FISCALÍA: URGE CONTROL Y EFICACIA

La ineficacia de Fiscalía de Jalisco no es nueva ni desconocida. De ser una institución que en los años 60, 70 y 80 trabajara de forma aceptable, e incluso con eficacia plausible en determinadas etapas, llegaron los gobiernos del cambio, que dicho sea de paso, desconocían los hilos del poder y los soltaron, permitiendo que las instituciones públicas (incluida la Procuraduría o fiscalía) comenzaran a caminar a la deriva y con ello abrir puertas a la acechante corrupción, que siempre ha existido, pero que es deber del estado y de los litigantes (sí, también de los litigantes) mantenerla y someterla hasta donde sea posible.

     Hoy en día la procuración de justicia es prácticamente inexistente, letra muerta.Una institución que se ha ahogado en el pantano de la corrupción, la incapacidad, la ineficacia y la impunidad, con la complicidad abierta y cínica de ciertos despachos jurídicos que han hecho de esta su feudo, su coto personal de caza.Ningún abogado o ciudadano agraviado tiene voz ni valor en la Fiscalía si carece del aval de estos bufetes malamente llamados jurídicos, pues se trata finalmente de simples traficantes de la ley.De mercenarios de la justicia que a un pueblo largamente agraviado y dolido se le niega.

     En el siglo posmodernista se hace alarde de los avances tecnológicos, de las computadoras, teléfonos portátiles y tantos aparatos más a disposición del ser humano, y la procuración (e impartición de justicia), peor que en la época de las cavernas en que la ley del más fuerte era la que se imponía. Hoy es la ley del que tiene más dinero y abogados conocidos en la Fiscalía.

     Parece mentira que apenas hace unas décadas la justicia estaba al alcance de cualquier ciudadano. De cualquiera. Hoy no es así. Presentar una denuncia, con todo y los avances tecnológicos puede resultar un calvario y días enteros (que pueden convertirse en semanas, meses y años) de perder el tiempo. Largas colas, incapacidad burocrática, métodos arcaicos, CERO INVESTIGACIÓN, y nulo apoyo de la ley y el estado concluyen en la mayoría de los casos en el archivo, sin resultados, con el resentimiento del ciudadano que se topó con un gobierno duro, sordo e indolente a sus justos reclamos y agravios.

     Urge en calidad de ya la capacitación de Agentes del Ministerio Público, actuarios y demás personal de la Fiscalía, de su compromiso estricto con la legalidad y la procuración de justicia. De reclutar al doble o triple de policías investigadores y capacitarlos, no para guaruras de políticos (que no nos sirven de gran cosa) sino para detener a quienes delincan y comenzar a inhibir las hordas de asesinos, ladrones, fraudeadores, extorsionadores y demás fauna criminal.

     De instruirles y pagarles bien a los fiscales (M.P.) para que su compromiso sea únicamente con el ciudadano agraviado y con la procuración de justicia dentro de los marcos de la ley. De leerles bien la cartilla y no permitir más la corrupción en la Institución. México se está hundiendo y necesitamos entre todos comenzar a sacar el agua del barco nacional. Es tarea de todos, DE TODOS.

EL COLMO DE LA CORRUPCIÓN Y MALDAD

 

     En estos días este periodista se enteró de un caso en particular de corrupción francamente nauseabundo. Se trata de una denuncia de hechos reciente QUE NUNCA SE PRESENTÓ, y que un despacho, de esos que se creen dueños de la Fiscalía, haciendo huizachadas, trácalas, marranadas (dijera Fox) o lo que sea, hizo uso de una Averiguación Previa (que no le corresponde) presentada en su momento y radicada en una Agencia de Tlajomulco por otra causa y personas (en el año 2016); pero que en este momento se pretende usar, no como Carpeta de Investigación (pues es reciente), sino enfundada en una Averiguación que no le corresponde.

     Por si no fuera suficiente semejante ilícito, se están utilizando documentos sustraídos ilícitamente (robados, pues) de la bodega de una empresa a la que se metieron durante la noche mediante un boquete en la pared (como consta en una denuncia del año 2017). En el colmo de este caso de aberrante corrupción se pretende un peritaje de Ciencias Forenses—sin permitir a la persona que falsamente se acusa, presentarse a aclarar lo necesario y exhibir documentalmente ante la autoridad semejante acto delictivo pretendido en su contra—, señalando de paso que no puede haber mayor corrupción que utilizar las instituciones públicas para delinquir (al falso amparo de la ley).

     El actual Fiscal (Procurador), el Lic. Gerardo Octavio Solís Gómez, además de conocer a fondo la institución, es obvio que encontró otra muy distinta a la que dejó cuando estuvo bajo su cargo. Es sabido que es un hombre sensible, que incluso gobernó el Estado de Jalisco de manera interina lo que le permitió entender la problemática social desde una perspectiva más amplia y comprometida. Se espera por tanto que la procuración de justicia mejore en buena medida bajo su tutela y se implementen medidas y acciones que reviertan el estado de cosas.

      Que las investigaciones ya no sean tan burocráticas y más efectivas, que no desalienten al denunciante por cansancio, malos tratos o indiferencia, pues si en la calle es objeto de todo tipo de vejaciones y peligros ¿Su gobierno le vejará también?Que se investiguen y erradiquen ese tipo de practicas marrulleras y huizacheras, impropias de quien dice detentar un título de abogado, e inadmisibles en un funcionario encargado de la procuración de justicia. No más utilizar averiguaciones archivadas y encimarles asuntos nuevos a manera de extorsión o arma falsa de justicia.

       Hoy más que nunca la sentencia divina plasmada en las Sagradas Escrituras clama por vigencia y espacio en el sistema penal mexicano: “Porque yo Yahwéh soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio” (Isaías 61:8).

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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¿CASTIGARÁ EL GOBERNADOR A LOS AHUACATEROS?

Gobernantes y políticos hacen de pronto declaraciones que nos asombran, quiérase o no nos inducen a la necesaria duda. Sabido es también que el cinismo, la desvergüenza y la manipulación son parte de sus muletillas. Y es que, en días recientes y como resultado de la terrible e insólita inundación sufrida en el pueblo de San Gabriel, además de la indignación social y los enormes daños causados, afloraron a la superficie una serie de irregularidades, ilegalidades y depredaciones hasta ahora desconocidas por la opinión pública, que dicho sea de paso, tiene en la mira a los causantes de semejante desgracia.

     Como es del dominio público, el 2 de junio (2019) y sin haber llovido, el río que pasa por el pueblo arrastró desde los cerros y como consecuencia de tormentas en la sierra, una avalancha de lodo, troncos, maleza, piedras y demás, inundando dantescamente el pueblo y provocando muertes, la desaparición de una persona y daños millonarios en casas, muebles, vehículos y pertenencias de todo tipo.

     La insólita inundación se debió principalmente a dos cosas: a la deforestación criminal promovida y ejecutada con toda impunidad por la ambición de algunos (con influencias políticas, es obvio, pues nadie en el gobierno en ninguna instancia los molestó siquiera). Y al cambio de uso de suelo de una sierra con vocación maderera para convertirla en aguacatera, situación que transformó radicalmente la condición de esas tierras.

     Por si no fuera suficiente este cóctel explosivo de ambición, prepotencia e irresponsabilidad, le agregaron fuego, SÍ, FUEGO AL BOSQUE para acabar pronto su depredación, EROSIONANDO DE INMEDIATO TIERRAS BOSCOSAS hasta dejarlas en yermo desolador que ante la tormenta y como consecuencia, arrastró los desechos de lo que estos vándalos cometieron contra el bosque, arrasando a su paso a un pueblo (San Gabriel), no con agua, sino con lodo y todo aquello que los delincuentes ambientales habían cometido en la parte alta. Sus muchos delitos los denunciaron.

     Lo curioso del caso, y volvemos al inicio de nuestro artículo, es que el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, en uno de esos frecuentes ataques de ira y aparente indignación, tal parece que se pegó un tiro en el pie. Al menos así se percibe.

     Entre otras cosas Alfaro Ramírez declaró: “Vamos a actuar con mucha firmeza (…). Entendemos lo que ha pasado durante muchos años, que se ha hecho deforestación salvaje” (Mural 28/Junio/2019) ¿En verdad, actuará con esa firmeza declarada ante los medios?

    Porque habrá de decirse, o recordarse, según sea el caso, que la familia Alfaro es oriunda de San Gabriel, es decir, es parte de las ‘fuerzas vivas’ (para no usar el calificativo cacicazgo, tan molesto y fuerte de sintaxis). En otras palabras, lo sucedido durante todos estos años no les era un asunto ajeno, debieron de conocer, de hecho, varios miembros de la familia Alfaro están metidos en el lucrativo negocio de las huertas de aguacate.

    El periódico El Diario NTR de Guadalajarapublicó después de la tragedia ocurrida en San Gabriel la siguiente nota, que es obvio que conlleva implicaciones graves que no concuerdan con la ‘firmeza’ del gobernador:

“La zona de Apango es lugar de origen de algunas familias acaudaladas e influyentes como los Palafox, los Martínez, los De la Fuente Aguilar… y los Alfaro, que ha dado a Jalisco un rector general de la UdeG, un diputado y un regidor recurrente, y un alcalde de dos municipios metropolitanos que ahora es gobernador. También le dan aguacate, como casi todos en la región.

     El bosque es el gran perdedor. Hay registro de una huerta aguacatera de 30 hectáreas a nombre de Enrique Alfaro Anguiano, exrector de la UdeG y padre del gobernador, que en 2015 recibió apoyos de la Secretaría de Agricultura federal (la antigua Sagarpa) para siembra de trigo. Aunque en 2017 el apoyo de la Sagarpa cambió para una plantación de aguacate, los datos disponibles no permiten acreditar un cambio de uso de suelo forestal.

     La familia Alfaro-Aranguren-Herrejón es la que posee algunos de los más grandes huertos aguacateros, La Manzanilla y el Veladero, aunque ellos no acreditan apoyos directos de la Sagarpa. Tienen, sin embargo, derechos de agua otorgados por la Conagua…” (miércoles 12/Junio/2019).

     Ni qué decir de otros daños colaterales, pues teniendo agua todo el año en el río y las poblaciones del municipio, el alto consumo de agua de las huertas aguacateras (permisos otorgados obviamente por las autoridades correspondientes) hicieron que el río se secara y las comunidades ya resienten la falta del vital líquido para subsistir.

    Ante este panorama que refleja y muestra que el gobernador es juez y parte en el tema (aunque algunos de sus parientes utilicen prestanombres para guardar apariencias) y ante semejantes e irrefutables evidencias, cabe preguntarse¿castigará realmente el gobernador a los aguacateros responsables de semejante desastre ecológico y tragedia nunca vista ni en San Gabriel ni en ningún otro pueblo del Estado? La ley es dura, pero es la ley. Veremos y esperaremos.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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SÍ MIENTE EL PRESIDENTE

Las afirmaciones del presidente López Obrador ante una reportera que le confrontó el pasado lunes (24/Junio) en Quintana Roo, además de descubrirle ante todos los mexicanos, obliga un análisis serio de su cuestionable moralidad. El se dice cristiano, sin embargo, sus hechos dicen lo contrario. Basta recordar que el 1º de diciembre en el Zócalo se arrodilló ante brujos para que le hicieran ritos paganos y ‘limpias’ cuando todo verdadero creyente sabe que tal cosa es abominable ante los ojos de Dios (Deut 18:10-12).

     Sorprendido por la valiente reportera, que dicho sea de paso le mostró la realidad violenta en esa zona del país, esa realidad que todos los días rechaza porque él tiene otros datos, AMLO se atrevió públicamente a resumir su moralidad, claro, desde su personal punto de vista: “Yo no digo mentiras y siempre hablo con la verdad… tengo tres principios: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.

     Ocioso resulta decir que desde el campo bíblico ninguno de sus principios se ajusta a sus hechos. Sus acciones muestran otra cosa. Durante toda su larga y costosa campaña mintió repetida y cotidianamente al ofrecer cosas que sabía que no podía cumplir, y quien no miente, dice la verdad en campaña y en todo tiempo ¿De dónde sacó el dinero durante 18 años de campaña viajando todos los días a lo largo y ancho del país? Eso costó muchos millones de pesos, cientos de ellos, y que se sepa, nunca ha trabajado en nada.

    Para obtener el triunfo electoral mintió a unos y otros para ganar simpatías y voluntades, capaz de juntar incluso agua y aceite. Alfonso Romo es una muestra de lo que se afirma. Utilizó a este empresario para ganar parte de ese sector y darles aparente tranquilidad, sin embargo, una vez en el poder además de avergonzarlo repetidamente y en público, ha mostrado —como siempre— su desprecio por el empresariado, por los ‘fifís’ que producen empleos y riqueza nacional. Robando de alguna manera con sus acciones que este sector deje de invertir y con elloque nuevos empleos sean creados. En su mente limitada y maniquea todo es blanco (como él se cree) o todo es negro, como sus ‘adversarios’ conservadores. En su mente confusa no existen los tonos grises ni los colores intermedios.

     Mintió al cancelar el NAIM puesto que 700 mil personas que salieron a votar en la farsa que implementó para justificar su oposición a una obra tan importante y necesaria, ese grupo no representó nada que no fueran sus deseos personales. México tiene más de 120 millones de ciudadanos y esos 700 mil no representaron nada, mintió pues al decir que ‘el pueblo bueno había decidido’. Un puñado de incondicionales no puede decidir por todos los mexicanos.

     Mintió al decir que la mejor opción para el nuevo aeropuerto son las instalaciones militares de Santa Lucía, ya que además de no ser cierto, de no contar con estudios ni el aval de la aviación internacional, destruiría un conglomerado militar estratégico y demasiado valioso en todos los órdenes. Queda claro que su repudio al orden, al crecimiento económico del país y a los proyectos que su limitada inteligencia no comprende (igual se señaló desde este espacio con Vicente Fox) le impiden aceptar otras cosmovisiones, reconocer que hay personas más inteligentes y preparadas que él. No se diga en otras áreas de las que la mayoría desconocemos.

     Pero, qué se puede esperar de AMLO si esta semana exhibió su reducida concepción de las cosas al declarar que “No crean que tiene mucha ciencia el gobernar…” (26/Jun/2019). Se necesita demasiada candidez, cinismo o desconocimiento casi absoluto del tema para atreverse a decir cosa semejante. Sobran dedos de la mano de una sola persona para contar individuos que tengan la capacidad, temple, visión, conocimientos e inteligencia para gobernar un país tan complejo como México. Al asegurar lo anterior el actual presidente derribó sus tres principios, cayeron como fichas de dominó alineadas.

     Mintió deliberada y dolosamente el presidente al nombrar y apoyar para cargos de representación social a individuos con cuentas pendientes con la justicia, como es el caso de Napoleón Gómez Urrutia, la comandanta Nestora (acusada de secuestros) y muchos otros que exhiben la falsa ética del titular del poder ejecutivo.

     Mintió el presidente al afirmar que en su gobierno ya no había asesores (25/Jun/2019), cuando tan solo en Pemex tiene más de 155 con muy altos sueldos, y muchos de ellos no tienen la menor idea de cómo se extrae el petróleo, como se refina, comercializa, etcétera. Bastará decir que muchos de estos aviadores, perdón, asesores, trabajaban en el gobierno de la ciudad de México.

     De hecho, casi todos los días miente en sus aburridas conferencias mañaneras, en la que su ego es el centro de todo lo que ocurre. Si alguien se atreve a confrontarlo con sus mentiras o desinformación, López Obrador sale indefectiblemente con que él tiene otros datos. Jamás reconoce sus yerros o su mala información. Queda claro que en el tiempo que asistía a la iglesia nunca se dio tiempo (como le sucedió en la UNAM) para estudiar la Biblia, pues en este libro eterno se advierte: “El que encubre su pecado no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Prov 28:13).

    Mintió al pueblo y lo traicionó, al apoyar a los vándalos de la CNTE, mafia delincuencial que además de impreparada e incapacitada para instruir a los niños en el camino de una educación adecuada, su único móvil son los dineros públicos y el poder, para lo cual la toma y robo del peaje de casetas, robo de camiones y mercancías, bloqueo de vías de ferrocarril (para obstruir el paso de mercancías y entorpecer la economía nacional), destrucción y quema de edificios públicos y mobiliario y demás actos delictivos, son apoyados y premiados por el presidente, tan es así, que esta semana fueron reinstalados los ignorantes que no aprobaron o se negaron a ser examinados. Para ellos todo el apoyo, para los niños condena a la ignorancia, la negación a una educación de calidad que les permita abrirse paso en la vida. Pero, ¿se podía esperar otra cosa de quienes han hecho del desmadre, las manifestaciones y el chantaje político su modo de vida?

     Pero, sobre todo, mintió delante de Dios y de los hombres al contender por un cargo de tantísima responsabilidad para el que ni estaba preparado ni tiene la capacidad. Dicen las Sagradas Escrituras al respecto “que nadie tenga un concepto más alto de sí mismo del que debe de tener, sino que piense de sí con cordura” (Rom 12:3). Lo dicho: sí miente y ha mentido el presidente.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

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¿VENIMOS PARA SER FELICES?

En los últimos años se ha hecho popular cierta frase: “¡venimos al mundo para ser felices!”, ¿En verdad para eso venimos? Y aunque legiones de hedonistas con ayuda de algunos comunicadores y las redes sociales, aseguran y machacan cotidianamente este deseo, lo cierto es que carecen de sostén alguno, ya que el tema, además de profundo y trascendente, amerita una reflexión seria y adecuada. No es sobrado decir que con la vida no se juega, es necesario tener respuesta a las grandes preguntas que todo ser humano se debe hacer: 1) ¿Saber quién eres y qué estás haciendo en el mundo?, 2) ¿Saber hacia dónde te diriges?, 3) ¿Si hay Dios y eternidad, cómo te vas a enfrentar ese día?

     Cuando se observa a jóvenes que por ‘diversión’ se avientan desde una montaña con alas de tela, o en bicicleta por diminutos senderos en medio de profundos precipicios rocosos, que se lanzan amarrados de una liga desde un puente, o cruzan caminando entre dos rascacielos o dos montañas en una delgada cuerda, queda claro que no tienen la menor idea de su sentido existencial. Sus diversiones con marcados tintes suicidas dejan en evidencia su desapego a la vida, su vacío interior, aunque la envoltura de su ‘diversión’ diga que son felices.

     De entrada habrá que establecerse qué es felicidad. Porque los promotores de esta idea en realidad tratan de decir que: “¡venimos para divertirnos y pasarla lo mejor posible!”. Su deseo no está mal, el problema es que es una utopía, un deseo alejado totalmente de la realidad y del significado de lo que es felicidad. Confunden el instante con el día completo.

      La vida de principio a fin lleva consigo otros temas en el bagaje: dependencia de los padres, educación y formación, corrección y disciplina (aspectos que en conjunto hacen del individuo un ser sociable, adaptado a su entorno y sometido al imperio de la ley por cuanto ha pasado el proceso), así como capacitación laboral o estudios superiores, para finalmente trabajar para ganarse el sustento de una forma honesta. Sin olvidar que entre todas las etapas ya referidas la enfermedad, el dolor, y la adversidad, pueden presentarse y cambiar en un instante las condiciones de vida de la persona.

     Continuémos. De contar con una sólida formación, el individuo pasará a la siguiente fase que es la formación de una familia; decisión que trae aparejada un gran número de obligaciones y responsabilidades que harán que su vida personal pase a un segundo plano, mientras que su esfuerzo (movido por el amor) se concentrará en favorecer a su familia. ¿Un esposo que trabaja para sacar adelante a su mujer y a su(s) hijo(s), cuyo esfuerzo, dinero, tiempo y dedicación son para los suyos es infeliz?

      Porque es un hecho que a mayoría de las personas (pensando en la mayoría de los mexicanos) no pueden viajar como lo hacen los artistas, celebridades, e individuos de clases pudientes. Los que venden esa idea de “se vive para ser feliz” (felicidad que asocian a viajes, placeres, dinero, fiestas, etcétera) además de ilusos, se exhiben indolentes ante una mayoría que vive de otras maneras.

      Para estos ‘felices’ sin descanso, decenas de millones de mexicanos son infelices a lo largo y ancho del país. No pueden viajar a Europa ni a otros destinos en el extranjero, no viven para planear su próximo ‘tour’, ni para transitar de reunión en reunión con los amigos, mucho menos estrenar autos exclusivos ni comprar las marcas de moda. Así como entienden ellos la vida no, definitivamente no son felices. Unos se levantan de madrugada para subirse al transporte público padeciendo a diario incomodidades e incluso asaltos, en su trabajo tienen que construir, conducir, pintar, cargar, archivar, lavar, cocinar, atender, barrer, etcétera, etcétera.

     Ni qué decir entonces de los millones de enfermos, que ya sea en hospitales, clínicas, asilos o en sus propias casas por no contar con los recursos para una mejor atención, ni son felices ni nunca lo han sido. ¿Esto es así? Por supuesto que no, un gran porcentaje de estas personas tienen una cosmovisión que aunque sencilla, está anclada en milenarias raíces heredadas de generación en generación y nutridas por la fe judeocristiana (aunque a los ateos posmodernos no les agrade la realidad).

     Sin embargo, estos millones de personas saben ser felices aun en la pobreza o en sus limitaciones por cuanto su alegría interior no es cuantificable en pesos ni medible por los estándares de consumo.

     Cuán feliz (sinónimo de satisfecha) se siente la madre que dedica y ha dedicado años y más años al cuidado de los suyos, que se ha negado a los placeres que ahora se venden como felicidad, sabiendo que en su renuncia a muchas de esas cosas sus hijos han sido protegidos en su salud, formados en sus principios y cubiertos con una educación media o superior que les permitirá abrirse camino en la vida. Quizá no conozca el gimnasio y su cuerpo no se parezca en nada al de su juventud, pero esa felicidad del deber cumplido, que no es otra que el amor volcado al prójimo, nadie se la puede quitar, aun cuando ya comience a esconder su sonrisa entre arrugas prematuras.

    ¿Qué felicidad puede tener el trailero o el conductor de autobús foráneo cuando recorre el país trasladando mercancías o personas? Ni son sus mercancías ni tampoco andan paseando a su familia, pero pregúnteles acerca de su trabajo y le dirán que a pesar de todos los problemas son felices. Y lo son porque esa es su vocación (servir), y al cumplir con el rol que le vida les ha asignado en la comedia humana, la felicidad se convierte en el fruto del deber cumplido.

     Querer, pues, “vivir para ser feliz”, además de absurdo es imposible, al menos si se confunde el hedonismo con la felicidad, que en la mayoría de los casos (la felicidad) se da en las acciones cotidianas, en el cumplir con los deberes de manera entregada, en tener una vida interior satisfecha pues como decía San Agustín “hay un vacío en el corazón del hombre que solo puede ser llenado por Dios”. Quizá sea este el punto focal, dado que a la inmensa mayoría en las nuevas generaciones no se les ha aportado el conocimiento de Dios y de la fe, asunto al que si le agregamos los escándalos de los líderes religiosos (que no son siervos de Dios sino negociantes que sirven de tropiezo, que ni entran ni dejan entrar).

     Jesucristo dijo que “la felicidad del hombre no está en la cantidad de bienes que posee”. De mucha ayuda será para quienes desean esa falsa felicidad, que hagan un alto en su propósito de vida y revisen en una introspección (sin faltar obviamente la ayuda espiritual) su realidad y aquello con lo que han sido provistos, pues quizá, y como en el viejo cuento ruso de “El pájaro azul”, la felicidad que han estado inútilmente buscando fuera se encuentra en casa, en la familia y en su Creador, que dicho sea de paso, es el único que concede verdadero sentido existencial.

¡Hasta el próximo sábado si Dios nos permite!

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PRESIDENCIA: LA TUVO Y LA DEJÓ IR

Durante dieciocho años la persiguió, su obsesión enfermiza por hacerse de la presidencia de la República carece de antecedentes, al menos del siglo pasado a la fecha. Limitado de capacidades para tan alta responsabilidad, aunque sobrado de ego, Andrés Manuel López Obrador supo cómo llegar a varios millones de mexicanos que jamás hubieran votado por él, pero que la violencia, la criminalidad desbordada y la indiferencia de los gobiernos en sus tres niveles, lograron hacerlos caer en su oferta política.

     El 2 de julio de 2018 ganó las elecciones, y el 1 de diciembre de ese mismo año tomó posesión de tan alto encargo, responsabilidad para la que desde el primer día demostró no contar con la estatura política requerida. Su limitada formación, su corta visión de estado y su confusa y cuestionable moralidad le exhibieron de inmediato.

    Su primer resbalón lo cometió desde el inicio al cancelar de manera absurda y suicida (política y económicamente hablando) el NAIM, argumentando para su decisión que había corrupción. Pasando por alto que ya se habían invertido en el mega proyecto cientos de miles de millones de dineros públicos, y si había detectado corrupción, bastaba con detener y procesar a los corruptos que delinquieron. Pero no cancelar una obra que además de necesaria, detonador de procesos económicos, de pasó ancló su figura en el mar de la desconfianza, ahuyentando las inversiones foráneas y locales.

     En su limitada visión de estado, puso a sus incondicionales a que ‘votaran’ para cancelar el NAIM y con 700 mil de sus adeptos, se decidió por más de 125 millones de mexicanos ¿Así o más absurdo y fuera de toda equidad y legalidad?

     El haberse rodeado de resentidos sociales (y no pocos fugitivos de la justicia) así como de mediocres, círculo en el que las inteligencias con dignidad no aparecen por ningún lado, la cadena de errores se ha sucedido uno tras otro, sin que el presidente ciego las vea y sus colaboradores tampoco (o carezcan del valor para decírselo).

     Las huelgas contra las maquiladoras en Tamaulipas, la intención (frustrada) de eliminar las comisión de los Bancos (en lugar de limitar sus abusos), su guerra contra los roba combustibles y sus extraños métodos de solución, su deseo de construir una refinería con colaboradores que no tienen la menor idea de cómo construir un edificio (no se diga un asunto tan complejo como una refinería), el permitir que los maistros vándalos y delincuentes de la CNTE paralizaran gran parte de la economía mexicana al tomar las vías del ferrocarril provenientes del puerto de Lázaro Cárdenas (sin tocarlos ni molestarles en absoluto), así como el mamotreto ese llamado ‘Reforma Educativa’ en el que el empleado dice al patrón lo que se tiene qué hacer, así como la toma de casetas y destrucción de Edificios públicos, papeles y mobiliario, han sido guste o no, se acepte o no, el sello de esta administración que prometió mucho y solo ha sido fracaso tras fracaso.

     Errores que desde permitir la construcción del NAIM, pueden ser enmendados con eficacia y prontitud. Pero se requiere de humildad y compromiso por México, pues como dicen las Sagradas Escrituras, “el que reconoce su pecado prosperará”. Lamentablemente después de seis meses en el cargo (y cinco que le permitieron tomar toda clase de decisiones durante el gobierno de Peña Nieto) AMLO no ha mostrado signos de cambio, de enderezar el rumbo y corregir los yerros.

     Situación que lejos de enmendar ha empeorado y esto de manera gravísima. Así que sumando este semestre de errores, habrá de decirse con toda claridad, que, definitivamente el día que AMLO dejó ir la presidencia de sus manos, fue el domingo 26 de mayo, día en que una treintena de camionetas repletas de hombres armados y con siglas en los vehículos del CJNG interrumpieron en la madrugada en la ciudad de Zamora, Michoacán, sembrando terror entre la población, asesinando a 3 policías e hiriendo a 10 más, sin que el gobierno de López Obrador haya intervenido en absoluto. Asunto que se agravó con la detención de militares en otro pueblo de Michoacán.

     Habiendo prometido en su campaña poner orden y condenar al gobierno de su antecesor (cuyo principal error fue carecer de valor para enfrentar a los delincuentes con todo el poder del estado mexicano), una vez en el poder ha resultado peor. Los índices de criminalidad han aumentado y el presidente se limita a hablar y prometer cosas en las mañanas. No quiere darse cuenta que ya no está en campaña, que ya es el presidente.

     En los hechos del domingo 26 de mayo López Obrador fue retado por los delincuentes y no movió ni un dedo. Teniendo un Ejército valiente y capacitado para enfrentar y acabar a la fauna de criminales que aterrorizaron a la población de Zamora, no intervino, de hecho, guardó absoluto silencio. El, tan platicador todas las mañanas, que habla y acomoda todo, claro, en su mente y con palabras, aunque las cosas no se acomoden a su fantasía, no dijo nada.

     Ese día, Andrés Manuel López Obrador perdió la presidencia de la República, la dejó ir por su indecisión, por su falta de compromiso con los mexicanos, por su juramento (protesta) en falso de cumplir y hacer cumplir la ley. En todo caso, de no corregir de inmediato su inacción y enmendar sus múltiples yerros, le queda el camino de Amadeo de Saboya, quien al sopesar el tamaño de su responsabilidad y saberse incapaz, renunció con estas palabras:

“Grande fue la honra que merecí a la nación española eligiéndome para ocupar su trono; honra tanto más por mi apreciada, cuanto que se me ofreció rodeada de las dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado….   Alentado, sin embargo, por la resolución propia de mi raza, que antes busca que esquiva el peligro, decidido a inspirarme únicamente en el bien del país, y a colocarme por cima de todos los partidos, resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prometido a las Cortes Constituyentes, y pronto a hacer todo linaje de sacrificios por dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad que merece y la grandeza a que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho, creí que la corta experiencia de mi vida en el arte de mandar seria suplida por la lealtad de mi carácter, y que hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se ocultaban a mi vista…   Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo… Estas son, señores diputados, las razones que me mueven á devolver á la nación; y en su nombre á vosotros, la corona que me ofrecía el voto nacional, haciendo de ella renuncia por mí, por mis hijos y sucesores.

Estad seguros de que al despedirme de la corona no me desprendo del amor a esta España tan noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarla todo el bien qué mi leal corazón para ella apetecía…Amadeo. Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873”.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

 

Email: mahergo50@hotmail.com

NUEVO SISTEMA PENAL: UN ROTUNDO FRACASO

El llamado Sistema Acusatorio Adversarial fracasó. El problema no es en sí el sistema, el problema radica, en que además de ser impuesto por el vecino país del norte es inaplicable para nuestro país, absolutamente inaplicable. A tres años de su implementación, si bien se aprobó desde hace ocho, lo único que ha mostrado en la práctica es ser PROMOTOR DE IMPUNIDAD, las cifras así lo demuestran.

     Cualquier persona puede meterse al internet y encontrarse con decenas de notas periodísticas al respecto en las que todas, sin excepción, exhiben la ineficacia de este sistema que niega la justicia a víctimas y ofendidos. De recién iniciado, El Economista advirtió, que “con el Nuevo Sistema de Justicia Penal sólo en uno de 100 casos se ordenará la prisión para el presunto delincuente” (20/Jun/2016). Su vaticinio no falló.

     Otra nota dice: “Los delincuentes reincidentes que con mayor facilidad quedan en libertad tras cometer un ilícito son los que roban autopartes y llantas y aquellos que hurtan vehículos sin violencia,los cuales no ameritan prisión preventiva conforme al Nuevo Sistema Penal Acusatorio, alertó José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia Policial de la Secretaría de Seguridad Pública” (Excelsior 1/Jun/2019).

    En días recientes se publicó en un diario local que el nuevo sistema penal tiene una efectividad de apenas un 3 por ciento, situación que ratifica su ineficacia y si se toma el clima de sangre y violencia que tiene aterrorizada a la sociedad, urge que los gobiernos federal y estatales hagan algo para remediarlo.

     La cuestión de fondo es que los índices de criminalidad ya no conceden tiempo para el nuevo programa penal fallido, y aunque algunas voces y grupos tratan de interceder a su favor, lo cierto es que su ineficacia e inaplicación para nuestra sociedad mexicana es evidente (nuestra manera de ser y entender las cosas reclama otras formas, por cierto, de mayor firmeza y aplicación inmediata de la ley para el infractor).

     Los índices de IMPUNIDAD ya no permiten un día más y aunque grupos como México SOS tratan todavía de darle oxígeno, es evidente que se trata de un sistema de justicia no compatible con la forma de ser de la mayoría de los mexicanos (mentirosos y carentes de valor civil, incapaces de admitir sus actos y yerros), y ni qué decir de la corrupción que mantiene al país ahogado en un pantano nauseabundo; pantano ocasionado por gobierno y sociedad. Las excepciones son cada vez menos.

     La mayoría de los Agentes del Ministerio Público lejos de hacer las cosas como marca la nueva ley, son por cierto los principales promotores de la IMPUNIDAD, sobre todo en los llamados delitos patrimoniales, pues en la práctica se convierten en defensores de los delincuentes y adversarios de las víctimas.Y es que mientras el Código Nacional de procedimientos Penales establece bases mínimas (basta con que existan indicios de que se cometió un delito) para enviar al Juez de Control y que en el Juzgado se pruebe y decida si hay culpabilidaddel(los) acusado(s), los M.P. mañosamente tratan de desarrollar y agotar la averiguación —como si estuvieran todavía en el sistema anterior— entorpeciendo y obstaculizando la justicia de manera que al nuevo sistema no lo observan y al anterior lo utilizan en forma negativa.

    Ante esta condenable realidad, el estado de derecho y la impartición de justicia se han convertido en letra muerta. En una falacia o quimera con la que se engaña al pueblo por parte de los gobiernos. Gobiernos posmodernos integrados por huestes de cínicos e incapaces cuyo único móvil es el poder y el dinero, ajenos a todo compromiso y deber, que en este caso es el procurar e impartir justicia de manera inmediata a un pueblo vejado, robado, oprimido, extorsionado, dolido por la muerte, secuestro o extorsión de los suyos, son incapaces de darle ninguna respuesta ni apoyo.

      La situación es tan grave que requiere de inmediato que el gobierno se decida. O se obliga a las Procuradurías (Fiscalías) estatales y Federal que se pongan a trabajar y consignen de inmediato las carpetas a los jueces de control para que se decida la situación legal de los imputados, o de plano, SE RETORNE AL SISTEMA PENAL TRADICIONAL que es bueno y efectivo.

       El nuevo sistema fue una imposición del gobierno vecino del norte, quizá pensando en que con el TLC sus abogados litigaran también acá, lo que nunca consideraron fue la idiosincrasia nuestra, cargada de mentiras y recovecos morales e inmorales diametralmente opuestos a la mentalidad del anglosajón.

     El pretexto para el nuevo sistema penal acusatorio fue la corrupción, al respecto se habrá de decir que ningún sistema funcionará si no hay mano firme y pragmatismo para hacer valer la ley. No se necesitan nuevas oficinas ni dependencias costosas para ‘vigilar’, el sistema penal tradicional es bueno y eficiente para hacer que el delincuente pague lo que hizo e inhiba a otros para que no se atrevan, bastaría como era en los años ’70, cuando en la Procuraduría de Jalisco (en la Calzada Independencia), había una pequeña oficina a la que cualquier litigante o ciudadano que considerara que no se le estaba atendiendo bien o con dudas o deficiencias, se presentara a quejar para recibir casi siempre una respuesta eficaz.Y si la queja ya era contra el juez penal(entonces no existía el costosísimo Consejo de la Judicatura), el litigante podía acudir con el Magistrado de la Sala Penal que tuviera bajo su tutela o cuidado a dicho juez (en el STJ) para presentar su queja, mismas que de inmediato eran atendidas, pues tanto ministerios públicos como jueces procuraban cuidar su trabajo. Cosa que hoy no cuidan, sus derechos humanos, laborales y de grupo pesan más que la impartición de justicia.

     Basta pues de continuar alentando LA IMPUNIDAD, es urgente que los gobiernos estatales resuelvan al respecto (no se diga en Jalisco) y se decidan por uno u otro sistema penal, pero ya, entendidos que en tres años el referido sistema penal yanqui es un rotundo fracaso. No se les dio el voto por simpatía, se les concedió para que cumplieran e hicieran cumplir la ley ¿O usted qué considera estimado lector?

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

Email: mahergo50@hotmail.com

¿PERIODISTAS HAMPONES?

Las palabras tienen valor y significados. El Mesías, el bueno, el de verdad (no el ‘tropical’ que calificara Krauze) sentenció:“porque por tus palabras será justificado y por tus palabras serás condenado” (Mat 12:37); texto bíblico que parece desconocer el actual presidente, que, aunque se dice cristiano, es obvio que no lo es. Su manera de entender la vida, la ligereza de sus palabras y dichos cotidianos lo exhiben ajeno. Lo ratifican de ofensivo y falto de respeto a sus gobernados.

     El pasado jueves 23, López Obrador en su papel de presidente de la República fue capaz de ofender, y esto de manera grave, a la prensa, que, aunque quiso matizar luego su dicho, el daño estaba hecho.

    Desde esta columna siempre lo he criticado, y lejos de retractarme, sus hechos y dichos se han encargado de confirmar lo que creo de su persona y acciones públicas (su vida privada me merece respeto y jamás me meteré en esa área). En reciente libro de mi autoría expreso mi opinión con la libertad que la ley divina y la humana me conceden:

— “El asunto se convierte en un tema altamente preocupante pues queda en manos de un gobierno liderado por un hombre intelectual y anímicamente malformado, abiertamente populista y repudiador sin base alguna del orden, la legalidad, el trabajo y el esfuerzo creador. De un individuo que no ganó las elecciones por ser el mejor ni contar con el perfil necesario, sino por el cansancio de un pueblo vejado, agraviado y engañado hasta el cansancio en las últimas décadas. Sobre todo en la última del siglo veinte y las que corren del veintiuno”.

     A López Obrador le gusta compararse con el presidente Juárez, sin embargo, son personalidades abismalmente distintas. Juárez medía y meditaba sus palabras, él no, la mesura es ajena a su persona, de pronto sale el anarquista que siempre ha sido y la ofensa reciente contra los periodistas le exhibió de cuerpo entero.

      También es muy dado a colocarse en la fila de los liberales del siglo XIX, sin embargo, es muy poco lo que le une a ellos. Al calificar de “PERIODISTAS HAMPONES a todos —si bien luego quiso componer su grave ofensa, y al día siguiente al mejor estilo del nazi Goebbels sacar una lista de medios y periodistas a los que en el gobierno anterior se les pagaron facturas—, lo cierto es que su ataque fue contra la prensa en general. Su mesianismo ha llegado a tal punto que rechaza toda crítica o señalamiento, posición que está allanando el camino a la dictadura, lo cual no podemos permitir, hemos elegido la vida republicana y por ese camino continuaremos transitando.

     Francisco Zarco, el gran periodista y legislador, liberal puro (él sí), escribió la siguiente advertencia que el gobierno actual debe atender:

“Bajo el dominio de gobiernos irresponsables toda censura es un crimen y toda diferencia de opinión pasa por atentado. En semejante situación, sólo posible bajo el absolutismo y bajo la dictadura, cesa el poder de la opinión, domina la fuerza, y el gobernante carece de todo medio de ilustrarse y de conocer y enmendar sus propios desaciertos. Tal estado de cosas es la negación de todos los principios republicanos”.   

                                          El Siglo Diez y Nueve, 10 de diciembre de 1867.

     A su personalidad anarquista y sectaria, lo que le incapacita para gobernar a todos los mexicanos, se agrega la ausencia de colaboradores (íntegros y valientes) que le hagan saber la realidad, aunque no le guste. ¿Cómo podrá gobernar al país desconociendo lo que realmente sucede y rechazando toda crítica o señalamiento? Lo que hace contra la prensa lo hace contra todo el gremio. Si hay periodistas corruptos es muy simple, que los meta a la cárcel. Punto.

     En lo personal no me puedo quedar callado, hacerlo, me recuerdo de dos grandes hombres, el periodista francés Emile Zola y el pastor y poeta alemán Martin Niemöller, capaces de decir la verdad en una sociedad hostil gobernada por injustos y un dictador.

     En artículo publicado el 13 de enero de 1898 en el famoso diario parisino L’ Aurore, Emile Zola usa su pluma para señalar las injusticias del régimen (que condenaba al inocente capitán Dreyfus): “…Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice… Y a usted, señor presidente, le gritaré esa verdad, con toda la fuerza que me da mi rechazo de hombre decente”.

     En tanto que el pastor Niemöller, héroe de la Primera Guerra Mundial y capitán de submarino, a quien Hitler consideraba su ‘prisionero personal’, escribió su conocido poema, advirtiendo a todos aquellos que amenazados por la tiranía o la dictadura, prefieren guardar silencio (para no comprometerse):

          “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

           guardé silencio, porque yo no era comunista.

           Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

           guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

           Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

           no protesté, porque yo no era sindicalista.

           Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

           no protesté, porque yo no era judío.

            Cuando vinieron a buscarme a mí,

            no había nadie más que pudiera protestar.

      Quedarse callado ante semejante ofensa del presidente contra los periodistas además de impropio e indigno, alentaría un régimen que ha iniciado con todos los síntomas de una dictadura. El presidente tendrá que entender y aceptar muchas cosas, y pronto, pues en las elecciones no compró un país con todo y habitantes, fue electo por apenas el 25 por ciento de la población y tiene que gobernar para el 100 por ciento.Reconocer públicamente que ofendió a los periodistas (al calificar a todos como “los hampones de la prensa”), además de sano sería una señal de rectificación, que lo ideal sería el inicio de varias y urgentes, como la de continuar la construcción del NAIM y dejar esa necedad de construirlo en la Base Aérea Militar de Santa Lucía.

¡Hasta el próximo sábado, si Dios nos permite!

emailmahergo50@hotmail.com