UNA BANDA EN VIALIDAD

Cuando se observan ese tipo de delitos, organizados y cometidos desde el poder público, la pregunta inmediata es, si ciertos funcionarios entienden en verdad lo que están haciendo. Si son conscientes de la responsabilidad social que se les ha encomendado, o se trata simplemente de individuos incivilizados con visión de mafiosos, que lograron colarse al poder público para dar rienda suelta a sus instintos cavernícolas.

En un momento tan delicado, no solamente para la sociedad mexicana, sino a nivel mundial, en que la muerte, la enfermedad y la pobreza son azote y sufrimiento para casi todos —que en el caso de México se agrava a causa de tantas bandas de asesinos, secuestradores, asaltantes y ladrones de todo tipo—; lo esperado por los ciudadanos es contar cuando menos con gobiernos sensibles y a la altura de las circunstancias.

Lamentablemente no ha sido así. En lo federal y como ya se dijo la semana anterior, EN MÉXICO NO HAY PRESIDENTE. El problema es que en lo local, para ser exactos en lo estatal y municipal, hay muchos temas y asuntos que afectan de manera grave a la sociedad que no están siendo atendidos, que la autoridad está no solo permitiendo, sino tal parece alentando, irritando a los ciudadanos afectados a causa de la injusticia y atraco venidos desde el gobierno.

     Tal es el caso de un grupo, mejor dicho, de una banda integrada por algunos agentes de la Secretaría de Vialidad, que acompañados de grúas y al mejor estilo de las pandillas, andan por la zona metropolitana de Guadalajara cometiendo toda clase de fechorías y tropelías sin que hasta ahora el titular de esa dependencia haga algo o ponga un alto a semejantes abusos, que no solo son delitos, sino que al venir del poder público y en un momento tan delicado, agravan su comisión y denigran al estado.

     Es de dudar que Diego Monraz Villaseñor (secretario del ramo) desconozca de tales ‘operativos’ por decirlo de manera suave a semejantes atracos; no se mandan solos los agentes ¿o sí? Y para poner las cosas en su sitio, mejor dicho, aclarando los delitos cometidos por esta banda que debiendo ser protectora de los ciudadanos está actuando como simples vándalos, como depredadores sociales. En el párrafo siguiente se señalan parte de sus delitos y su modus operandi.

Bien, sucede que el jueves 15 del presente mes de octubre, estando mi auto perfectamente estacionado en una calle de la colonia Chapalita (obviamente que en lugar permitido), pasadas las 5 de la tarde, una vecina avisa a mi esposa “que los de tránsito se estaban llevando el carro de su esposo en una grúa”. Yo no me encontraba en casa, de manera que mi mujer (enferma del corazón) tuvo que acudir de inmediato a detener semejante abuso. Un hombre con el uniforme de vialidad (con que facilidad le ponen el uniforme a cualquier energúmeno y enemigo social) ya tenía el auto en la grúa (y otro más), mientras que sus compinches aseguraban el atraco (el resto no traía uniforme).

Mi mujer, indignada y enojada ante semejante atrocidad, le reclamó al bandolero que se llevaba el auto por lo que hacía, el cual, lejos de avergonzarse de su ilícita acción se engalló, trató de inventar una infracción que no existía ¿De cuando acá es infracción estacionarse en lugar permitido y en una calle de dos cuadras solamente, que utilizamos casi solamente los vecinos? Incluso, y si hubiera alguna falta administrativa, que no la hubo ¿No era suficiente con levantar un folio de infracción y dejarlo en el parabrisas?

Pero no, se trataba de un atraco, y para abreviar la historia, el atracador uniformado le cobró a mi esposa la cantidad de $960.00 (novecientos sesenta pesos M.N.) para que la grúa no se llevara mi auto. Es decir: la placa del agente de Vialidad se convirtió en patente de corzo, en licencia para delinquir al amparo del gobierno de Jalisco.

Cuando mi esposa me contó lo sucedido (y los efectos sobre su salud, alta presión, etcétera) llegué a considerar que podía tratarse de algún fulano con el uniforme de vialidad, que en complicidad con alguna grúa anduvieran atracando a ciudadanos. La cuestión es que a la siguiente semana me enteré por la radio que el atraco sí estaba organizado por una banda de la Secretaría de Vialidad. Que los colonos de la colonia Jardines de la Cruz y López de Legaspi estaban desde un poco tiempo atrás siendo objeto de los atracos de esta misma banda y con los mismos métodos (grúa incluida), por lo que los afectados denunciaron los hechos a Notisistema que cumpliendo con su labor periodística difundió la irritación e indignación de los ciudadanos afectados por estos indignos servidores públicos, que por lo visto no saben que existe una pandemia que ha ocasionado muerte, enfermedades, desempleo y pobreza. Pero, ¿qué saben de pobreza los funcionarios y empleados públicos si ellos siempre tienen aseguradas sus quincenas? ¿qué saben del dolor y de sensibilidad social los que viven pensando en la siguiente elección y cómo hacerse de más dinero? ¿dónde están estos falsos celosos de su deber cuando se roban las piezas o los autos completos?

La banda, al verse denunciada de manera pública, le bajó al atraco, pero no a su labor ilícita e insensible. Es así que la misma cadena Notisistema (21/Oct/2020) denunció otro ‘operativo’ en el que la policía de Vialidad se dio el quien vive infraccionando a LAS TRES DE LA MAÑANA a los ciudadanos afuera de sus casas en la colonia Las Aguilas de Zapopan (Av. 18 de marzo). Ya no se los llevó la grúa, ahora fueron las infracciones, lo que conduce a pensar que en dicha Secretaría los atracos no eran desconocidos y que la ambición recaudatoria les ha estado llevando a cometer ilícitos, rompiendo con el orden legal y ofendiendo a la sociedad —para la que se supone existen y están para servir (no para servirse de ella)—, pero sobre todo, exhibiéndose como individuos sin un ápice se sensibilidad y empatía con el ciudadano en un momento tan crítico como el actual.

Así que, lo menos que se espera, es que el titular de Vialidad ponga orden en casa y someta a estos malos servidores a su cargo no solo al imperio de la ley, sino que a través de algún curso les enseñen la ley de vialidad así como reglas elementales de cómo conducirse ante y con los ciudadanos. Se les recuerda que eso somos, ciudadanos. No súbditos. Como también se les recuerda el hartazgo social ante los abusos y los actos fuera de la ley; no se diga en un momento tan difícil como el que vivimos.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

EN MÉXICO NO HAY PRESIDENTE

El clima de violencia e inseguridad que padece nuestro país ya resulta insoportable. El problema, y grave, muy grave, es que la silla presidencial está vacía. Hay una persona que cobra como tal y aparenta actuar como tal, pero la realidad es que el país se encuentra al garete. Sabemos que se llama Andrés Manuel López Obrador, quien se limita todas las mañanas a exhibirse un par de horas en la televisión, rodeado por un grupo integrado en su mayoría por falsos periodistas que tratan de aparentar que le preguntan, cuando su labor real es de patiños políticos.

Más le valiera al titular del poder ejecutivo levantarse más tarde a cumplir con sus muchos deberes, que tener hábito de lechero y madrugar para perder el tiempo, para dar rienda suelta a su ego y hacer de la vanidad su blasón de ignominia, para hacer lo único que parece sabe hacer: grilla y populismo.

Y mientras él se convierte en el centro de su mundo imaginario, presidente de un país de forma imaginaria; el país real se hunde en la anarquía a causa de la violencia provocada por una fauna criminal que ha crecido a manera de plaga.

En poco menos de dos años que lleva su mal gobierno, se han cometido más de 60,000 asesinatos y el 97 o 98 por ciento de los mismos impunes. Hablando claro: ¡NO HAY GOBIERNO EN MÉXICO!, hay si acaso un remedo bananero del mismo. Una caricatura burda de gobierno integrada por improvisados y ambiciosos, ignorantes e incapaces.

Incontables bandas de asesinos despiadados, protegidos por el gobierno (no atacarlos es protegerlos), mantienen sumido al pueblo mexicano en el terror en amplias zonas del país. Transitan y se exhiben a diario en caravanas integradas por decenas de vehículos repletos de asesinos (sicarios no, ASESINOS) armados hasta los dientes, pero el gobierno nunca los ve.

Para López Obrador no existen, no los ve, por eso es que se le mira todos los días risueño y feliz en Palacio Nacional, un sitio tan importante, que él sabe en lo profundo de su corazón que no debe de estar allí; es demasiada responsabilidad para un hombre tan limitado. Sobre todo en una época que requiere de un hombre inteligente, capaz, valiente y decidido a hacer valer la ley e imponer el estado de derecho. Por eso lo disfruta, sabe que no es la persona idónea. Se usurpa de muchos modos (igual como lo hizo Vicente Fox a principios de este siglo).

Lugares como Puebla (que se encuentra igual o peor que en la época de los “Bandidos de Río Frío”), Tijuana, Laredo, Reynosa, Zona Metropolitana de Guadalajara, Lagos de Moreno, Guanajuato, Chihuahua, Guerrero, Hidalgo, Veracruz y tantos otros sitios del país, son dominios de las diversas bandas de criminales que un día asesinan y otro también sin que la autoridad haga nada. Su labor, la de la autoridad, se limita a poner listones, formar una carpeta y recoger las posibles evidencias, todo para ser enviado al archivo. Jamás se detiene a nadie ni se hace justicia.

Ver en la televisión hace un par de semanas (noticiero Imagen, con Ciro Gómez Leyva), como un par de criminales llegan en motocicleta a un modesto negocio en Celaya (que, quizá no pagó la extorsión ¿pagar impuestos y extorsión?) en pleno mediodía y en el centro de la ciudad; que un hombre es asesinado a sangre fría y otro es herido, todo con absoluta impunidadnos lleva a la conclusión de que EN ESTE PAÍS NO HAY GOBIERNO. Por tanto, no hay presidente tampoco.

Es tal el cinismo de AMLO que se atrevió en su segundo informe a decir que en México ya no había matanzas como en los gobiernos anteriores; afirmación que además de ser una mentira, es una ofensa al pueblo mexicano, desnuda su calidad moral. No tardaron muchos medios y muchos periodistas en recordarle la lista de matanzas más escandalosas que han ocurrido en el año 2020. No le importó, como no le importa en absoluto la vida, seguridad y patrimonio de los mexicanos. Nada le hace perder su sonrisa sardónica ni moverse de su mundo fantasioso.

Mientras tanto, los mexicanos además de los asesinatos, día a día son angustiados y agobiados por desapariciones de familiares, por secuestros, extorsiones en sus personas, negocios, incluso changarros y taquerías, por todo tipo de robos y asaltos perpetrados por una fauna delincuencial cada vez más engreída y violenta A CAUSA DE LA IMPUNIDAD CONCEDIDA POR EL ACTUAL GOBIERNO.

Por si no fuera suficiente tanto mal y tanta desgracia, el ciudadano observa con indignación el robo imparable de combustibles propiedad de la nación (pero pagados por el pueblo a causa de una empresa ineficaz, derrochadora, productora únicamente de burócratas y trabajadores innecesarios, pagados todos a nivel de científicos de país europeo), de trenes de carga, de toma de casetas y atraco a los automovilistas, de paralización del sistema ferroviario de carga a causa de los bloqueos, ocasionando daños por miles de millones de pesos sin que al presidente le importe un comino que suceda. ¿Para qué quiere construir el Tren Maya si no le importa lo que le sucede a los pocos que quedan en servicio, los de carga? ¿Para que los delincuentes tolerados por él luego los asalten?

El engreimiento de las bandas criminales y de cualquier delincuente, así sea el raterillo del barrio o el asaltante de automovilistas en crucero con mucho tráfico, ya resulta inadmisible. Se observa en las casetas de peaje a la onerosa Guardia Nacional ver que no mueven un dedo mientras los facinerosos despojan con toda impunidad a automovilistas y cajeros de las casetas de los dineros. Una Guardia así solo produce irritación e indignación. No sirven de nada.

Como tampoco sirven de nada las policías federales, estatales y municipales que permiten que ciudadanos y negocios, transportistas y viajeros sean asaltados con toda violencia y sin que nadie les estorbe. México es un país sin gobierno.

Por todas estas cosas es que se dice que en México no hay presidente, hay si acaso un hombre que, siendo eterno candidato a la presidencia, que habiendo por fin ganado unas elecciones (2018) a causa del cansancio social (y de su amalgama con los grupos más disímbolos); continúa lamentablemente actuando como aspirante, y aunque le gusta y disfruta enormemente de las mieles del poder, es manifiesta su alergia y repudio a los deberes y responsabilidades del primer mandatario. Lo dicho, EN MÉXICO NO HAY PRESIDENTE.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

12 DE OCTUBRE DEL ’68 NO SE OLVIDA

Sí, leyó usted bien, 12 de octubre de 1968. El estadio olímpico de la ciudad de México estaba repleto, majestuoso, imponente, las banderas de los 112 países participantes ondeaban junto a la bandera olímpica y las cámaras de televisión transmitían por primera vez en directo a todo el mundo y a todo color (lo cual era un adelanto tecnológico). Como también y por primera vez en Latinoamérica se celebraban unas Olimpiadas, de hecho, la XIX de la era moderna.

A la entrada del estadio una atleta joven, bonita, alta, recibe la antorcha con la llama olímpica, quien con carrera firme y armoniosa realiza el recorrido de la pista en el repleto estadio, luego, sube con elegancia y fortaleza los noventa escalones hasta el pebetero. Con aplomo y con la solemnidad requerida, saluda a todos los puntos cardinales del planeta, extiende con firmeza su brazo derecho y enciende el pebetero olímpico, dando inicio a los juegos en medio de un gran júbilo. Su nombre: Enriqueta Basilio, la primera mujer en la historia de estos juegos que lo hiciera (lo cual nos muestra que la mujer en México era más respetada y querida hace medio siglo, que hoy que se pregona tanto la igualdad, los derechos humanos, etc.).

    La preparación de los atletas locales y de todo el mundo, tenía años de dedicación, de privaciones y limitaciones, de entrega y compromiso. Ni qué decir del gobierno de México que para que se pudiera llevar a cabo esta memorable justa deportiva hizo un enorme esfuerzo en capital humano, inteligencia y recursos económicos, baste decir que su impecable organización, construcciones deportivas y habitacionales (Villa Olímpica), así como el trato cálido y cordial para atletas, dirigentes deportivos y prensa fueron ejemplo para todos, cobrando nuestro país una imagen y respeto que otros pretendían empañar y denigrar por medio de la violencia y el caos. Claro, siempre será más fácil destruir que construir.

México como país anfitrión, tuvo que remontar una campaña de difamación organizada poco antes de las Olimpiadas, lo peor del caso que por jóvenes estudiantes de la capital, que manipulados por intereses políticos extranjeros e intoxicados de ideologías ajenas a nuestra esencia y destino (forjado con enorme trabajo, esfuerzo y disciplina de tres generaciones); diez días antes de las Olimpiadas, retan por última vez en un mitin en Tlatelolco al gobierno de la época, que sin entrar en discusiones ajenas a este artículo, hizo lo que creyó necesario para que la estabilidad del país se mantuviera y el enorme esfuerzo humano y económico ya realizado para la organización de los juegos no se fuera al basurero.

Y mientras unos pocos jugando al guerrillero retaban a un gobierno firme en sus decisiones (se trató del último gobierno emanado de la Revolución Mexicana), al que desde las aulas se le calificaba de autoritario, por otra parte, era un gobierno entregado a su pueblo, que procuró un destino mejor y de mayor altura internacional para todos (y en todos los sentidos). Las Olimpiadas son prueba irrefutable de lo anterior. Las naciones visitantes a los juegos y el resto que lo hicieron por televisión, reconocieron y dieron su beneplácito al gobierno de México. Quizá esto no guste algunos, pero la historia es la historia.

     Ante la falta de espacio para hacer una narrativa más amplia y justa a la dimensión de los sucesos, me limito a recordar algunos de los logros obtenidos por México en esta inolvidable Olimpiada:

 

1)    Primeros juegos olímpicos en Latinoamérica

2)    Se encendió el pebetero olímpico por primera vez en la historia, por una mujer (Enriqueta Basilio)

3)    Se rompieron 23 récords olímpicos

4)    Se transmitieron por primera vez unas Olimpiadas a todo el mundo y en directo vía satélite

5)    Por primera ocasión se hacen pruebas de dopaje a los atletas participantes

6)    Se utilizan por primera ocasión sistemas electrónicos para calificar pruebas y publicar resultados

7)    Se gana la primera medalla de oro para México en Juegos Olímpicos (Felipe Muñoz Kapamas en natación)

8)    Se utiliza la primera pista sintética de tartán (para las pruebas de atletismo)

9)    Por primera vez en la historia de estos juegos México obtiene 9 medallas (3 de oro, 3 de plata y 3 de bronce)

 

Cuando se observan los videos de la clausura de las Olimpiadas de México del año de 1968, en el internet hay muchos (aquí se comparte uno realizado por el Canal 22), no puede un mexicano más que sentirse verdaderamente orgulloso:

 

 

Recordando las Olimpiadas se puede apreciar en su justa medida tanto el suceso como el clima político y social imperante en el país. El reconocimiento de todas las naciones a México es el mejor certificado y prueba de un buen trabajo y de un pueblo que vivía en paz, trabajando y forjándose un mejor futuro para sus hijos. Aunque, como muchos mexicanos saben, en las nuevas generaciones pocos, hubo algunos que traicionando a la Patria se dedicaron a agitar y a pretender sabotear los Juegos Olímpicos, lo cual continúan haciendo, son aquellos que salen o azuzan a la turba anarquista que grita “2 de octubre no se olvida”cuando la verdad es que, la fecha que realmente es significativa y digna de todo reconocimiento es con la que iniciamos: 12 DE OCTUBRE DEL ’68 NO SE OLVIDA.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

 

Email: mahergo50@hotmail.com

NADA DE QUE ESPAÑA NOS PIDA PERDÓN

La soberbia e intransigencia de López Obrador no tienen límites. Su enfermizo deseo de poder le ha conducido a extremos nunca vistos. Su posición de falsa deidad que desea sumisión total y reverencia, que sus palabras sean tomadas como dogmas de fe, además de inadmisible y ridícula, ajena absolutamente a la democracia, exhibe a un hombre de escasa preparación y sobrada soberbia.

Su manifiesta incapacidad para entender la historia (¿o es ignorancia?) le ha llevado al extremo de la ridiculez, capaz de atreverse a declarar esta semana que “no descarta que el gobierno de España y el Papa Francisco ofrezcan disculpas y en un cambio de actitud, con humildad pidan perdón por los abusos cometidos durante la conquista de México”.

De entrada, habrá que decirle al hombre que cobra como presidente de México —queda claro que el cargo le quedó demasiado grande— que los españoles nunca han conquistado México. Cuando Hernán Cortés y las tropas españolas que le acompañaban llegaron en el siglo XVI a estas tierras (que ahora son México), se toparon con un sinfín de pueblos distintos y enemistados muchos entre sí, dominados una buena parte por los aztecas. Un pueblo guerrero, salvaje, cruel, y odiado por la mayoría de los pueblos sometidos a ellos por la fuerza.

    La llegada de los españoles lejos de ser para muchos de los pueblos autóctonos una desgracia se convirtió en una liberación, de tal manera que hacen alianza con el ibérico para combatir contra sus opresores aztecas. Es obvio que ni los españoles solos podían contra los aztecas, como tampoco los pueblos oprimidos por ellos, de tal forma que al aliarse y sumar fuerzas, es que pudieron vencerles.

También habrá que decirle al inquilino de Palacio Nacional. Un paréntesis: ¿qué residencia será más adecuada para una persona humilde y sencilla, Los Pinos. o el imponente y lujoso Palacio Nacional? Continuemos: habrá qué decirle que durante los siglos XVI, XVII y XVIII no existía México, se trató de la Nueva España. Una colonia española gobernada por un Virrey, así como los otros países europeos tuvieron muchas en Africa y Asia.

Tendrá que leer, o que alguno de sus cortesanos le haga el favor de narrarle este pasaje histórico, que el primer hijo de estas tierras que tiene la visión para formar un nuevo país (a finales del siglo XVIII), es un sapiente sacerdote regiomontano llamado (Fray) Servando Teresa de Mier, a quien Don Alfonso Reyes calificara como “el abuelo de la Independencia”. Sí, Alfonso Reyes, el autor de esa cartilla moral que es evidente que el presidente nunca ha leído, de lo contrario su conducta y acciones fueran otras. Totalmente otras.

Tal visión, la de formar un nuevo país, un par de décadas después, es puesta en acción por Don Miguel Hidalgo y otros criollos, es decir, hijos de españoles quienes haciendo un gran esfuerzo y arriesgando posición y vida se rebelan contra la autoridad ibérica ¿También los criollos deberían de pedir perdón a los pueblos autóctonos como dice el tabasqueño? Porque el deseo de Hidalgo y demás conspiradores era liberarse de los españoles y formar un nuevo país. Un país que no existía. Y si no existía ¿por qué pedir perdón los españoles a un país que no existía tres siglos atrás?

Eso, por un lado, por otro, y a manera de agregado a las incontables incongruencias del actual presidente, quien gusta afirmar que es cristiano (aunque su vida y acciones digan totalmente otra cosa), se le hace saber también que desde la fe no tiene por qué exigir perdón de los españoles, pues las Sagradas Escrituras señalan otra posición totalmente contraria y justa:

 

“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ezequiel 18:20).

 

Porque si se tratara de pedir perdón, habrá que hacerle saber al presidente, que la causa del incurable estado depresivo de Don Miguel Hidalgo, el padre de la Patria, se originó precisamente en los indígenas que le apoyaron en la sublevación (en el actual Estado de Guanajuato, tierra del “marro” y demás criminales que mantienen aterrorizada esa zona), ya que aquellos humildes hombres que le besaban la mano y le decían ‘tata’, al sentirse con armas y liberándose de sus antiguos amos, a la manera del Dr. Jekyll, se convirtieron en una troupe de monstruos al estilo Mr. Hyde. Será suficiente recordar que Hidalgo se horroriza en la toma de la ciudad de Guanajuato cuando los indígenas durante dos días saquean y asesinan como bestias salvajes a la población española (incluyendo mujeres y niños). Depresión que aumenta en Valladolid cuando repiten los saqueos y asesinan a cuanto español encuentran. Criminalidad que Don Miguel jamás consideró, la cual le movió a cambiar de planes en el Monte de las Cruces, en las goteras de la capital del país, para evitar una masacre de españoles. Masacre que no pudo evitar en Guadalajara, en la que la turba asesina a cuanto español halla a su paso, degollando a 700 de ellos en el llamado cerro de las beatas.

   ¿Habrá alguien qué le pueda explicar a López Obrador la historia de México, que le diga que este país apenas tiene dos siglos de existencia? ¿Alguno entre sus cercanos que le diga que NO SOMOS NI ESPAÑOLES, NI TAMPOCO INDÍGENAS, QUE SOMOS MEXICANOS? ¿Será tan difícil explicar algo que en realidad es fácil?

    Querer gobernar un país que solo en su mente existe, no es posible. Como tampoco es posible, mucho menos apegado a la justicia, al derecho divino y humano, que pretenda hacerlo solo para sus incondicionales. El presidente del país llamado México, debe gobernar para todos los mexicanos sin distinción alguna, si votaron por él o no.

Así que nada de esperar a que España nos pida perdón. El pueblo mexicano es un pueblo mestizo, producto de la unión de españoles con los pueblos que habitaban estas tierras (pues en el plan que se pone el presidente ningún pueblo es natural de ningún lado, todos tienen un tiempo y origen), de manera que en lugar de estar fastidiando a la mitad de nuestra sangre (y menos él, cuyo abuelo materno Salvador Obrador era español y llegó a México en 1912), debe dedicarse a unir a los mexicanos, a trabajar por el bienestar y futuro de todos. ¿O será que su vida dedicada a agitar y dividir le marcó para siempre?

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

ESTÁ LOCO ¿O LE HACE?

Cada vez se le ve peor, pero esta semana de plano se pasó de la raya. Participar en el pleno de la Asamblea de las Naciones Unidas a nombre de México, y salir con la tontera de la ‘rifa del avión’, en verdad que no es admisible ni justificable en una persona bien de sus facultades mentales, mucho menos en un líder de estado.

    Verlo en la televisión dirigirse a sus colegas y personal de la ONU con el tema de la rifa del avión, fue de dar vergüenza, de no hallar dónde meterse ¡Ni conocemos al hombre! Pudiera pensarse que la Secretaría de Relaciones Exteriores, por muchas décadas orgullo de México, se hundió en la incapacidad y el burocratismo chambón. Sin embargo, sabiendo que el presidente no escucha ni atiende a nadie, excepto a su yo, se conserva el beneficio de la duda.

Desde este espacio ya se había mencionado que Andrés Manuel López Obrador presentaba síntomas de enfermedad mental (así como se advirtió en su momento de Vicente Fox), sin embargo, ni sus cercanos ni los otros medios dijeron nada al respecto. Lamentablemente los síntomas han ido en aumento y nadie en el entorno del presidente parece tomar nota, capaz de dejar en claro que primero está el país que su jefe.

   Ninguna mente sana y con principios sería capaz de mentir con tal descaro y decir que todo marcha bien en su gobierno. Que ya no hay matanzas, que la seguridad está mejorando, que el coronavirus va en declive, que la salud de los mexicanos está atendida, que la economía se está recuperando, y los empleos también. López Obrador no solo lo ha dicho, todos los días lo repite machaconamente, lo cual nos recuerda una de las frases del “gnomo maldito” (como calificaran a su alrededor al nazi Joseph Goebbels, Ministro de Educación Popular y Propaganda de Hitler): “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Aseveración que además de ser falsa, desnuda la conducta malvada de quien lo afirma.

López Obrador se atrevió a declarar en su segundo informe de gobierno (que en la práctica es como el 10 o el 20, no se sabe, cada rato inventa informes —lo cual exhibe otro síntoma de su inestabilidad mental—) que ya no había matanzas, cuando la lista de crímenes masivos es larga y por demás sangrienta. Por ejemplo, la organización ‘Causa en Común’ contabilizó en los primeros siete meses del presente año nada menos que 429 matanzas. Falta agregar las cometidas en agosto y septiembre.

Respecto de la delincuencia asegura que las cosas mejoran, que los delitos bajan y con su clásica sonrisa sardónica se atreve a decir que vamos mejor. Claro, al presidente se le hizo poca cosa Los Pinos y en su austeridad y gusto por la pobreza se fue a vivir nada menos que al imponente Palacio Nacional. Téngalo por seguro que ningún ladrón, extorsionador, vendedor de droga, pandilla o grupo delictivo le molestará en ese sitio. Lamentablemente a la inmensa mayoría de los ciudadanos sí, la fauna delincuencial crece día con día en número y violencia haciendo insoportable la vida de casi todos los mexicanos.

El problema del agua en Chihuahua es otro síntoma de su desequilibro. Si no acusa a ex gobernadores, la endereza contra los panistas, los agricultores, aunque ahora los nogaleros son los villanos en su paredón matutino, lo cierto, sin embargo, es que carece de la información suficiente acerca del problema, que es muy grave, enfilando sus baterías contra el gobierno local y contra todo aquel que ose contradecirlo. No importa que no le asista la razón. Lo único válido es su punto de vista (lo que hace que el diagnostico de salud se agrave).

    Desde que arribó al poder sus ataques cotidianos contra los periodistas que se atreven a criticarlo y a los medios que les conceden espacio han aumentado en frecuencia y dureza, lanzando y arrojando a la manera de Calígula a sus falsos enemigos al desenfreno de la plebe. Y la plebe no sabe de reflexiones, por eso es plebe y sigue al líder y al poderoso a ciegas y con fanatismo. La plebe pidió la crucifixión de YESHUA EL MESÍAS a sabiendas que era inocente y que la propia autoridad romana lo había admitido. A la turba le gustan los linchamientos, satisfacen sus instintos bestiales, pues en lo íntimo no gusta del orden y el estado de derecho. A su líder tampoco, por eso su crítica feroz contra su ex colaborador Jaime Cárdenas por renunciar al Indep (y no prestarse a la corrupción y la larga lista de irregularidades).

Su ira manifiesta contra los 650 intelectuales firmantes del desplegado que le reclaman sus ataques contra la libertad de expresión (signado por científicos, escritores, periodistas, académicos) es otro síntoma de alerta. En nada le ayudan los cortesanos que en lugar de ver por su salud y el futuro del país le dan la suave y abonan al crecimiento de la posible enfermedad. Su vocero Jesús Ramírez se atrevió a decir en carta pública —a manera de respuesta— que “el desplegado de los 650 intelectuales… es un llamado a amordazar al mandatario más legítimo que ha tenido México”. AMLO ganó con el 53 por ciento de los votos.

El problema con los fanáticos, y los que no leen suficiente (sobre todo si ocupan cargos públicos de responsabilidad) es que juzgan sin elementos. En ese sentido, México ha tenido otros presidentes más legítimos en los últimos cien años. Miguel De la Madrid ganó con el 71 por ciento de los votos y José López Portillo con el 68 por ciento de los sufragios. No tuvo contrincantes. Sin embargo, el suyo, el de JLP, no fue un buen gobierno. Así que legítimo no es sinónimo de buen presidente. Pueden resultar cosas totalmente distintas.

 Su irritabilidad y ataque contra los de FRENAAA ya raya en la esquizofrenia. Mientras que con los vándalos que le ayudaron a llegar al poder, los que lejos de cambiar su actitud delincuencial se han radicalizado (como es el caso de los terroristas de la dizque normal’ de Ayotzinapa, los padres de los 43 vándalos que asesinaron y desaparecieron, los maistros de la CNTE, los dizque estudiantes de otras ‘normales’ no normales que obstruyen vías del ferrocarril, los roba casetas, los roba autobuses, etcétera, etcétera), así como con las mujeres anarquistas que como animales salvajes destruyen todo a su alrededor, no los toca ni con el pétalo de una rosa, haciendo añicos el poco estado de derecho que recibió: a los campesinos de Chihuahua les envía la Guardia nacional y hasta asesinados hay. A los pacíficos manifestantes de FRENAAA los encerró frente a La Alameda de la capital con legiones de policías de pie, motorizados, a caballo, todo para que no llegaran al Zócalo y demostrar su poder (e intentar intimidarlos).

Sitio que este hombre, cada vez más alejado de sus gobernados, cree en su mente confusa que es de su propiedad y exclusivo para que le rindan culto. Su perfil de anticristo (o de falso mesías) requiere de ser analizado con seriedad por el Senado y con la ayuda de profesionales (no de lambiscones incondicionales), buscar la sanidad del paciente o su salida legal de semejante responsabilidad. Pero… ¿está loco, o nomas le hace? El Senado tiene la palabra.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

 

Email: mahergo50@hotmail.com

LOS DIPUTADOS NO NOS REPRESENTAN

Ni a nivel federal ni local los grillos que aseguran ser diputados no representan a nadie, excepto a su grupo, que no partido político. Los partidos han desaparecido para dar paso a grupos facciosos. A individuos impreparados, sin formación política alguna, ambiciosos, alejados del pueblo y ajenos al mínimo sentido de justicia y auténtica democracia.

Un país bañado en sangre, aterrorizado por bandas criminales de todo tipo y tamaño, y sus congresos (federal y locales) limitados a buscar la manera de cómo llevarse más dinero, mientras que sus tareas legislativas se limitan a servir a sus patrones (poder ejecutivo) y en sus ratos libres (que no son pocos) a crear monstruos jurídicos o leyes cursis inaplicables o insustanciales.

Por esta ocasión nos limitaremos al congreso de Jalisco, así con minúscula, integrado en su mayoría por impreparados y oportunistas que lo menos que les interesa es la salud y el bienestar de los jaliscienses. Punto.

El cómo allegarse más presupuesto y colocar más amigos en la nómina parece ser su verdadera tarea. Un Estado azotado por los maleantes, con uno de los mayores índices de asesinatos, desapariciones y secuestros (y todos los delitos que de esto se desprenden); y los legisladores en lugar de procurar REPRESENTAR AL PUEBLO DE JALISCO y presionar al poder ejecutivo y al judicial para que cumplan con su trabajo y detengan tantos asesinatos (tan solo el miércoles 16 se cometieron 11 en 11 horas), perdidos en asuntos insustanciales.

   Peor aún, creando frankesteines legales como este: “Irán papás a cárcel por golpear a hijos”, Darán hasta 5 años a agresores y perderán patria potestad”, fue la nota principal en un diario local (Mural, 11/Sep/2020). Increíble, en verdad increíble las aportaciones jurídicas de los que cobran como ‘diputados’ en el congreso local; hombres y mujeres incapaces de analizar con amplitud y objetividad la problemática familiar y todo lo que el tema implica y conlleva ¿No son capaces siquiera de distinguir entre la necesaria corrección a los hijos de la violencia de padres salvajes?  (el plural ‘padres’ incluye a las madres…, ¡de nada!).

Queda claro que para estos representantes de los grupos políticos en el poder y del reparto de los dineros públicos, basta una petición del gobernador en turno para crear o modificar una ley. Lo que piense el pueblo o lo que sea para su bien no importa ni tiene porque tenerse en cuenta. Para eso ganaron las elecciones. Para hacer lo que les de su gana. Ejemplo tienen en López Obrador.

Es evidente que no leyeron las leyes civiles y penales existentes, como tampoco dieron una repasada histórica al tema (revisando los Códigos), de lo contrario no hubieran reformado las leyes de Jalisco con tanta ligereza ¿Desconocen los diputados(as) que los niños y jóvenes requieren ser corregidos cuando obren incorrectamente para que no se desvíen del camino recto, lo cual además de necesario, les ayuda a formar el carácter y bajarles los humos?

Estuve tentado a escribir ¿Qué no han leído en la Biblia el consejo Divino al respecto?, pero repensado el punto consideré ocioso hacerlo. Es obvio que nunca la han leído, que sus pensamientos y patrones de conducta los han bebido de otras fuentes. ¿O no? Porque, si estos diputados están preocupados en permitir que los jóvenes fumen mariguana con libertad (aseguran que es ‘recreativa’) y les prohíben fumar tabaco, no es de considerar que tengan su cabeza en orden. Ni qué decir que anden preocupados por la gordura de los niños y no les preocupe su educación y condiciones económicas reales.

Así que a manera de aportación cultural se les hace llegar lo que el Creador del ser humano dice que necesitamos en nuestro proceso de formación, y conste, digo necesitamos, porque en mi generación, y su servidor en lo particular, recibimos una o muchas veces de nuestros padres ayuda con el cinto para enderezar el rumbo (y convertirnos en personas de bien):

 

 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige (Prov 13:24)

Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo (Prov 19:18)

La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él (Prov 22:15)

No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol (Prov 23:13-14)

La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Prov 29:15)

 

   Si Dios todopoderoso, creador del universo, señala que necesitamos corrección durante nuestra etapa de formación, ¿los diputados de Jalisco son más grandes y sabios que Él? Agréguele al problema, que no es menor, la violencia generalizada que se vive en las calles, la impunidad que ha ofrecido el gobierno en todos sus niveles a la fauna criminal, y las enseñanzas de la psicología (que no es ciencia, solo disciplina): y encontraremos un coctel que ha incidido en la malformación y rebelión de los chamacos.

Y es que, al no llamarles la atención y dejarlos hacer lo que se les venga en gana, su carácter carecerá de frenos y la ira y otras conductas negativas se desarrollarán de inmediato. En los últimos años hemos visto en diarios y noticieros de hijos y nietos que asesinan a sus padres o abuelos. Maldades antaño no vistas, o que de suceder eran escándalos comentados por años. En la actualidad son cosa cotidiana. Pero los diputados no se enteran. Voltean para otro lado. Sobre todo para mirar la cara del jefe (poder ejecutivo) y al volumen del presupuesto que deben asignarse.

Para concluir, se les deja a los señores(as) legisladores lo que advierte la Biblia acerca del perfil de los hombres entiéndase jóvenes de los últimos tiempos, es decir, los previos al retorno de Jesucristo: “hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites” (2 Tim 3:1-4). Conste, eso dice la Escritura.

Sin embargo, los legisladores, en lugar de ayudar a los padres a poner orden en la sociedad para que eduquen de mejor manera a los hijos, corrigiéndolos, incluso con algunos cintarazos si es necesario cuando haya causa (que no es lo mismo que golpearlos sin motivo alguno y con salvajez y crueldad), los diputados los van a mandar a la cárcel. Olvidan o ignoran que la misma mano que acaricia al hijo por amor, debe también por amor ser capaz de dar algunas nalgadas o unos cintarazos (dependiendo de la edad) cuando la falta lo amerite; asuntos familiares que por lo que se aprecia, quizá no es posible que entiendan estos individuos hacedores de leyes.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

VIOLENCIA, ANARQUÍA, E INGOBERNABILIDAD

Para desgracia del país (y de la situación que guarda); era lo que se advertía desde que a López Obrador se le metió en la cabeza querer ser presidente. No que el deseo en sí fuese malo, muchos mexicanos lo han tenido, el problema es que el tabasqueño carece de la formación e inteligencia para semejante responsabilidad. Poco menos de dos años en el poder lo han corroborado. Su incapacidad, desorden y carencia absoluta de visión de estado han quedado demostrados.

Con un gabinete amorfo e inorgánico, en el que abunda la mediocridad, escasea la capacidad y la soberbia sobreabunda, para desgracia de México la figura del presidente desde el primer día se deificó. Y los falsos dioses no escuchan. De nada sirve citar textos bíblicos cuando salen de un corazón insano, al contrario. No se puede olvidar que el diablo trató de engañar al propio Mesías (al verdadero) con citas de la Escritura. Si se atendiese a los Textos Sagrados se considerarían sus advertencias: “El que se enaltece será humillado” (Luc 14:11, “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al Señor” (Prov 17:15). Pero no, en el caso del actual gobierno es mera retórica, argucias políticas para atrapar cierto tipo y sector de votantes. Por eso es que se apoya a los que delinquen y violan la ley y se deja en el desamparo al ciudadano trabajador y observante de la ley.

Lo real es que se atendió la voz propia y la de los cortesanos, iniciando el nuevo régimen con la peor señal posible: ¡cancelando el nuevo aeropuerto de la ciudad de México! Decisión que además de detener el desarrollo y crecimiento del país, de parar en seco las inversiones; tiró a la basura una enorme cantidad de dinero que es obvio que a AMLO no le importa ni tiene idea de cuánto es (mucho menos cómo se gana y como aportaron los mexicanos con su trabajo todo ese capital).

   Su gastada muletilla de la corrupción le resultó suficiente para cancelar, para hacer notar a todos quién era el que ahora mandaba en México. Si había corrupción su deber era denunciar por los canales legales a los corruptos, detenerlos y consignarlos y recuperar lo robado a las arcas nacionales. Pero no, nunca demostró nada. Tiró el agua sucia de la tina con todo y el niño.

Rencoroso y vengativo, en reciente mañanera y señalando furioso con el dedo, acusó a los constructores del NAIM: “Es muy importante que no se olvide, porque voy a pedir respeto, voy a pedir que ofrezcan disculpas en su momento” (17/Ago/2020). Todo un caso este presidente. La cuestión es que su personalidad es fácil de analizar y describir.

Es un hombre que no sabe construir, excepto sus propios pensamientos, muchos de los cuales además de rudimentarios y no ser correctos, resultan inviables. Es un hombre que no escucha, que no acepta sus errores, lo cual le impide rectificar; que se escuda en la tozudez tratando de ocultar su necedad; que no le gusta tener a su lado a mentes brillantes debido a sus complejos, lo que le orilla a rodearse de cortesanos, mediocres y zalameros profesionales, de otra manera no podría entenderse la cadena de grandes yerros producto de sus decisiones de tan sui géneris. Decisiones que han hundido al país y le han llevado al borde de la anarquía y la ingobernabilidad.

Su dizque “guerra contra el huachicol” (¿no hubo nadie a su alrededor que le dijera que el huachicol son los tequilas y mezcales adulterados?) lo único que produjo fue desabasto y paralización de las cadenas productivas y daños a la economía en general. En su mente desordenada lo único que atinó a decidir fue comprar 571 pipas en Estados Unidos para trasladar las gasolinas (a un costo de $85 millones de dólares). ¿Las fuerzas armadas no podían poner orden?

Además, y para evitar semejante gasto y contratación de más personal —para ese hoyo negro llamado Pemex—, lo mejor era dejar que las nuevas franquicias trajeran sus gasolinas del exterior y que ellas mismas gastaran en sus pipas (ya que habla tanto de austeridad, al grado de dejar a los enfermos sin medicinas y a los niños sin guarderías). Que Pemex se limitara a surtir sus gasolineras. Punto.

Pero sobre todo lo que más ha dañado a los mexicanos (antes y durante la epidemia de coronavirus) ha sido la violencia y la anarquía; en una palabrala ausencia total de estado de derecho. Si de por sí ya estábamos mal, su gobierno ha sido el paraíso para la inmensa y cada vez mayor fauna delincuencial y un infierno para más de 100 millones de mexicanos.

    Matanzas a lo largo y ancho del territorio nacional son cosa frecuente y casi todas impunes. Las bandas de delincuentes de todos tamaños, con y sin organizar, además de gozar de total impunidad, aumentan día con día ante la pasividad de un gobierno que se limita a declarar por las mañanas y a organizar elecciones. El presidente y su partido han demostrado además de gobernar mal, muy mal, no tener idea de cómo se hace.

Asociado con predicadores (eso es el P.E.S.), AMLO y sus aliados creen que por declarar deseos los problemas se resuelven (pensamiento positivo). Lamento decirlo, pero las cosas en el gobierno no funcionan así, se requiere de trabajar y poner orden. Además de que la Constitución prohíbe a los líderes religiosos participar en cargos públicos.

Asesinatos, desaparecidos, secuestros, extorsiones, cobro de piso, tráfico de drogas, de órganos, envenenamiento de jóvenes y niños con esas drogas, armas y grupos armados por todos lados ya son parte del paisaje nacional. López Obrador aseguraba que de llegar a la presidencia acabaría con los asesinatos y la violencia. Palabras, solo palabras. En lo que va de su gobierno, hasta junio de 2020, los asesinatos sumaban 53,628, que si se le agregan los desaparecidos la cifra resulta escalofriante. Y mientras este cuadro horroriza a todos los mexicanos, el presidente ríe todos los días en Palacio Nacional evadiéndose de su realidad; continúa en campaña para no afrontar sus muchos y difíciles deberes para CON TODOS LOS MEXICANOS. Por eso nunca debió de ser presidente.

Durante su fallida gestión, los grupos radicales han hecho cuanto han querido (destruyendo patrimonios y haciendo trizas el estado de derecho) sin que el presidente los toque siquiera. Para anarquistas y amigos que le ayudaron a llegar a la presidencia todo el apoyo. Abrazos y no balazos.

La reciente toma del edificio de la CNDH por vándalas que dicen tener reclamos no atendidos (no se puede pedir respuesta de la ley violando la ley), ya imitada en el Estado de México, son muestras de la descomposición social a causa de un gobierno ornamental, incapaz siquiera de entender que aplicar la ley no tiene nada que ver con la izquierda o la derecha. Pero, sobre todo, la toma de la Presa “La Boquilla” en Chihuahua muestra que hay estratos y grupos sociales que están al límite. Que la mecha para la revuelta, que no la revolución, están a una nada de encenderse. Y todo a causa de no hacer cumplir la ley, de permitir y abonar a la impunidad, lo cual es un aliciente para los espíritus violentos (y no pocos cobardes que un régimen democrático y de derecho jamás se animarían a los actos ilegales que ahora cometen).

El permitir que humillen todos los días al Ejército Mexicano y a la Guardia Nacional son otras mechas que pueden encender el polvorín de la inestabilidad ¿O la fuerza pública la tiene reservada para los ciudadanos observantes de la ley, que hartos de su pésimo gobierno, el caos, pobreza y carencia de un futuro estable y promisorio pudieran rebelarse? ¿Para ellos sí utilizaría la fuerza pública? ¿Tratándose del pueblo que trabaja y mantiene de pie al país, que da de comer a los políticos y a las huestes de zánganos (‘ninis’) todo su desprecio y repudio? Ha llegado el momento en que el presidente debe hacer un alto, reconocer sus muchos yerros y restablecer el estado de derecho, ya que de no hacerlo los caballos apocalípticos de la violencia, la anarquía y la ingobernabilidad, podrían arrasar con nuestro país.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com