pare más que la fuerza del estado y la aplicación sin demora de la ley. La ley es dura, pero es la ley. De ninguna manera se debe permitir que agredan al ejército o a las policías por tratar de evitar el robo de gasolinas y hacer valer la ley.

    DE ULTIMA HORA: se conoció la noticia del robo de gasolina en Hidalgo en la que una multitud de ladrones se llevaban del colector perforado cuanto podían (en bidones, baldes y demás), que poseídos por su latrocinio, se olvidaron que aquello que se robaban es altamente inflamable. Murieron 21 y 71 están heridos.

                        ¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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GOBIERNO: DE LA DISCRECIÓN A LA EGOLATRÍA RADICAL

Aunque no se quisiera decir, es necesario hacerlo. La soberbia, deshonestidad, insensibilidad e incapacidad de los políticos ha llegado al límite de la paciencia social. Las nuevas generaciones no saben ni lo vivieron, pero durante los años ’50, ’60 y la primera parte del sexenio de Luis Echeverría, el gobierno se dedicaba a sus tareas y el pueblo se ocupaba de lo suyo. No se vivía para el gobierno ni tampoco era el centro de la charla colectiva.

     Ni quién pensara en el gobierno; el ciudadano y las familias estaban atareados en sus propias cosas y tareas, de manera que los políticos y sus decisiones prácticamente se encontraban fuera de su mundo. Un mundo en el que coincidían solo en las elecciones o al momento de realizar algún trámite oficial.

     Lamentablemente vino la «docena trágica» y entre Echeverría y López Portillo nos sumieron en una crisis económica sin precedente en el siglo XX que obligó a los mexicanos a voltear a ver a su gobierno, a tratar de entender qué es lo que sucedía pues antes no era así (lo que habla, y bien, de los gobiernos anteriores, cuya capacidad y conocimiento de lo que hacían era tal que el pueblo se desentendía de ellos para dedicarse de lleno a sus propias tareas).

     Don Miguel de la Madrid durante todo su sexenio puso su mejor esfuerzo para restaurar una economía nacional hecha pedazos a causa de la incapacidad, derroches y corrupción de sus dos antecesores.

    De Salinas a Zedillo todos o la mayoría saben de sus hechos y los vaivenes, aunque habrá de notarse que, a partir de sus sexenios, y como consecuencia de la docena trágica, el gobierno comenzó a ocupar un lugar importante en la vida de los ciudadanos. Los problemas lo exigían.

     No es sin embargo hasta la campaña de Vicente Fox, y por supuesto en su derrochador e inútil sexenio (narrado con cifras y daños en mi libro “El hombre que nunca debió ser presidente”), que el pueblo mexicano además de ser dividido a través de campañas planeadas justamente para eso, quedó de rehén de los gobernantes en turno, convirtiéndose en centro de la vida y pláticas de la sociedad toda.

     Acostumbrados a los gobiernos disciplinados y austeros emanados de la revolución, gradualmente fuimos cayendo en una especie de tobogán que nos ha conducido hasta un putrefacto pantano de corrupción que nos hace recordar la obra maestra del poeta florentino, en el que toda clase de demonios, bueno, filibusteros e improvisados de la política, entraron a saquear sin freno y con cinismo absoluto, no las arcas públicas (decirlo así desvía la atención y minimiza sus latrocinios) sino el trabajo, ahorro y esfuerzo de todos los mexicanos. Claro, de los que trabajan, los “ninis” son harina de otro costal.

     Del primero de diciembre pasado a la fecha, el temor al populismo nos amenaza desde la madrugada. Las expresiones del nuevo presidente alarman en verdad. No hay día que este hombre con horario de lechero no nos asuste con sus frases sin meditar, con acusaciones no siempre fundadas, con sus amenazas de candidato en campaña (sin que nadie le diga que ya es presidente).

     Ya lo decíamos la semana anterior, se requiere en el gabinete de AMLO colaboradores de mayor capacidad e inteligencia. Basta señalar dos decisiones de su gobierno para exhibir los enormes daños económicos que ha causado al país y a los ciudadanos: 1) la cancelación del NAIM, 2) Cerrar los ductos que abastecen de gasolina (no “huachicol”; bebida alcohólica de la peor calidad que daña gravemente la salud de los que la ingieren).

     De la primera ya hablamos la semana anterior, de la segunda, todavía no podemos digerir semejante yerro, cuando se nos deja a varios Estados de la República sin gasolina, y AMLO puede decir y declarar todos los días lo que guste, pero si no podemos llegar a una gasolinera a comprar combustible lo que diga es inútil ¿Por qué no vigilar los ductos y atacar con la fuerza del estado a los delincuentes, que dicho sea de paso, es el único idioma que conocen?

     Con la estrategia del gobierno federal quien está sufriendo los daños son los ciudadanos, que por lo que se aprecia a López Obrador y su gobierno les importa un comino. Los daños económicos y sociales que ha causado y está causando son gravísimos y afectan a la inmensa mayoría de las actividades, desde el taxista y el repartidor de mercancías, hasta los mercados municipales, tianguis, empresas de todos tamaños, etcétera, etcétera. Todos y toda la actividad productiva se desplaza a través de vehículos que consumen gasolina o diesel.

     La sonrisa irónica que todas las mañanas ofrece AMLO (que otros la vemos hasta en la noche pues no tenemos hábitos de lechero) hace preguntar de qué o quién se ríe ¿De qué canceló una obra que además de traer daños al país por más de $145,000 mil millones de dólares y de ahuyentar las inversiones, ahora tiene a millones de habitantes en varios Estados angustiados a causa de la falta de gasolina y dañando día con día su economía, de esto se ríe?

     En buena la hora que decidió combatir a las bandas de ladrones y criminales que se roban el combustible, pues a final de cuentas y como siempre sucede, el costo lo paga el ciudadano en la gasolinera. Lo que se reprueba es su método, que por lo que se aprecia no quiere tocar a los criminales ni con el pétalo de una rosa ¿No podía advertir en los medios dos o tres días antes de iniciar su campaña que al delincuente que se encontrara robando combustible se atuviera a las consecuencias? La ley es dura pero es la ley.

    Los que fuimos criados y formados en otras épocas (y AMLO es de otra época) sabíamos que aquellos padres que nomás amenazaban con castigar a sus hijos si hacían algo malo, pero siempre se las perdonaban, eran tenidos por “barcos”, por padres de adorno. En cambio, los que tuvimos padres que nos amaban y lo hicieron siempre, pero que nos tenían advertidos de las consecuencias de hacer algo indebido, sabíamos perfectamente que era en serio y la reprimenda llegaría de manera puntual. Una vez más lo decimos: ¡LA IMPUNIDAD ES EL MEJOR ALICIENTE PARA LA DELINCUENCIA!

     Esta semana leí en el facebook de una persona una expresión derivada de la molestia e ira reprimida producidas por la falta de gasolina:“¿Y si dejamos de abastecer de impuestos al gobierno para que no se los roben? Y pum se acaba la corrupción”. Quizá nunca volvamos a tener gobiernos como los de antes cuya eficacia era tal que nadie hablaba de ellos o los hacíamos ajenos a nuestras vidas; pero sí es posible exigir a nuestros gobiernos que se bajen de su pedestal de estrellas de rock o de divos y se pongan a gobernar; ejercicio que además de ser un honor, conlleva dar lo mejor de la vida y de la inteligencia.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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